¡Día veinticuatro! ¡Cuenta regresiva! ¡Empezamos! ¡6!

Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes.

Advertencia: Este drabble participa en la actividad de noviembre de #retossesshomenov

Día 24: Kagome entre la vida y la muerte* [Justo en ese momento Sesshomaru se da cuenta de que de verdad la ama]

Palabras: 387

Baúl del Oeste

Latidos

Sesshōmaru olió la sangre y la muerte.

Desde sus años de entrenamiento se dio cuenta que sus ojos venía a través del velo que separaba el mundo de los vivos de los muertos, se enorgullecía de ellos porque su padre igual poseía ese don, hasta que perdió su respeto e ignoró el velo.

De vez en cuando lo abría, pero prefería ignorarlo la mayor parte del tiempo.

Pero estaban esas veces, cuando los veía tan claros sin necesidad de forzar su vista, porque la muerte era inminente que los mensajeros tomaban más fuerza para arrancar el alma moribunda; cortó a los demonios que interferían en su camino, entonces, observó como muchos mensajeros se reunían entornó del grupo de InuYasha, éste seguía luchando, mientras que la exterminadora estaba en guardia para asesinar a cualquier demonio que superara al hanyō, y detrás de ellos estaba el monje trabajando en mantener presión en el abdomen de Kagome.

Se trasladó hacia ellos, Rin lloraba mientras Jaken trataba de apartarla del lado de la mujer moribunda, ante todo él seguía haciendo su trabajo que era proteger a la niña del dolor.

El yōkai llegó hasta donde yacía Kagome, la mujer apenas mantenía sus ojos abiertos, su respiración era rápida y superficial, su corazón estaba por fallar; sus miradas se encontraron y ella pareció sonreír, suave y gentil.

Algo dolió en su pecho, un tirón que le hizo tambalearse levemente.

Por su mente pasaron sus encuentros azarosos, lo buena que era con Rin, pues le gustaba hablar con la niña y cuidarla como si fuera suya; lo cauteloso que era Ah-Un a la mujer hasta que se acostumbró a su aroma y la trató como una nueva ama; lo tensó que Jaken se ponía a su alrededor, hasta que pareció resignarse a algo que sólo él parecía notar y se puso a sus órdenes.

Sesshōmaru simplemente la dejo ser, no era peligrosa para su grupo así que no le importaba que de vez en cuando apareciera con presentes para ellos.

Y ahora, finalmente veía lo que Jaken.

Por fin, vio a Kagome.

No a la humana.

A la mujer.

A la mujer que quería a su lado.

—Kagome.

Ella le sonrió, entreabrió los labios para susurrar un suave ¿Lo descubriste? Tonto. Que apenas y tenía fuerza.

El corazón de Kagome dejó de latir.

FiraLili

24/11/2020

P.D. ¡No lloren! ¡No entren en pánico! Sesshōmaru la revive con Colmillo Sagrado, pero lo deje ahí por el impacto.