¡Día veintisiete! ¡Cuenta regresiva! ¡3!

Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes.

Advertencia: Este drabble participa en la actividad de noviembre de #retossesshomenov

Día 27: Fiesta salida de control

Palabras: 500

Baúl del Oeste

Separos

Sesshōmaru empezaba a tener dolor de cabeza mientras conducía a la comisaría e iba a matar a su prima cuándo llegará, le había dicho explícitamente que tenía una junta en el trabajo mañana temprano así que más le valía no meterse en problemas, pero no.

La policía había interrumpido su cena para decirle que Ayame estaba en los separos de la comisaría porque había golpeado a uno de los policías mientras respondían una denuncia de desorden público y ruido, no necesito más antes de toma su abrigo, llaves y cartera.

Tardó unos veinte minutos en llegar, cuando ingresa puede oír gritos y la risa característica de su prima, sí, el dolor de cabeza llegaría en cualquier momento mientras caminaba hacia el origen del ruido, puedo ver a la pelirroja esposada señalando a uno de los policías que tenía presionado un pañuelo contra su nariz, por el color rojo que empezaba a extenderse pudo ver que le dio un buen golpe, posiblemente le fracturo la tabique.

—¡-a quiero en una celda!

—¡Yo sólo me defendí, pensé que quería hacerme algo! —replicó.

—¡Tengo el maldito uniforme!

—Pensé que eras un stripper —se encogió de hombros.

Los gritos regresaron, así que supo que era momento de intervenir antes que Ayame siguiera subiendo su multa.

—¿Quién está a cargo aquí? —se anunció retirándose el abrigo, no se inmuto al tener todos los ojos en él, estaba acostumbrado, pero un jadeó llamó su atención y frunció el ceño al ver a la otra mujer que estaba parcialmente oculta en el rincón, estaba igual esposada—. ¿Kagome?

—Hola, cariño, intenté detenerla —suspiró mientras miraba a su amiga.

—¡Primo! —exclamó Ayame saludándolo.

Toda la habitación se congeló al darse cuenta de quién era ese hombre y comprendiendo la relación que tenían las dos mujeres con Sesshōmaru Taishō, el magnate más poderoso de Japón.

—¿Y bien? ¿Quién está a cargo? Quiero sacar a mi prometida de aquí, ya.

—¿Y yo qué? —se quejó Ayame.

—¿Y quiero saber por qué le están tomando la declaración sin un abogado? —siguió hablando como si su familiar no hubiera hablado.

—Uh… verá ellas… eh…

—Si van a balbucear, creo que no tenemos más de que hablar, las quiero sin esposas, ahora.

10 minutos después, Sesshōmaru le abría la puerta a Kagome y a Ayame para salir al frío estacionamiento, la pelirroja reía.

—¡Gracias, Sesshy!

—Disculpa, Sesshōmaru —exhaló Kagome mientras agradecía el saco que él le estaba colocando sobre los hombros—. La acompañé a la fiesta, pero umm… se salió un poco de control.

—Si vuelves a golpear a un policía, te dejaré arrestar.

—¡¿Ehhh?! —se quejó antes de reír—. Bueno, hazlo, igual ya vi a mi futuro esposo.

Sesshōmaru frunció el ceño.

—¿De qué hablas?

—Le gusto el policía —aclaró Kagome, subiéndose al auto de Sesshōmaru.

—¿Cuál?

—Al que golpeé.

Sesshōmaru iba a pedir que sacaran a Ayame de la familia, simplemente era un caso perdido, pensó al encender el motor de su automóvil y conducir por las calles desiertas.

FiraLili

27/11/2020