Hola, ¿qué tal? no estoy muy segura si las escenas de batalla necesiten advertencia, pero aquí está: Advertencia: hay escenas de batalla. Y siempre agradecida con Noelle por traernos a esta bella She-Ra :)
Adora continuaba en su camino hacia el último pueblo de Luna Brillante, ubicado en la cima de las montañas, ella y Swift Wind llevaban 10 minutos volando en los cielos nocturnos, y la oscuridad de la noche junto con el el furioso viento frío empeoraba toda la situación.
La chica rubia escuchó ruidos violentos en el cielo entonces dirigió su mirada para ver a las nubes que estaban a unos metros de su cabeza, una tormenta se acercaba.
—Swift Wind, ¿Cuánto falta para llegar?—, le preguntó a su caballo volador, mientras se abrazaba así misma para intentar calentarse.
El caballito buscaba las montañas pero tampoco lograba ver nada.
—No lo sé, Adora, creo que estoy perdido—, mencionó el corcel con tono desanimado.
La chica arrugó el entrecejo enseguida se puso de pie sobre Swift Wind que seguía volando en los cielos.
—¿Qué haces, amiga?—, preguntó el caballo.
—Espera.
La chica rubia elevó su mano derecha en dirección al cielo y pronunció fuertemente.
—¡POR EL HONOR DE GRAYSKULL!
Adora admitió internamente el miedo que tenía a la idea de que por su reciente embarazo no se le permitiera transformarse, sin embargo, todo el temor se desvaneció cuando She-Ra apareció.
Adora observó sorprendida el hecho de que pudo transformarse en She-Ra y sonrió feliz.
—¡Bien!—, dijo con una sonrisa en sus labios,—¡Jaaa!—, y levantó su espada para lanzar hacia arriba distintas luces de brillos con todos los colores unidos, los poderes mágicos salieron de la espada dirigiéndose a las nubes, distribuyendose en el camino para poder adentrarse en cada nube cercana, ya dentro, los brillos de luz se fusionaron con el agua que pronto caería. Y así fue, que empezó a llover con agua llena de luz que logra iluminar gran cantidad de los lugares cercanos.
—¡Ya puedo verlas!,— menciona She-Ra localizando las montañas a las que deben dirigirse, después vuelve a montar a Swift Wind,—Están ahí—, indica la rubia señalando el camino a su caballo amigo.
—¡Iré de lo más rápido! —, contesta el alicornio.
Los dos arrancaron volando rápido al mismo tiempo que la lluvia de luz seguía cayendo encima de ellos, ésto les permitió continuar viendo su objetivo al cual deseaban llegar.
—Llegaremos pronto, espero que los aldeanos estén bien,— menciona She-Ra mostrando preocupación. Y al mismo tiempo recuerda a Catra que provoca que casi sus ojos se llenen de lágrimas,—Pero ella tomó su decisión, y yo la mía,— termina diciendo de forma seria.
…
La lluvia recorría el rostro de Catra, sus cabellos castaños estaban escurriendo, y su mirada estaba fijamente puesta en su objetivo, su ceño estaba fruncido y gruñía con fiereza. Sus uñas estaban listas para atacar, sus pies descalzos tocaban la tierra mojada, debido a que anteriormente se había quitado rápidamente las botas para poder defenderse contra el ataque del perro-demonio que la confrontaba.
Su contrincante animal es tres veces más grande que ella, con un pelaje oscuro y unos colmillos que asustan, es un perro gigante que da un parecido a un lobo con dos filosos colmillos que sobresalen de su boca.
Catra observa como el perro infernal tiene su mirada de maldad puesta en ella, y aunque la felina está gruñendo no niega sentir miedo en su interior, porque reconoce que su oponente se ve lo suficientemente fuerte sin embargo está dispuesta a pelear con toda su energía, ya que no piensa dejarse vencer, dará todo de sí en este combate, pero con cada segundo que pasa aumentan sus nervios viendo que ese perro oscuro continúa mirándola sin aún hacer nada.
Catra pudiera tener la esperanza de que She-Ra aparecería para salvarla, pero sabe que Adora ahora mismo tiene ya una misión que defender, y la gatita sólo puede rogar en su mente que ojalá el oponente de Adora no sea tan aterrador como el que está aquí de frente a ella.
Los dos gruñidos de los contrincantes cantan una canción ensordecedora, como si quisieran demostrar que cada uno es el más fuerte ahí. El bosque está silencioso únicamente se escuchan los estruendosos gruñidos que buscan alcanzar la nota más atemorizante.
El lobo negro fue el primero en correr hacia Catra, y la expresión de la morena fue de susto al ver que el lobo venía hacia ella, pero en ese mismo momento se llenó de valor ya que se recordó que nada puede con ella, que es lo bastante fuerte para derrotarlo. Entonces se puso en posición de defensa y de una patada logró clavarle las garras en un lado del rostro al perro gigante. Y del golpe logró tirar al perro infernal a unos metros de distancia.
Aunque el perro se incorporó rápidamente lanzándose contra la gata, alcanzando su objetivo tirando a Catra a la tierra, ella quedó bajo las patas fuertes del perro, pero no por mucho ya que logró con su mano en puño soltarle un golpe en el hocico al perro infernal. Consiguió quitarlo de encima y prontamente ella se puso nuevamente en pie.
Vio al perro gigante tirado en la tierra chillar un poco de dolor, sin embargo esta vez Catra no esperaría a que el perro se levante ya que saltó hacia él, otorgándole más ataques sin detenerse como profundos arañazos, con el propósito de vencerlo.
Está llena de ira, lo demostraba maullando con cólera y tirando ataques como si quisiera acabar con eso que la molesta, y el lobo negro que se fingía derrotado lanzó una mordida provocando que la gata haya saltado sorprendida, quien se movió hacia atrás.
La lluvia continuaba cayendo muy fuertemente, Catra estaba empapada pero no se permitía distraerse ni un solo momento, de pronto el perro comenzó a caminar lentamente hacia ella, y la gata retrocedía paso a paso hasta que se dio cuenta que detrás de ella hay un árbol bastante grueso del tronco, estaba acorralada.
En seguida el perro saltó hacia su rostro decidido a darle una mordida y a su vez Catra se protegió alcanzando a detener la cara del perro antes de lo peor, y detuvo parte del hocico obteniendo mantener los colmillos apenas unos centímetros lejos de su cara. Catra podía oler y sentir de cerca el apestoso aliento del perro, y usaba su fuerza para intentar alejarlo mucho más aunque al mismo tiempo el demoníaco perro parecía estar aplicando demasiada fuerza así mismo que intentaba morderla del rostro o del cuello… Pero la felina no se dejaba.
Los ladridos tan cercanos del perro parecían tener como objetivo hacer sangrar sus oídos finos, sin embargo en lo que Catra más se fijaba es en esos terribles 2 dientes de sable que sobresalen grotescos del hocico del perro, esos colmillos calcula que han de medir 11 o 12 centímetros de largo, y calcula que una mordida con esos colmillos pudiera terminar muy mal.
Por ello está evitando que esos colmillos se acerquen a sus zonas vulnerables, con sus dos manos avienta con resistencia la boca que se abre y cierra con mucha furia y que intenta alcanzarla. El perro quiere llegar a ella para clavarle todos sus colmillos en el rostro, así como ella detiene con su fuerza a ese horrible hocico para no permitir que la dañe.
En ese momento Catra saca más grandes las garras de uno de sus pies, y levanta su pierna aprovechando que el perro se mantiene parado en 2 patas, y gracias a esa cercanía y distracción del propio lobo infernal que lo único que piensa en es morderla, bueno, aprovecha la oportunidad para clavar con ímpetu sus garras en el abdomen descubierto del perro. Haciéndolo sangrar e hiriéndolo de gravedad, de ese modo es como se quita al perro del infierno de encima.
Los chillidos y gemidos del perro demonio atraen a otros 3 de sus compañeros lobos, y Catra al ver a los nuevos enemigos, se queja con cansancio, debido a que casi ya no le queda energía, se encuentra ya un poco cansada y sus fuerzas han disminuido considerablemente, está agotada, y estos otros 3 perros le demuestran tener muchas ganas de pelear con ella, así mismo la miran con rabia y babean con ira.
Adora estaba colgando de un acantilado continuaba convertida en She-Ra, con una única mano se sostenía de la única roca a su alcance, pero lo que más le preocupaba es lo mojada que está la roca y sus dedos se sienten resbalar, no sabe cuánto más aguantará sin caer al vacío, y con su otra mano agarra con firmeza la mano pequeña de una niña aldeana que resbaló cuando corría de los ataques de fuego del dragón, en ese momento Adora sin pensarlo fue a salvarla de la caída, pero ahora las dos están en problemas. Y Swift Wind está distrayendo al dragón dando oportunidad a los aldeanos de ir a esconderse a un refugio, se escuchan los gritos de toda la gente asustada que va corriendo en medio de algunas casas que arden en fuego, no hay nadie cerca de ellas realmente, y si cae She-Ra, cae la niña, y en este momento eso es también lo que más le preocupa: no poder proteger a esta pequeña. Aunque debajo de ellas hay agua pero es una caída larga y peligrosa con rocas abajo.
Adora ve como Swift Wind es noqueado en el aire pero en seguida su atención se desvía hacia la cabeza del rayo, el dragón de tres cabezas, usa su cabeza con poder de rayo, y de un momento a otro lanza este ataque en dirección a Adora. La luz luminosa va directa sin falla hacia el centro de la frente de She-Ra.
Los ojos azules de Adora se abren grandes, y sólo tiene una opción decide soltarse para caer junto con la niña al agua, durante la caída abraza a la pequeña para protegerla con su cuerpo, más afortunadamente hay suficiente agua profunda que disminuye la gravedad de la caída, y She-Ra con su habilidad y agilidad calcula exactamente caer en medio de las dos grandes rocas que las amenazaban. Se hunden en la profundidad del líquido azul, pero rápidamente salen a la superficie para tomar hondamente una inhalación de aire. Después She-Ra nada con la niña sobre su espalda hacia la orilla.
Llegan ahí. Y She-Ra se inca para poder escuchar de más cerca a la niña.
—¿Estás bien?, — pregunta la guerrera mirando a la pequeña, de forma angustiada.
Y la niña asiente muchas veces con la cabeza diciéndole que sí está bien.
La guerrera de más de 2 metros de altura levanta la mirada hacia la punta de la colina rocosa, y observa al dragón que continúa escupiendo fuego y tiene a las personas aterrorizadas quienes gritan por ayuda.
—Debo volver, tú quédate aquí.
She-Ra se lanza nuevamente al agua para nadar de regreso, el agua está muy fría pero su cuerpo fácilmente lo soporta, es de noche y las noches son frías, y en ese momento una llamarada de fuego cae al agua justo a un lado de donde está ella flotando, logra esquivarlo pero falló un tanto ya que una parte del fuego consiguió rozar una pequeña parte de su brazo derecho, la llama roja le quemó un poco y ella continúa nadando, pues está segura que nada la va a detener.
Ahora le toca encontrar una forma de subir pronto la montaña, no puede usar su espada ya que se le cayó arriba, necesita ir por ella, pero puede usar las rocas como impulso.
Salta hacia una de las rocas sobresalientes, y luego salta a la siguiente, sus brincos son largos y veloces, de esa forma va subiendo apoyándose de las rocas sobresalientes como escaleras largas y puntiagudas. Así mismo en el último salto se apoya de sus manos para empujarse hacia arriba, cae con los pies firmes sobre la montaña.
Y enseguida busca su espada notándola abandonada a unos metros de ella, entonces va y la levanta. Y al mismo tiempo la transforma en una cadena dorada con tres aros grandes.
Necesita acercarse los suficiente al dragón de 3 colores para poder atrapar con los aros cada una de sus bocas, y así impedir que sigan usando sus poderes para atacar.
She-Ra va de frente, avanzando rápidamente en dirección al dragón, mientras que el animal feroz le avienta fuego, rayos, y rocas, ella va esquivando mientras se acerca más, alcanza un punto perfecto y lanza la cadena con los 3 aros alcanzando los 3 hocicos larguchos, de esa forma aprieta fuerte los aros sometiendo al suelo aumentando el dolor al dragón en sus hocicos cerrados a la fuerza, y el animal se sacude intentando liberarse pero no lo consigue.
Una vez que está domado el dragón, She-Ra se acerca y pasa su mano por cada una de las frentes picudas durmiendo la conciencia del animal, así podrá devolverlo a la reserva donde pertenece, después de todo este tipo de dragones solo se ponen agresivos cuando están asustados o fuera de su hogar, y Adora piensa regresarlo a casa para que vuelva a lado de los suyos.
El dragón queda dormido, y She-Ra sonríe pues lo ha conseguido.
…..
Catra se encuentra subida en una de las ramas altas de un árbol, desde ahí observa a abajo a los perros ladrando y se burla de ellos por no poderla alcanzar.
—¡Suban si pueden, horribles bestias!,— les grita en tono de burla.
Ahí arriba donde está se siente segura, pues sabe que un simple perro no puede trepar un árbol.
Y como está distraída, no ve que el arbusto a su espalda se mueve, de ahí sale el quinto perro, pero éste es de color blanco. Y sin pensarlo el perro se lanza sigiloso, y cuando Catra gira la cabeza lo ve, pero el lobo blanco ya está muy cerca de ella, el perro usa su peso para tumbarla del árbol, cae sobre ella usando sus patas para aplastarla contra el polvo, Catra está de cara al suelo.
—¡Aah!,— se queja de dolor, la caída fue desde muy alto y no pudo caer de pie. Además el perro pesa demasiado y está presionando contra su espalda casi como si quisiera romperle los huesos.
Catra necesita levantarse pronto, pero sus fuerzas no son las del principio ya que después de luchar durante 4 horas seguidas ya está cansada. Estos perros le han consumido mucha de su energía debido a que son suficientemente fuertes para ella.
Entonces el perro la levanta del cabello y la avienta contra otro de los árboles del bosque, el empuje es brusco así que catra se golpea duro en la espalda. En ese momento la felina escucha algo romperse dentro de ella, quizás sí son algunos de sus huesos.
—Aah…,— pronuncia débilmente, y el fuerte golpe la hace casi perder el conocimiento, está tirada en el piso, sin poder levantarse.
Al mismo momento el perro blanco se acerca corriendo e intenta morderla pero Catra alcanza a detenerlo, y con coraje la gata le abre demasiado la boca al perro hasta romperle la mandíbula, logra desprender en dos partes el rostro del perro al que deje sin vida de inmediato.
—Lo siento mucho, pero tú querías hacer lo mismo conmigo….— pronuncia Catra con las pocas fuerzas que le quedan.
En ese tiempo los 3 perros negros se dejan venir contra ella, y esta vez si consiguen alcanzarla, los perros la muerden sin piedad, y ella apenas si puede cubrirse, los perros le dan mordidas feroces en el costado por las costillas, en las piernas, en los brazos.
Catra siente mucho dolor, y en ese mismo instante uno de los perros le encaja los 2 colmillos de sable en el pecho de ella, la carne de la felina se abre profundamente y sangra, como una cascada roja que cae de su pecho, y la felina siente que se le va la respiración y su corazón sufre pues el ataque también le ha llegado.
Catra pierde todas sus fuerzas perdiendo la conciencia. Y los perros no dejan de morderla.
En eso llega Melog junto con Glimmer y Bow, el gato mágico ahuyenta a los perros que ladran despavoridos mientras corren a esconderse.
Mientras que Glimmer hace de todo con su magia para no dejar ir a Catra.
—Cariño, primero necesitas detener la hemorragia.— dice Bow,—Está perdiendo mucha sangre…
—Necesitamos de mi papá o de She-Ra, sus signos vitales ya casi no los puedo escuchar...— responde Glimmer con sus ojos cubiertos de lágrimas.
Entonces Glimmer con ayuda de Bow levantan a Catra, y el moreno es quien decide cargarla en lo que Glimmer los lleva transportados al Palacio de Mystacor.
Y Melog viaja junto con ellos.
Continuará…
