¡Día treinta! ¡Cuenta regresiva! ¡0! ¡Con esto hemos llegado al final! Espero de todo corazón que les haya gustado, gracias a todos por su apoyo durante todo este mes, no saben lo feliz que me hacen con sus comentarios y ánimos.
¡Un saludote especial a Dertupio y a Joh chan, que se aventaron a leer, a pesar de que el español no era su idioma natal!
Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes.
Advertencia: Este drabble participa en la actividad de noviembre de #retossesshomenov
Día 30: Secuestro
Palabras: 328
Baúl del Oeste
A salvo
Kagome dormitaba intentando descansar, el dolor de las heridas punzaban y podía seguir la sangre gotear hacia el suelo, estar arrodillada con las manos atadas y fijadas hacia arriba era una de las peores posiciones en que la pudieron poder, había perdido la cuenta de cuantos días estaba ahí, pero no importaba en realidad, jamás diría algo que traicionara la confianza y lealtad que Sesshōmaru había puesto en ella.
Oyó los pasos llegar a su celda, se preparó para otra ronda de tortura, empezaba a insensibilizarse al dolor, sin embargo, los pasos sonaron más rápidos y si hubiera estado en mejor condición se habría sobresaltado por el sonido que hizo la puerta al chocar contra la pared de piedra.
—¡Kagome!
Ella creyó que la locura había llegado por fin, cuando escuchó la voz de su amado, pero pronto supo que no era un juego cruel de su mente, pues en segundos estuvo en sus brazos cálidos y fuertes, las cadenas fueron arrancadas, mientras que los grilletes quedaron en sus muñecas.
—Sess… —murmuró apenas con la garganta seca y adolorida, llevaba unos dos días sin beber agua.
—Estarás bien —aseveró levantándola del suelo con suavidad, la sintió delgada y débil, la furia lleno su sangre que se inflamaba cantando venganza por el dolor a la que su pareja fue sometida por casi 3 semanas; los traidores que había dado la información de la salida de Kagome a la aldea humana fueron sentenciados a unas muertes largas y agónicas; y los que había levantado su mano contra ella estaban siendo capturados, si alguien iba a darles muerte sería él.
—Sabía… que lle… garías —murmuró y, por fin, pudo cerrar los ojos, dejándose llevar por el cansancio que le daría paz después de noches llenas de pesadillas y miedo, Sesshōmaru, era todo lo que necesitaba.
—Duerme —besó su cabeza mientras se daba la vuelta para salir de ese asqueroso lugar—, estás a salvo. Estás conmigo.
Kagome sonrió y se desmayó.
¡Gracias por todo el amor!
Thanks for all the love!
Obrigado por todo o amor!
FiraLili
29/11/2020
