¡Hola!, muchas gracias por los hermosos comentarios que me dejan, espero estar haciendo capítulos más largos.


A la mañana siguiente, las dos mujeres despertaron jugando a hacerse cosquillas, las dos lloraban de la risa.
Adora quien estaba encima de Catra le dio varios besos cariñosos en la mejilla a la gatita.

—Tenemos que bañarnos,— dijo la rubia recordándoselo a su esposa.

—Hoy no, mi amor…,— respondió la felina quejándose un poco.

—Pero Glimmer dijo que tenemos que estar limpias en el almuerzo, así que ven,— comentó Adora mientras comenzaba a levantarle a Catra la blusa de la pijama para quitarsela.

Y Catra suspiró reincorporándose para quedar sentada sobre la cama, haciendo un puchero.

—¿Y si le mentimos?, podemos hacer que piense que nos bañamos con agua, si nos hacemos una limpieza con la lengua, por favor,— agregó Catra suplicante.

—No, hoy no.—

La chica más alta recordó que habían ya intentado eso un par de veces y no les funcionó porque curiosamente Glimmer tenía un radar mágico con el que siempre las sorprendía en el acto, al menos en el acto de que Catra la bañara a ella y así misma con la lengua.

Entonces ante la negativa de Adora, la felina gruñó, lo que más odia es el agua, y si no fuese porque su princesa se lo pide ella jamás aceptaría.

—Bien…,— Catra soltó sin ganas.

Adora miró a Catra, y se sintió mal por ella, entonces bajó la mirada sintiéndose triste.

—Jamás me ha gustado obligarte…,— la rubia mencionó con un tono de voz bajo.

De la misma forma la gatita también miró a su rubia, y de igual manera sus cejas se curvaron tristes.

—No, no cariño, no te sientas mal por mí.

En el mismo momento Catra pasó uno de sus brazos por la espalda de Adora para abrazarla y acercarla más a ella, y seguidamente besar su frente.

—No te preocupes,— dijo Catra.

—Pero...— contestó Adora,—Te da miedo el agua.

En ese mismo instante la felina volvió a gruñir.

—Y no tienes que recordarmelo. — expresó un poco molesta.

—Lo siento.

Después de muchos minutos de no lograr que la gatita se decidiera a entrar al agua, la rubia dejó ganar a Catra.

—Bien, el baño lo dejaremos para mañana.— comentó Adora con una sonrisa.

—Me parece la mejor idea,— respondió Catra, feliz.

Aunque en ese mismo momento todo ocurrió tan rápido que las chicas apenas pudieron reaccionar, lo que sucedió a continuación fue que Swift Wind apareció de la nada en la habitación de las dos, de hecho entró por la puerta sin avisar, y corrió hacia Catra empujándola con su poderoso hocico al agua.

—De nada,— respondió el caballo de She-Ra, sacudiendo su melena de colores.

—¡AAAHHHH, ADORAAAA!,— chilló Catra desde dentro de la cascada, porque el caballo la aventó a la cascada de la habitación en vez de a la tina de baño.

—¡CATRA!,— gritó Adora asustada, yendo a rescatarla sin perder un segundo sacándola rápidamente del agua.

La gatita lloraba y estaba temblando mucho mientras que Adora la abrazaba fuertemente para tranquilizarla.

Después de un rato que Catra se tranquilizó, la rubia volteó a ver a su caballo con suficiente enojo en la mirada.

—¿Por qué lo hiciste?,— le preguntó molesta.

—Upsi..,— fue lo único que Swift Wind dijo, retrocediendo hacia atrás y enseguida se escapó corriendo, no quería ver que Adora se transforme en She-Ra y lo castigue, así que mejor corrió y salvó su vida.

Adora dejó que Swift Wind se fuera de la habitación, suspiró, luego dirigió su atención de nuevo hacia Catra.

—¿Estás bien?,— cuestionó preocupada.

Y Catra la miró a los ojos, aún con restos de lágrimas en los suyos y una expresión triste, toda ella estaba mojada al punto de estar escurriendo y empapar el piso.

—Adora…,— la gatita volvía a empezar a llorar.

Y al ver ésto la chica rubia la abrazó nuevamente muy fuerte.

—Estoy aquí...,— pronunció suavemente.

—Siento mucho que mi miedo al agua me supere…, parezco una tonta, nadie aquí le teme al agua, solo yo…

—¿Es eso lo que piensas?, yo también le temo al agua...— contestó Adora y continúo,—Le temo mucho cuando te hace sufrir….

Y enseguida también Adora empezó a llorar al mismo tiempo que abrazó más fuerte a Catra, las dos chicas estuvieron llorando durante unos momentos más, donde sus corazones comparten sus miedos que las atan y se hacen saber sin palabras los sentimientos de amor que sienten la una por la otra, únicamente con los latidos de sus corazones juntos.

Luego de tranquilizarse ambas, se separaron lentamente.

—Ya que estoy húmeda,— mencionó Catra,—Puedo intentar bañarme.

—¿Estás segura?,— interrumpió Adora.

—Sí, ¿puedes ayudarme?,— preguntó Catra un poco insegura.

—Claro que sí mi amor,— contestó la mujer de cabellos rubios,—Pero, no debes hacerlo si no quieres.

—Lo haré por ti,— dijo la gatita expresando su motivación.

Y Adora sonrió, comprendiendo todo.

Acto seguido la mujer rubia le retiró a su esposa el sostén rojo después el short de la pijama junto con las bragas color rojo, y dejó la ropa en el piso para después besar con fuerza a Catra.

La gatita le correspondió de inmediato.

En unos minutos las dos se encontraban completamente desnudas besándose con pasión dentro de la bañera nueva, donde caben perfectamente ambas.
El agua de la llave caía en forma de cascada por la espalda de Adora mientras que ella se encontraba encima de Catra pasando la esponja enjabonada por todo el cuerpo de ella, la chica rubia recorría con sus manos acariciando el cuerpo de la gatita para calentarla, para que de esta forma se olvidara del agua y se pudiera concentrar únicamente en las caricias, Adora también pasaba la lengua por su cuello al mismo tiempo que la bañaba haciendo toques con la esponja que la prendían de cierta manera, y Catra gemía de placer, Adora la conoce muy bien y sabe como hacerla sentir bien.

Y cuando terminaron de bañarse las dos usaron las batas de baño de color rosa a juego, que les regalaron en uno de esos planetas al que habían ido a traer la magia de nuevo.

Adora se sentó en uno de los sofás esponjosos, sin respaldo, color violeta, yCatra apoyando una de sus rodillas en el colchón espumoso se puso a cepillarle el cabello a su rubia.

—Oye, princesa, ¿Cómo nacen los bebés?,— preguntó Catra, de forma curiosa.

—No lo sé, por medio de ¿magia?,— respondió Adora un tanto pensativa, debido a que ella tampoco lo sabía.

—Ah, con que así nacerá nuestro bebé,— dijo la gatita, sonriendo,—Ya quiero conocerle.

—Sí, yo también,— contestó Adora mirando hacia su vientre y acariciándolo suavemente, con una sonrisa tierna,— Glimmer mencionó que perderé mi figura marcada por las abdominales, y que tendré que subir de peso todavía más.

—Pues yo aún te veo bastante normal,— contestó Catra, riendo,—Pobre de ti cariño.

—Sí, quizás sea porque apenas comienza el periodo de embarazo por eso aún no se nota mucho,— aclaró Adora.

—¿Y qué se siente estar embarazada?,— preguntó Catra nuevamente curiosa, sin dejar de pasar el cepillo de forma delicada por los cabellos dorados de Adora.

—Se siente...— la chica rubia se quedó unos instantes buscando una respuesta "aceptable" para responderle a su esposa,—Bueno, no lo sé, ¿náuseas?

Y Catra se inclinó para ver el rostro de Adora,—¿Sientes náuseas, princesa?,— le preguntó.

—Sí, un poco.

—Te enfermaste, quizás tengas que pasar todo el día encerrada en la habitación hasta que te sientas mejor,— dijo Catra, un poco entristecida porque ella quería pasar todo el día junto a su amada.

Y como respuesta Adora infló las mejillas con un puchero en sus labios, pensando que eso de quedarse en las habitaciones sin salir hasta sentirse bien lo acostumbraban hacer en la Horda pero en Luna Brillante cuando te enfermas es diferente, ya que aquí te dan pastel recién hecho, helado con sabores increíbles, y medicina…, aunque Adora prefiere pedir únicamente el pastel y el helado.

—Pero tengo hambre, gatita, además aquí te dan pastel y helado de frutas, cuando no te sientes bien.

Y a Catra se le hizo agua la boca tan solo de imaginarse el pastel de fresas, y el helado de frutas silvestres.

—¡Yo también quiero!

Y Adora sonrió divertida al ver los ojos brillantes de su amada.

—Bien, ¿una carrera?,— la rubia elevó una ceja, retando a su esposa.—Quien llegue a la sala del comedor en último lugar tendrá que bañar a Swift Wind.

—Reto aceptado,— respondió Catra, atándose su cabello en una coleta alta,—Pero primero.

Catra habló con Melog pidiéndole que cuide de Adora mientras compiten,—Pequeño Melog ¿puedes cuidarla por mí? Cuida que no se caiga mientras corre, ¿de acuerdo?

—¡Oye!,— intervino Adora,—No soy tan tonta como para caerme.

—Deja que Melog te cuide, ¿quieres?

—Ash, de acuerdo, si eso te hace sentir mejor.

—Bien.

Las dos chicas salieron a la puerta de la habitación sin perder el tiempo colocándose en la posición para iniciar la carrera, y Melog se puso a un lado de Adora, él la seguiría todo el camino para cuidarla.

Las dos mujeres sonrieron confiando en que ganarían. Y la competición dio inicio ambas corrieron dándolo todo para ganar.

Algunos pasillos estaban con guardias que ya estaban acostumbrados a ver a las dos chicas correr todas las mañanas hacia la sala del comedor.

Realmente la gatita ni Adora conocen como funciona un embarazo, y entonces Catra en ningún momento le dio ventaja a Adora, y la rubia tampoco se permitirá perder aunque por alguna razón se siente inusualmente cansada.

—¿Qué pasa, princesa, te rendiste tan pronto?,— gritó Catra siendo ella quien lleva la delantera.

Y Adora quien no se dejaba vencer, aumentó la velocidad logrando alcanzar en tan solo unos cuantos minutos el mismo ritmo de Catra.

Y la gatita en vez de enojarse sonrió al ver que Adora finalmente había logrado alcanzarla, se sintió orgullosa de su princesa.

Después de media hora las dos mujeres llegaron juntas al comedor entrando rápido al mismo tiempo por la puerta, quedando en empate sin ganar ninguna.

Dentro se encontraban la Reina Glimmer sentada en la silla principal de la gran mesa, y su esposo Bow sentado a su lado, quienes quedaron sorprendidos al presenciar tal escena.

De inmediato Glimmer se alzó de la silla.

—¡Adora!,— gritó molesta desde su sitio,—¿Qué se supone que hiciste?,— preguntó alterada.

Y la rubia solo pudo alzar un dedo pidiendo un momento para poder recuperar el aliento, Catra también estaba demasiado cansada.

Y Glimmer no pudo esperar, se teletransportó apareciendo en frente de las chicas.

—¿Sabes que estás embarazada, verdad?

—…-Lo sabemos…-,— respondió Catra con dificultad para hablar.

En ese momento Glimmer dirigió su mirada molesta hacia la felina.

—¿Y tú lo permitiste?

—…-Tranquila, Glimmer, sólo es una carrera,...— respondió Adora finalmente, con la falta de aliento, por eso respiraba profundamente para recuperarse.

—...Así es...— reafirmó la gatita,—...Tranquila, Chispitas, una carrera no es mala...

—¡Ash!,— la reina agitó los puños enfadada,—Ustedes dos necesitan tener una plática muy seria conmigo.

Y las dos chicas competitivas se miraron entre sí, sin entender.

—Sí, pero que sea después del almuerzo, tenemos hambre.— dijo Adora.—¿De acuerdo?

—¡Ah!,— la reina brillitos se rindió por ahora y volvió a su asiento teletransportandose de nuevo.

—Además Melog siempre estuvo junto a Adora, cuidandola,— mencionó Catra.

Seguidamente las dos chicas se dirigieron a la mesa, y Bow se cambió a la silla de a lado para que Catra y Adora pudieran quedar a la derecha y a la izquierda de Glimmer.

—Adora,— dijo Bow, con lágrimas en los ojos,—¡Felicidades!,— y después abrazó muy fuerte a su mejor amiga.

Y la rubia se quedó un poco sorprendida, no lograba comprender por qué su mejor amigo se encontraba casi al borde del llanto y al mismo tiempo sonreía.

—Sí, de nada,— contestó Adora, permaneciendo confundida, sin saber si contestó bien.

En el mismo instante Catra no aguantaba la risa porque su princesa se veía tan tierna.

Y Glimmer ya las había perdonado, a esas dos chicas tontas tendrá que tenerles paciencia, y ahora también se unió al grupo de las sonrisas enternecidas.

2 minutos después los chef llegaron con una deliciosa comida que sirvieron para todos.

Aunque mientras comían a Glimmer le surgieron varias inquietudes mentales, si ellas dos realmente no conocen nada acerca de lo que implica tener un bebé, eso significa que ella misma cometió un error al ayudarlas, porque cuando las dos le expresaron su deseo de ser mamás nunca le hablaron de no saber nada. La reina se sintió preocupada por el bienestar del bebé, de Adora, y de Catra.

continuará….