Caspian acariciaba tiernamente su cabello, cuando la joven abrió los ojos.

-Hola preciosa, ¿Como te encuentras? - inquirió con preocupación, mirando la pálida piel de su rostro. Habia tenido otra perdida, aunque mas leve que la anterior. Sin embargo, la muchacha no tuvo tiempo de responder, con un rápido movimiento, lo empujo fuera de su camino mientras corría a encerrarse en el baño.

Sus arcadas no se hicieron esperar, sentía que sus entrañas estaban quemándose vivas en su interior. Caspian tomo delicadamente su cabello, mientras frotaba círculos en su espalda. La pobre muchacha se sintió abochornada, odiaba que la vieran vomitar.

-Sal de aqui- murmuro mareada cuando su malestar menguo- esto es asqueroso ...

-Shh.. cariño, estoy aquí-respondió alcanzándole un vaso de agua- eres el amor de mi vida y, estas embarazada, nada de esto es asqueroso, es natural mi reina. No tienes nada de que avergonzarte.

La muchacha gimió y, apoyo la cabeza en su pecho, mientras su amado, besaba su frente.

-¿Quieres hablar de ello? - inquirió mientras la joven negaba con la cabeza.

-¿Donde están mis hermanos? - susurro con vos rasposa.

-Todos descansan cariño, son como las tres de la madrugada ... Tu deberías volver a la cama, el doctor Cornellius, dijo que lo mejor seria que guardaras reposo.

-¿Porque ha dicho eso? - cuestiono mirándolo a los ojos con el seño fruncido- Solo ha sido un desmayo y ...

-Ha vuelto a pasar preciosa- murmuro con ternura acariciando su mejilla, mientras la reina negaba frenéticamente con la cabeza sintiendo las tibias lagrimas recorriendo sus mejillas.

-No... No... estas ... estas mintiendo

-Cariño...

-¡No!- grito empujándolo sin éxito- ¡No pudo pasar otra vez! ¡Mi bebe esta bien!

-Mi amor, por favor respira ... no es bueno que te sigas alterando

-Soy la peor madre del mundo- chillo sintiendo su pecho cada vez mas oprimido- mi bebe ni si quiera ha nacido y ... y yo, no he dejado de ponerlo en peligro.

-Shh ... no lo eres-murmuro meciéndola sobre su pecho mientras la muchacha no cesaba su llanto. Ambos estaban tirados en el frio piso del baño, la brisa fresca de invierno, se colaba por la fina abertura de la ventana erizando su piel.

-No puedo casarme contigo Caspian- suspiro con voz amortiguada por su camisa - No lo merezco, yo...

-¿De que estas hablando Susan?- respondido depositándola suavemente en su regazo y, acomodando sus mechones rebeldes detras de su oreja- ¿Acaso hice algo mal? ¿Ya no me amas? ... Su, si necesitas un tiempo ...

- Estoy sucia ... demasiado sucia, ¿Crees que acaso tu corte aceptaría que te casaras con una muchacha que ha sido varias veces manoseada? ¡Te he mentido! Si recuerdo esa noche, lo recuerdo con claridad ... ese hombre, tocándome ... quitándome la ropa y, amenazando a Peter con forzarlo a ver como "se divertían conmigo" ... poniendo sus manos sobre Rillian ... queriendo usar a mi bebe como su sacrificio ... Peter lo ha matado y, yo he matado a Julliet, jamás quise hacerlo, pero era su vida o la de mi bebe y, yo ... y yo... me recordó tanto a él, a el príncipe Rabadash que ...

-Susan ... Susan ... respira cariño, ya no estas allí. Estoy aqui, contigo y, no permitiré que nadie vuelva a ponerte una mano encima ... pero, escúchame bien, tu te casaras conmigo. No me importa tu pasado, o lo que el infeliz ese haya intentado, te amo por quien eres Susan Pevensie.

-¡N...No!... Tu no entiendes, ese hombre me recordó a él y, ... y yo no puedo dejar de soñar con eso ... él...

-¿Quien es él cariño? Por favor Susan, habla conmigo ... jamás te juzgaría mi amor, pero obviamente esto te esta molestando demasiado.

La muchacha asintio con los ojos llorosos, mientras no despegaba la vista del piso.

-Cuando gobernábamos en tiempos de antaño, los hombres constantemente venían a solicitarnos matrimonio ... estaba este príncipe, Rabadash de Calormen. El era tan encantador en un principio con su cabello rubio y, sus ojos tormenta pero, cuando fuimos junto a Edmund a su castillo, la fachada cayo. Aun hoy no se como salimos vivos de allí, rechace su oferta y, el enloqueció. Nos tiro a un calabozo, golpeo a Edmund hasta casi matarlo. Jamás grite tanto en mi vida, lo sostuvieron entre dos guardias cuando el príncipe giro su atencion a mi. Querían que lo contemplara todo.

Capian sentía su corazón acelerado al escuchar su tambaleante voz llena de pánico. Sus ojos eran brumosos, perdidos en el recuerdo de aquella época. Con cariño acaricio su estomago, instándola a continuar.

-Comenzó a destrozar mi vestido con su espada, cortándome cada vez que me rehusaba. Edmund gritaba, Rabadash me aseguraba que mientras, mas me rehusara mas golpes se llevaría mi hermano, que incluso lo degollaría alli mismo si no lo complacía. Me desnudaron frente a 30 hombres que reían, no les di la satisfacción de llorar, pero ... cuando ese sujeto comenzó a tocarme, no pude resistirlo mas y, lo golpee. Eso lo encolerizo y, junto a varios de sus hombres me golpearon hasta la inconciencia. No recuerdo como salí de allí, o que paso despues. Desperté en el bosque junto a Edmund, ambos estábamos llenos de sangre y, ... solo me cubría una manta. Mi hermano estaba inconsciente a mi lado, mover cada musculo de mi cuerpo me dolía. En total me quebraron 3 costillas, un brazo y, la pierna. Me acurruque junto a él, deseando que todo haya sido un sueño. Cuando Ed despertó, simplemente enterró su cabeza en mi cuello y, lloramos juntos por lo que parecieron horas. Nadie lo supo jamás, Calormen nos declaro la guerra al día siguiente y, tras la derrota, Aslan los castigo a todos.

Susan tenia los ojos rojos y, lo miraba con temor. El muchacho deseo jamás tener que volver a ver esa mirada en sus ojos.

-Yo ... realmente entiendo si ya no me amas o te desagrado...lamento si...

La muchacha intento quitarse el anillo mientras hablaba, pero el joven cerro sutilmente sus manos, besando sus nudillos.

- Eres mi vida Susan Pevensie, jamás debes sentir miedo de hablarme de algo, ya te lo he dicho. No hay nada en el mundo que logre que deje de amarte.

Los labios de la joven temblaron mientras, su amado con delicadeza limpiaba sus lagrimas.

-Mis padres ...

-Lo se cariño- respondió el rey meciéndola en sus brazos.

Edmund se durmió rápidamente gracias al calmante del doctor Cornellius, su hermanita por otro lado era un mar de lagrimas. El rey magnifico sentía su corazón estrujado, mientras acariciaba su cabello permitiéndole desahogarse. Estaba seguro de que aquella escena los perseguiría hasta el lugar mas remoto de la tierra.

-Es mi cu..culpa-balbuceaba una y otra vez entre sollozos sin escuchar las palabras de su hermano. Su hermanita habia comenzado a sufrir ataques de pánico, tras el bombardeo de la estación.

Peter se maldijo por decimo novena vez por no haberse percatado de la niña en la escena, no podía dejar de pensar en que estaba fallando en la promesa que le habia hecho a su madre. Cuando llego a la habitación, el señor Tumnus intentaba acercarse pero, la joven solo gritaba y se alejaba, perdida en su propio mundo. Peter solo la tomo a la fuerza en sus brazos, mientras la niña pataleaba y, le gritaba. Su ataque poco a poco disminuyo, hasta convertirla en un mar de lagrimas.

Se durmió de madrugada, agotada en los brazos de su hermano mayor.

Susan despertó sofocada, apretada fuertemente contra un muro de carne. Lentamente abrió los ojos, topándose con el fornido pecho de su futuro marido. Recordó vagamente haberle quitado la camisa la noche anterior. Caspian dormía profundamente, su cabello estaba esparcido en todas direcciones sobre la almohada. Susan creyó que jamás se vio tan guapo.

Con cuidado trato de separarse, Rillian la instaba a correr al baño. El muchacho siguió durmiendo, Susan lo contemplo por ultima vez, asombrándose de lo joven y vulnerable que se veía en ese estado.

Una vez a solas, se permitió llorar en silencio lo acontecido con sus padres y, su bebe. Sabia que ahora mas que nunca, el pueblo narniano necesitaba un frente unido y, que ella llorara como una magdalena por los rincones no ayudaría a nadie. Así que allí estaba, desahogado cada gota de dolor que destrozaba su pecho. El olor a vainilla comenzaba a llenar el baño a medida que la bañera se iba llenando. Con lentitud, la joven comenzó a desvestirse, sin observar las manchas negras sobre su cuerpo. El agua estaba sumamente caliente, lo cual era un alivio para sus músculos doloridos y aquel clima atroz . No supo cuanto tiempo estuvo alli, solo permitió que el agua y las burbujas la envolvieran, relajando su cuerpo.

-¿Te he dicho lo hermosa que eres?

Susan abrió perezosamente los ojos, mientras los brazos de Caspian serpenteaban a su alrededor bajo el agua, abrazándola por la espalda. El muchacho tiernamente acaricio su estomago, uniendo sus labios en un lento y dulce beso.

-Buen día preciosa- murmuro contra sus labios- ¿Te ayudo a salir?

-Eres un aguafiestas- respondió mordiendo cariñosamente sus labios. Sus profundos ojos chocolate la hacían olvidarse del mundo y, en aquel momento, lo que su alma mas ansiaba era desprenderse de todo rastro de dolor y, sufrimiento. Caspian era su salva vida.

-El agua ya esta fria mi reina, no quisiera que tu y, ese adorable niño anden enfermos por el castillo contagiando a todo mi pueblo.

-¿Tu crees? - inquirió juguetonamente tirando de su brazo y, arrojándolo a la bañera junto a ella. En aquellos momentos, estaba sumamente agradecida de las grandes bañeras en Cair Paravel. El muchacho no tuvo tiempo ni de protestar, su exclamación ahogada se vio interrumpida por su brusco contacto con el agua.

-¿Aun crees que esta fria? - cuestiono sobre sus labios, empujándolo contra el borde y, sentándose sobre él. Procuro que sus pechos rosaran su torso, mientras daba pequeños mordiscos en su cuello.

Caspian sujeto su trasero, mientras sus ojos se tornaban mas oscuros.

-Congelada- respondió atacando sus labios con brusquedad. Se besaron de forma feroz, mientras sus manos recorrían el cuerpo del otro, como si jamás volverían a besarse y, la boca del otro fuera un bálsamo en medio de un desierto. Caspian no tuvo idea en que momento logro quitarle los pantalones, la muchacha acariciaba su miembro de forma firme, moviendo rítmicamente su mano de arriba hacia abajo,

enloqueciéndolo.

El muchacho besos sus pezones, erectos a causa del frio y la excitación, mientras sus dedos jugaban en su entrepierna. Una de las cosas que mas amaba de su embarazo, era la forma maravillosa que habia tomado su pecho. Estaban enormes y, mucho mas sensibles al tacto que lo habitual.

La escucho gemir contra su oído mientras saboreaba con su lengua aquellas tentadoras bolitas, mientras uno de sus dedos se colaba discretamente en su interior.

Susan se apego mucho mas a el, rosando sus labios contra su erección. La muchacha sentía sus piernas de gelatina mientras, los dedos del muchacho exploraban su interior. En un rápido movimiento, Caspian se puse de pie sosteniendo con una de sus manos en su trasero, sin quitar los dedos de su interior, mientras la muchacha enredaba sus piernas a su alrededor estabilizándose. Sin importarle dejar el baño empapado, camino con ella de regreso a la habitación, depositándola dulcemente sobre las sabanas.

-Quédate quita princesa- murmuro contra sus labios, mientras llevaba sus brazos sobre su cabeza. El joven beso lentamente su cuello, mientras una de sus manos seguía en su entrepierna y, la otra sobre su pecho, jugando con uno de sus pezones. Caspian dejo un camino de besos, bajando hacia su pecho, su estomago y, finalmente deteniéndose en sus piernas. La muchacha gemía sin cesar, cuando sintió el primer golpe de su lengua contra su sexo. El joven la estaba torturando de una manera lenta y, placentera, sintió como otro de sus dedos se colaba en su interior mientras la exploraba con la boca.

-Cas... Caspian por favor- suspiro de manera febril, por el deseo. El muchacho siguió jugando con ella, lenta y agónicamente, hasta llevarla al limite. Con una sonrisa de suficiencia, se coloco encima de ella, rosando nuevamente su erección contra sus labios, haciéndola estremecer de placer.

-Dime que es lo que quieres Susan.

-Te quiero a ti-respondió moviendo sugerentemente la cadera endureciendo aun mas su miembro, mientras, enredaba sus manos sobre su cabello- Te quiero a ti dentro de mi ... quiero que me tomes tan duro que me hagas olvidar hasta de mi propio nombre.

La muchacha enredo una de sus piernas alrededor de su cadera, cuando sintió la primera embestida.

Se iría al infierno, definitivamente por estar haciendo eso en aquel momento, pero, cada maldito segundo de aquello valdría la pena. El joven tenia el don de hacerla olvidar, incluso sus penas mas profundas y, dejarse seducir por el lado rebelde de su personalidad. No era una reina cuando estaba con el, ni el un rey. Solo eran un hombre y, una mujer, profundamente enamorados.

Susan sentía como Caspian entraba y, salía de su interior con delicadeza, casi con ternura como si temiera lastimarla. Lo que excitaba y, exasperaba a la muchacha de igual manera.

-Cariño, no me voy a romper- susurro mordiendo su lóbulo, mientras con sus brazos se aferraba a su espalda, sintiendo sus tentadores besos en su cuello.

-Su ... - gimió en protesta, mientras la joven lo tumbaba, sin permitirle salir de su interior y, se colocaba encima suyo. La muchacha soltó un gritito de placer al sentir todo su miembro empujando en su interior, lo contemplo unos minutos, corriendo suavemente los mechones que habian caído en su rostro. El joven la miraba con adoración, como si no existiera otra mujer en el mundo. Con deleite, sintió su miembro palpitar en su interior, mientras sus paredes se contraían. Acariciando seductoramente su pecho, comenzó a moverse nuevamente, ganando velocidad tras cada embestida. Ambos gemían con anhelo, mientras el ritmo se volvía mas frenético, arrastrándolos contra el borde del precipicio.

Caspian se inclino hacia adelante en los últimos momentos, capturando sus labios y, sacándola de encima suyo. En un rápido movimiento, la coloco delante de él, contra la cabecera de la cama forzándola a sostenerse con la pared, dejándola vulnerable, a su merced.

Susan sintió sus manos sobre su pecho, mientras su espalda chocaba contra su cuerpo, el joven beso sus omoplatos inclinándola sutilmente, exponiendo su trasero contra su miembro. Sintió como lo sujetaba, rosando su entrada, instándola a gemir en agonía.

-Caspian- Gimió cuando sintió su grueso miembro entrando en ella con fuerza. El joven lanzo un gruñido de placer, mientras sus cuerpos chocaban, la sujeto del cabello mojado, arqueando su espalda hacia él mientras se adueñaba ferozmente de su boca. La muchacha sentía que en cualquier momento se desvanecería, sus cuerpos, solo mantenían la humedad de su transpiración. Todo su cuerpo estallo en convulsiones, mientras sus paredes se apretaban mas y mas, palpitando a su alrededor. Con una exclamación ahogada, ambos se dejaron llevar por un arrasador orgasmo. El joven se tumbo de lado, apoyándola delicadamente sobre su pecho, mientras besaba su frente sudorosa.

-Gracias- murmuro la joven besando su pecho, con los ojos cerrados. Sentía sus manos acariciar dulcemente su espalda, adormeciéndola.

-¿Por que tesoro? - cuestiono, frunciendo levemente el seño.

-Gracias por apoyarme, gracias por hacerme olvidar, gracias por no tratarme como una muñeca de porcelana. Eres el hombre mas maravilloso que he conocido y, no lo digo por lo que acaba de pasar. Te amo Caspian, a ti y solo a ti, ese muchacho encantador, que se esconde bajo el titulo de un rey. Te agradezco por amarme, por aceptarnos a mi y, a nuestro pequeño porotito. Siempre serás el dueño de mi corazón.

-Siempre serás tu Susan Pevensie, tu y, solo tu. Mi vida, esta en tus manos desde el primer momento en que te vi.

La muchacha abrió perezosamente los ojos y, tomo su mano que descansaba en el colchón, entrelazando sus dedos.

-Descansa un rato mi ángel, aun es demasiado temprano.

-Quédate conmigo-murmuro, mientras una solitaria lagrima recorría su rostro. Permitiéndose concentrarse en los latidos de su corazón.

-Siempre- fue todo lo que oyo antes de adentrarse en el mundo de los sueños.

Lucy se encontraba en bosque, gruesas gotas de agua empapaban su cabello. La niña no tenia idea hacia donde se dirigia, solo tanteaba su camino combatiendo para que el viento no la derribe.

De pronto, el suelo a su alrededor vibro y, el barro se la trago, conduciéndola por un estrecho conducto que parecía caer directo al infierno. No importaba lo que hiciera, no habia lugar donde aferrarse.

No supo cuanto tiempo estuvo cayendo, pero cuando choco contra contra las duras rocas del suelo, su cuerpo parecía haberse vuelto de plomo.

Se encontraba en una cripta, oscura y húmeda, cerrada quizás hace cientos de eones. En el centro, los barrotes de metal de una celda, brillaron bajo la luz de luna que se colaba en el lugar.

La niña sintió que su sangre se congelaba, mientras el lento goteo de agua era el único sonido reinante. La criatura en el centro de la habitación, la miro con sus grandes ojos amaba. Estaba mucho mas delgado que la ultima vez que lo habia visto, su pelo estaba contado de manera desigual, como si un grupo de niños le hubieran dado un cambio de imagen. No tenia fuerzas para levantarse, las gruesas cadenas de púas se incrustaban en su pelaje, drenándolo lentamente. El olor a rancio lleno sus fosas nasales, era el aroma de una criatura a punto de morir, decrepita y sin esperanza. Rodeada de moscas y gusanos, esperando llevarse un pedazo de aquel felino.

-¿Aslan?- inquirió al borde de las lagrimas, mientras arrastraba su cuerpo a su encuentro.

-No confíen en el pájaro de hierro Lucy ...