Parte uno: Entrégate
Capítulo 1(Parte dos)
—¿Karin, cuál es el tema de hoy? —preguntó alzando unos documentos de la mesa y no me saludó.
En un concurso de tipos arrogantes él se llevaría la corona.
—"Sexo en papel ¿Porno para mamás o erotismo literario?" —Karin tomó una botella de agua para ella y me ofreció una, me sentía demasiado perturbada así que negué amablemente, tampoco es que la actitud del idiota ayudara con mis nervios.
—¡Chicos, entramos en cinco minutos!—nos anunció Sasori desde la cabina de audio. Karin se sentó a mi lado mientras Tyler les daba la última revisión a los micrófonos. Mis ojos aún no se despegaban del hombre frente a mí, era un idiota ¡Ni un hola!, un gracias por venir ¡Nada! ¿Qué le pasaba a este hombre? ¿Había sido educado en alguna escuela para imbéciles?
Me sentía enojada y... atraída. No pude evitar que mi mirada captara cada uno de sus movimientos, desde la forma en cómo los lentes que tenía puestos delineaban sus ojos, hasta la sensual forma en cómo sus labios se adherían a la botella con agua que degustaba. Lo vi suspirar fuertemente y apretarse el puente de la nariz. Karin se acercó a él rápidamente.
—¿Sigues con dolor de cabeza?—preguntó en tono bajo, tenía el ceño fruncido y su expresión preocupada.
—Estoy bien ¿podemos simplemente ignorar al maldito dolor y terminar este programa? Quiero irme a casa. Lara ya me dio un par de analgésicos, deja de preguntar cada cinco minutos, me siento bien—sí que estaba fastidiado.
—Cuando quieres, eres un perfecto imbécil.
—Pero así me amas, hermanita—le hizo un guiño y le regaló su sonrisa deslumbrante. Ella reaccionó a la provocación mostrándole el dedo del medio.
—Estaremos al aire en tres... dos... uno —vi como el letrero de "Al Aire", se encendía antes de que él se acercara suavemente al micrófono para hablar.
—Buenas noches queridos oyentes, esta noche traemos para ustedes un programa que a muchos les resultará interesante —su voz era suave y muy pausada—, "Sexo en papel ¿Porno para mamás o erotismo literario?"—por un momento me quedé anonadada observando el sutil movimiento de sus labios, como si estuviese adorando el micrófono.
Naruto rió por algo que Karin había dicho haciéndome salir de mi ensoñación. Tragué grueso por la manera en como su voz hacia que mi piel se erizase y miré a Ino que yacía del otro lado de la ventana observando al idiota como una fan adolescente viendo a su jodido ídolo.
—Como expresó DSex, esta noche tenemos muchas sorpresas para nuestros oyentes. Al finalizar el programa diremos el nombre del ganador de la trilogía erótica del momento. Les recuerdo que el último libro aún no está a la venta, solo nuestro gurú del sexo pudo conseguir un par ejemplares y uno de ellos será suyo esta noche.
—Exactamente, cariño. ¿Qué dices tú sobre esta nuevo tipo de lectura? —preguntó en dirección a Karin—Sexo rudo en libros: la nueva ola del entretenimiento.
—Yo los llamo libros educativos —Karin alzó sus cejas en dirección a Sasori—, aunque muchos lo llaman pornografía en libros o como dice nuestro título "Porno para mamás".
Una risa canalla broto del pecho de Doctor Sex.
—Las personas tienden a ser un poco moralistas, Karin. La nueva literatura erótica es un género que se relaciona, directa o indirectamente, con el erotismo y el sexo, y que ahora es catalogada pornográfica por su forma explícita de detallar las cosas.
—Eso sin contar que el 80% de las mujeres que leen este tipo de literatura son madres de familia—completó Karin.
—La pornografía es la descripción pura y simple de los placeres carnales. El erotismo es la misma descripción revalorizada, solo que este último va en función de una idea menos pletórica. El erotismose construye en gran parte de la literatura clásica y siempre va de la mano con lo sugerente y lo que se quiere expresar.
» Quizás funcione más con la idea del amor y la vida social, pero lo cierto es que ambas, pornografía y erotismo, pueden ir de la mano sin ningún problema. Todo aquello que es erótico puede ser pornográfico por añadidura.
—¿Entonces, tú si piensas que son libros pornográficos?—Karin arqueó una de sus perfectas cejas.
—Creo que no me he hecho entender querida, tienes que aprender a diferenciar entre erótico, pornográfico y lo obsceno. En el caso de los libros como las trilogías o sagas eróticas del momento, se considera que erotismo es todo aquello que vuelve la carne deseable, la muestra en su esplendor o florecimiento, inspira una impresión de salud, de belleza, de juego placentero; mientras que la obscenidad devalúa la carne, que así se asocia con la suciedad, las imperfecciones, los chistes escatológicos, las palabras sucias.
—Te he entendido perfectamente, igual pueden llamarlos como quieran pero yo estoy completamente enamorada del señor Black y su precioso látigo de siete puntas. Pero para explicar más sobre este tipo de literatura desde el punto de vista del escritor, esta noche nos acompaña la autora de "Tentación" y "Prohibido": Hinata Hyûga, ¿Cómo estás Hinata? —me preguntó Karin, tragué fuertemente dándole a Ino una mirada de soslayo, ¡Ella sabía cuan nerviosa me ponían este tipo de situaciones!— ¿Hinata? —insistió provocando que hablara.
—Si —dije pausadamente.
—Ok, Hinata, ¿Quieres hablarnos de tu libro?—su sonrisa era sincera y muy tranquila.
Respiré llenando mis pulmones de aire antes de hablar
— Pues "Tentación" es mi más reciente libro y es mí...
—"Tentación" es la historia de un sacerdote y una mujer casada—Doctor Sex habló interrumpiéndome—¿Cómo hiciste para escribir una escena sexual entre esos dos?—Karin lo miró como si le hubiese salido una segunda cabeza.
—La verdad fue algo difícil ya que Diego, el protagonista de la historia, no sabía nada acerca de sexo, él era un sacerdote consagrado con una misión que...
—Tu otro libro "Prohibido" habla de la historia de dos hermanos, ¿Cómo llevándote por la línea de amores imposibles piensas dar un salto a la rama erótica? ¿Crees que estas calificada para hacerlo?—me cortó nuevamente ¿El maldito estaba desafiándome?
—Lo que DSex quiere decir...—Karin trató de hablar pero le interrumpí, viendo la sonrisa canalla en el muy idiota conductor radial.
—Sé lo que quiere decir—zanjé de forma tajante—. Yo escribo literatura, no folletines que informen sobre cómo se debe practicar el sexo. Para eso existen profesionales.
—Entonces, ¿por qué ahora escribirás algo sexual?—él seguía divirtiéndose a mi costa y su diversión estaba siendo la causante de mi enojo.
—Retos, Doctor Sex, la vida se basa en eso, sin contar que un escritor puede variar sus tópicos siempre y cuando tenga la manera de buscar la información e investigar correctamente —si ese bobalicón pensaba hacerme quedar mal no solo con Hatake sino con medio Nueva York estaba perdiendo el tiempo—, sin contar que la creatividad juega parte fundamental al momento de escribir.
El imbécil me dio una sonrisita burlona antes de hablar
—Sus anteriores escenas sexuales son insípidas, tienden a caer en la mojigatería estúpida de una persona a la que el sexo le parece algo impúdico ¿Por qué tengo la impresión que lo suyo no es escribir escenas de sexo duro y erótico? Y si es así ¿cómo piensa escribir un libro donde el personaje principal es el sexo?
Su postura era relajada y la sonrisa en sus labios... me hacían tener sentimientos encontrados ¡Maldito! No iba a ponerme nerviosa. Cuadré mis hombros sentándome mejor y mirándolo retadoramente
—Usted me habla de creatividad ¿Dónde estaba su creatividad en las antiguas escenas de cama, señorita Hyûga?
—Preguntas sobre preguntas, vamos a ver si logro ordenarlas y mato su ansiedad, DSex —sonreí, nadie se burlaba de mí, ese tiempo ya había pasado— primero, mis anteriores libros no requerían de una explicación profunda en el ámbito sexual, es por eso que no exploté esa parte específica en la historia y dos, como le dije anteriormente la escritura radica en ser hábil y creativo con las palabras.
» Eso es literatura, pero entiendo que no lo comprenda, usted es un... ¿Cómo podría decirlo?... ¿pregonero?, sí, difunde información, es de las personas que aprenden y repiten —arqueé una ceja, desafiante— y no está mal, si hasta el nombre que usa en su programa es fácil y directo: Doctor Sexo. Un hombre estudioso, que tiene un programa de divulgación sobre la sexualidad, me parece muy bien que se llame así, no tiene por qué ser ingenioso ni creativo.
La sonrisa estúpida desapareció de su rostro y me pareció bien, estaba tan enojada que podía sentir como la sangre corría más aprisa sobre mis venas. Si sigues por ese camino, idiota, arruino tu bonito programa de radio. Karin enfocó su vista hacia la cabina en donde Sasori e Ino se encontraban. Doctor Sexo y yo nos acribillábamos con la mirada.
—Vamos a una pausa musical y de regreso abriremos nuestras líneas para que conversemos con nuestra acompañante del día de hoy.
Habló rápidamente Karin quitándose los audífonos y mirando a DSex fijamente antes que la puerta se abriese e Ino entrara hecha una furia colocando sus manos en la mesa.
—¡¿Qué demonios te está pasando?!—dijo, furiosa, mientras se podía escuchar la letra de Closer de Nine Inch Nails. Amaba esta faceta de Ino, antes que fan, era mi representante —¿Así tratas a todas tus invitadas?
DSex se apretó el puente de la nariz nuevamente antes de suspirar fuertemente.
—¡¿Y quién demonios eres tú?!—dijo mirando a mi amiga—yo la estoy entrevistando.
—¡La estas atacando, señor Sé Todo Sobre El Sexo! —habló fuertemente—. Soy la representante de Hinata —por eso mismo la había contratado, nadie podía escapar de la furia de mi amiga.
Entre la mirada incrédula de Karin y la furia de Ino, el hombre se dirigió a mí.
—¿Siente usted que la estoy atacando, señorita Hyûga?—expresó sarcásticamente. Sus ojos reflejaban burla y la sonrisa en su rostro me hacía querer levantarme y borrársela de un certero puñetazo.
Este hombre no podía ser más arrogante y presuntuoso.
—En efecto, Doctor Sex—recalqué su ridículo apodo.
—Naruto Uzumaki—me tendió su mano—, no fue mi intención hacerlo.
Mi amiga hizo señas para irnos, pero me negué, tomé la mano que el idiota me ofrecía y la apreté suave. Irme como Ino lo sugería, le daría la razón al estupido ¿Qué estábamos discutiendo? No importa, no me voy a ir. A lo lejos podía escuchar Playing Dangerous de Lana del Rey.
—¿Te sientes bien? Estas de mal color —Karin se acercó al ya no tan misterioso Doctor Sex—Estas sudando—tocó su frente en un gesto muy tierno.
Él sonrió antes de tomar su mano y plantar un beso en ella.
—Estoy bien, Karin—murmuró.
Sasori, al otro lado del vidrio, vocalizaba algo que no pude entender y Naruto salió de la cabina.
—Estamos en una pausa comercial al regreso se abrirán las líneas para que los oyentes nos hagan preguntas—Karin me habló—, si te sientes incómoda nosotros responderemos por ti—asentí, sonrió y salió hacia la otra cabina en donde Sasori la esperaba.
Ino volvió a bufar y se sentó a mi lado con los ojos abiertos. DSex, su querido hombre con voz moja pantis, la había ignorado completamente. Toqué su mano diciéndole con el gesto que estaba bien, ella me pasó una botella con agua sin gas y sonreí tratando de calmarla.
—Lo que tiene de sexy, lo duplica en arrogancia—murmuró entre dientes —, deberíamos irnos—negué— ¡¿Cómo se atreve a atacarte?! Tú escribirás el mejor libro erótico que sus malditos ojos hayan visto.
—Cálmate Ino, no voy a dejar que me haga quedar mal. Conmigo encontró la horma de su zapato —volví a sonreír, pero Ino estaba demasiado molesta como para hacerlo— ¿Inojin se quedó con tu suegra?— pregunté tratando de distraerla.
—Sí, Sai quiere que nos quedemos solos el fin de semana. Insiste en tener otro hijo.
—¿No quieres otro hijo?... pues, es tu cuerpo, él debería entender.
—Lo hemos hablado, pero dice que no quiere que Inojin y su futuro hermano se lleven por muchos años, tú sabes cómo es su relación con quien ya sabes —asentí— quiere que sus hijos tengan mejor relación que la que tiene él con su hermano y piensa que es mejor si son seguidos.
—Tener un bebé es una decisión de dos, Ino. Decidas lo que decidas, siempre contarás conmigo.
—Y tú conmigo ¿verdad? —asentí.
Conocí a Ino en la secundaria, ella no era la típica niña popular, era popular sí, pero muy inteligente. Nunca agradeceré suficiente al Profesor Miller por habernos puesto a trabajar juntas. Sonó la señal que indicaba que el tiempo de la pausa terminaba, Naruto y Karin volvían, Ino apretó mis manos antes de levantarse.
—Si vuelve atacarte, te juro que nos vamos y Kakashi sabrá de esto—dijo molesta, con un gesto que me hizo recordar a Draco Malfoy de Harry Potter.
Al salir, tropezó con Naruto quien le brindó una brillante sonrisa torcida haciendo que Ino le enseñara su dedo medio. Al parecer, el amor de mi amiga por el apuesto—y antipático— Doctor Sex había caducado; sin importarle nada, se sentó junto a Sasori y de ahí me hizo gesto gracioso. El
Doctor Sex se sentó a mi lado dándome una sonrisa cálida. Antes de colocarse los audífonos, se recostó en la silla, cerró los ojos y masajeó su sien, al parecer su dolor de cabeza continuaba ya que su piel se veía más traslucida que cuando empezamos el programa.
—Volvemos a "Hablemos de Sexo", nuestro tema de hoy es: "Sexo en papel ¿Porno para mamás o erotismo literario?" Nuestras líneas están abiertas para nuestros oyentes —dijo Karin con voz pausada.
Naruto, abrió los ojos, y colocó sus manos en los apoya brazos de la silla.
—Cuéntanos tus dudas, si tienes una pregunta, esta es tu oportunidad. Doctor Sex está aquí, para responder hasta tu más oscura fantasía.
Su voz, al final fue un susurro ardiente; pude sentir, a pesar de que lo detestaba en este momento, como mis bragas temblaban bajo el sonido ronco y sexy de su voz, Ino tenía razón en algo: el tipo podía recitar el directorio telefónico, y eso sería sexy. Sasori, hizo gestos extraños antes de que una voz bastante chillona se escuchara en cabina.
—¿Doctor Sex...?—la chica se escuchaba nerviosa.
Naruto se meció en la silla mientras hacía círculos en su sien.
—Te escucho...
—Olivia —Karin le moduló el nombre, sin emitir sonido.
—Olivia, escucho tu pregunta.
—No es una pregunta en sí, más bien una opinión. Sabes, en este tipo de libros las autoras son felices haciendo que el tipo sea todo un semental. ¿Por qué no lo hacen más real?
Naruto dio una pequeña sonrisa.
—¿Mas real?
—Sí, claro. Mira te daré un ejemplo, las protagonistas son artistas del sexo oral aunque nunca lo hayan hecho. La primera vez que hice una felación casi vomito en los zapatos del pobre chico eso sin contar que el semen es asqueroso... Es como si estuvieras tragando un moquillo con sabor a lejía.
Sasori colocó un sonido predeterminado de tos o una risa sofocada mientras Karin y Naruto se reían. Me hubiese reído también de no haber sido por la siniestra mirada de Doctor Sex.
—¿Qué opina usted, señorita Hyûga? —Naruto, me miró con sus penetrantes ojos azules— ¿Tiene alguna queja contra el semen?
¡Mierda! Ahora ¿qué le respondía? Habla como una profesional. ¡Finge demencia, Hinata!
—Hinata...—una de sus cejas se alzó y el adoptó una posición de jaque mate.
—No está entre mi postre favorito, Doctor Sex, pero el sexo se basa en entregar y conseguir placer. No lo hacemos por nosotras chica, lo hacemos por ellos—dije lo más tranquilamente posible, no podía mostrarle que, en referencia al sexo era una novata.
—¿Aún estas con el chico?—miró a Karin, que otra vez le moduló el nombre— Olivia.
—Por supuesto que no... Terminamos después que me negué a volver a mamar su polla, pero ahora estoy con Landon que es muy lindo. Pero solo pensar en meterme su... a la boca me da asco... ¿Todo el semen sabe así de mal?
—Nunca he probado mi semen... A no ser que primero haya estado en la boca de una mujer —rió Naruto—, qué dices tú Karin, ¿Cómo sabe el semen de tu novio?
—Como un manjar de los dioses—guiñó un ojo en dirección a Sasori
—Ohh chica, no te creo...—refutó la oyente—. Señorita Hyûga, ¿el semen de su novio también le sabe a chocolate con fresas?—la chica era sarcástica.
¡Y ahora que mierdas iba a decir!
—Bueno. No, exactamente.
—Olivia, el semen nunca va a saber a fresas y chocolate linda, pero existen alimentos que ayudan a mejorar el sabor y la calidad del mismo— Naruto me dio una sonrisa traviesa—. La hidratación es esencial en hombres y mujeres, chicas...
» además el fluido seminal se forma por medio de los azúcares, proteínas, vitaminas, sales y minerales que hay en el cuerpo y que provienen de los alimentos que ingerimos. No coman mucha sal y eviten los espárragos, el brócoli y la col si piensan tener sexo oral.
—Y, si quieren semen dulce, denle a sus chicos mucho arándano, piña, papaya y mucha canela —agregó Karin.
—Tendré que probar una dieta estricta en frutas y especias con Landon —la chica era graciosa—¡Les juro por Dios que si vuelvo a tragar semen asqueroso, me voy directo a un jodido convento!
—Pruébalo y luego nos cuentas... Ok, eso se escuchó terriblemente mal —bromeo DSex—. Las líneas estarán siempre abiertas para ti, Olivia.
Ahora, tenemos una nueva llamada.
—"Hablemos de Sexo". Nuestra tema de hoy "Sexo en papel ¿Porno para mamás o literatura erótica?".
—¡Definitivamente es porno para mamás!—gritó una mujer con voz alicorada—¡Dios! si mi marido me escucha ¡me mata! —se rió—. Chicos, amo este programa, y me encantan los libros eróticos tengo una colección bastante grande, si el tuyo va ser de la talla del señor Black va tener un rinconcito en mi biblioteca. Pero tenemos que ser realistas... Ningún hombre puede echarte cinco polvos en una noche, mi marido apenas y puede con uno y a los tres minutos está roncando como si fuese un jodido tractor, aunque no me quejo del polvo, es maravilloso. Mi esposo es muy bueno en la cama.
—¿Entonces cuál es la queja?
—No me estoy quejando, pero a ver chica, ¿Cuántos polvoretes te echa tu novio en una noche?
¡Qué cotilla resultó la auditora! ¿Qué "no se hacían preguntas personales"?
—Pienso que va de acuerdo—Naruto me observaba con una sonrisita lobuna, como si mi nerviosismo le divirtiera. Era como si supiera que en cuanto a sexo yo era una neófita—de acuerdo... al día que haya tenido— Naruto negó con la cabeza, sin embargo yo seguí hablando como si nada—. Si ha tenido un día muy estresante en el trabajo a duras penas llegamos a primera base —intenté bromear, pero mi risa fue exacerbada; afortunadamente, la oyente también rió.
—Creo que todos los días de mi marido son estresantes... por eso yo me distraigo con mi amiguito de hule que por un dólar me da todos los orgasmos que necesito. Pero tengo una duda ¿Cuántos polvos das tú mi querido Doctor del Sexo? O ¿a ti también te cae eso del día?
—El día—Naruto se burló—. Eso no me afecta para nada, querida, pero creo que los hombres de Nueva York, quedarían muy mal parados si revelo cuantas veces puedo llevar a una mujer al Nirvana.
Presumido.
—Toda está en la respiración, en la técnica y por supuesto, en la actividad física. En nuestra página web podrás encontrar algunos trucos. Esperamos que puedan ayudarte.
—Bueno, DSex, hemos tenido un programa bastante interesante—agregó Karin con picardía—pero nadie nos ha dicho porque cree que son "Porno para mamás"
—Que la invitada hable, ¿por qué decidió explorar este género literario, señorita Hyûga?
—El sexo, en la vida de la mujer, suele estar supeditado a los deseos del hombre y, la literatura, como reflejo de la sociedad, así lo trata. Tengo una curiosidad intelectual, así como el deseo demostrar una relación de amor basada en la horizontalidad.
—¡Uf! No sé cómo llegará a ser eso señorita Hyûga... para ninguna de nuestras radioescuchas es nuevo saber que vertical es mucho más divertido.
—¡Uf!—recalqué el uf con sorna—¡Qué obviedad! Supongo que hablar tantos de estos temas le han banalizado su sentido del humor, pero yo no me refería al coito. Yo voy a escribir sobre el sexo que sobrepasa la genitalidad.
—Sexo con amor ¿es que las mujeres que no aman no tienen derecho a disfrutar de su sexualidad?
—Usted sigue subestimándome, Doctor Sex. El "sexo con amor" que usted dice, no es cuestión de género, es cuestión de sentimientos. Y no veo por qué hay que negarse al sexo bien hecho, sea uno hombre o mujer.
—¿Será que tenemos a toda una experta? Veamos que dicen nuestras amigas: "Hablemos de Sexo", te habla el Doctor Sex.
—Soy Mirna, veras me gustan mucho este tipo de libros, soy joven y me gusta el sexo, pero a veces estos libros tienden hacer muy fantasiosos.
—En efecto Mirna, son fantasías de una mujer para otra mujer, digamos que un regalo de mujer a mujer—dijo Karin.
—Sí, pero veras, me choca que mi novio crea que meter su pene en mi culo sea algo por lo que me muero, es tentador pero, vamos, para mi es doloroso en ocasiones.
—Porque no sabe hacerlo bien, el sexo anal es algo de paciencia y de entrega. Si no te gusta, no lo hagas—indicó Naruto
—Además, recuerda que solo tú tienes el poder de tu cuerpo, nadie puede obligarte a hacer algo que no deseas—expresó Karin.
—Es que no es el hecho de que no quiera, me gusta... pero no siempre, es incómodo y además me da miedo que suceda algo espantoso.
—¿Espantoso?—inquirió Naruto levantando una ceja.
—Seamos sinceros DSex ¿Qué tal que se me escape un pedo? —ninguno de los tres pudo aguantar las carcajadas que se escaparon de nuestras bocas —¡puede suceder! de hecho una vez me pasó—dijo con un susurro que denotaba vergüenza.
—Bueno, la verdad no pensé que me dirías algo así—dijo Naruto volviendo a la compostura—, pero estás en lo correcto, puede suceder. ¿Tienes algo más que agregar a nuestro tema, Mirna?
—Bueno, he leído libros donde la chica gime como diva de ópera ¡Canta todo el puto abecedario!
—A los hombres nos gusta que griten—por nuestros audífonos escuchamos el sonido de un perro jadear, me giré observando a Sasori—, nos excita, nos da a entender que estamos haciendo las cosas bien, que a nuestra pareja le está gustando.
—Sí, pero no veo el porqué de la sinfonía en Do Mayor —se escuchó una sonrisita— yo apenas gimo y mis orgasmos son maravillosos.
—Eso es bueno, no hay nada mejor que un buen orgasmo... Pero, para colores, pinturas; hay quienes gritan y quienes no lo hacen.
La chica colgó y una nueva canción se escuchó por los articulares, no pasó mucho tiempo cuando nuevamente volvimos al aire y una nueva llamada entró.
—¡Hola Guapo!—musitó risueña—. Yo me llamo Gaby ¿tú crees que existan hombres así? hombres como el señor Black y el señor Wolf. Es que mira, a mí me encantó el libro 'Cadenas en la cama' pero ninguno de los chicos con que estuve pudo hacerme lo que le hacía Willy a Rita: azotarme, amarrarme y que a mi gustara. Ahora tengo un nuevo novio, Mason, pero hablar con él estos temas es tan difícil y yo no quiero darme por vencida, quiero intentarlo una vez más.
Naruto sonrió, era una sonrisa fresca por la espontaneidad de la chica —¿Se lo has propuesto?
—¡Por supuesto que no!, los papás de Mason son muy creyentes y él cree que eso es pecado —murmuro hastiada—. Quiero sexo salvaje y crudo — tragué saliva fuertemente.
—Bueno, mi consejo para que haya una buena relación en la cama entre una pareja es la comunicación. No puedes pedir un lobo feroz cuando tú no estás dispuesta a ser Caperucita —la voz del imbécil era realmente sexy pero, no tanto. Mmnn. Sí, era sexy, muy sexy pero el ser tan arrogante le quitaba mil puntos así que su voz la dejo en "locutor de comercial de perfumes".
—¿Entonces tú me recomiendas que le explique cómo quiero las cosas...?—se escuchó la voz de la chica.
—¿Quieres sexo crudo y sin censura?—la chica dio un sí eufórico—Te daré dos consejos: el primero, no creas todo lo que sale en los libros eso también va para Olivia si me está escuchando—más risas— y el segundo, en cuestiones de sexo nunca se explica —me dio una mirada pícara, sensual y malditamente provocadora—. El sexo se practica y ya.
—¡Eres el mejor!
—Por supuesto—murmuró Naruto, cínicamente.
Presumido e idiota.
—Doctor Sex, ha sido un verdadero placer, antes de irme quiero decirte algo...—la chica tomo aire—¡Si follas como hablas, eres un puto Dios del Sexo! —y con eso, colgó.
Una risa fresca se escuchó en la cabina, mientras yo miraba sorprendida... Claro, por eso es como es, noche tras noche le inflan más el ego
—¿Tú qué opinas, Karin?—preguntó Naruto, divertido.
—Nunca he tenido sexo contigo, DSex—negó con la cabeza—, volvemos luego de un bloque musical.
Naruto estaba atacado de la risa mientras la cabina se llenaba de música, esta vez no reconocí quien cantaba, pero me había dado cuenta que la música en este programa tenía que ver con el acto sexual en sí.
—¿Entonces, harás un libro erótico?—Naruto me miró fijamente, me di cuenta que estábamos solos.
Me acerqué a la mesa un poco más.
—Creo que es por eso que estoy aquí.
—Mmm, me gustaría leer ese libro. Actúas como virgen, es evidente que tienes poca experiencia. En fin, me gustaría saber si tu gran capacidad intelectual y creatividad bastan para escribirlo—el jodido cabrón, definitivamente, no me tomaba en serio.
—¿Ha escrito usted algún libro, Doctor Sex?—negó con la cabeza.
—No, pero sé leer a las personas, tú tienes una personalidad extraña para las mujeres de hoy en día, eres... conservadora —lo escupió como si dijera que tenía algún tipo de enfermedad de trasmisión sexual.
—Las apariencias pueden engañar, Doctor Sex, el hecho que no me haya acostado con medio New York, no quiere decir que soy inexperta.
—¿Cuándo fue la última vez que disfrutó de una buena follada, señorita Hyûga?
—¿Follar?...
—Sí, follar, sexo rudo, señorita Hyûga, el tipo de sexo del que tratan estos libros.
—¡Vaya! ¿Supongo que su conocimiento en el tema no se lo debe a ese tipo tan poco científico de literatura?— el muy jodido, no me contestó, solo me dio una sonrisa torcida y se dedicó a responder una llamada, sus comentarios fueron jocosos y, a veces, muy salidos de tino, como cuando le dijo a una chica que "la virginidad era un dinosaurio en la mente de los ingenuos".
En la pausa comercial, la chica se quedó conmigo en el locutorio y me llenó de preguntas sobre de cómo elegimos a los personajes cuando escribimos. Yo solo deseaba que la entrevista se acabara pronto. Naruto siguió con sus indirectas hacia mí y varias mujeres me hicieron preguntas cuando volvimos al aire.
Afortunadamente soy escritora, imaginación era lo que sobraba en mi cabecita así que pude sortear bien el acoso verbal al que el sexólogo idiota me sometía. No me cortaba, incluso, tuve la última palabra cuando lanzaba esos comentarios con doble sentido que me hacían sonrojar. Joder, yo nunca me había sonrojado.
El programa terminó pasada la media noche y la sensación de que estaba metida en un gran problema se acrecentó. Era evidente que con imaginación y creatividad no me iba a bastar para escribir el libro erótico que Hatake Editores esperaba.
Estábamos a punto de salir con Ino cuando Tyler, el asistente de Sasori, llegó jadeando hasta nosotras.
—Señorita Hyûga, ¡qué bueno que no se ha ido!—el chico hacía esfuerzo por controlar su agitada respiración—, Naruto me envió a decirle que si bien él nunca ha escrito un libro, ha leído muchos—lo miré sin entender—. Dice que, por su profesión, le regalan muchos textos y que a usted puede que le sirva más que a él—me entregó un paquete.
Tan pronto habían acabado el programa, Naruto se había ido de la cabina sin decir adiós ni agradecer mi presencia en el programa ¿ahora pretendía cubrir su falta de educación regalándome libros? Lo dicho: era un grandísimo hijo de...
Tomé el paquete y lo guardé en la parte trasera de Mickey. Me despedí de Ino y le hice una seña de despedida a Sai, su marido, que había llegado a buscarla. Me subí a mí coche y deje que mi cabeza se recostara en el respaldo mientras daba gracias a Dios porque que todo había salido... ¿bien?
—¿Estás seguro que no hay nadie?—escuché la voz de una chica.
—Karin y Sasori tardaran en bajar, dime ¿te pusiste esa falda para mí?—esa era la voz del idiota de Uzumaki, ¿por qué tenía que tener ese tono sexy?
"La curiosidad mató al gato" ¡Já! No soy gato y mirar un poquito no me va a matar, así que me incliné y, atónita, pude identificar la espalda de Naruto quien, se apoyaba en la parte delantera de un automóvil, entre las piernas de una chica.
¡No iban a hacerlo ahí! ¿O sí?
—¿Para quién más podría ser?—contestó la chica.
¡Oh mierda!
Lo siguiente que escuché fue toda una fiesta de gemidos, jadeos y maldiciones, no podía ver muy bien pero había que ser muy incrédulo como para no saber que le estaba haciendo sexo oral a esa chica y, al parecer por las frases que ella soltaba, no lo hacía nada mal.
Nunca en mis veintiséis años de vida había visto una película porno pero estaba segura que no era muy diferente a lo que pasaba a unos cuantos autos del mío. Junté mis piernas creando una inquietante fricción.
Los ruidos dejaron de escucharse luego de unos minutos, sentí como las puertas de un auto eran abiertas y luego cerradas. Me agache aún más en el coche, lo último que quería era que él supiera que había actuado como una voyerista. El Aston Martin pasó frente a mi auto deteniéndose y mirando con disimulo; a pesar de la poca luz pude ver como su sonrisa torcida y reluciente se formó en su rostro y luego arrancó.
Mi corazón latía como mil caballos a galope, sentía mis pezones duros y una incomodidad extraña en mi vientre bajo. Ino me había comentado que, después que uno probaba el sexo, el cuerpo te lo pedía, ¿a esto era lo que Ino se refería? Negué con la cabeza y encendí el auto, necesitaba llegar a casa.
Lo primero que hice, apenas puse un pie en mi departamento, fue ver lo que el idiota de Uzumaki me había enviado. Obvio que era un libro, pero moría saber cuál era. El Kama Sutra, el imbécil me había dado el Kama Sutra. Tenía un mensaje pegado con cinta adhesiva que decía:
Querida Hinata:
La Biblia te dice que ames a tu prójimo, el Kama Sutra te dice cómo.
Con amor...
Naruto
¿Con Amor? ¡Con Amor! Cínico arrogante hijo de su... Ok. Inhala, exhala. ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!
Estaba enojada conmigo, por idiota y con el imbécil, por retarme. Si tenía dudas sobre escribir ese libro ya no las tenía, nunca nadie se había metido con mi carrera y Naruto Uzumaki no sería el primero. Había luchado mucho para llegar al lugar en donde estaba e iba a demostrarle a ese hijo de puta de qué madera estaba hecha Hinata Hyûga.
Busqué mi laptop y compulsivamente, googleé las letras mágicas: BDSM. Entré a un par de blogs que hablan del tema ¿qué pueden encontrarle de placentero a que un hombre te golpee? De donde yo vengo, eso se llama violencia doméstica. Suspiré fuertemente, abrí una hoja de Word. Era el momento de comenzar...
Puedes hacerlo Hinata...
Cuatro horas después, mi cabeza seguía siendo una hoja en blanco...
Golpeé mi frente con el borde de la mesa y suspiré fuertemente. ¿A quién engaño? El maldito tiene razón, este libro me va quedar muy grande. Tomé el celular y marqué a la única persona que sabía me ayudaría
—¡Kiba!—prácticamente le grité, por el ruido que escuchaba podía deducir que mi amigo estaba en una de sus acostumbradas fiestas.
—¡Hinata de mi vida!—odiaba que Kiba me llamase así, por lo general lo hacía cuando tenía varios tragos encima por lo que no le preste atención.
—Esta mañana cuando nos vimos en la oficina de Hatake, volviste a decirme que hablarías con tu amigo y te dije que no.
—¿Cambiaste de opinión? —me preguntó rápidamente.
Exhale fuertemente.
—Sí—revolví mis cabellos—, acepto la ayuda teórica de tu amigo. Pregúntale si puede atenderme mañana—escuché la voz de una mujer en la línea y a Kiba reírse—y necesito que estés presente en esa reunión.
Escuché un par de sonrisas chillonas.
—Vale, preciosa, le diré—colgó.
Resoplé frustrada y apagué la laptop caminando hacia mi habitación. Necesitaba dormir y olvidarme del imbécil de Naruto 'soy el mejor follando' Uzumaki.
Desperté de mejor humor, me hice unos huevos revueltos con tostadas y desayuné lentamente mientras miraba los correos que me habían llegado.
Tomé mi celular y le envié un mensaje a Hanabi.
Buenos días,
Espero hayas podido dormir bien.
Hinata.
No hubo contestación de su parte, iba a darme una ducha y a seguir investigando sobre todo lo referente a literatura erótica, cuando un mensaje de Kiba entró en mi celular.
Bonita
Tenemos cita con Senju, mañana, en el restaurante "Corner Bistro", Tú fijas la hora.
Sí, lo sé, soy el mejor y me amas.
K.
Tomé la guía telefónica e hice una rápida llamada al restaurante había ido allí una vez junto con Ino y Sai. Con la reservación lista me fui, tomé el celular y teclee:
Lo tengo "Corner Bistro", mesa para tres, 08:00 p.m. Puntualidad, vamos a hablar de trabajo, Besos y espero que hayas usado un condón.
H
Llegué con diez minutos de anticipación al restaurante, me sentía muy nerviosa y casi desnuda; sin duda, haberme asesorado con Ino para vestirme para la cena no fue buena idea. Después de convencerme de enfundarme en este micro vestido y colocarme estos zapatos de muerte — de los cuales estaba segura que me arrepentiría mañana—me sacó del departamento y prácticamente me escoltó hasta la entrada del restaurante. —Reservación a nombre de Editorial Hatake—dije a la señorita del mostrador.
Mi celular vibró y lo saqué de mi cartera de mano rápidamente.
Hablé con Ino. Sé que tuviste un día de mierda y confío en no molestarte, pero surgió un imprevisto y no puedo acompañarte. Hablé con Senju y le expliqué de lo que se trata. Será cabrón, puede ser algo petulante, pero el hombre sabe lo que hace y habla...
Te quiero, hablamos mañana. K.
Suspiré frustrada tratando de no enojarme con Kiba. Era viernes, obvio que estaría ocupado con algún par de piernas. Mis manos empezaron a sudar, como siempre, cuando los nervios me ganaban. Saqué un pañuelo de mi cartera y lo apreté entre mis manos justo antes de escuchar aquella jodida y aterciopelada voz que llevaba taladrándome el cerebro desde el día anterior.
—Señorita Hyûga—Naruto Uzumaki me observaba con una sonrisa torcida.
Bufé, él no tenía que saber que su sonrisa derretía mis bragas.
—Espero a alguien, Doctor Uzumaki—lo corté.
—¿Tiene una cita?—su voz fue burlona.
—Es una cita de trabajo
¿por qué demonios le estaba dando explicaciones?
—¿Vestida así?—me miró detenidamente, de pie a cabeza... ¡Santo Joder!, me sentía desnuda ante su mirada— veo que conoce la magia de los vestidos y los tacones señorita Hyûga. Un consejo, los pantalones anchos no le hacen justicia ¿Quién podría imaginarse que bajo la tela se ocultan esas piernas y ese culo?—una sonrisa bailó en la comisura de sus labios.
—Señor Uzumaki, mis ojos están acá arriba—no iba a permitir que me tasara como carne para restorán.
Su rostro adoptó una mueca jovial.
—Creo que debí haber hecho la entrevista de anoche en este restaurant— sonrió socarronamente—¿le gustó mi regalo?
Respiré cerrando los ojos y contando hasta diez, cuando los abrí la burla bailaba en los ojos del grandísimo idiota. Iba a mandarlo al infierno con un mapa incluido para que no se perdiera, cuando lo vi sentarse en la silla frente a mí
—¿Qué hace? ¿No ve que espero a alguien? —dije exaltada.
—Lo sé—pasó las manos por su cabello, desordenándolo un poco— Naruto Senju Uzumaki, amigo de Kiba—extendió su mano hacia mí con sorna mientras sentía como mi boca se abría lentamente.
No podía ser posible... ¿Qué más tenía que sucederme?
Por un momento el silencio reinó en el lugar, estábamos en un apartado, bastante alejado de las demás mesas
—Esto es un error—murmuré
¿Cómo no pude sumar dos más dos?
Era obvio que Kiba conocía a este tipo.
—No es un error pedir ayuda, señorita Hyûga —su voz era tan suave y tan caliente cuando quería.
—No necesito de su ayuda, señor Uzumaki—traté de pasar por fría y autosuficiente.
—Hinata, Hinata—chasqueó su lengua en desaprobación y luego hizo una seña llamando al mesero—ya que estamos aquí...—alzó una de sus cejas y su brillante sonrisa volvió al ataque mientras el mesero nos daba la carta, él le dio un pequeño asentimiento y el joven se retiró, imagino que dándonos tiempo para ordenar.
—No voy a quedarme—me levanté, No me iba a quedar a escuchar a Wikisexo ¡Já! Wikipedia del sexo y con patas, eso eres, Naruto.
—Entonces, ¿para qué me ha citado?—se acomodó en la silla con una mueca sardónica en su rostro—Porque, fue usted quien me citó ¿no?
—Yo no lo he citado, yo...
—Kiba dijo que necesitaba ayuda.
—Necesitaba hablar con un profesional que me enseñara.
—Yo soy un profesional, además de mi hobby por la radiodifusión, soy sexólogo. Uno muy bueno. El mejor, según mis pacientes—sonrió, mostrándome su perfecta dentadura.
—Es usted el hombre más egocéntrico que he conocido.
—Gracias.
—No era un cumplido—resoplé—y no necesito de su ayuda—tomé mi bolso, necesitaba salir de ahí. Iba a levantarme cuando el mesero llego a nuestra mesa nuevamente.
—Tú te lo pierdes, Dulzura, no soy yo el que necesita ayuda—me giñó un ojo. Iba a matar a Kiba—. Por el momento, tráiganos un Merlot—el mesero asintió antes de alejarse. Su rostro tenía ahora esa mueca burlona que estaba empezando a odiar—. El sexo forma parte de la naturaleza y yo, me llevo de maravilla con la naturaleza, creo que podría ser muy útil para tu libro, Kiba me dio a entender que eras algo así como una doncella: virginal y casta.
Una patada en mi estómago me habría afectado menos...
—Con ese argumento, Capote debió matar personalmente a los Clutter. Ya se lo dije, soy escritora, señor Uzumaki, tengo la capacidad de crear.
—El sexo no es una historia para contarla, Es una experiencia para vivirla. Mire, estoy dispuesto a tomar parte de mi tiempo para ayudarla con su libro, Kiba es un gran amigo y me comprometí a ayudarlo. Ya que estamos aquí, cenemos y veamos cómo podemos hacer para que salga elegido el editor del año.
—Será difícil, porque yo necesito contarla, de eso se trata la literatura— dije sentándome— y como usted dice que el sexo se practica y no se explica —el mesero llegó descorchando la botella de vino, por lo que preferí callar. Sirvió una copa a Naruto antes de retirarse dándonos espacio para ordenar. Mi acompañante tomo su copa catándola mientras gemía y alababa el vino—y si se le agregamos que no tiene tiempo—tomé mi copa llevándola a la boca y sintiendo el sabor del vino bajar por mi garganta—, no veo cómo puede ayudarme. Pero, me quedaré para cumplirle a Kiba.
—¿Tiene novio, señorita Hyûga?—preguntó más preocupado por la carta que por mi respuesta.
—¿Y a usted, que le importa?
—Eso es un no—no me miraba, pero yo sí lo miraba a él. Naruto tenía un traje de diseñador de color azul eléctrico, no tenía corbata y su camisa blanca tenía los primeros botones desbrochados mostrando la piel de su pecho—¿Le gusta lo que ve?—su ceja se arqueó mirándome por sobre el menú del restaurante.
¡Mierda!... debía dejar de mirarlo como si fuese una quinceañera
—Eso es un "no hablo de mi vida con...
—¿Algún amigo con beneficios?—su mirada volvió a enfocarse en el menú frente a él.
—¡Señor Uzumaki, yo...!
—Antes de seguir con esto, debemos aclarar algo—volvió a interrumpirme, como ya se le estaba haciendo costumbre—; Yo, gentilmente, como el humano caritativo que soy, acepto ayudarle con su libro, si solo si usted cumple con una condición.
—¿Condición?—pregunté confundida—. Si quiere parte de las regalías del libro, tendrá que negociarlo con los abogados de Hatake Editores, yo simplemente...
—No necesito dinero—¿es que nunca me dejará terminar una frase? El muy idiota, me miraba con ojos maliciosos— ¿Usted no sabe quién soy yo, verdad?
Un cabrón egocéntrico mononeuronal; cínico, arrogante, gilipollas, idiota, capullo, individualista. ¡Dios! Podría seguir enlistando sus "Cualidades"
—¿El vecino de Kiba que habla en la radio?—me hice ingenua
—Soy el socio mayoritario de una fundación que hace miles de inseminaciones anuales—el aire me salió de los pulmones—, soy psicólogo graduado de la Universidad de Cambridge con un Máster en Sexología, fui Maestro en la Universidad de New York, tengo mi propia consulta ya que soy terapista de pareja y un programa radial en la noche que mantiene altos niveles de sintonía ¿Cree usted que yo necesito dinero?—alzó una de sus cejas socarronamente.
—¡Qué sé yo! los millonarios nunca están conformes—argumenté tontamente.
—Usted me parece una mujer... ¡Delirante!—¿Qué carajos quería decir? —Y muy inteligente—su mirada se oscureció, parecía peligroso y oscuro —. No es dinero lo que quiero de usted.
—¿Entonces?
—No ha contestado mi pregunta, señorita Hyûga ¿Tiene usted algún amigo con beneficios?
Estaba confundida, casi mareada.
—¿Qué tiene que ver el hecho que tenga algún tipo de relación con que usted me quiera ayudar con mi libro?
Naruto se acercó peligrosamente colocando sus manos en la mesa e impulsándose más cerca de mí. Su fragancia fresca se coló por mi nariz. ¡Santo Joder, si sudado olía jodidamente bien, fresco como una lechuga olía mil veces mejor!
—Tiene y yo, se lo aclararé—su rostro quedó a centímetros del mío.
—Lo escucho.
—Quiero arrastrarla hasta mi cama, sentir su cuerpo temblar bajo el mío mientras lo incendio hasta que el clímax arrase con su voluntad—su voz bajó de tono drásticamente—. Quiero follarla hasta quedar agotados, hacer que su pulso se acelere mientras siente que el aire le falta, que su cuerpo va explotar en miles de partículas y va a quedar tan jodidamente saciada que suplicara por más... Te quiero a mi disposición, Hinata Hyûga, cuando quiera, donde quiera y a la hora que quiera. A cambio, te daré el mejor libro erótico que algún puto autor haya publicado en su jodida vida.
Continuará...
