El ambiente en el bar era tranquilo, pese a la cantidad gente que se encontraba dentro, se podía observar en sus paredes color ladrillo retratos de distinto sitios y objetos de la ciudad de Nueva York, y placas de automóviles con los más versátiles diseños. La música sonaba en un tono suficiente para disfrutar de ella y una charla amena, todo el lugar era una mezcla de estilo funky y vintage, pero muy acogedor...

Los primeros en llegar al lugar fue el equipo junto con Red, así que se encargaron de elegir una mesa cerca de unos de los ventanales que daba a la calle y pedir los tragos, justo cuando estaba terminado de acomodarse cada uno en sus sitio, llegó Miley junto con Mac y Stella, los cuales tomaron su lugar. Mac lo hizo al lado de Stella como todos estos años, como si fuera un hecho que a si tiene que ser siempre, incluso para Miley que fue la primera en tomar su lugar al lado de Red.

Una vez que todos se habían acomodado en su sitio agarraron las copas y los vasos en sus manos, mientras se miraban intentando descifrar quién iba a tomar la palabra...

Y fue Red, quien tomó la posta a la hora de hablar - No conocí a mi madre, pero supe por el gran hombre que tengo parado enfrente de mí, que fue una mujer increíble, aguerrida pero ante todo encantadora, con una entrega y pasión admirable, partidaria de luchar hasta al final, alguien que no te dejaría nunca desistir de tu sueños y que no paraba hasta conseguir lo que quería, sin importar si aquello podría traer problemas y parece que esa cualidad la herede muy bien. - Afirmó Red con una gran perspicacia y todos rieron con melancolía recordando aquella circunstancia en que casi pierde la vida por su afán de noticias, con el taxista asesinó.

Y luego de esa imperceptible pausa, Red prosiguió, - Y sólo deseo poder ser la mitad de todo lo que ella fue mientras estuvo en este mundo. Por Claire -

Todos levantaron y acercaron sus copas y vasos al centro de la mesa, y brindaron...

Y sin dar lugar a más nada, Mac salió inmediatamente del lugar, su tristeza hoy era aún más grande que otros años, pero ante todo no sabía cómo dejar de luchar con los sentimientos que al parecer guardaba hacia su mejor amiga.

No lograba comprender qué estaba pasando con él, tal vez, tenerla a su lado nuevamente, sólo le confirmaba que sí, que siempre la quiso más que una amiga, que la necesitaba tanto, que en todo este tiempo no había ni un solo momento en la que él no haya dejado de echarla de menos.

Parecía como si alguien estuviese empeñado en demostrarle que todos estos años él tuvo la oportunidad de volver a empezar, de volver a vivir pero la dejo pasar, y en esta fecha en donde por una mala jugada del azar se le habría arrebatado la felicidad, quisiera dejarlo otra vez contra las cuerdas, solo para que esta vez entendiera que, si él no movía las piezas hacia ese lugar que hace años parecía correcto, su vida iba estar vacía.

¿Qué tenía que hacer? Impedir que se fuera, no claro que no, eso lo tendría que haber hecho aquella noche que ella fue a su oficina a contarle lo que le estaban ofreciendo, pero no, no tuvo valor y sólo se limitó apoyar cualquier decisión que ella decidiera, si se había comportado como un completo cobarde, un maldito idiota y ahora simplemente quería admitir que a pesar de todo la añoranza y el amor que siempre sentiría por Claire, él estaba en el amor con ella, con qué derecho.

Stella vio como Mac dejó su copa apoyada en la mesa y se dirigía fuera del lugar, y no dudó ni un segundo en agarrar su abrigo y se dirigirse detrás de él.

Linds la tomó del brazo justo en ese momento - Stell -

- Lo sé, prometo explicarte luego, ahora debo ir - fue todo lo que Stella se limitó a decirle.

Nadie en aquel lugar entendió el acotado diálogo que se dio entre ellas dos , pero sabían todos incluso Jo, sin conocerla con lo poco que vio, que era ella la única persona capaz de luchar hoy con los demonios de Mac, la "estatua de la libertad"..

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Cuántas veces en la vida escuchamos la frase " lo tuviste en la palma de la mano y lo dejaste ir.", creo podría hacer una lista interminable de las veces que por h o por b todo concluye ahí, lo tenía todo y no hizo nada, y si encima se encuentra involucrado nuestro peor enemigo el miedo, el problema se hace aún mayor, porque en esta vida cuántas cosas perdemos por miedo a perder, cuantas oportunidades pasan sin pena ni gloria, y es así cuando todo los caminos concluyen en la nostalgia de lo que pudo ser y no fue, en ese punto se encontraba Mac Taylor, porque por quedarse con la seguridad de lo conocido por miedo a perder, optó por el silencio en lugar de expresar las 2 palabras que todo su ser alberga por aquella mujer, que a veces adoraba y otra veces lo volvía loco. Y es así que sus acciones quedaron diluidas en un tiempo que todo lo tenía pero por miedo a perder lo más sagrado que los unía tal vez había perdido todo y hoy se encontraba más desorientado que nunca ...

Ella lo observó un poco antes de acercarse, vio como él se paró frente la inmensidad del mar iluminado por la luna llena en una noche de septiembre, parecía abatido en una lucha que no quería tener fin, lo conocía mejor que nadie, y aunque a veces, podía resulta tan aterrador conocer a alguien a ese nivel, no lo podía negar, y que él tenía sus tiempos lo sabía pero no podía simplemente no hacer nada, mientras se acercaba lo vio sentarse en la arena y mirar al cielo pidiendo quizás una explicación de lo inevitable. Llegó a su lado finalmente y se sentó, lo miro y hablo

- Háblame Mac, ¿ qué está pasando? - le dijo mientras dejo descansar su mano sobre la suya, en todo estos años si algo había aprendido Stella es que era capaz de ver la esencia verdadera detrás del taciturno Mac Taylor, sin necesidad de que él le dijera una palabra, bastaba con que sólo lo mirara en la profundidad de sus ojos azules para saber si algo andaba mal con él.

Mac amaba y odiaba a la vez el efecto tan potente que podía ejercer Stella sobre su ser, capaz de leerlo como un libro abierto, aún cuando él quisiera ocultar de ella lo que realmente estaba sucediendo. Al reunirse con sus ojos verde, él sabía que estaba en problema, que ella no iba a dejar que se fuera sin que respondiera a su pregunta, y no sabía qué hacer.

Por un minuto bajo su mirada para ver cómo sus manos descansaban juntas causando una sensación de calor tan familiar, que ni él era consciente de lo mucho que la había echado de menos, esa sensación que te hace sentir en casa, que nada malo puede suceder si se tiene el uno para el otro.

- Mírame, Mac, ¿ qué está sucediendo contigo? -

- Es difícil -

- Si comienza por el principio tal vez no lo sea, háblame -

- En la semana Jo, quien ocupa ahora tu antiguo puesto, se atrevió a decirme que si bien ella no llevaba mucho con nosotros, y qué tal vez estaba tomándose mucho atrevimiento, pero me pregunto ¿cómo lo hice durante todo este tiempo? ¿Y que había de diferente este año? ya que me notaba distinto, distraído y que se atrevía a decir que triste, y le dije que tal vez era por el número del aniversario, y siéndote sincero no sé si me creyó, pero no volvió a insistir, tal vez por no querer sentir que se metía dodne no debía, ciertamente sea cual sea el caso, me alegro que no lo haya hecho -

- ¿Pero? - Interrumpió Stella, intentando asi hacerle saber que quería que continuara, para saber que estaba pasando con él

( él esbozó una media sonrisa, lo conocía, lo conocía demasiado) - Pero la verdad es que esas preguntas me quedaron retumbando en la cabeza, todo estos años estas fechas vuelven a romper mi aparente estabilidad, a recordarme que perdí a la persona que ame y que fue mi mundo. Pero estaría mintiendo si solo diria que trataba de eso, para ser ser sincero este año era diferente, porque además tenía el poder de recordarme que todo este tiempo siempre estabas tú, jamás habría podido sin ti Stell, durante el día he pensado más allá de lo que pasó aquel S-11, de que te necesitaba a ti, no es fácil saber que cuando subo la mirada desde mi oficina no te veré sentada en tu silla , no verte a ti todo los días, se que pasó un año y más, pero tu mes has hecho mucha falta más de lo que puedes imaginar. -

- Mac -

- Sabes, lo sé, puede sonar a una frase hecha, pero tu no tienes ideas, no puedes imaginar cuanta veces el roce de tu mano me rescato del precipicio, ni de qué manera tu iluminaste mi camino, mi vida cuando todo estaba perdido, Stell.. Yo... -

- Mac - volvió a decir ella

- Yo .. Me engañado y mentido tanto estos años, La idea de dejar que alguien se acerque a mi, sin miedo, dispuesto a compartir mis peores días o simplemente lo más cotidiano, de estar ahí para mi, sabes siempre me aterro, y por razones, obvias, tu sabes Stell, no quería perder a nadie más, pero ahora no tengo ningún derecho, y tal vez sea demasiado tarde. -

- ¿Tarde para qué? - Stella parecía estar haciendo preguntas retóricas, algo en ella sabía perfectamente a dónde Mac estaba yendo.

- Yo no sabía que podía volver a creer, que podía tener otra oportunidad, pensé que mi cuota en este mundo yo ya la había gastado. Nunca pude imaginar cómo sería mi vida sin ti a mi lado, y sucedió y no hice nada, tenía miedo -

- Miedo - susurró ella

- Si, miedo. Stell, vos estabas siempre ahí, calmando mis días malos, iluminando mi vida. y ahora, simplemente no es justo,no puedo hacerte esto, solo porque fui un cobarde antes y ahora parece que tengo un ataque de rebeldía , no mereces que yo te haga esto -

-Mac, ¿hacerme qué? ¿de que estás hablando? - Ahí continuaba ella con sus preguntas retóricas, queriéndose convencerse de que verdad no sabía a qué se refería Mac, con tantas confesiones hechas en los últimos minuto -