¡Hola, cómo están! Muchas gracias a quienes me dejan comentarios me motivan a seguir escribiendo, gracias3
Catra iba medio muerta, la sangre de su pecho seguía brotando como fuente, los jóvenes soberanos de Luna Brillante estaban intentando detener la hemorragia pero no podían, entonces ambos corrían en busca del Rey Micah.
Los pasillos se hacían más cansados para Bow quien cargaba el cuerpo frío de Catra, y Glimmer ya había agotado su magia para poder teletransportarse.
El camino se hizo demasiado largo pero al final lograron llegar a la sala de hechizos, donde se encontraba el papá de la pelirosada.
Prontamente colocaron a Catra sobre una mesa rectangular amplia, y el papá de Glimmer comenzó a convocar unos hechizos para aliviar el dolor de la gatita y al mismo momento combinó otro conjuro para detener el sangrado que manaba de una parte del corazón de Catra.
Glimmer y Bow se tomaron de las manos esperando que su amiga sobreviviera al ataque del perro demonio.
Las horas comenzaron a pasar, el Rey Micah sudaba por el nerviosismo de que debía hacer un trabajo impecable, sanando a Catra.
Glimmer salió un momento de la habitación para intentar comunicarse con Adora, convocó una esfera brillante y al fin logró ver a su mejor amiga. La chica rubia continuaba como en una especie de cordillera junto a Swift Wind.
La pelirosa agradeció haberla podido contactar pero ahora que la tiene en línea duda si decirle lo que está pasando o no, después de todo Adora está en un estado delicado. Y además está volando encima de Swift Wind, ¿qué pasa si se cae?
La rubia ya viéndose como ella y no como She-Ra, se quedó esperando a que Glimmer le dijera algo, pero ella no decía nada, al contrario tenía una expresión de susto que le dió una mala impresión a Adora.
—¿Qué sucede?—,preguntó la princesa guerrera, y enseguida vio como a Glimmer se le llenaron los ojos de lágrimas—,¡¿Es Catra, verdad?!—, terminó cuestionando con una expresión de angustia en su rostro.
—Sí...—,la pelirrosa respondió desanimada.
—¡Voy para allá!
—Sí, estamos en el Palacio de Mystacor.— le informó Glimmer, y en seguida cortaron la llamada.
La pelirrosa esperaba que si su Papá no podía curar a Catra, que al menos She-Ra lo hiciera.
Después de 15 minutos aterrizó Swift Wind con Adora en la entrada del castillo, se notaba que el caballito venía exhausto y que había venido volando más rápido de lo que su cuerpo aguantara.
—Gracias Swift Wind—, le agradeció Adora a su amigo Swift.
Glimmer tomó de la mano a Adora para teletransportarse juntas hasta la sala de hechizos donde se encontraban su papá y Catra.
Al llegar la rubia no tardó para transformarse en She-Ra.
—Por el honor de Grayskull… —, pronunció de forma seria y desanimada. Desde su lugar podía notar el terrible olor a sangre, aquello solo le dijo que las cosas no estaban bien.
Pero al acercarse más a ella, Adora tuvo una impresión muy grande al ver el rostro de Catra maltratado y arañado con fieras garras, y las ganas de llorar se le hicieron presentes al mirar lo lastimada que ella estaba, además al ver la blusa de su querida, mojada en sangre le provocó un gran dolor en su alma y unas malditas ganas de llorar.
—¡Catra!—, se arrodilló ante ella cobijándola con sus brazos y mientras lloraba la continuó curando con la luz dorada del poder de She-Ra.
Bow y Glimmer se sentían muy tristes pero sabían que She-Ra lograría salvar a Catra.
Después de un rato She-Ra se levantó y giró para ver a los presentes.
—Ella ya está bien—,dijo refiriéndose a la gatita—,Pero necesita descansar.—, volvió a mirar a Catra, de pronto sintió un fuerte desbalance en la energía de la princesa guerrera, sintió como si su poder se perdiera, entonces Adora no sabía que estaba pasando, pero She-Ra desapareció de repente sin que ella lo decidiera.
Adora se quedó sorprendida al mismo tiempo que se sentía muy cansada, y de un momento a otro perdió el conocimiento, afortunadamente el Rey Micah se hallaba a unos cuantos pasos para poder atraparla.
—¿Qué le pasó, papá?—, preguntó la pelirrosa, preocupada.
—No te preocupes, hija, tu amiga también necesita descansar—,respondió de forma reconfortante.
Glimmer pudo respirar aliviada.
En el mismo momento decidieron llevarlas a cada una a habitaciones diferentes de invitados, porque necesitaban cada una su espacio para poder descansar y reponer energías.
Y después ya que las dejaron dormir a cada una, el Rey Micah se acercó a hablar con su pequeña.
—Dime, Glimmer, ¿tu amiga está esperando un bebé?
A la joven Reina de Luna Brillante, le sorprendió que su papá se haya dado cuenta de que Adora está embarazada.
—Sí, así es, papá.
—Oh, vaya,— exclamó Micah—,Me alegro tanto de que la herida grave, haya sido en el corazón lejos del vientre así el bebé puede estar sano.
Y Glimmer puso una cara de asombro muy grande, eso no podía ser, ¿O sí?
—¿¡Qué dices, papá!?
—Sí, tu amiga Catra, tiene como 5 semanas de embarazo.
—El mismo tiempo que Adora—, pronunció Glimmer, en voz baja y sorprendida.
¿Sería posible que de la bebida que preparó mezclando los ADN de las dos, ambas hayan bebido de lo mismo sin saber que solo una debía tomarlo?
Catra se removió incómoda sobre la cama de sábanas púrpuras, su respiración estaba agitándose y se quejaba, su mente es presa de un mal sueño del que intenta huir y no recordar más, porque el trauma de lo que vivió se muestra en sus sueños. Después de todo su orgullo fue roto cuando se le demostró que no siempre puede ganar.
El rostro aterrador de un perro negro con mirada rojiza estaba frente a ella en ese terrible sueño, atemorizándola y haciéndola gritar. Catra deseaba escapar pero se veía rodeada de más perros gigantes que de un momento a otro comenzaban a morderla de todas partes, sin piedad.
De pronto se elevó sentándose bruscamente sobre la cama, despertando así y pronunciando un fuerte:
—¡NO!
Todo el cuerpo de la felina estaba cubierto de frías gotas de sudor, estaba semi desnuda pero sus piernas eran cobijadas por una sábana de seda, y su pecho estaba vendado firmemente con unas vendas blancas.
Las costillas ya no le dolían ni siquiera la herida en su corazón.
Miró hacia la mesita de la derecha que ahí había, y vio que le dejaron un vaso de té verde con algunas frutas picadas en un plato, supo que son para ella porque había un papelito que tenía escrito "Para Catra", y un corazoncito en tinta rosa.
La verdad no tenía hambre, y tampoco quería volver a dormir, lo que deseaba era ver a Adora ya que desde que discutieron fuerte y se separaron, no la ha visto.
Pareciera que en ese momento sus pensamientos fueron escuchados porque la puerta de su habitación se abrió y entró la chica rubia.
Y los ojos de la felina se iluminaron como dos diamantes, aunque luego recordó que en esa discusión que tuvieron habían decidido separarse, ahora le preocupa bastante no poder reconciliarse con su esposa. Más aún viendo la expresión seria en el rostro de ella.
La chica rubia traía un vestido blanco y el cabello suelto, también su frente se adornaba con una fina corona de oro.
Sin esperar ni un poco más Adora se acercó para quedar frente a donde estaba Catra sentada.
—¿Quieres sentarte Amor?—,preguntó tímidamente la gatita, invitándole a sentarse en la cama con ella.
—Seré muy clara contigo—, dijo Adora, quien mostraba una expresión de incomodidad—,Lo nuestro acabó desde el momento en que te fuiste—, mencionó claramente y directa, también demostrando un poco de molestia en su voz.
—¿Qué?—, las orejitas de la felina se bajaron con tristeza.
La rubia desvió su mirada azul, y pasó saliva.
—Tienes suerte de estar viva—, reconoció, sus sentimientos la estaban traicionando y sus ojos azules se nublaron un poco con lágrimas cristalinas, pero continúo—,Sí Bow, Glimmer y el rey Micah, no te hubieran encontrado para ayudarte, quizás tú ya no estarías aquí. Ya que She-Ra llegó tarde…
—Oh, Adora...—, expresó Catra—,No es culpa tuya...
De inmediato las cejas de Adora se fruncieron por una furia comprimida, y giró a ver a Catra.
—¡Por supuesto que no es mi culpa!, ¡Es la tuya!—, dejó ir sin miramientos,—¡Te dije que te quedaras en el maldito castillo y no me hiciste caso!—, soltó esto último de forma colérica.—¡Eres Catra y siempre haces lo que quieres, pues no!, ¡Aprende a cuidarte!
Las facciones de la felina también se fruncieron con enojo.
—¡¿Soy yo la idiota, eh?!—, contestó la chica mitad gato—, ¡Te recuerdo que tú te fuiste a una maldita misión y estás embarazada!, ¡Eres idiota!
Adora respiró profundamente.
—Soy She-Ra, ¿entiendes?, ¡Es mi deber!
—¡Pues que deber más estúpido!
La rubia de nuevo desvió su mirada y dijo:
—Desearía no estar embarazada…
Luego de eso la princesa guerrera sin esperarse a una respuesta se dio la media vuelta para caminar hacia la puerta, Catra se quedó sorprendida en su lugar, y no se esforzó por detenerla, así que simplemente dejó que Adora se fuera.
Del otro lado al cerrar la puerta, Adora empezó a llorar como nunca antes lo había hecho, con muchas ganas y muchos sentimientos que no entendía.
Después al día siguiente la reina Glimmer decidió hablar pacientemente con Catra, explicándole que también ella está esperando un bebé de la misma forma que Adora.
La confusión de la chica-gata fue grande sin embargo cuando Chispitas empezó a explicarle con detalle cómo se habían dado las cosas, pudo entender su equivocación ya que ella no deseaba ser la que pariera.
Y entonces Glimmer se molestó bastante con Catra, le ordenó que ahora se haga cargo de las consecuencias de no haber puesto atención a sus indicaciones.
Y Catra simplemente subió los hombros diciendo un "está bien", a estas alturas ya no le importaba nada si no puede estar con Adora, nada puede ser peor, además los bebés son parte de ella y de Adora, eso significa que éste bebé también lleva la esencia de su amada Adora, y entonces no puede rechazarlo así como así. Porque al menos quiere conservar al hijo de ella.
Días posteriores la Reina Glimmer acordó con sus dos amigas un importante trato, en el que las dos seguirán viviendo en el castillo de luna brillante, en distintas habitaciones, ya que las dos son miembros importantes de su ejército, y además mucho más importante las dos son sus buenas mejores amigas y no dejaría ir a ninguna, y menos sabiendo que son tan tontas y seguramente se pondrían nuevamente en riesgo en cualquier momento.
Continuará...
