CAPÍTULO 5
RESUMEN
En un mundo donde Marinette es hija de la mejor diseñadora de París y Adrien hijo de unos simples panaderos, tendrán que afrontar todos sus problemas, traiciones y amores. No todo es lo que parece y no siempre puedes confiar en las personas que tenías en frente, y eso Marinette lo sabe muy bien. ¿Lograrán salvar sus vidas? ¿Conseguiran tener un amor tranquilo? ¿Serán realmente felices?
MARINETTE
Escucho el timbre de casa sonar y frunzo el ceño porque sé que mamá no espera a nadie y yo mucho menos. A no ser que sea Alya que me haya hecho una visita sorpresa. Me levanto de la silla dejando a un lado los libros y me acerco a la puerta para intentar escuchar quien es.
-Espere aquí.- reconozco la voz de Patrick, el asistente de mamá.
Escucho sus pasos subir por las escaleras, pero no se acercan a mi habitación sino a la de mamá. ¿Mamá está acostada en lugar de diseñando? No puedo evitar sentirme confusa, pero no me atrevo a salir para preguntarle tampoco.
-Colin quiere hablar contigo, Sabine.- le informa en un susurro, pero logro escucharle.
¿Colin? ¿Hablar con mamá? Nunca ha necesitado o querido hablar con mi madre porque si se trataba de mi no tiene ningún problema.
No escucho la respuesta de mamá pero sé que ha salido porque escucho el traqueteo de sus tacones. Me aguanto las ganas de abrir la puerta para escuchar con mas claridad que tiene que hablar con ella, pero me contengo.
-¿Necesitas algo?- pregunta mi madre tan seria como de costumbre.
-Hablar con usted en privado.- responde Colin y gruño porque quería escucharles. El eco de la mansión se escucha por todas las habitaciones y era lo único bueno de vivir en esta casa tan grande para sólo tres personas.
Me apoyo en la puerta soltando un suspiro y Tikki se acerca para sentarse en mi pierna.
-Mira el lado bueno de estar aquí, podremos ver películas.- sonríe tan emocionada que me contagia su alegría.
-Pero quiero salir con mis amigos.- suspiro. -Como cualquier universitaria.
-Recuerda que tú eres especial.- responde Tikki flotando hasta mi mejilla para abrazarla.
Me hace cosquillas y me río.
-¿Segura que solo sales por Alya?- me pregunta Tikki sonriente y sé por donde va.
-Tikki.- le regaño aunque sonriendo.- Te he dicho que Adrien es muy buen amigo.
-Yo no he dicho el nombre.- se burla riendo y se aleja.
Me levanto de golpe sonrojada sin haberme dado cuenta y me regaño mentalmente.
-Pero sé que te referías a él.- camino a mi cama y me tiro sobre ella bocabajo.-Es un buen amigo, Tikki.
-Pero es lindo.- sigue divirtiéndose y no respondo.
"Chatnoir es más lindo." Me gustaria responder, pero no me atrevo a decirlo en voz alta.
Me giro para mirar el techo y ella flota para que pueda verla.
-Siempre puedes salir como Ladybug.- me recuerda pero niego.
-Si Patrick descubre que no estoy aquí se volverá loco. Es incluso capaz de empezar una búsqueda.- me rio.
Tikki también se ríe aunque sabe que hablo enserio. A mamá le gusta tenerme controlada y para eso contrató a Patrick. Siempre que salgo debería ir con él, pero agradezco que me de mi espacio.
Me levanto y me acerco a la ventana para admirar Paris desde aquí. Cuando papá aún estaba con nosotras me daba la libertad que justamente necesitaba, pero mamá temió que algo malo me pasara y, después del accidente, no volvió a ser la misma. Comprendo que perdió al amor de su vida, pero yo también perdí a mi padre.
Alguien llama a la puerta sacándome de mis pensamientos y me sobresalto. La puerta se abre sin esperar una respuesta de mi parte y miro rápidamente mi habitación para confirmar que Tikki se ha escondido.
-Ha venido Colin.- me informa Patrick mientras pasa a la habitación y cierra la puerta de nuevo.
-¿Para qué?- hago como si no lo supiera.
-Para hablar con tu madre. Está empeñado en que te deje salir con tus amigos.- se acerca a mí tan confuso como yo.
Frunzo el ceño porque me sorprende. Colin nunca ha querido que saliera con mis amigos, por supuesto si lo hacía él siempre tenía que venir.
-Tu madre ha aceptado, Marinette.- dice de pronto y abro los ojos como platos, aún más sorprendida.
-¿Podré salir con mis amigos?- vuelvo a preguntar para poder creérmelo al fin.
-Siempre y cuando yo te lleve y te recoja.- asiente sonriente y lo primero que hago es abrazarle.
Aunque sé que no ha tenido mucho que ver, me alegra saber que Patrick se ofrece sin ningún problema a acompañarme y traerme a casa siempre que salga.
Me sigue el abrazo riendo y cuando nos separamos se coloca la chaqueta y la corbata correctamente.
-No me des las gracias a mi.- carraspea y se cruza de brazos.- Ha sido Colin.
-No te preocupes, le daré las gracias.- le aseguro.
-¿Hoy saldrás, verdad?- me pregunta y asiento con la cabeza emocionada cogiendo mi móvil. Las manos me tiemblan aún por la sorpresa e intento que no se me caiga de las manos.
-¡Por supuesto!- busco a Alya en los contactos y la llamo.
-Está bien.- se ríe al verme así.- Estaré donde siempre, avísame si necesitas algo.
Patrick sale de mi habitación y Tikki aparece frente a mis ojos.
-Al parecer Colin no es tan mala persona.- sonríe y me encojo de hombros negando.
-En el fondo tiene un gran corazón.- ladeo la cabeza pensativa.- Solo que si lo demuestra ps reputación se estropearía.
Pulso el botón de llamar y me lo acerco a la oreja sonriente. Uno, dos, tres pitidos... Al cuarto descuelga el teléfono.
-¡Chica!-exclama a través del teléfono y escucho más ruido de lo normal.-Estoy con los chicos en una cafetería, siento el ruido.
-No importa.- le resto importancia. -¿Sigue en pie lo de esta noche?
Silencio. Alya no responde porque sabe por donde seguirá esta conversación.
-No me digas que te han dejado venir.- dice emocionada.
-Colin ha venido a casa y ha convencido a mamá para que me deje salir siempre que quiera.- le explico.- Así que si, esta noche saldré con vosotros.
Mi mejor amiga grita de emoción y me aparto el teléfono del oído riendo para no quedarme sorda.
Cuando vuelvo a acercarme el teléfono al oido escucho que se lo está contando a los chicos y que ellos lo celebran con gritos y risas.
Me sorprendo porque a penas me conocen, pero siento que será una gran y bonita amistad.
-Vamos a ir en el coche de Nino, ¿te recojo a las nueve? Quiero verte espléndida.- me pregunta minutos después.
-Por supuesto. Nos vemos, amiga.- me despido y cuelgo con una sonrisa tonta.
Me siento en el sofá de golpe y dejo el teléfono a un lado.
-Tikki, esto es genial.- susurro y ella se ríe.
-Parece que tu mamá no es tan mala como pensabas.- se sienta en mis piernas.-Solo quería protegerte.
-Me sobre protegía.- suspiro.-Pero se lo agradezco, muy en el fondo sé que se preocupa por mi.
Tikki asiente.
-Entonces, deberías empezar a prepararte.- señala el reloj de la pared con su pequeño brazo.-Quedan dos horas para que te recojan.
Me levanto de golpe y me encierro en el baño para así empezar a prepararme. Tengo la sensación de que esta noche será mágica.
—*—
Definitivamente, estaba equivocada. Cuando bajo las escaleras de casa y me despido de Patrick (porque mamá está muy ocupada para salir a despedir a su hija), salgo a la calle para esperar a mis amigos. El cielo se ha oscurecido y de un momento a otro se ha puesto a llover.
Maldigo para mis adentros, aunque por suerte he cogido un paraguas, cuando voy a entrar a casa a por una chaqueta, porque el vestido rojo de tirantes no ayuda nada al frío, un coche toca el claxon a mi espalda.
La ventanilla del copiloto se baja y veo a Alya, tan preciosa como siempre, sonriendo.
-¡No te preocupes!- exclama y logro escucharla a pesar de la lluvia. -Estaremos bajo techo, sube.
Señala el coche y, aunque debato en mi cerebro cuál es la mejor opción, corro hacia el coche para no mojarme. Tikki se queja en mi bolso cuando le doy un golpe sin querer contra la puerta del coche y todos me miran confusos.
-E-es que me he dado.- señalo la puerta.- Con la rapidez me he dado en el pie, nada importante.
No me percato hasta que su perfume a vainilla llega a mi nariz que Adrien está a mi lado. Le dedico una sonrisa algo nerviosa, pero me tranquiliza cuando me la corresponde.
He de admitir que Adrien está bastante lindo, el traje le queda de maravilla y el pelo despeinado aún más.
-Me alegra que tu madre te haya dejado venir.- sonríe.- Estoy seguro de que sin mi compañera no sería lo mismo.
Sin esperarlo, esa última frase me recuerda a alguien, pero lo dejo pasar.
-¿Con quien te divertirías si no?- le sigo el juego con una sonrisa egocéntrica, pero sabe que solo bromeamos.
-Seria una fiesta aburrida.- se encoge de hombros y sus ojos me observan.-Estás muy linda.
-Gracias.- le sonrío agradecida y, dejando a un lado nuestro juego, pongo mis manos en los hombros de Alya.
-Vas preciosa, ¿lo sabes?- le pregunto pero no necesito una respuesta.
-Claro que lo sabe, créeme.- responde Nino por ella y ambos reímos.
-Vosotros no os quedáis atrás.- sigue Alya señalando a los chicos y ellos se encogen de hombros.
-Nosotros siempre vamos bien.- le recuerda Nino y el coche se inunda en carcajadas.
Minutos después, Alya alarga el brazo y pone la radio. Empezamos a cantar a todo pulmón sin importarme lo que pensaran de mí porque sentía que con ellos podía ser yo misma. Pero justo cuando menos lo esperaba, el coche frenó en seco y tuve que agarrarme al siento de Alya a pesar de que tenía el cinturón.
La música para de golpe y solo se escuchan nuestras respiraciones agitadas. Me muevo en el asiento para mirar que ha sido pero noto algo en mi cintura, bajo la mirada y veo que el brazo de Adrien rodea mi cintura para evitar que me mueva del asiento.
Lo miro a él y me doy cuenta de que no me mira, sino mantiene la mirada al frente donde un chico con un traje y una máscara realmente aterradora. Adrien tiene el ceño fruncido, casi parece enfadado y me sujeta con fuerza.
-¿Estáis bien?- pregunto mirando a mis amigos. Alya y Nino asienten con la cabeza, Adrien solo se quita el cinturón de seguridad y sale del coche tan rápido como puede.
-¡Adrien!- le grito mientras miro como se adentra entre las calles estrechas de la ciudad. Gruño cuando lo pierdo de vista y me bajo del coche también, dispuesto a seguirle.
Sé que tengo que transformarme, así que mientras escucho los gritos de Alya y Nino me escondo en un callejón totalmente a oscuras.
-Es hora de trabajar.- le digo a Tikki y acto seguido me transformo.
Lanzo el yoyo y salgo del callejón para ir hacia el akuma. A lo lejos, mientras llego, veo que Chatnoir ya ha llegado y esquiva las flechas del chico. Salto para ponerme a su lado y antes de que una flecha me toque él me empuja y rodamos por el suelo. Queda encima de mi y nuestras narices se rozan, trago saliva nerviosa al ver sus preciosos ojos verdes tan cerca de los míos, pero él parece no inmutarse.
Se levanta rápidamente y me ayuda.
-Que no te toquen, caerás en un sueño profundo.- me avisa y asiento haciendo girar mi yoyo para protegernos.
El chico se mueve rápido y nosotros a penas podemos protegernos con nuestras armas.
-Cúbreme.- le pido a Chat y él asiente poniéndose delante de mí y distrayendo al chico akumatizado.
Invoco mi lucky charm y cuando un paraguas cae en mis manos frunzo el ceño.
-¿Qué tengo que hacer con un paraguas?- pregunto en voz alta para que mi compañero me escuche.
-Quizá protegernos.- respira agotado poniéndose a mi lado.
Entonces, lo veo todo a cámara lenta. SleepyBoy me señala con su bastón y me dispara. Cierro los ojos esperando el golpe pero nunca llega. Porque chatnoir se ha puesto en medio. Me ha protegido.
Chat cae la suelo completamente dormido y grito.
-¡No! No, no, no, Chat.- me arrodillo a su lado y le sujeto la cabeza con cuidado.
Tengo ganas de llorar y rendirme, pero recuerdo que eso no sería lo que él quisiera. Lo cojo en mis brazos y con ayuda del yoyo salto para llevarlo a un lugar más seguro.
Ahora estoy sola en la batalla y tengo que salvarle.
