¡Día veinte! ¡Dos tercios! ¡Ya estamos a 10 días de terminar!
Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes.
Advertencia: Este drabble participa en la actividad de noviembre de #retossesshomenov
Día 20: Amor prohibido
Palabras: 499
Baúl del Oeste
Tómala
Kagome ocultó su rostro bajando más la capucha de su capa, su cara era fácil reconocer, ser la princesa tenía sus desventajas, entre ellas la poca privacidad que tenía; caminó por las calles del mercado con rapidez, revisando su entorno cada que podía asegurándose que no la siguieran. Ya llegando a las afueras de la ciudad en vez de seguir el camino de piedra se fue hacia la derecha.
Internándose entre los árboles y arbustos, sin embargo, a pesar de lo desconocido que era el camino, ella lo conocía perfectamente, después de todo cada final de mes lo utilizaba para llegar al pequeño lago oculto.
Se retiró la capucha, respirando profundamente.
Ese lugar le traía felicidad, con todo el asunto de la guerra con el reino vecino por la perla de Shikon, todo por una maldita perla. Si por ella fuera, la entregaría o la destruiría, pero era una reliquia de su pueblo.
Una joya que te concedía cualquier deseo.
—Deberían solo destruirse —murmuró sentándose a la orilla después de quitarse sus zapatillas—. Destruirse y acabar con esta absurda guerra.
—No te dejarán destruirla, ya hemos tenido esa conversación.
La morena ni se sobresaltó al oír una voz masculina provenir a su espalda.
—Tal vez, no debería preguntar y sólo hacerlo —replicó sin moverse de su lugar.
—Sí lo haces, asegúrate de informarme, tendré que ir a por ti.
—¿Eso es una propuesta, Sesshōmaru?
El hombre se puso de cuclillas a su lado, ella le miró.
—Sabes que sí.
Kagome apretó los labios, inclinándose hacia él, quería decirle que sí; quería extender su mano, pero Sesshōmaru estaba prohibido, era el príncipe del reino enemigo y a quien su corazón decidió amar. Se conocieron por casualidad, ella estaba estresada, enojada y sólo corrió hasta encontrar el lago, donde estaba él; herido y desmayado.
Ella no lo conocía, pero aún si hubiera sabido de quien se trataba en ese entonces, igual lo curaría como lo hizo aquella vez, usando parte de su vestimenta vendo las heridas, usó las plantas que había al alcancé hasta que recuperó el conocimiento.
No dieron sus nombres.
Ni sus títulos.
No hasta que se vieron frente a frente en el campo de batalla. Él envainó su espada y la ayudó a escapar.
Kagome lo esperó en el lago por días, hasta que regresó, la observó en silencio por varios minutos hasta que se quitó la espada con todo y funda, poniéndola en el suelo, declarando que nunca levantaría su arma contra ella.
Ella le entregó su confianza, pero no su corazón.
Él entendió.
Pero no evitó que siguiera volviendo a verla.
Y ella siempre acudía.
Sin faltar ni una vez.
—Quisiera poder responder sí, Sesshōmaru.
—No me importa que no respondas, yo lo sé mejor.
Kagome se hundió más en el costado cálido del hombre, quería llorar, pero sólo extendió su mano para que él la tomará, el príncipe parpadeó, ella nunca había dejado que tomara su mano.
—Tómala.
—Kagome-
—Tómala y no la sueltes.
FiraLili
20/11/2020
Edito: ¡Una disculpa! ¡Antes no se subió completo! ¡Pero ahora sí, ya está!
