¡Día veintitrés! ¡Cuenta regresiva! ¡Empezamos! ¡7!
Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes.
Advertencia: Este drabble participa en la actividad de noviembre de #retossesshomenov
Día 23: Sesshōmaru muere* [En una batalla él se sacrifica por Kagome y muere en los brazos de ella]
Palabras: 440
Baúl del Oeste
Finales e inicios
Kagome corrió mientras tiraba su arco y se quitaba su carcaj vacío, tenía su ropa rota y manchada de sangre, la calma después de una tormenta siempre dejaba estragos y la guerra final contra Naraku no fue la excepción, había perdido demasiados aliados, su grupo sobrevivió con heridas, pero estaban vivos.
O casi todos.
La morena cayó de rodillas al lado del cuerpo de Sesshōmaru, apenas podía creerlo.
—Sesshōmaru —musitó con la voz estrangulada, mientras limpiaba sus mejillas masculinas de la sangre, vio con alivió que abría sus ojos, casi con pesadez.
—Lo hiciste.
Ella rió con las lágrimas desbordándose por sus mejillas rojas.
—Lo hice, por supuesto que lo hice —confirmó sintiendo como sus rodillas empezaban a humedecerse con la sangre que seguía saliendo del cuerpo del yōkai—. Lo vencimos. Naraku murió.
Como si eso fuera lo que necesitaba oír, Sesshōmaru cerró los ojos un momento, antes de levantar su brazo; Kagome la tomó de inmediato con miedo.
—Serás la nueva señora del Oeste, usa el título con orgullo —murmuró con el sabor de la sangre y muerte en la boca, en la periferia de su vista logró ver a los mensajeros del más allá rondar cerca, su tiempo se había terminado, pero no se arrepentía, pero encontraba algo irónico que su muerte fuera por proteger a una humana, al igual que su padre, si el yōkai hubiera ido a recibir atención inmediata en vez de ir por Izayoi e InuYasha, habría sobrevivido, pero no lo hizo. Ahora él, se había atravesado en un ataque que iba directo a Kagome.
Y lamentablemente un ataque directo al corazón era de las pocas cosas de las que no se podía recuperar.
—No me gusta cómo suena eso —sollozó llevando la mano masculina a su pecho para apretarla fuertemente—, no me gusta lo solitario que se escucha ese título.
El yōkai la miró fijamente antes de liberar su mano y posarla en el vientre plano de ella.
—No estarás sola.
Kagome se quedó sin aliento asimilando esas palabras y el dolor fue aún más fuerte.
—Sesshōmaru —lloró—, no puedo, yo no-
—Eres y serás la humana más terca que conoceré, podrás y darás un nuevo mañana.
Ella ya no podía hablar, las palabras ya no salían, así que se inclinó para llevar a Sesshōmaru a sus brazos con el dolor creciendo en su pecho y corazón, lo sostuvo fuerte hasta que la muerte se lo llevó lejos, a donde no podía seguirlo.
Lloró su dolor.
Lloró hasta que su estómago creció.
Y se alzó en el Oeste con la próxima heredera en brazos.
FiraLili
23/11/2020
