Chuva que cai em meu rosto
Lava o sangue
Escorre entre meu corpo
Chegando ao solo pagão
Pela mãe lutarei eternamente
Com tuas bençãos que me cercam
Expulsarei desta terra tua gente
Doente que com estes sonhos morrerão...
(Lluvia que cae sobre mi cara
Lavar la sangre
Gotea a través de mi cuerpo
Venir a la tierra pagana
Por mi madre lucharé para siempre
Con tus bendiciones que me rodean
Voy a expulsar a tu gente de esta tierra
Enfermo que con estos sueños morirá)
Susan escuchaba como el trémulo canto se elevaba mas y mas en el aire, penetrando en sus huesos y corrompiendo su alma. No pudo evitar gritar cuando su hermano cayo al suelo gimiendo y, la risa morbosa de sus captores la envolvía.
-¿Disfrutando el espectáculo majestad? - dijo el infeliz con sorna mientras acariciaba sus caderas - Creo que podemos divertirnos un rato en lo que llega la caballería ¿No le parece?
La muchacha lo miro con asco y, hizo todo lo que una dama haría, lo escupió en la cara. El infeliz gruño marcando con mas fuerza sus dedos en sus piernas, mientras su compañera reía.
-La gatita tiene garras... que modales tan finos para una dama... para una reina ...
-Suéltala asquerosa rata traidora- mascullo Peter retorciéndose en el piso - suéltala y, prometo ser clemente en darte una muerte rápida.
-No necesito las migajas de un niño, pero descuida, tendrás tu asiento en primera fila para ver como yo y, todos nuestros hombres disfrutamos de tu hermana.
Susan aprovecho su distracción y, en un rápido movimiento retiro la daga debajo del colchón y, antes de que su captor se percatara del todo de su accionar, lo apuñalo en la entrepierna. Justo donde su erección se apoyaba contra su trasero. El hombre grito como nunca antes mientras arrancaba su cabello.
-¡Maldita perra desgraciada!- grito con furia abofeteándola contra el suelo, cometiendo su segundo gran error. No podría haberlo evitado aunque quisiera, sin darse tiempo a sentir el dolor de su cuerpo, arrojo hacia su hermano la espada y, tomo en sus brazos su arco. Disparando a la cabeza de Julliete antes de que esta atravesara de una estocada a su hermano. Peter cargo contra Felipe que intentaba levantarse y, en un rápido movimiento le corto el cuello. Eran ellos o nosotros, se repetían una y otra vez los hermanos.
Susan estaba temblando cuando su hermano con la cara desencajada la levanto del suelo y, la abrazo enterrando su cabeza en su cuello.
-Salgamos de aqui- exclamo tomándola de la mano- Narnia nos necesita.
Al salir al pasillo todo era humo y, polvo. Peter arranco dos pedazos de tela de su camisa y, le tendió uno.
-Cúbrete la boca- dijo mientras ingresaba rápidamente, a su habitación por sus propias armas.
- ¿Los escuchas? - susurro contemplando por la ventana el caos generado- Creí que jamás volvería a escuchar esos versos.
-¡Andando!- respondió su hermano frunciendo el ceño y, caminando hacia el final del pasillo. Otra explosión sacudió el lugar arrojándolos nuevamente al suelo. Las ventanas estallaron y, su única vía de escape quedo bloqueada.
-A este paso, tendremos mas grietas que el viejo Scrub- mascullo Peter ayudándola a levantarse con un quejido- Tu pierna esta sangrando, ese corte es bastante desagradable.
Nuevamente rompió su camisa y, tomo un pedazo de tela para envolverla en su herida generando un torniquete.
-Tu también estas sangrando Peter- respondió mareada por el humo- Ven, quítate la camiseta- ordeno, realizando las mismas acciones que su hermano con anterioridad.
-Estamos jodidos- exclamo riendo con amargura y apoyándose en la pared, mientras contemplaban su única vía de escape bloqueada- tenemos que movernos.
- Ven - susurro tomando su mano- creo que podría tener una idea.
Apoyándose uno el otro, lograron llegar entre trompicones a el segundo piso de la biblioteca. Susan sin decir palabra, busco a tientas el bendito libro que abría la pared.
-¿Que diablos es este lugar?- inquirió su hermano tosiendo.
-No lo se, pero podría ser nuestra única salida.
Entraron en una habitación amplia repleta de libros y con un pequeño escritorio en una esquina. La estancia estaba tenuemente iluminada por una ventana, la puerta se cerro ni bien estuvieron dentro. Parecía que nadie la habia abierto en siglos.
Ambos buscaron por un tiempo entre el polvo algo que les permitiera escapar. Susan se percato casi por error de un libro abierto sobre el suelo. Las frases alli escritas, la acompañarían hasta el ultimo día de su vida.
-Peter- susurro sintiendo como su sangre se volvía fria y espesa. Su hermano al igual que ella, contemplo una y, otra vez aquellas hojas sin expresión alguna.
-Tienes que estar bromeando- exclamo entre dientes arrojando un libro al otro lado de la habitación.
¡Boom! ¡Toc! ¡Toc! ¡ Boom!
-La puerta- chillo la reina mirando en dirección de donde se habia estampado el libro. Ambos rieron con desesperación levantándose del suelo.
Oculta por un glamour, estaba una vieja puerta de madera consumida por las termitas, que desembocaba en un delgado e interminable corredor. Ambos hermanos caminaron con pasos cautelosos, tocando a tientas las paredes. Peter en la delantera y, su hermana unos pasos detras de él. No tenían idea de por cuanto tiempo caminaron por aquel sendero, hasta volver a ver las tenues luces del atardecer. Ambos llegaron tosiendo, sus pulmones clamando por un poco de aire limpio.
Se encontraron con un prado tranquilo, lleno de flores y colores, no hace falta decir que ambos estaban desconcertados al hallarse en el medio del bosque. Cuando voltearon a contemplar su camino, el túnel habia desaparecido y, frente a ellos, pastaba un inmaculado caballo blanco.
-Aslan- susurraron ambos con una tenue sonrisa. Peter tomo al cintura de su hermana y, la subió primero al caballo. A la luz del día, ambos estaban pálidos y, tambaleantes. La reina se percato, al igual que su hermano, de los pequeños cortes en sus rostros a causa de las explosiones. La camisa de Peter estaba cada vez mas roja, a causa del incesante goteo de sangre, si no recibía atención medica urgente podría ser fatal.
Necesitaban agua.
Necesitaban un medico.
Necesitaban encontrar a su familia.
Con ese pensamiento en mente, partieron hacia el amanecer.
