SACRIFICIO.
Disclaimer: Todos los personajes reconocibles pertenecen a J. K. Rowling. "Esta historia participa en el reto Uno, dos y tres, te reto otra vez del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black."
Reto: Escribir una historia basada en la frase de terror sorteada.
Frase: "Es Halloween, todos merecemos un buen susto" –Halloween
Advertencia: Esta historia es un poco macabra, e incluso algunos podrían considerarla machista, pero la época en la que se sitúa, lo ameritaba.
—¡Es Halloween! —argumentó airado—. ¡No puedes simplemente no festejarlo!
—Oh, claro que puedo —rebatió ella—, y quiero que veas cómo lo hago. No habrá fiesta de Halloween en esta casa, ¿entendido?
Dio media vuelta y se dispuso a salir.
—Y si… ¿Hacemos un trato? —la voz seductora de Draco la hizo voltear.
—¿Qué clase de trato? —preguntó con voz melosa.
Le gustaba hacer tratos con el rubio, después de todo, gracias a un trato habían terminado felizmente casados. Draco se acercó sigilosamente y empezó a caminar a su alrededor.
—Organizamos una fiesta de Halloween como yo quiero, y a cambio vamos a esa subasta de libros viejos a la que quieres ir.
—¿Y sólo iremos? —fingió estar decepcionada.
—No, compraremos tres libros, los que tú quieras.
Hermione lo consideró un momento, de verdad ansiaba obtener algunos libros antiguos y de valor incalculable, pero no quería tener que organizar una fiesta de Halloween.
—Que sean cinco —exclamó—, y te ayudo a organizar tu fiesta.
—Hecho —aceptó el rubio sin dudarlo. Draco amaba las fiestas de Halloween, y estaba decidido a que la de este año fuera la mejor que se había dado en la historia.
Pasaron los siguientes días planeando la mejor fiesta de Halloween que se hubiera visto, encargaron bocadillos deliciosos con aspecto tenebroso a los elfos domésticos, compraron hilos, algodón y papeles para decorar, además de varias estatuas escabrosas y velas de colores extraños.
El día de la fiesta, los elfos limpiaron de manera superficial el salón abandonado del ala oeste de la mansión, y la pareja Malfoy se encargó de colgar los adornos y cubrir las ventanas para dar un aspecto más tenebroso al lugar.
Habían escogido ese salón por lo tenebroso del lugar. El ala oeste había estado en desuso desde el siglo pasado, de forma que el polvo y el tiempo la hacían parecer una casa abandonada. Justo lo que se necesitaba para una fiesta de Halloween.
Terminaron unas horas antes de lo previsto, así que Hermione aprovechó para curiosear por las demás habitaciones. No recordaba haber estado en esa parte de la mansión, y deseaba conocerla. Tomó un candelabro de velas rojas y empezó a caminar, sabía que debía de vestirse pero esperaba no tardarse demasiado.
Las habitaciones eran muy viejas. Además de estar cubiertas de polvo y telarañas, los muebles y adornos parecían sacados de una novela victoriana.
Para su deleite, se topó con una biblioteca llena de libros antiguos. Dio brinquitos de emoción y empezó a pasear la mano por encima de ellos.
Después de revisar los títulos de los primeros libros, empezó a entender por qué el ala estaba abandonada. La mitad de esos títulos habían sido prohibidos por el Ministerio, y los otros sonaban increíblemente macabros. Alterada, se alejó de ellos y decidió salir, esperaba que Draco le diera algunas explicaciones más tarde.
Estaba a punto de salir cuando escuchó un rechinido, al voltear vio una estantería separarse de la pared, dejando entrever un rayo de luz. Hipnotizada, empezó a avanzar hacia el lugar. Y nada más atravesar la entrada, esta se cerró de un azotón apagando las velas que llevaba.
Sobresaltada, se volvió y sintió el aire frío a su alrededor. Empezó a ser consciente del lugar en el que estaba, de las sombras desdibujadas en la pared y el viento agitando los pedazos de cortinas a su alrededor. Maldiciendo la excesiva confianza de su esposo, se acercó y cerró la ventana; sabría Merlín cuánto tiempo llevaba abierta.
De repente, algo o alguien se acercó por atrás y la tomó de la cintura al mismo tiempo que le cubría los ojos. Hermione gritó aterrada y trató de soltarse, pero fuera lo que fuera que la tenía sujeta, era demasiado fuerte. Finalmente, consiguió mover la mano lo suficiente para golpear a su atacante con el candelabro.
—¡Ouch! —se quejó una voz, al tiempo que caía tras ella con un gran estruendo.
Hermione se dio la vuelta espantada y encontró a su esposo en el suelo, sobándose la zona en donde ella le había dado el golpe.
—¡Draco! ¿Qué estás haciendo?
—Te seguí, querida. Es Halloween, y todos merecen un buen susto —el rubio la abrazó — Feliz Halloween, Hermione.
La castaña estuvo ofendida un rato más antes de ceder y corresponder el abrazo.
—Ven, vamos a prepararnos para la fiesta.
Cuando pasaban frente a una de las habitaciones, alcanzó a ver el reflejo de un vestido en un espejo.
—Espera —se deshizo de su brazo y entró a la habitación.
Todo seguía siendo estilo victoriano, y vio asomándose en el armario el vestido que le había llamado la atención.
—¿Qué ocurre, Hermione?
—Quiero cambiar mi disfraz, este vestido es precioso.
Lo sacó del armario y lo mostró orgullosa. Bastante estorboso, era un vestido negro lleno de brillantes a juego con un escote pronunciado, la falda se abría en el centro y dejaba ver algunos holanes grises que lo complementaban. Iba acompañado de un sombrero con velo francés decorado con pequeñas obsidianas y guantes a juego. En cuanto Draco lo vio, se desternilló de risa.
—¿Es en serio, Hermione? Ese vestido es verdaderamente horrendo.
—Por eso lo quiero, Draco, no hay nada que dé más miedo que un vestido horrible de alguno de tus antepasados.
—Está bien, solo habrá que pedir que lo limpien y te lo pones.
Mientras los elfos limpiaban y desinfectaban el vestido, Hermione tomó un baño y permitió que Ginny la arreglara. La pelirroja la peinó y maquillo, para luego torturarla con los aditamentos que necesitaba para usar ese vestido.
Un corsé ajustadísimo que realzaba sus pechos y encogía increíblemente su cintura, los zapatos más incómodos y feos que había visto en su vida y una crinolina de aro que la hizo perder el equilibrio.
—No seas ridícula, Hermione —la regañó su amiga—, no es tan complicado y aún falta el vestido.
Veinte minutos después, Hermione se había sonrojado al ver lo mucho que mostraba el escote de su vestido, y Ginny acababa de sujetar con horquillas el sombrero negro.
—Lista, luces hermosa.
La castaña se acercó al espejo y observó su reflejo, sorprendida. Ginny había logrado que su piel luciera pálida, casi transparente. Los labios negros restaban cualquier rastro de color, dándole el aspecto de una muerta; y definitivamente el vestido daba la impresión de que era una.
Justo cuando llevó una mano enguantada a su mejilla para sentir que era ella, el reflejo que transformó en una mujer muy similar a ella, pero con los ojos verdes y un extraño collar en el cuello. Que la observaba asombrada.
Instintivamente dio un salto hacia atrás, tropezando con una mesa y rompiendo un florero.
—Wow —exclamó Draco entrando—. ¿Qué pasa aquí?
Se acercó y la ayudó a levantarse.
—N… nada —tartamudeó con la imagen del reflejo en su mente.
—Realmente luces aterradora, Hermione, pero sigues siendo hermosa —la consoló dándole un beso en la frente—. Gran trabajo, Weasley —felicitó a la chica que se limitó a asentir y salió ignorándolo.
—Aún no me acepta, ¿verdad?
—Dale tiempo, ya te aceptará.
Draco sonrió.
—Estuve revisando el ala oeste, y encontré algo ideal para tu vestido.
—¿Ah sí? —preguntó emocionada—. ¿Qué es?
El rubio sacó un collar de ópalos negros con un enorme rubí brillando en el centro. Hermione palideció más y se llevó una mano a la boca para ahogar un grito. Era el collar que tenía puesto la chica del reflejo.
Draco, malinterpretando su expresión, levantó su cabello y le abrochó el collar.
—Listo —le dio un beso en la nuca—, ahora estás perfecta. ¿Nos vamos?
Como en un sueño, Hermione aceptó su brazo y se vio transportada a otro lugar. Sin necesidad de un espejo, supo que ahora tenía los ojos verdes, y que se sentía cohibida en ese lugar. Cuando entraron al salón en donde sería la fiesta, vio que alguien había cambiado la decoración; el salón en vez de parecer lúgubre y aterrador, era brillante y ostentoso. Habían limpiado a fondo y abierto las cortinas, los candelabros dorados despedían brillos por el reflejo de las velas, y todas las mujeres presentes, lucían vestidos similares al suyo, pero en color rojo.
Volteó a ver a Draco para pedirle una explicación, pero el hombre que la llevaba no era Draco. Este tenía barba y usaba un antifaz a juego con su vestido.
—¿Te gusta, querida? —le susurró con una voz sensual.
—S… sí.
—Me alegro, quería que te sintieras cómoda en la mansión.
Hermione no supo que responder, ni cómo actuar cuando el hombre le dio un beso en la frente y la dejó sola con tres mujeres.
—¡Que emoción! —exclamó una de ellas—. No puedo creer que Brutus haya organizado una fiesta de Halloween en tu honor, Ashley.
—¿Eso hizo? —preguntó anonadada.
—Claro que sí —respondió otra de ellas—, la verdad no creía los Malfoy hubieran cambiado, pero después de esto, me retracto de todo lo que dije.
—Hermione, Hermione —volteó intentando identificar a la persona que la llamaba.
Se quedó asombrada al ver a Draco junto a ella, y a sus amigos esperándola a la mitad del salón que había decorado, y que había vuelto a ser oscuro.
—¿Estás bien, cariño? —preguntó el rubio preocupado.
—Eh… sí, solo estaba pensando en otras cosas.
Draco sonrió.
—Espero que haya sido en lo que haremos después de la fiesta —sugirió con una sonrisa lasciva al mismo tiempo que le tocaba el trasero por encima del vestido—, porque te aseguro que estaremos muy ocupados —le susurró—, quiero ver qué podemos hacer con este feo vestido.
Hermione recuperó al instante su felicidad.
—Veremos —respondió con una mirada pícara.
Ambos se adentraron y saludaron a sus invitados. Había sirenas, vampiros, lobos y muchos otros extravagantes disfraces. Ginny se había puesto un vestido plateado y se había llenado de estrellas el rostro y los brazos, Ron solo llevaba una máscara de dragón, y Harry había conseguido una capa y colmillos falsos para ser un vampiro.
—Gran fiesta, Malfoy —saludó el pelinegro cuando se acercaron—, sin duda supera a la del año pasado.
Ginny puso en blanco los ojos y siguió comiendo galletas con forma de fantasma.
—Dame un poco de crédito, Harry —bromeó la castaña—, yo tuve la idea de decorar.
El Elegido sonrió.
—Gran fiesta, Hermione —extendió su copa como en un brindis.
—Oh —dijo Draco—, no tenemos con que brindar, voy por unas copas.
—No te preocupes, yo voy —se ofreció Hermione.
Empezó a caminar hacia las mesas que estaban alrededor, cuando escuchó que alguien susurraba a su lado.
—Asquerosa sangre sucia.
Volteó y se topó con una mujer hermosa, de cabellos dorados y una máscara a juego, que usaba el mismo vestido rojo que las demás.
—¿Disculpe? —preguntó enfadada.
—Lo que oíste, asquerosa sangre sucia. El hecho de que Brutus te haya traído a su mansión, no significa que puedas caminar por ahí como la reina del mundo, no cuando solo eres una impura.
Extrañamente, se sintió triste y bajó el rostro para que no la vieran llorar. Consiguió llegar a la mesa con bebidas y tomó dos copas con champaña. Inmediatamente fue a situarse junto al hombre de cabello rubio que conversaba con otros.
—Gracias, querida —dijo al tiempo que tomaba la copa que ella le ofrecía—. Caballeros —habló a los hombres a su alrededor—, seguramente ya conocen a la señorita Ashley Dickens, la mujer en cuyo honor organicé esta fiesta.
Los hombres asintieron hacia ella sonrientes, y Brutus Malfoy rodeó posesivamente su cintura mientras seguía conversando con sus compañeros. Ella se sentía sumamente extrañada y aburrida, quería deshacerse del brazo de Brutus a su alrededor, pero sabía que si lo hacía despertaría sospechas. Las mujeres a su alrededor la miraban con rabia o asco, y los hombres le sonreían con una superioridad palpable.
¿Qué hacia ella ahí? ¿Quién era Ashley y por qué la confundían con ella?
Las ventanas volvieron a cubrirse, y ella se encontró brindando con su esposo y sus amigos. No sabía que había pasado, pero odiaba la sensación de inferioridad que se había instalado en su pecho. Draco la atrajo hacia sí y depositó un beso en su coronilla.
—Nunca olvides que te amo, Hermione, eres la persona que mejora mi mundo.
Disfrutó de la fiesta, y consiguió olvidarse de Ashley y Brutus por un instante, hasta que Draco la arrastró al centro del salón y pidió la atención de todos.
—Quiero agradecerles por venir a esta fiesta, saben que Hermione y yo…
El salón volvió a cambiar y se encontró al lado de Brutus de nuevo. Un escalofrío recorrió su piel.
—…Ashley y yo estamos sumamente agradecido de contar con su amistad y presencia en este lugar.
Ella buscó con la mirada a las chicas con las que había hablado al principio de la fiesta, cuando las localizó, la saludaron alegremente con la mano. Iba a devolverles el saludo, pero se percató de que todas las mujeres, excepto ellas cuatro, portaban un antifaz de oro, y los hombres uno verde… Slytherin.
No sabía qué era lo que ocurría, pero ese color la hizo sentir pánico de repente. Escuchó a lo lejos que Brutus seguía hablando.
—… La familia Malfoy se ha mantenido pura hasta ahora —una sonrisa sibilina se formó en su rostro—, y espero que así siga siendo.
Con un movimiento veloz, tomó sus muñecas y las sujetó tras ella con una mano, mientras con la otra murmuraba algunos hechizos. Hermione vio a las tres chicas ser sometidas por los hombres a su alrededor. Se dio cuenta de que estaba atada cuando volteó para pedirle una explicación a Brutus.
—Quiero pedir una disculpa a todos ustedes —comenzó—, sé que he sido visto en público y con una actitud impropia de mi estatus con esta —la miró con desprecio— sangre sucia. No les había dicho nada porque temía que mis planes se arruinaran, pero les aseguro que tengo una buena razón.
Con un movimiento brusco la empujó, y al no poder poner las manos, cayó al suelo estrepitosamente. Sintió a Brutus pasar por encima de ella, y supo que todo estaba perdido.
Brutus empezó a caminar, disfrutando de la cara de sorpresa de sus amigos.
—Hace tiempo, mi padre descubrió una forma de hacer nuestra sangre más fuerte. Irónicamente, esto se logra solo con una sangre sucia —río amargamente—, desde que entré a Hogwarts, se me encomendó la misión de encontrar una sangre sucia inteligente, y hacer que se enamorara de mí.
«Supongo que ahora entienden el motivo de mi acercamiento a Ashley Dickens, la única sangre sucia que pudo ostentar un lugar entre los más inteligentes de la escuela. Pasé años intentado enamorarla, y hace exactamente dos meses, ella me confesó su amor.
Hermione sintió las lágrimas rodar por su rostro.
—Hice esta fiesta, para hacerlos participes de este memorable hecho, y para obsequiar a tres de ustedes una sangre sucia enamorada —señaló a las tres chicas llorosas al final del salón—. Estas impuras, se enamoraron de tres de ustedes, todo el trabajo está hecho, y después de que sacrifiquemos a Ashely, sabrán cómo reforzar sus casas.
Se inclinó y tomó a Hermione en brazos, los demás invitados los observaban satisfechos, y los siguieron cuando salieron del salón. No podía pensar en nada, solo sabía que Brutus la llevaba en brazos y que estaban bajando muchas escaleras.
Cuando terminaron, fue arrojada con violencia a una cama de piedra. Intentó levantarse y correr, pero cuatro hombres la sujetaron y la ataron en forma de cruz.
—Por favor —imploró a Brutus—, déjame ir. ¡No he hecho nada!
Una bofetada cruzó su rostro, y supo que le había roto la nariz cuando sintió la sangre escurrir.
—¡Cállate! Existes, y eso es una afrenta personal para mí.
Las lágrimas seguían rodando por sus mejillas. Y con la vista borrosa, vio a Malfoy cubrirse la túnica con una extraña bata blanca.
—No quiero mancharme de sangre impura —explicó a las miradas inquisitivas de sus invitados.
Se acercó a ella y le acarició el rostro suavemente.
—Sé feliz, Ashley —le susurró.
Sintió un dolor en el pecho, y sintió que abandonaba su cuerpo. Sin cuerpo o peso, observó a Brutus clavar una daga en el corazón de ¿Ashley? ¿Era suyo? No importaba, el hombre acababa de abrir un agujero en su pecho y había extraído el corazón. Una extraña bruma verde lo cubrió todo, y el heredero de los Malfoy extendió hacia la bruma el corazón.
Esta lo rodeó y lo hizo invisible durante un momento, luego desapareció, llevándose consigo el corazón de Ashley.
—El sacrificio ha sido aceptado —susurró satisfecho.
Observó con asco el cuerpo a su espalda y lanzó un hechizo para desatarlo.
—¡Qué asco! —exclamó la mujer rubia—. Ha manchado el suelo con su sangre.
Todos se rieron, y Brutus la hizo levitar para quitarle el vestido. Este solo estaba sucio, lo bajo del escote había permitido que Brutus extrajera el corazón sin romper el vestido.
—Supongo que habrá que desinfectarlo, pero no pienso tirar una pieza tan hermosa.
Hermione se sintió furiosa, quiso gritar y asesinarlos a todos…
En eso, despertó. Estaba viva, tenía puesto el maldito vestido, pero estaba limpio y estaba en su cama.
—¿Hermione? —llamó Draco al verla incorporarse—. ¿Estás bien? Te desmayaste en medio de la fiesta y…
No pudo terminar, la castaña se lanzó a él y empezó a sollozar. El rubio se quedó sorprendido y se limitó a masajear su espaldo.
—¿Qué ocurre?
—E… ella —intentó explicar—, la… la asesinaron, Draco.
—¿A quién? —preguntó preocupado.
—Ash… Ashley Dickens, él la mató.
—¡¿Quién?!
—Bru… brutus.
Draco palideció.
—¿Brutus Malfoy?
La castaña asintió, aún apoyada en su pecho.
—Yo lo vi, estuve ahí.
Tardó media hora en calmarse, y otra media hora en explicarle lo ocurrido. Draco mandó llamar a Harry y a un equipo de aurores, no podía creer que se hubiera cometido un asesinato así en su mansión, pero creía en Hermione, y quería averiguar la verdad. Siguiendo las indicaciones de los recuerdos de Hermione, encontraron un pasadizo que llevaba a una cámara bajo tierra, justo en el centro de la mansión.
Sobre la mesa de piedra, había una serie de dagas y un esqueleto humano. Harry lanzó algunos hechizos, y corroboró la historia de Hermione. Una bruja había sido asesinada ahí.
El estar de nuevo en ese salón, hizo que Hermione se sintiera mal. Una bruja hija de muggles, había sido sacrificada sin ningún motivo.
Volteó a ver a Draco, y algo en su interior la hizo enfurecer. Era descendiente de Brutus, el hombre que la había asesinado. Antes de que alguien pudiera adivinar sus intenciones, se lanzó hacia la mesa y tomó una de las dagas. Draco la observó aterrado, y no pudo reaccionar cuando la vio correr hacia él.
El impacto lo tiró al suelo, y solo sintió dolor al sentir la daga en su pecho.
—¡Tú la asesinaste! ¡Tú la asesinaste! —cada grito era acompañado de una cuchillada.
Harry y sus aurores los observaban sin saber qué hacer, Malfoy había cerrado los ojos, y Hermione seguía sobre él apuñalándolo. Desesperado, Harry sólo atinó a lanzar un hechizo para petrificar a su amiga.
—¡Rápido! —ordenó recuperando su aplomo—. Lleven a Malfoy a un medimago.
Temeroso, se acercó a Hermione.
—Oh, Hermione ¿Qué has hecho?
La bruja petrificada no respondió. Su vestido estaba manchado de sangre, y sentía la ira bullir en su interior, ira que se reflejaba en sus ojos.
La condena después de juicio fue inevitable. Todos los aurores habían visto lo ocurrido, Hermione no se había querido quitar el vestido y la sangre de Draco aún lo manchaba. Fue condenada a cincuenta años de cárcel, recluida en un sanatorio mental hasta que recuperase la cordura y pudiera ser trasladada a Azkaban. Una vez ahí, pudieron quitarle el vestido, pero no el collar que le había dado Draco antes de la fiesta.
Draco sobrevivió al ataque, pero su mente jamás se recuperó. ¿Cómo asimilaba que la mujer que amaba lo había apuñalado? Había ido a visitarla muchas veces, pero siempre que lo veía gritaba y trataba de lastimarlo.
Odió su descendencia Malfoy, odió a Brutus, que había propiciado todo. Odiaba solo poder ver a Hermione desde lejos, cuando paseaba por la biblioteca o el jardín y lucía normal. Odiaba no poder abrazarla, decirle cuánto la amaba, consolarla por la muerte de esa bruja, no poder cumplir lo que le había prometido esa noche. No poder ser feliz a su lado...
Hermione puede ver lo ocurrido con Ashley gracias al vestido y el collar, jugué un poco con la idea de los horrocuxes, pero al revés. Puesto que fue asesinada usando ese vestido, una parte de su alma se conservó ahí y por eso Hermione puede vivir lo ocurrido, y también por eso desarrolla esos sentimientos hacia Draco, confundiéndolo con Brutus.
Espero que les haya gustado, háganmelo saber con un review .
