UNIVERSO ALTERNO

RESUMEN

En un mundo donde Marinette es hija de la mejor diseñadora de París y Adrien hijo de unos simples panaderos, tendrán que afrontar todos sus problemas, traiciones y amores. No todo es lo que parece y no siempre puedes confiar en las personas que tenías en frente, y eso Marinette lo sabe muy bien. ¿Lograrán salvar sus vidas? ¿Conseguiran tener un amor tranquilo? ¿Serán realmente felices?

CAPÍTULO 2

ADRIEN

-¡Eh, grandullón! - grito una vez he conseguido transformarme. -Podemos resolver esto nosotros, ¿no crees?

El chico akumatizado se gira para mirarme y sonríe macabro.

-¿El gatito ha venido a rescatar a la princesa? - suelta una frívola carcajada y es en ese momento cuando se extiende su fuerte brazo para coger a Marinette entre sus dedos. -¿Serás capaz de salvarla sin ella ?

El mundo se me viene encima cuando la menciona, pero no pienso caer en su trampa. Me abalanzo sobre él intentando conseguir que la suelte pero no funciona. Soy débil sin ella . No soy nadie sin su fuerza o su inteligencia. Ella tenía razón, no era nada sin Ladybug .

-¡Chatnoir! - su grito me toma por sorpresa y la miro. Me señala con la mirada las escaleras para bajar al metro y entonces sé a qué se refiere. Me guiña y sonríe, como si confiara realmente en mí.

No puedo negarlo y eso me sube el ánimo. Me apoyo en mi bastón y vuelvo a ser el mismo de hace unos meses, el mismo chico al que le gustaba bromear sin parar por muy seria que era la situación.

-Quizá no eres tan fuerte como dices, porque no puedes atraparme.- me burlo y me alegro de que haya funcionado, porque grita enfurecido y corre hacia mí consiguiendo que el suelo tiemble.

Antes de que llegue porque le saco ventaja, bajo y confirmo que ya no hay nadie en la parada para volver a salir a arreglar el problema.

Cuando veo que está en el lugar indicado, uso mi poder para destruir el suelo que ambos estamos pisando. Se derrumba en cuestión de segundos y, ayudándome con el bastón, consigo coger a Marinette antes de que caiga al suelo.

La miro a los ojos y no puedo evitar perderme en ese maravilloso azul cielo. Se remueve entre mis brazos y la suelto algo avergonzado.

-Gracias.- susurra y no deja que diga nada más, porque sale corriendo.

Sonrío admirando como se va pero en cuanto salgo de mi ensoñación miro al chico que se remueve para salir de agujero. Miro a los edificios deseando que la nueva Ladybug aparece, porque el maestro me prometió que encontraría a una cuanto antes. Han pasado meses desde que la primera Ladybug que conocí desapareció por arte de magia y deseaba tener una nueva compañera.

-Me parece que no me necesitas.- escucho su voz a mi espalda y me giro.

Y ahí está. Mi nueva compañera.

-No creas, no me gusta trabajar solo.- le guiño y se pone a mi lado, mirando al chico.

Su aroma a vainilla inunda mi nariz y miro de reojo la amplia sonrisa que adorna su rostro. A pesar de que acabo de conocerla, siento que ella y yo sí seremos un equipo.

-Siento haber llegado tarde.- se disculpa mientras se acerca. -¿El akuma?

-En su pulsera.

Ella se acerca, le arranca el brazalete y lo rompe. De este sale una mariposa negra y con su yoyo la purifica volviéndola a convertir en una preciosa mariposa blanca.

Todo vuelve a la normalidad cuando es capaz de arreglarlo a pesar de no haber usado su lucky charm , porque ambos poderes han mejorado.

-Así que tu eres mi nueva compañera.- ella asiente. -Es un placer conocerte, mi señora .

Tomo su mano con suavidad y dejo un beso en sus nudillos. Veo que se sonroja pero no aparta la mano, lo que me alivia.

-Lo mismo digo… - se queda en silencio y confusa.

-Chatnoir.

Asiente y lanza el yoyo para sujetarlo del tejado.

-Nos vemos, compañero. -me echa un último vistazo con sus grandes ojos azules y desaparece de mi vista en segundos.

No puedo evitar sonreír y quiero agradecer al maestro Fu, pero me olvido de esa idea en cuanto recuerdo con quien estaba antes del ataque. Corro al mismo callejón donde pude transformarme y vuelvo a ser Adrien. Miro hacia los lados para salir deseando que no me hayan visto y busco a los chicos por la plaza, siendo en vano porque no veo a nadie.

-¡Eh! - grita alguien a mi espalda y suspiro aliviado al ver a Marinette.

Se acerca corriendo a mí y apoya sus manos en sus rodillas para recuperar el aire perdido durante la carrera. Su pelo negro y largo está despeinado y la miro atento con el temor de que haya salido herida.

-¿Estás bien? - pregunta notablemente preocupada.

-Sí, ¿y tú? - me acerco para poner mis manos en sus hombros y comprobarlo.

-Sí, tranquilo.- me dedica una preciosa sonrisa y se aparta el flequillo de la cara.

Asiento aliviado a pesar de saber que si hubiera salido herida, Ladybug lo habría arreglado. Sus ojos azules se fijan en mí con una amplia sonrisa y no puedo evitar sentirme nervioso.

-¿Has visto a los chicos? - me pregunta de nuevo y sacudo la cabeza negando.

No me preocupan porque sé que se han escondido y que han cuidado los unos de los otros.

Marinette no dice nada más y asiente con los labios fruncidos y los ojos llenos de preocupación, no puedo evitar sonreír porque me resulta demasiado tierna.

-Seguro que están bien, tranquila.- intento relajarla mientras acaricio su hombro.

Su móvil empieza a sonar y no le da tiempo a responme porque descuelga con rapidez.

-¡Alya! - suspira aliviada y su expresión se relaja. -¿Dónde estáis? Ajá, yo estoy con Adrien en la place des Vosges. Bien, nos vemos allí.

Cuando cuelga el teléfono vuelve a guardarlo en su bolso y me mira confusa.

-Los chicos están en la orilla del Sena junto al puente. Dice que un tal André nos está esperando.- arruga la nariz confusa al hablar de André el heladero y yo sonrío emocionado.

-En ese caso, vayamos rápido.

Ambos empezamos a caminar hacia donde se encuentran los chicos y una vez escuchamos la voz de André, la miro.

-Es André, el mejor heladero de París.- ella asiente. -Dicen que comparten sus helados se enamoran para siempre.

Me mira asombrada ya la misma vez parece intrigada. No dice nada y nos acercamos a los chicos, que hablan con André.

-Buenas tardes, jovencitos.- dice André cuanto nos ve y entrecierra los ojos como si nos analizara. Coge su cuchara y un cucurucho para empezar a poner las bolas de helado. -Para el joven, fresa como sus labios y chocolate negro.

Me extiende el cucurucho y le sonrío agradecido.

-Gracias, André.

-Para ti, mademoiselle , menta como sus ojos con pizcas de chocolate negro.- se lo da a Marinette, quien lo acepta sin duda.- No te había visto por aquí nunca.

-Te presento a mi mejor amiga.- interrumpe Alya, pasando un brazo por los hombros de su mejor amiga y ambas ríen. Su risa es suave y contagiosa, por eso no puedo evitar sonreír.

-No suele salir mucho, pero las cosas van a cambiar.- sigue hablando y todos la animan sonriendo.

Siento que alguien me da un codazo en el brazo y giro mi cabeza.

-Estás embobado, tío.- se burla Nino y pongo los ojos en blanco.

-Solo la estoy mirando.

-Te la estás comiendo con los ojos, disimula.- me guiña antes de alejarse de mí para acercarse a su chica.

No puedo negar que es una chica guapa y atractiva, tiene una sonrisa preciosa y unos ojos que te atrapan. Y, además, es hija de mi diseñadora favorita.

Marinette Dupain ha llegado a mi vida para ponerla patas arriba, y yo estoy encantado de darle la bienvenida.

* CONTINUARÁ *

N / A: ¡Hola! Me alegra estar de vuelta por aquí y sí, sé que es un capítulo corto comparado con el anterior pero tiene su explicación y es que quería que supieseis como lograr ver (de una manera distinta) Adrien a Marinette. Prometo que los próximos serán mas largos e intensos.

¡Que paséis un buen día!