Susan leía una y otra vez la información que tenia, días otras un joven soldado habia recurrido desamparado al castillo. Era un muchacho rubio y alto, ciertamente le recordaba algo a su hermano, con sus inmensos ojos azules y porte elegante. Sin embargo, la reina no podía dejar de sentir cierta antipatía ante el, a pesar de sus terribles circunstancias.

Calormen habia caído, la ciudad habia sido inundada por las llamas. El fuego habia arrasado con todo, extinguiendo cada vestigio de vida que allí existía y, curiosamente, solo habia logrado sobrevivir aquel joven muchacho.

Habían pasado tres días desde la noticia, Felipe residía ahora en las inmediaciones del castillo, cortecia de los otros reyes, mientras que ella, se encontraba internada en la biblioteca buscando una respuesta a todo aquel acertijo. Su vida se habia reducido a comer, leer, dormir y entrenar. Caspian y Peter no estaban mucho mejor, ideaban tácticas, entrenaban al ejercito y se reunían una y otra vez con el consejo. Susan habia intentado disuadirlos de su negativa de dejarla entrenar, por lo cual, habia ingresado de contrabando una daga, una espada y su arco a su dormitorio con los que entrenaba a primera hora de la mañana en sus aposentos. Una ventaja de estar embarazada, era que su bebe la despertaba a las cuatro de la madrugada con sus nauseas vespertinas, por lo cual aprovechaba de esas dos primeras horas en las que todos creían que dormía para entrenar. Sabia que debía estar preparada, por mas que fuera una excelente guerrera, debía practicar, no podía pretender jugar a ser una damisela en apuros, mas aun si la vida de su pequeño angelito corría peligro.

Necesitando despejar su mente, cerro el libro que estaba leyendo y, se dispuso a explorar la biblioteca. Era un lugar realmente magnifico, aunque solitario. Habia tres pisos con miles de estanterías, ventanas y mesas o sillones de lectura, era su lugar favorito en el castillo sin lugar a duda.

En el segundo piso, uno de los libros estaba tumbado de costado en la estantería, por lo que la joven reina se acerco al polvoso estante para regresarlo a su lugar mientras tarareaba una melodia de Inglaterra que solían cantar con Lucy, pero valla su sorpresa al descubrir un fondo falso tras el. La biblioteca se hizo a un lado para dar lugar a una pequeña y descuidada puerta tallada en madera.

Susan como buena Pevensie, no pudo con su curiosidad e intento abrir la puerta para descubrir hacia donde se dirigia esa extraña puerta, pero la condenada estaba fuertemente cerrada.

-Mi reina- escucho a Isabella llamándola desde el piso de abajo. No creyó que fuera posible maldecir mentalmente tanto a alguien, pero con apuro volvió a colocar el libro en su lugar cerrando el pasaje.

-Mas tarde- se dijo caminando hacia su doncella.

-Buenas tardes Isabella- dijo en voz fuerte y clara, tratando de disimular su irritación, sus cambios de humor estaban en su apogeo y, que la muchacha le siguiera a cada parte del castillo la frustraba demasiado - ¿En que puedo ayudarte?

-Han llegado noticias de vuestros hermanos su majestad- respondió rápidamente- Caspian me ha pedido venir a buscarla.

-Gracias- dijo con una leve inclinación de cabeza. La joven era ciertamente hermosa y, ella allí, engordando cada dio, realmente no era competencia para nadie. Caspian ya ni la miraba, desde aquella noche en su dormitorio, la cercanía entre ambos era escasa, lo que entristecía profundamente a la reina.

Caminaron en silencio una al lado de la otra, hasta el estudio del rey, ambos monarcas se encontraban allí junto a Trumpking, Reep, Buscatrufas y el jefe de guerra de los centauros.

-Lamento la demora- exclamo tomando asiento junto a su hermano. Todos le dedicaron una leve inclinación antes de volcar su atención en la reunión que los mantenía allí. Caspian ni si quiera la miro, su vista estaba completamente enfocada en los planos sobre la mesa.

-Lucy y Edmund, se dirigen a las ruinas de Calormen. Varios grupos de exploradores, han notificado movimientos inusuales en la zona.

-¿Que dices?- inquirió la reina sintiendo una leve presión en el abdomen-¿Acaso se han vuelto locos? ¡Los dirigen al centro de la guerra!

-La guerra no la ganan los números, la guerra es ganada por quien tiene mas información y, sabe hacer un uso correcto de sus cartas Susan- respondió su hermano- También son mis hermanos y, no les encomendaría esta tarea de no creerla necesaria.

-No tenemos idea de a que nos enfrentamos- tomo la palabra Caspian mirando a cada uno de los allí presentes- Necesitamos una manera de arrojar un poco de luz sobre la situación. Las patrullas de búsqueda no están dando resultado, Lucy es una muchacha especial, ella ve mas allá de lo que otros podrían.

Otra puntada tiro de su abdomen forzándola a apretar los dientes y, cerrar los ojos.

-El lugar esta destruido mi rey- exclamo QA- dudo mucho que alguien encuentre algo alli. Y enviar a la reina Lucy a contemplar cadáveres carbonizados me parece totalmente irrisorio. Es una niña, por el amor de Aslan.

-Aceptamos enviarla a buscar a Aslan, no a casar criminales- rebatió la reina gentil - Si necesitas que alguien valla, ir yo y, les informare a vosotros todo lo que encuentre.

-Eso no esta a discusión- dijo tajante el rey.

-Su majestad, mi reina podría tener razón. Enviarla a ella podría ser lo mas sensato, es una rastreadora nata y, seria mucho mas sigilosa que un grupo armado- respondió el Tejón.

-He dicho que no- exclamo golpeando la mesa- Y, es una orden. Edmund y nuestro grupo elite, es perfectamente capas de proteger a Lucy, la misión a sido encomendada a ellos y, no lo pondre a discusión.

Susan lo miro con odio mientras sentía que otra puntada la recorría entera.

-Esta reunión ha sido solo para informarles a todos mi decisión.

-Disculpen- dijo levantándose y abandonando el salón, su vista estaba borrosa y el dolor en el estomago era cada vez mas abrazador.

-¿Su?- Pregunto Peter cerrando la puerta a sus espaldas- ¿Esta todo bien? Note que estabas algo pálida alli dentro.

-Algo esta mal con Rillian- susurro antes de que sus piernas flaquearan. De no ser por los rápidos reflejos de batalla del muchacho, habría chocado sin cautela contra el piso.

-Mierda

-No se lo digas a Caspian- susurro contra su pecho.

-Tranquila, iremos al dormitorio para que descanses un poco.

El camino fue tortuoso, cada paso que su hermano daba era una agonía.

-Por favor, quédate conmigo bebe- penso entre lagrimas, mientras Peter abría la puerta de su habitación.

-¿Así esta bien? -inquirió apoyándola contra las almohada- ¿Aqui es donde duele?-susurro acariciando su vientre.

-Veo que sigues con la manía de hurtar mi ropa - dijo en un intento de distraerla recostándose a su lado.

-Todos los vestidos que me dan son muy ajustados, no me dejan respirar.

La muchacha apoyo levemente la cabeza en el pecho de su hermano, mientras este frotaba círculos en su espalda en un intento de aliviar su dolor.

-Todo saldrá bien Su, ya lo veras. Necesitas estar tranquila, este niño te necesita fuerte.

La muchacha se quejo de dolor, mientras sentía algo húmedo escurrir por sus piernas.

-Peter- dijo alarmada sosteniéndose el abdomen, mientras su hermano contemplaba horrorizado como sus pantalones claros se llenaban de sangre.