Disclaimer: MARVEL & Disney no me pertenecen.
A la mañana siguiente...
Steve se levantó muy temprano antes de preparar la salida hacia Wakanda.
Trotó un poco, alrededor de dos horas, para luego volver a la base y darse una ducha rápida. Al salir del cuarto de baño, mientras frotaba su cabello con una toalla pequeña, observó un pequeño retrato que él tenía encima de la mesita de noche, donde salía junto a Natasha tomándole la cintura; eran aquellas fotos que se toman con esas cámaras instantáneas. De hecho, recordó el día cuando se la habían tomado. Aún permanecían en los Alpes escondidos.
La tristeza volvía a encoger su corazón...
Quitó su mirada de la fotografía.
Debía mantenerse firme, era algo que tal vez ella le reclamaría. ¿Y si esto efectivamente no tiene vuelta atrás? No existe una receta que diga "cómo devolver a la gente desde la muerte".
Definitivamente, no había solución...
—«Todavía»—, pensó él.
Se dirigió hacia la cocina, la cual poseía un mini comedor en el centro. Sacó de la nevera un poco de fruta, leche, cereal, pan y jamón. Una cosa poca. Luego, colocó todo encima de la mesa para comenzar a picar la manzana y la naranja que había sacado.
Lo bueno de tener el suero era que podía realizar ejercicio sin siquiera haber comido, ya que se agotaba más lento que de costumbre. Pero le pasaba el efecto contrario después de entrenar: un hambre de los mil dioses.
—¿Qué tal la maratón? —habló Bucky, que había llegado hace poco—. Veo que estuvo bastante intenso.
—Pues sí, troté dos horas —dijo esto mientras le pasaba un platillo con fruta picada a su amigo—, mi mente no deja de pensar...
—Lo sé... es normal —recibió aquel platillo, sentándose para acompañar a Steve a comer—. ¿Cómo lo llevas?
Steve sabía muy bien a lo que se refería. Pero, sinceramente, no quería pensar que toda la gente estaba fallecida, sino en algún vórtice temporal o algo así. En sus pensamientos y en sus sueños Natasha no estaba muerta, por supuesto que no...
—Intentando comprender... —dijo finalmente Steve—. Entre más pasan los días, esta angustia menos se va… por nada del mundo.
—Es difícil, pero sabes que no estás solo, Steve —tocó su hombro—, estaré contigo hasta el final de la línea, lo sabes… —El Capitán América levantó su mirada hacia él. Le alegraba tener a Bucky a su lado. El mismo James Barnes de los años cuarenta.
—Gracias, Buck —dijo—, no sabes lo importante que es para mí el hecho de que hayas sobrevivido a esto... —Había dejado de probar bocado para continuar hablando—. Tal vez yo...
—No lo digas —interrumpió James—, ni siquiera lo pienses —bufó—. Pero qué va, estamos vivos y vamos a resolver esto, ya verás.
El soldado soviético dijo esto algo molesto. No le gustaba que su amigo tuviera pensamientos suicidas, no era su personalidad. Pero entendía el hecho de pensarlas. Él estaba esperando un hijo con la mujer que ama.
—Sabes muy bien que Natasha te diría algo así, ¿o me equivoco? —El rubio asintió—. ¿Ves?
—La conoces bien... —Bucky permaneció intacto, pero su nerviosismo era notorio—. Sé que se conocían desde hace mucho tiempo atrás… en la época dónde tenías misiones suicidas...
El de brazo metálico se quedó en silencio. ¿Qué le diría? Recordó que había quedado claro que no le dirían nada a Steve. Pero ¿qué se podía hacer ahora? No había cómo escapar.
—La entrené en la Red Room —confesó el castaño. Steve intuía que algo así pudo haber pasado. Después de todo, James sufrió de constantes lavados de cerebro—, yo debía entrenar a las futuras Viudas. Sólo una debía quedarse con el título —tragó saliva. Ahora venía lo más terrible de contar—. Ella... fue la mejor de todas. No quedó ninguna con vida.
—¿Y las demás...? —Su amigo permaneció en silencio—. Entonces, Natasha tuvo que... —Barnes asintió—, Dios mío...
—Fue una vida dura para Natalia. —Él mencionó su verdadero nombre sin querer, pero Steve no lo culpaba. Los recuerdos de ella estaban ahí, presentes en la mente de James—. Para los dos, sinceramente. Sólo... nos teníamos a nosotros.
—Claro que sí... —El rubio suspiró, triste. Realmente las vidas de James y Natasha habían sido de torturas y asesinatos durante décadas—. ¿Te enamoraste de ella?
—Eres directo —Barnes soltó una media sonrisa—, te enseñó bastante, por lo que puedo ver… Pero si quieres saber, claro que sí, Steve —confesó nuevamente—, de pies a cabeza amigo… me volvía loco… Además, era mi cable a tierra cuando más lo necesitaba. A pesar de su corta edad, era bastante madura...
Steve tomó un par de vasos para llenarlos con leche. Le pasó uno a su amigo. Tal vez esta conversación podría haber funcionado mejor con alcohol, pero era demasiado temprano. Ambos hombres bebieron un pequeño sorbo.
—Y cuando supe que... —A Barnes le costaba un poco hablar. Recordar a Natasha para él era igual de duro que para Steve— ...ella estaba embarazada de ti... no podía creerlo... —hizo contacto con la mirada de Rogers—, y creo que no será necesario explicarte la razón.
—Sí... —suspiró, melancólico, ahora observando fijo aquel vaso—, sé que a Natasha le realizaron una intervención para que no pueda tener hijos… —Barnes asintió—. Por eso, cuando ella se enteró de la noticia, tardó semanas en contarme. Imagino que no cabía en su mente que esto le sucediera alguna vez...
—Todas las Viudas pasan por aquella ceremonia... «algo menos de qué preocuparse» —James imitó la voz de Madam B. Se lo decía a él y a todas las que estaban ahí presentes cuando ella hablaba—, y esa era la única forma de sobrevivir… o matabas o te mataban a ti. —Steve miró con preocupación a James. Éste se dio cuenta de la forma en que su amigo lo observaba—. Lo siento. Debo decirte cosas bonitas para subirte el ánimo y empecé con toda esta mierda...
—No, está bien, no te preocupes... —dijo Steve—. Después de todo, ustedes tuvieron una vida juntos en el pasado mientras yo permanecía congelado, claramente no iba a tener conocimiento de sus anteriores vidas...
Las palabras de Bucky hacia Natasha demostraban el sentimiento de amor que una vez él le tuvo a la pelirroja, según lo que pudo percibir Steve.
—Lo que me llamó la atención... —continuó el rubio—, es que ella jamás me mencionó que te conocía de alguna parte... Es decir, sé que ella se topó contigo en una misión, donde le disparaste. Ella iba protegiendo a un ingeniero...
—Natalia habrá tenido sus motivos para no contarte del todo, ya sabes cómo es de reservada —James la defendió—, todos la van a juzgar de alguna manera… y tal vez, ella no quería que tú también lo hicieras...
Steve se cruzó de brazos ante este comentario. Y tenía mucho sentido. Natasha es una persona que no a todo el mundo le cuenta sus secretos, a excepción de Clint con quien, bien se sabe, tienen un vínculo muy fuerte. Pero hay cosas que claramente, ella ocultaría, como lo de Bucky.
—Ella siempre ha tenido miedo de volver a ser lo que solía ser —le dijo James—. Creo que si buscó inspiración en ser una buena persona, la encontró en ti...
—Dicen que los humanos, por lo general, buscan a una persona totalmente opuesta a lo que son... —James lo miró a los ojos, entendiendo el punto de éste—. Natasha es una buena persona, independiente de lo que la obligaron a hacer en el pasado... y tú también lo eres, Buck… no tienes la culpa de nada.
—Sí, bueno... —Bucky hizo una mueca de desagrado. Realmente no le gustaba recordar aquellas cosas—. Creo que lo importante ahora es enfocarnos en la nueva misión: restaurar el universo.
Steve agradecía mucho las palabras de su mejor amigo. Porque, tal como le había dicho, necesitaba el apoyo de alguien cercano de su círculo de amistades.
—Gracias, Buck —dijo Steve con un tono muy melancólico—, de a poco me he ido quitando este mal sabor de boca.
—No te preocupes por eso. Gracias por el desayuno —dijo—, me hacía falta comer. Anoche me fui a la cama sin cenar.
—¿Y eso? Casi nunca lo haces. —Su semblante se relajó un poco más.
—Sí, tal vez algo me esté quitando el sueño... —Al decir esto, James no pudo evitar pensar en cierta persona. Steve se percató de la pequeña sonrisa de su amigo, pero no quiso decir absolutamente nada. Ya le preguntaría un poco más tarde.
—Buenos días. —La voz de Pepper se escuchó en el pequeño comedor de la cocina, acompañada de Wanda, y luego entró Carol saludando a todos—. ¿Durmieron bien?
—Claro, estoy como lechuga —mencionó Bucky, intercambiando un par de miradas con Wanda. El hombre no podía dejar de mirarla, se veía radiante por las mañanas—, y preparado para salir de misión.
—¿Irán a Wakanda entonces? —La mutante se sentó para acompañarlos a desayunar.
—Partiremos en unas horas más, sé que ayer fue un día ajetreado para todos. —le respondió Rogers, haciendo referencia a Carol Danvers en eso último. La aludida tomó un sorbo de jugo al escuchar esto para luego hablar.
—¿Cuánto tiempo nos demoramos en llegar a ese lugar? —Carol sacó unas cosas también para comer, sentándose al lado de Steve. Pepper la siguió igual, con una taza de café humeante.
—Unas cinco horas, aproximadamente. No es tan lejos. —le respondió James.
—Buenos días equipo... —Bruce Banner se veía fatal, tanto así que se dirigió inmediatamente hacia la cafetera. Todos le dirigieron la mirada—. No se preocupen por mí, suelo tener este aspecto cada vez que me levanto.
—Te ves pésimo —le dijo Wanda al científico. Los demás soltaron unas risas por ahí—. ¿No será mejor que descanses un poco en la base?
—Los acompañaré, debo hacerlo —se acercó a la cafetera—. Rocket y Thor ya están dentro del Quinjet.
—Bien, entonces partimos en media hora. —Steve se levantó de su puesto, saliendo de la cocina. Todos los demás también se retiraron para partir.
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Wanda caminó en dirección hacia su habitación para prepararse. Volver a Wakanda no era sencillo. No después de lo que ella tuvo que hacerle a Visión, la gema… Thanos. Su cabeza era un caos aún y su corazón no dejaba de esparcir dolor en todas sus células.
Tomó un pequeño bolso para guardar algunas cosas, cuando de pronto, un «toc-toc» se escuchó desde su puerta.
—¿Puedo?
—Ya estás dentro —le dijo a Steve—, estoy preparando algunas cosas solamente.
—Tranquila, tómate el tiempo que quieras —le respondió. Wanda se dirigió hacia su armario, cuando volvió a escuchar la voz de él—. Puedes quedarte si quieres… no hay problema en eso. —Ella se giró para verlo, un poco incrédula.
—No he dicho que no iré —dijo—, además, el equipo ahora es menor y necesitas apoyo...
— No estamos tan mal en número, pero entiendo tu preocupación... tú también estás dolida con todo esto, Wanda —se dirigió hacia ella, sentándose a un lado del bolso que ella preparaba para el viaje—, en serio. No tienes que hacerlo. Sé que esto te puede traer malos recuerdos...
Steve bajó la mirada. Para él también era duro regresar a ese lugar. Había estado muy inmerso en sí mismo... pero no había pensado en Wanda. Ella tuvo que intentar sacrificar a Visión para poder destruir la gema, y así Thanos no la obtendría para los fines que él quería… pero todo se estropeó al final. Ella se sentó a su lado de igual forma, para luego acariciar la espalda de él.
—Estaré bien... confía en mí.
—No quiero obligarte a que vayas, eso es todo. —suspiró profundamente. Ella negó.
—Tengo que ser fuerte, Steve —afirmó—, Vis ya no está con nosotros. Es algo que debo aceptar cada día que pasa. —El rubio bajó su mirada hacia las nerviosas manos de Wanda—. Si me quedo en el pasado, jamás avanzaré. Es algo que quizás él me hubiese aconsejado...
—Y es un buen consejo, Wanda. —Ella lo miró, dedicándole una leve sonrisa en señal de que todo estaba bien dentro de su mente—. Entonces prepárate y lleva algún bocadillo por si te da hambre. —dijo esto, levantándose de la cama para salir de la habitación.
—Lo sé, gracias... —alcanzó a decirle ella.
A pesar de que Wanda insistió en ir, sí le dolía volver a esas tierras. Era revivir nuevamente aquella herida, la cual estaba cicatrizando lentamente. Pero debía ir.
No podía hacer caso omiso a esto. Todos estaban de alguna manera afectados, e iban a ir y volver con la frente en alto. Ella tenía que aprender, como todos sus compañeros, a afrontar las consecuencias de una pérdida...
Wanda veía a Steve imparable. A pesar de las circunstancias, él seguía adelante liderando el equipo. Realmente tenía mucho que aprender de la vida.
—Haremos todo lo posible para traerlos de vuelta —pensó en voz alta, mientras guardaba una última cosa dentro de su pequeño bolso—, juro que haré todo lo que esté a mi alcance para revertir todo esto...
[Continuará...]
Notas de la autora: No sé qué pasó, pero había subido 10 capítulos y ninguno se veía. Actualizaré un capítulo por día para que se puedan ver :(
Gracias por aún leerme acá (los que quedan)
Actualizo acá y en Wattpad (usuario: kwidow_stories)
