UNIVERSO ALTERNO
RESUMEN
En un mundo donde Marinette es hija de la mejor diseñadora de París y Adrien hijo de unos simples panaderos, tendrán que afrontar todos sus problemas, traiciones y amores. No todo es lo que parece y no siempre puedes confiar en las personas que tenías en frente, y eso Marinette lo sabe muy bien. ¿Lograrán salvar sus vidas? ¿Conseguiran tener un amor tranquilo? ¿Serán realmente felices?
CAPÍTULO 4
ADRIEN
-El día que no llegues tarde te daré un premio.-se burla Nino mientras palmea mi espalda.
Intento respirar con normalidad porque he venido corriendo a la universidad. Como siempre, he llegado justo a tiempo, segundos antes de que el timbre suene.
-No me retes.-le sonrío y cuando por fin me he recuperado, subimos las escaleras para entrar al edificio.
Los estudiantes han creado un gran círculo donde gritan, hablan y sonríen emocionados. Miro confuso pero no veo la razón del porqué están así.
-Es Marinette.-me informa Nino poniendo una mano en su hombro. -La han dejado venir a la universidad con Alya y todos están como locos.
Nino sigue hablando pero entre la multitud yo solo la veo a ella. Esta mañana tiene el pelo suelto y natural, y el negro azabache brilla más gracias a los rayos de sol. Sus ojos azules vuelven a atraparme y me llevan a un océano lleno de emociones en el que solo existimos los dos.
-Deberías dejar de mirarla así.- Nino interrumpe mis pensamientos y parpadeo para salir de mi ensoñación y apartar mi mirada de ella.
-¿Mirarla como?- tartamudeo metiéndome las manos en los bolsillos de mi pantalón.
-Como si no hubieses visto algo más bonito en tu vida.- se burla y pongo los ojos en blanco dándole un leve empujón.
-Ya hemos hablado de esto, es la hija de mi diseñadora favorita. Es normal que sienta admiración por ella.- empiezo a caminar hacia clase, ignorando el círculo de personas que rodean a Marinette.
Nino pasa un brazo por mis hombros y me despeina volviendo a reírse de mí.
-Tío, nunca he creído en el amor a primera vista pero tú has conseguido que cambie de opinión.- se ríe.
Suelto un suspiro molesto y le quito el brazo.
-¿No vas a saludarla?- pregunta mientras ve que subo las escaleras para llegar a clase.
-No pienso quedarme contigo más tiempo.- hago un ademán con la mano y no escucho nada más de su parte.
Cuando llego al aula de economía esta vacía. Suspiro sentándome en primera fila, el mismo sitio del año pasado. Sé que Nino va a sentarse al lado de Alya porque quiere pasar más tiempo con ella ya que durante el verano no han podido verse. No me molesta porque entiendo que quiera estar con su novia, pero ojalá mi nuevo compañero o compañera sea alguien agradable y no vuelva a sentarme con Colin Bourgeois.
En cuanto el timbre suena, los chicos y chicas empiezan a entrar en el aula. Unos hablando, otros con una amplia sonrisa y sujetando una foto de Marinette y otros simplemente sin ganas de nada. Es entonces cuando los veo.
Alya y Nino entran delante de ellos, mi mejor amigo me mira y hace una mueca encogiéndose de hombros. Sé a qué se refiere en cuanto veo a la pareja que entra después.
Colin Bourgeois entra abrazando a Marinette por los hombros. No parece muy cómoda a su lado y sus ojos recorren toda la clase buscando un sitio libre. En cuanto ve que no pueden sentarse juntos, sus hombros se destensan y suspira aliviada. No puedo evitar apretar la mandíbula al ver como el hijo del alcalde aprieta su agarre.
-No hay sitios libres, Colin.- se queja ella y me aguanto las ganas de levantarme para alejarle de ella.
Colin recorre la clase con sus ojos azules y gruñe fijando sus ojos en los míos.
-Agreste, fuera.- señala con la cabeza la última fila.
-No.- espeto con molestia. -Creo que Marinette no necesita guardaespaldas.
-No te metas.- sonríe falsamente y niego con la cabeza.
Colin no tiene remedio.
-No pasa nada.- interrumpe Marinette y gracias a Dios consigue alejar las manos de Colin de su cintura. -Yo puedo sentarme con Nathaniel.
-¡No!- grita Colin y sube rápidamente para sentarse junto al chico pelirrojo.
Sonrío victorioso porque sabía que Colin no aguantaría estar a mi lado. Aparto la mochila para que Marinette pueda sentarse y su aroma a cereza llega a mi nariz. Tengo que aguantar las ganas de acercarme a su cuello y aspirar aún más el perfume.
-Perdón por el numerito.-se disculpa cabizbaja mientras saca un cuaderno de su bolso. -Colin suele ser demasiado…
-¿Dramático?- termino la frase por ella y asiente con una sonrisa.
Ahora me permito admirarla más de cerca y me dijo en que sus labios están pintados con un rosa suave que le sienta de maravilla.
-No te preocupes, estamos acostumbrados.- le resto importancia porque no quiero que se sienta mal. -¿Sois amigos?
Marinette traga saliva nerviosa al escuchar mi pregunta y, cuando comprueba que la profesora aún no ha llegado, me mira.
-Cuando era pequeña solo podía estar con Colin.- se cepilla el pelo con los dedos, nerviosa. -No es la mejor persona que he conocido, pero siempre ha estado para mí.
-Eh, tranquila.- le sonrío. -Si no te hubiese conocido antes incluso pensaría que eres como él.
-Entonces agradezco que nos hayamos conocido un par de días antes, al menos.- se ríe levemente y mi corazón salta de felicidad al escucharla.
He conseguido hacerla reír. Apoya sus brazos en la mesa mirándome.
-Me ha tocado un buen compañero de clase.- se encoge de hombros, visiblemente feliz.
-No te creas.- me apoyo en el respaldar del asiento. -Puedo ser muy pesado si me lo propongo.
-Yo también.- me advierte. -Pero estoy segura de que será divertido, Agreste.
Me río y asiento sentándome correctamente mientras la profesora entra. Me acerco a ella antes de que empiece la clase y sonrío.
-Será muy divertido.- susurro en su oído y vuelve a reírse.
Su risa es contagiosa y consigue que yo también sonría. La clase empieza, pero no me doy cuenta de que tenerla al lado va a ser un gran problema para mí. Me distrae cualquier movimiento que haga y hasta me parece tierno cuando arruga la nariz cuando no entiende algo.
Marinette Dupain, ¿qué estás haciendo conmigo?
— *** —
La hora del descanso siempre la pasamos en la cafetería. A pesar de que la mayoría somos amigos, solemos estar divididos en grupos y yo siempre estoy con mi mejor amigo y Alya. Aunque claro, ahora se nos une Marinette.
Nos sentamos en la mesa cuadrada con nuestra bandeja de comida. Ahora he conseguido sentarme junto a Nino porque no quiero que también me distraiga en la hora de la comida. Soy demasiado joven para morir aún.
Aunque, cuando la veo reír frente a mí el corazón me da un vuelvo y las mariposas vuelven a aparecer en mi estómago sin ninguna razón aparente.
-Esta noche dan un concierto en un local junto a mi casa, quizá podamos ir.- la voz de Alya me saca de mis pensamientos y la miro.
Nino asiente sin dudarlo porque seguiría a Alya donde fuese, yo también quiero decirle que me apunto, pero cuando veo que Marinette baja la cabeza con una mueca, me preocupo.
-No creo que pueda.- se encoge de hombros y mira a su mejor amiga. -Pero enviarme fotos, seguro que lo pasáis genial.
-¿Quieres que hable con ella?- insiste Alya.
-No será una buena idea. No me dirige la palabra simplemente por convencerla de dejarme venir a la universidad, no quiero que me odie si sabe que voy a un concierto. - se ríe, pero se nota que prefiere no hablar más del tema.
-Bueno, quizá pueda hablar con ella.-intervengo sin saber por qué. Ni siquiera conozco a su madre y ya pienso que lograré convencerla antes que Alya, a quien si conoce.
Los chicos me miran incrédulos, incluso Marinette frunce el ceño de una manera enternecedora.
-En serio, chicos, muchas gracias pero no hace falta.- sus ojos me miran y sé que en realidad si quiere, pero será demasiado si lo admite.
-Yo lo arreglo.- respondo sonriendo y me levanto buscando a alguien por la cafetería. Nino me coge del brazo antes de que pueda alejarme y se acerca a mi oído aprovechando que las chicas siguen hablando.
-¿Qué estás haciendo?- me susurra con molestia y me separo.
-Es nuestra amiga, tenemos que ayudarla.- no espero a que vuelva a responderme y salgo de la cafetería, sabiendo perfectamente donde está Colin.
Cuando llego al gimnasio de la universidad, me quedo apoyado en la puerta mientras veo como su mejor amigo, Sean, hace de perchero personal sujetándole la toalla y la botella de agua.
Sean y Colin siempre han sido muy unidos, al menos desde que los conozco, pero siempre he visto que el pelirrojo hacia todo por él y el hijo del alcalde no era capaz ni de mover un dedo por su mejor amigo. Me preguntaba si Sean no se daba cuenta de eso o seguía pensando que en el fondo Colin tenía un buen corazón.
-Eres una molestia, Agreste.- dice cuando me ve detrás de él a través del espejo. -¿Qué quieres?
Me cruzo de brazos y me acerco a él con paciencia y tranquilidad.
-Necesito hablar contigo.-me quedo a una distancia prudente de él. -A solas.
Colin deja lo que está haciendo para coger su toalla blanca y mirarme mientras se seca las manos y el cuello.
-Es sobre Marinette.- digo la palabra mágica.
No me hace falta decir una palabra más porque sé que le interesa siempre que se trate de ella. Mira a Sean y no le hace falta decir nada para que el pelirrojo salga casi corriendo de allí.
-Tengo prisa, suéltalo. -se engancha la toalla al cuello y se cruza de brazos.
He de admitir que tenerlo delante de mí en tirantes y sudoroso me produce náuseas, pero no es eso a lo que he venido.
-Queremos que la madre de Marinette la deje salir con nosotros, libremente. -él pone los ojos en blanco antes de terminar de escucharme, pero sigo hablando. -Escúchame, sé que la conoces de mucho más tiempo que cualquiera de nosotros. Yo no podría convencerla por mucho que lo intente, pero quizá tú si.
-¿Qué te hace pensar que dejaré que Marinette salga con vosotros?- se da la vuelta para ignorarme e irse a por pesas.
-Marinette sabrá que has sido tú quien ha conseguido lo que ella realmente quiere.- me quedo totalmente serio porque ni siquiera yo quiero decir esto.
-Sabine no es alguien fácil de convencer.- sigue sin mirarme.
-Pero tú eres astuto.- doy un paso para acercarme. -Consigue que ella pueda salir con nosotros todas las veces que le apetezcan y quizá ganes puntos.
Me encojo de hombros y me doy la vuelta para salir.
-¿Qué ganas tú con esto, Agreste?- su pregunta me frena en seco, porque no quiero responderle.
-Lo importante es lo que ella gane.- y sin decir nada más, salgo del lugar que jamás pisaré para hacer algún tipo de deporte.
Si Colin acepta y lo consigue, podré estar más tiempo con Marinette. Y ella podrá salir siempre que quiera, con quien quiera, cuando quiera y donde quiera.
*CONTINUARÁ*
¡Hola a todos de nuevo! Espero que estéis muy bien y que os este gustando este fanfic. ¿Os gusta la idea de Adrien o creéis que Colin puede guardarse un as bajo la manga? A mi, sinceramente, me encanta ver como Adrien cae rendido ante ella jiji. ¿Os está gustando? ¡Nos leemos en el próximo capítulo!
