UNIVERSO ALTERNO
RESUMEN
En un mundo donde Marinette es hija de la mejor diseñadora de París y Adrien hijo de unos simples panaderos, tendrán que afrontar todos sus problemas, traiciones y amores. No todo es lo que parece y no siempre puedes confiar en las personas que tenías en frente, y eso Marinette lo sabe muy bien. ¿Lograrán salvar sus vidas? ¿Conseguiran tener un amor tranquilo? ¿Serán realmente felices?
CAPÍTULO 3
MARINETTE
Cuando despierto a la mañana siguiente, no puedo evitar sonreír al recordar el maravilloso día que pasé ayer junto a Alya y sus amigos, los cuales ahora también son mis amigos. Cojo el móvil de la mesita de noche y veo que me han unido a un grupo que tienen todos.
-Has encajado perfectamente con ellos, Marinette.- sonríe Tikki mientras se posa en mi cabeza para ver los mensajes.
Termino de leer todos los mensajes, suelto mi teléfono y cojo a Tikki entre mis manos con suavidad.
-También estoy muy feliz de ser la nueva Ladybug.- acaricio su cabeza con mi dedo índice y se ríe.
-El maestro no se equivocaba contigo.- su vocecita tierna y sus palabras me llegan al corazón, flota hacia mi mejilla y la abraza.
Entonces, escucho que llaman a la puerta de mi habitación y Tikki se esconde entre las mantas rápidamente.
-El desayuno está listo.- exclama Patrick a través de la puerta.
-Bajo en un minuto.- respondo y cuando no escucho más, Tikki vuelve a salir de su escondite.
Me levanto de la cama a regañadientes. El desayuno es la única comida que comparto con mamá y no tengo ganas de escuchar sus agobiantes preguntas sobre lo que hice o no hice ayer con mis amigos. Me miro al espejo y no me molesto en vestirme a pesar de saber que mamá odia verme en pijama.
-¿Estás bien? - me pregunta Tikki mientras se sienta en mi hombro.
-Muy bien.- le respondo y me cepillo el pelo con la mano para alisarlo un poco.
-Ayer conociste a tu compañero.- Tikki flota para ponerse frente a mí y sin saber por qué, recordarle me saca una sonrisa.
-Lo sé.- me cruzo de brazos con una sonrisa.-Estuviste hablándome de él casi toda la noche.
Tikki suspira y asiente.
-Chatnoir no lo pasó muy bien con su antigua compañera.- ahueco mis manos y dejo que se siente en ellas. -Ella odiaba trabajar con él y le decía cosas demasiado hirientes. ¿Tú no harás eso, verdad?
Frunzo el ceño mientras niego con la cabeza.
-Aunque aún no he compartido mucho tiempo con él, sé que somos un equipo. -respondo sonriendo para animarla.
Tikki sonríe y asiente.
-Bien, trabajaréis muy bien juntos. Ahora, ve a desayunar.- me río al escucharla pero asiento.
Me miro una última vez en el espejo y bajo al comedor para desayunar. Tikki prefiere quedarse en la habitación por cuestión de seguridad y para así vigilar que no haya ningún akuma.
En cuanto cruzo la gran puerta que da al comedor, mamá me mira desafiante.
-¿Cuántas veces te he dicho que te vistas cuando desayunes conmigo? - pregunta fría y con desprecio.
-Muchas.- murmuro, pero no le doy importancia y me siento al otro lado de la mesa, lejos de ella, donde apenas puedo ver sus ojos grises.
-Entonces, deberías hacerme caso.-insiste pero no respondo y me concentro en comer. -Marinette, te estoy hablando.
-Sabine.- la llama Patrick y ella suspira frustrada, dirigiendo su mirada a él. -Tengo que hablar contigo de algo importante.
-¿Se trata de Marinette? - escupe.
-Si.-responde Patrick bajando la mirada. -Y es importante. Creo que debería ir a la universidad con Alya.
Mamá parpadea incrédula al escucharle.
-¿Perdón? ¿Acabas de decir universidad? ¿Pública? - está sorprendida porque la única vez que fui al colegio, me matriculó en uno privado donde estaba totalmente segura de que mi educación sería ejemplar.
Como no fue así, mamá optó por contratar a Patrick y educarme tal y como ella quería.
-Es una buena opción para Marinette conocer a gente nueva y salir de su burbuja, Sabine.- suspira Patrick. -Ya no es una niña.
-Yo decidiré si está preparada o no para enfrentarse a ese mundo cruel.-espeta con enfado señalando el ventanal que hay detrás de mí.
Lo único cruel aquí es que me dejes encerrada casi todos los días.
Eso me habría gustado decirle, pero no soy tan valiente.
-Debe enfrentarse ya.- insiste Patrick. -No vas a poder protegerla siempre.
-Patrick, se acabó.- deja la taza de café con brusquedad en la mesa. -Hablaremos esto en privado.
-Mamá, yo puedo cuidarme sola.- interrumpo y me mira totalmente seria. -Además, Alya estará conmigo. Y sus amigos también.
-¿Has hecho amigos? - pregunta con sorpresa.
-Creo que sí.-dudo al decirlo. -Pero no estamos hablando de eso.
Mamá da un golpe a la mesa para que me calle y cierro la boca para que su enfado no vaya a más.
-Hablaré con Patrick y tomaré una decisión.- camina hasta la puerta para salir pero interrumpo su camino.
-¿Puedo salir hoy? - cierro los ojos con fuerza esperando su respuesta pero me siento aliviada cuando la escucho.
-Si.
Y se va. Simplemente desaparece de la habitación dejándonos a Patrick ya mí con la palabra en la boca. Lo miro y él se encoge de hombros decaído.
-No pasa nada, Patrick. Lo has intentado.-me levanto cuando termino a pesar de que no he comido mucho.
-Mañana irás a clase. -responde seguro.- Confía en mí.
Ladeo una sonrisa y salgo del comedor para subir a mi habitación. Patrick hace todo lo que puede por mí, pero no siempre logra convencer a mamá de que necesito libertad y que ya no soy una niña. Soy mayor de edad y, técnicamente, puedo hacer lo que quiera. Pero dependo de ella. Mamá sabe cosas, cosas que pueden destruirme.
-¡Marinette! - exclama Tikki con desesperación. -Tenemos un problema.
Me guía hacia el ventanal de mi habitación y veo lo que ocurre. Los parisinos lloran descontroladamente y se abrazan unos a otros sin ninguna razón aparente. Frunzo el ceño, miro a Tikki confusa pero cuando escucho sus sonoras risas me doy cuenta de cual es la razón.
Dos chicas saltan del tejado en tejado, cogidas de la mano y vestidas iguales. Ambas llevan un vestido celeste brillante y el pelo blanco.
-¡Todo el mundo sentirá nuestro dolor! - gritan mientras se ríen y desaparecen de mi vista.
-Tenemos trabajo que hacer. -sonrío mirando a Tikki. -¡Puntos fuera!
Me miro el traje aún fascinada y como sin querer mi pelo se ha recogido en una larga trenza. Sacudo la cabeza para salir de mi ensoñación, abro la ventana y salto para ir en busca de las gemelas.
Conforme más avanzo más me preocupo. Los ciudadanos lloran por cualquier pequeño motivo y gritan de dolor. Al parecer, además de dolor psicológico también atacan con dolor físico. Todos ponen manos en su pecho, como si el dolor estuviese en el corazón.
Me quedo en un edificio frente a la Torre Eiffel, donde se han quedado ellas mirando el panorama de la ciudad.
-Tendremos que tener cuidado, mi lady
-Y ganar. -le recuerdo y asiente cogiendo su bastón.
Sin darme cuenta me quedo mirándole. El pelo le cae por la frente despeinado y lo que más destaca son sus ojos completamente verdes. Me pregunto si en realidad sus ojos serán así sin el traje ni la máscara. Trago saliva nerviosa al bajar mi mirada para ver su traje por completo pero la vuelvo a apartar hacia la torre.
-Creo que son más peligrosas de lo que parecen. -entrecierro los ojos pensando un plan. -¿Alguna idea de dónde puede estar el akuma?
-En sus varitas. -las señala. -Gracias a ellas es que logran herir a las personas.
Asiento estando de acuerdo con él y doy un paso para lanzar mi yoyo hacia un edifico para engancharlo y poder acercarme a ellas, pero algo me frena. Chatnoir entrelaza sus dedos con los míos, pidiéndome con la mirada que espere.
-Ladybug, ¿somos un equipo, verdad? - su pregunta me rompe el corazón.
Hago una mueca y me acerco dejando el yoyo nuevamente en mi cintura. Ha bajado la cabeza avergonzado y con mi dedo índice le obligo a mirarme.
-Ni siquiera te conozco y confío en ti completamente.- le aclaro con sinceridad. Una gran sonrisa aparece en su rostro. -Algo me dice que trabajar contigo va a ser muy divertido.
-Y miauravilloso
Aparto mi mano con suavidad riéndome por su juego de palabras y vuelvo a coger mi yoyo.
-Hablaremos más tarde, ahora tenemos trabajo.- entonces saltamos hacia la torre para empezar nuestra batalla.
Las gemelas se giran para mirarnos con una sonrisa satisfactoria.
-Os hemos estado esperando. -dicen a la vez. Nos señalan con las varitas y comienzan a dispararnos purpurina azul para herirnos también.
Chatnoir y yo los esquivamos sin problemas, pero empieza a complicarse cuando ambas se alejan y cada uno tiene que luchar con una de las gemelas.
Escucho que alguien se queja a mi derecha y veo que es Chatnoir, su bastón ha salido disparado y cuando empieza a esquivar la magia, cae al otro lado de la baranda. El corazón se me para por un segundo hasta que veo que está agarrado.
-Bien, se acabó seguir jugando. -espeto con molestia al ver que pelear con ellas no va a servir de nada. Son fuertes e inteligentes juntas.
Eso es. Solo lo son juntas.
Salto hacia el lado donde está Chatnoir y le extiendo mi mano. Veo en sus ojos que duda si coger mi mano, pero le sonrío y asiento, dándole a entender que puede confiar en mí. Coge mi mano con una sonrisa, engancho mi yoyo en un edificio y ambos salimos disparados hacia allí.
Respira aliviado cuando llegamos al techo del edificio y cojo su bastón para dárselo.
-Tengo un plan. -le digo totalmente seria.
-¿Me necesitas? - titubea.
-Siempre. -vuelve a sonreír. -Ambas son muy fuertes juntas, así que…
-Si las separamos podremos coger sus varitas. -me interrumpe acabando la frase por mí.
Sonrío asintiendo.
-Para eso necesitaremos algo de suerte. -le guiño. - ¡Luckycharm!
En mis manos cae un imán bastante grande y frunzo el ceño.
-¿Para qué queremos un imán? -se adelanta a preguntar mi compañero.
-Para atraerte más a mí. -bromeo soltando una risita y doy un golpecito en su cascabel consiguiendo como respuesta un leve sonrojo de su parte. -Vamos, tengo un plan.
No dejo que responda porque ya me he adelantado y me acerco a ellas. Dolor y lágrimas, las gemelas. No sé a quien le pego en la espalda parte del imán, pero rápidamente es atraída hacia una de las barras de la torre Eiffel.
-¡Atrápala, Chatnoir! - grito y con su bastón logra atraparla. Antes de que alguna de las dos pueda resistirse por más tiempo, les arrebato sus varitas con mi yoyo y rompo las dos.
Frunzo el ceño confusa al ver que salen dos akumas distintos pero los purifico antes de nada. Arreglo todo lo que los akuma han creado. Las gemelas vuelven a ser las que eran y, con la ayuda de Chatnoir logramos llevarlas a casa. Saltamos hacia un techo mientras vemos como la vida en París sigue siendo la misma.
-¿Alguna vez habías visto dos akumas en una misma akumatización? - le pregunto a mi compañero antes de que se vaya.
-Yo no era quien purificaba los akumas.- se encoge de hombros.
-Lo sé, pero la ayudabas, ¿no? - inquiero.
-Te equivocas. Ella ni siquiera me dejaba acercarme al lugar donde ocurría todo. Quería trabajar sola.- baja la cabeza.
-Entonces mejor, olvidémonos de ella.
Él me sonríe.
-Nos vemos pronto, gatito.-le guiño con una sonrisa y me despido con un ademán de mano.
-¿Ladybug? -Interrumpe.
-¿Si?
-Gracias.- veo que se sonroja al decirlo pero aún sonríe.
-¿Por qué? - le miro confusa.
-Por confiar en mí.
Se acerca, vuelve a coger mi mano con ternura y deja un suave beso en mis nudillos y después marcharse. Lo miro mientras se va y sonrío sintiendo como las piernas me tiemblan y el corazón me late a mil por minuto.
La vida mejora. Y yo estoy en mi mejor momento. Por ahora.
* CONTINUARÁ *
¡Hola a todos! Apartir de hoy subiré capítulos cada dos días. ¿Qué os ha parecido este capítulo? ¿Ladybug empieza a sentir algo por Chatnoir? ¿Y las inseguridades de Chatnoir? ¿Qué creéis que pasará en el próximo capítulo?
Nos leemos en un par de días. ¡Gracias por leerme!
