¡Día veintiuno! ¡Ya estamos más cerca del final!

Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes.

Advertencia: Este drabble participa en la actividad de noviembre de #retossesshomenov

Día 21: Mundos separados [Dónde un mundo en que están separados entre humanos demonios, para mejorar el trato entre ellos, ya que hay mucho odio de parte de ambos bandos, una prestigiosa escuela de Japón tanto de demonios como de humanos deciden hacer un intercambio de estudiantes al azar, del grado menor hasta el mayor. Kagome es una de los estudiantes que estará en el intercambio donde tiene que lidiar con demonios que la encuentran "interesante" por no dejarse intimidar por nadie, lidiar con el orgulloso Daiyokai Sesshomaru que no se las dejara fácil y sobre todo con el secreto de humanos y demonios, el secreto de los híbridos y del por qué son tan despreciados.

Palabras: 522

Baúl del Oeste

Dos mundos

Kagome caminó sin detenerse.

A pesar de las miradas y susurros que la seguían, después de casi un año se había acostumbrado, su tiempo de intercambio pronto acabaría y regresaría con los suyos.

Con los humanos.

Si bien, al principio fue difícil adaptarse a la vida académica de los yōkais, lo en verdad, complicado fue sentir el desprecio y las burlas, pero ella no era de las que retrocedían, su familia confiaba en que lograría algo al ir, así que lo hizo, aceptó.

Y sinceramente, extrañaría varias cosas, entre ellas los amigos que había logrado hacer, Ayame, era una yōkai lobo que amaba la diversión maliciosa; Sef, era un kitsune con un gran sentido de responsabilidad al mismo tiempo que cargaba un humor suave, también estaba Kitzuna la pareja del anterior que al igual que Ayame romper reglas era una de sus mayores pasiones; ¿cómo no fue expulsada por intrigar con ellas?

Bueno, miente. Sabía exactamente porque no la había expulsado.

Por Sesshōmaru.

Increíblemente, a pesar de los roces iniciales, acabaron por tener una extraña amistad que en los últimos meses evolucionó a algo que estaba prohibido.

El amor entre yōkais y humanos era considerado una blasfemia.

Y, sin embargo, lo sabía mejor, lo descubrió por casualidad.

Existían los híbridos. Los hanyō.

Sesshōmaru tenía un medio hermano y la única razón por la que no había sido asesinado como a todo nacido hibrido, fue por su padre, uno de los 4 lores de Japón. Sin embargo, para todos, él sólo tenía un único heredero, Sesshōmaru. InuYasha no existía.

Eso fue un punto que estuvo a punto de romper su amistad al principio, Kagome consideraba que era una barbarie lo que hacía, los hanyō tenían igual derecho de vivir una vida normal, mientras que a Sesshōmaru no le interesaba.

Sí, fueron días muy tensos para ambos.

Kagome suspiró mientras entraba al consejo estudiantil, sabía que Sesshōmaru estaría ahí, no se equivocó; él levantó la vista antes de darle unas palabras a Sef, que asintió antes de retirarse dándole una sonrisa y un guiñó.

El yōkai de ojos áureos la miró acerarse.

Antes su simple presencia le causaba desagrado, hasta que se dio cuenta de la atracción que sentía por Kagome.

Entonces, se percató que nunca podría estar con ella.

No de la manera que quería.

Y lo odio.

Fue cuando entendió a su padre y porque lo arriesgó todo por proteger a InuYasha y la humana, su muerte prematura –Sesshōmaru siempre pensó que fue asesinada-, devastó a su padre, por lo que una vez se graduara podría comenzar a usar su título como Lord, y lo que antes significaba grandeza y poder, ahora lo veía como una prisión.

Cuando Kagome estuvo a su alcancé la arrastró a su regazó sin importarle que pudiera entrar alguien.

—¡¿Sess?!

—¿Cuándo te vas?

Ella se acurrucó en el pecho masculino.

—En dos semanas.

—¿Tienes personas de confianza?

—…las tengo.

—Bien, las necesitarás.

Kagome se separó con el ceño fruncido.

—¿Por qué?

—Porque voy a empezar una revolución, Kagome. Iré a por ti, sin importar cuanto tomé, voy a llegar a ti.

Y que el mundo se preparará.

FiraLili

21/11/2020