Después de la última batalla con Hordiano Primero el grupo de mejores amigos logró restablecer la magia en muchos de los planetas pertenecientes a su galaxia en solo 3 años y medio, aunque es cierto que aún faltan algunos otros planetas de otras galaxias, el camino que han decidido tomar los ha llevado a muchas victorias, mundos en los que han sido aplaudidos y recibidos como héroes. Un universo entero que los conoce y que a veces vienen a visitarlos y les traen comida en honor a lo que hicieron y como agradecimiento por haberles devuelto la esperanza, son cosas que Adora y sus amigos siempre guardan con cariño en su corazón.
She-Ra tiene incluso su propio grupo de club de fans, aunque suene extraño, pues todos la aman y quizás es razonable. Todos la respetan y la quieren. Adora se siente orgullosa de ser quien es, tiene lo mejor que pudo pedir en su vida y está muy agradecida con el destino. Porque su destino es ser ella misma.
La casa de She-Ra o realmente el hogar de Adora es el hermoso castillo de luna brillante, un hogar que al igual que sus amigos y ella se ha vuelto resplandeciente y más grande cada vez, todos en el pueblo están contentos con su Reina Glimmer.
Claro dentro del castillo de luna brillante todos los días es una nueva aventura para el escuadrón de mejores amigos, ya que al vivir juntos han pasado de todo, desde momentos muy graciosos e incómodos hasta otros un poco más oscuros como desacuerdos y esas cosas, pero como mejores amigos que son siempre han sabido salir adelante y entender al otro.
La chica de mechones rosas está leyendo con magia detalladamente lo que la prueba le indica, un poco concentrada, y después las mira a ellas con su rostro lleno de alegría.
—Ha dado positivo,— les dice con dos lágrimas de felicidad que salen de sus ojos.
Y Adora a pesar de haberlo estado planeando desde hace unos meses aún no se podía creer que en verdad estuviera pasando, entonces fue Catra quien reaccionó primero gritando y fue a cargar a su ahora esposa para dar un par de saltos y vueltas con ella.
—Adora, ¡Vamos a tener un bebé! — dijo Catra con una sonrisa conmovida y miraba fijamente el rostro de ella.
La rubia parpadeó un par de veces todavía sorprendida pero al ver a la morena tan emocionada sólo pudo sonreír de vuelta.
—Sí, así es, tendremos un bebé con tus mismos ojos mi amor,— contestó Adora sintiéndose igual de alegre que Catra.
En ese momento la morena se sonrojó mucho, un poco avergonzada.
—Bueno eso lo sabremos hasta que nazca mi amor, por ahora diré que va a tener tus bellos ojos azules, — respondió la felina sacándole la lengua al final.
Y esa es Catra nunca quiere dejar ganar a Adora, pero para la rubia la idea de tener una mini Catra le resultaba muy tentador.
—Bien amigas, yo quiero ser la madrina,— dijo Glimmer planeando desde ya que nombre pudiera darle a su nuevo sobrino o sobrina.
—¡Ey, no chispitas!,— interrumpió la morena y se señaló a ella misma,—Yo seré la madrina.
—¡Pero tú eres la mamá, no puedes también ser la madrina!,— se opuso la chica brillitos llevándose las dos manos a la cadera, en desacuerdo.
—Sí, sí puedo, — sonrió juguetona la morena de la coleta,—Además yo quiero ser todo para mi bebé.
Glimmer infló los cachetes molesta, sintiendo que no había justicia aquí porque después de todo ella es quien descubrió el hechizo para juntar los ADN de las dos y crear un nuevo ser.
Se había esforzado tanto para ser la madrina, y obviamente también para ver los rostros felices de sus 2 mejores amigas.
—¡Pero no es justo, yo soy la reina aquí exijo ser la madrina!,— gritó Glimmer mientras usaba su poder mandatario para convencer a Catra.
Y la morena no mentía al decir que ella quiere ser todo para su bebé, pero también estaba de acuerdo en que Chispitas debe ser la madrina de su bebé, sabe que ella es la indicada para desarrollar ese papel tan importante, así que lo que hacía en este instante era sólo jugar con ella para hacerla ver molesta, después de todo cuando es de broma resulta muy gracioso.
—No, no, no, nooo,— seguía negándose la morena a la petición de brillitos y hasta cantaba los "no" para hacerla rabiar más.
—¡Aish, Catra!,— la reina se veía tan divertida cuando se enojaba, al menos para la felina así era, pero esta vez a Glimmer le dieron ganas de jalarla de la cola y obligarla a decir que ella sí puede ser la madrina. Y lo va a hacer pero de repente Adora las interrumpió a las dos en sus "juegos de peleas".
Adora se había desmayado y ninguna estaba ahí para sostenerla.
—¡Adora!
Catra corrió hasta ella y levantó suavemente la cabeza de la rubia.
—Princesa, ¿qué tienes?, ¡háblame!
Catra estaba muy preocupada su rubia se había golpeado contra el piso porque ella estaba distraída jugando con Glimmer, y ahora se sentía muy culpable por ello.
—Chispitas… ella está bien, ¿verdad?
Glimmer acercó su mano a la frente de la rubia, y sintió el calor en su mano, su amiga tenía fiebre.
—Adora tal vez no se sentía muy bien, tiene un poco de fiebre, hay que llevarla a su habitación a que descanse.— respondió Glimmer asustada de la misma manera.
—¿Y si al caer se golpeó duro?, ¿el bebé estará bien?, — cuestionó la morena preocupada, y con la vista escaneaba completa a su novia fijándose que no estuviera herida, al menos lo que pudiera ver.
—Calma, Catra,— Glimmer acarició el hombro de la morena,—No creo que ella ni el bebé se hayan hecho algún daño.
Y en ese momento la pelirosa notó que la felina estaba conteniendo un gran llanto en su expresión.
—Si algo le pasa… yo…
—No le va a pasar nada, la habitación tiene alfombra y es una alfombra muy suave.
—De acuerdo,— Catra tomó a Adora entre sus brazos hasta quedar de pie y la sostuvo con mucho cuidado para dirigirse de inmediato a la habitación de las dos, quizás la rubia despertará ahí, más de igual manera Glimmer ya iba preparada con pócimas medicinales para dárselas a su mejor amiga.
Y la preocupación y tristeza de Catra crecían conforme avanzaba en los corredores del castillo. ¿Habría sido su culpa?
continuará...
