-Quiero estar sola- fue lo primero que la niña dijo al sentir la puerta rechinar a sus espaldas. El viento de la torre azotaba su cabello, disparándolo en todas direcciones.
La niña miraba hacia el horizonte, con los pies colgado hacia el vacío. No volteo a ver quien era. Sus ojos eran brumosos, perdidos en le recuerdo del pasado.
-No es un buen escondite cuando todos sabemos de el cariño- respondió una voz a sus espaldas, besando su cabello - ¿Puedo sentarme contigo?
La niña resignada suspiro, asintiendo con la cabeza.
Ambas estuvieron en silencio por un rato, contemplando el horizonte. La joven, sentía a su hermana acariciar su cabello con ternura, mientras el aire helado se colaba en sus huesos. Sus mejillas estaban coloradas, algo así como si hubieran estado corriendo una maratón.
-Siempre he admirado la vista de este lugar- le dijo a su hermanita
-Estas usando vestido- exclamo la niña sorprendida cuando volteo a verla. Definitivamente, alli estaba su hermana, con un vestido gris que acentuaba su abultado abdomen. La joven le sonrío y, coloco uno de sus mechones sueltos detras de su oreja con timidez.
-Si, pues los consejeros creyeron que seria mejor que represente mi papel de reina con mas seriedad. Ya sabes, no parezco una muchacha muy accesible y, de confianza "luciendo como un vagabundo"- exclamo, enfatizando con comillas en el aire su ultima frase. La niña la miro con el ceño fruncido, pensando en uno que otro improverbio.
-¡Eso es lo mas estúpido que he escuchado en mi vida! ¿Caspian lo ha permitido así sin mas? ¿Que se creen esos sujetos? ¡No tienes que verte como una muñeca para hacerla honor a tu titulo!
La joven sonrió, acariciando su barriga
-¡Exactamente! Es como si tu no pudieras tener miedo por respeto a tu titulo
-Touche... - murmuro la niña-me has tendido una emboscada ...
-Oh, no realmente. Lord Creight me comento esta mañana que se alegraba de finalmente verme como una señorita, una reina digna ... Caspian lo ha mandado al carajo de una forma muy poco educada ...
La niña rio por lo bajo apoyando su cabeza en su hombro.
- A lo que voy cariño, es que esta bien sentir miedo de vez en cuando. Lucy, serias estúpida si no sintieras miedo y, actuaras siempre de forma temeraria. La valentía no es la ausencia del miedo, la valentía es actuar a pesar de él.
Nadie tendría que haber visto lo que tu viste, eres solo una niña y, ya has visto suficiente violencia como para satisfacer tu cuota de ella, de por vida. Pero así es esto cariño, la vida no siempre es color de rosas, esta llena de baches que uno deberá aprender a sortear. Nunca sera fácil, tendrás que aprender tus lecciones no siempre de la manera que quisieras. Lloraras, gritaras, reirás pero así es esto, la vida cariño es impredecible y, no esta mal asustarse de vez en cuando. Todos lo hacemos.
-¿Incluso tu?- inquirió con los ojos llorosos.
-Incluso yo- respondió besando su cabeza- cuando naciste, eras una cosita tan pequeña y, frágil. Hasta entonces siempre me habia sentido algo sola en casa, con nuestros chicos rodeándome. No me mal interpretes, amo a esos dos como a nada, pero tu- exclamo dando un toque en su nariz- tu eres mi hermanita. Esa niña hermosa con la que puedo pasar horas hablando, con quien tengo un lenguaje que ninguno de nuestros hermanos entendería. Y, en cuanto te vi, estaba completamente aterrada, tu me mirabas con esos enormes ojos tuyos y, yo no quería defraudarte. Sentía que moriría si lo hacia, tu siempre me mirabas como si solo pudieras contemplar solo lo bueno, con una fé en las personas, en el mundo que nadie que conozco mostraba. Siempre supimos que lograrías grandes cosas y, no por traernos a Narnia. Sino porque tienes el corazón mas grande que haya visto, un corazón de oro y, una fé que mueve montañas, una mezcla bastante explosiva en alguien tan pequeño.
Cuando les confesé lo de Rillian, Edmund parecía que estaba a punto de perder la cabeza. Tú por otro lado, solo me miraste con una sonrisa y, me abrazaste exclamando que era una fantástica noticia y, que todo estaría bien. Eres increible Lucy y, enserio me aterra un día llegar a decepcionarte.
-Es tan injusto- jadeo conteniendo un sollozo.
-Lo se Lu- dijo su hermana abrazándola con cariño- Nada que diga menguara tu dolor, pero debes saber, que ellos permanecerán siempre contigo. Quienes nos aman jamás nos dejan ...
-Gracias ...
- Te amo mi pequeña saltamontes
Permanecieron abrazadas en silencio, mientras las lagrimas de la niña fluían sin cesar.
No supieron cuanto tiempo paso, solo fueron interrumpidas por el gruñido de protesta del estomago de la menor. Su hermana mayor río y, alboroto su cabello.
- Ven, vallamos por el desayuno
Ambas caminaban de regreso por los jardines, cuando Susan se detuvo de golpe sosteniendo su estomago.
Sus ojos brillaban con lagrimas, la pequeña siguió caminando unos pasos más parloteando sola, sin percatarse de que su hermana se habia quedado atrás.
-¡¿Susan?!- inquirió al notarlo, caminando apresuradamente de regreso- ¿Te encuentras bien? ¿Te duele el estomago?
-Yo ... creí que solo eran cólicos o hambre, pero ... - la muchacha no pudo continuar, de su rostro tiraba una sonrisa deslumbrante mientras, lagrimas de felicidad surcaban su rostro. La niña la miraba con los ojos abiertos, intentando comprender que diablos estaba mal con su hermana.
-Te amo bebe- dijo con voz empalagosa acariciando su estomago. La niña estaba cada vez mas confundida.
-¿Susan?
La joven tiro rápidamente la mano de su hermana hacia su abdomen. La niña la miraba hablar con el ceño fruncido.
-Está es tu tía Lucy pequeño- continuo su hermana, ajena al mundo. Lucy creyó que estaba perdiendo la cabeza, cuando un pequeño aleteo bajo su mano la trajo de regreso a la realidad. Asustada, se aparto de su hermana.
- Pero ... ¿Que...
- Se esta moviendo- le confeso con una sonrisa brillante.
-¿Como dices? - inquirió acercándose a su hermana para sentirlo otra vez. La niña la miro con la duda en los ojos, como queriendo preguntar nuevamente ¡¿Que?!
-Si- le respondió su hermana con lagrimas nuevamente en los ojos, a su pregunta no formulada, haciendo morisquetas a su estomago. No parecía importarle que hacia un frio que rompía huesos, ella solo estaba interesada en su bebe. Ambas se abrazaron, hablándole al niño con cariño.
Entraron en el gran comedor riendo a carcajadas, sus mejillas estaban rojas y sus cabellos alborotados. Varios voltearon a verlas con una ceja alzada. Todo el lugar estaba a reventar de gente, Caspian y sus hermanos, estaban sentados en una mesa rodeados de lores y, señores del consejo. Las jóvenes se acercaron a la mesa de la comida, cada una tomo una galleta junto a un jugo de naranja y, a falta de lugares, se sentaron en el piso cerca de la puerta de entrada. Muchos escandalizados quisieron cederles el asiento, pero ambas jóvenes negaron con la cabeza con cortesía. Caspian miro con media sonrisa como su novia se sentaba en el piso, con las piernas de su hermana sobre su regazo. Sus ojos brillaban, mientras hablaba animadamente con su hermana menor. Definitivamente se veía hermosa con sus bucles alborotados.
-Y yo creía que estaba finalmente comportándose como una dama- bufo Lord Creigh a su lado, arrancándole una sonrisa.
-Como les decía mis señores- exclamo buscatrufas carraspeando- las provisiones escasean y, los caminos al mercado mas cercano, están cerrados por la avalancha
Continuaron hablando por una hora, Caspian de vez en cuando, desviaba la vista hacia su futura esposa. Era una muchacha tan necia, por mas que haya insistido que permaneciera en cama, la joven se salió con la suya. Su hermanita era primero.
Ambas se levantaron del suelo para dejar sus platos en la mesa, Caspian la vio pararse, vio como su rostro se puso pálido y, se apoyo sutilmente con los ojos cerrado, en los hombros de su hermanita.
-¿Estas bien, Su? - inquirió la niña preocupada.
- Si ... Si ...- le respondió la reina con una media sonrisa- Solo ha sido un mareo, me he levantado algo rápido.
Peter lo pateo debajo de la mesa, devolviéndolo a la realidad. Se percato de que todos lo miraban ansiosos, esperando su respuesta. Gracias a Aslan, fue salvado por su cuñado.
-Le comente a Caspian esta mañana, que la mejor manera de abordar el tema de la búsqueda era enviar un equipo aéreo para escanear el lugar. No sabemos como se encuentran las tierras aledañas, o en que peligros nos embarcaremos para llegar hasta la tierra de los gigantes, por lo cual, es bueno tener una hoja de ruta- exclamo el magnifico, mientras el se limitaba a asentir. No habian hablado de absolutamente nada, pero agradecía que el muchacho le salvara de aquella situación, su idea era realmente buena.
-Así es-respondió con seriedad- nos dará un panorama general de a que nos enfrentamos, podremos tratar de comunicarnos con otros reinos y, obtener provisiones. Por otro lado, debemos acondicionar un área en el interior del castillo para entrenar a nuestras tropas.
Con un asentimiento general, todos se levantaron para cumplir sus tareas.
-Cas ...- exclamo Peter cuando estaban lejos del oído ajeno- Se que estas preocupado, pero Susan es fuerte, estará bien.
-No es solo eso, el Doctor Cornellius ha insistido en que debería permanecer en reposo tras lo sucedido anoche. Ha vuelto a tener perdidas y, se ha pasado la noche vomitando ¡Recién se ha mareado! Últimamente, nada de lo que consume parece permanecer dentro de su estomago, ¡Solo mírala! Aun no se ha recuperado de lo del ataque al castillo y, esta demasiado delgada para estar en su cuarto mes de embarazo ... Tenia armas en su habitación Peter y, no digo que en este momento no le estoy profundamente agradecido a Aslan por ello, solo temo, que se este esforzando demasiado ...
-Tranquilo- respondió palmeando su espalda, mientras caminaban hacia la entrada- Cas, se que los embarazos son un tema delicado y, que estamos en guerra, pero confió en mi hermana. Es una chica fuerte, jamás pondría en riesgo el bienestar de Rillian pero, no por eso puedes tratarla como una muñeca de cristal. Es ante todo una reina, por mas que muchos no confíen en su competencia en este momento, si la obligas a quedarse sentada en una cama, se volverá loca.
-Buenos dias muchachos- dijo Susan con una sonrisa radiante topándose con ellos camino a la puerta. Lucy estaba a su lado, colgada de su brazo. En cuanto los vio, se arrojo a los brazos de su hermano mayor.
- Lamento mi comportamiento Pet- susurro la niña sobre su oído- no he querido pegarte
-Todo esta bien peque- le respondió su hermano mayor con cariño, estrechándola en sus brazos.
-¿Que ocurre con esa cara seria mi rey?- le cuestiono con una sonrisa, abrazándolo por la cintura y, apoyando su cabeza perezosamente sobre su pecho.
El joven suspiro, rodeándola con sus brazos - ¿Como te has sentido hoy, mi reina?
-De maravilla- la oyó murmurar adormilada contra su camisa. Los otros hermanos hablaban animadamente sobre quien sabe que
-Susan...
- He decido que le bordare una manta a Rillian y, un trajecito a juego con el tuyo para cuando nos casemos.
-He visto como casi te desmayas y, estas prácticamente dormida en este momento
La muchacha bufo, girando su cabeza para mirarlo a los ojos, como si estuviera a punto de regañarlo por robar su galleta. Caspian no pudo evitar pensar que se veía adorable.
-Estoy embarazada Caspian. Las mujer en este estado tienen sueño, hambre, nauseas, mareos y, cambios de humor bastante peculiares. Solo me he levantado algo rápido y, me he mareado. Y sabes perfectamente la causa de mi cansancio mi rey- susurro finalmente levantando una ceja con burla.
-Aun asi, el doctor Cornellius ...
-Estamos bien Cas ...- le dijo con ternura colocando una de sus manos sobre su vientre. El joven rey sintió una leve presión, como si algo lo acabara de empujar. Con los ojos abiertos, la miro anonadado.
-Susan ... algo se ha movido ...
La joven rio sin poder evitarlo, besando su pecho - Déjame recordarte mi rey, que aqui adentro está tu hijo
-¿Él ...
- Se ha estado moviendo toda la mañana, seria un buen jugador de futbol ...
-¿Estas bien? ¿Te duele?
-Jamás he estado mejor. Esta vivo Cas y, es muy enérgico. Nuestro bebe esta bien, es fuerte. De alguna forma lo vuelve más real, se siente como un cosquilleo ... algo así como si tuviera mariposas revoloteando en el estomago- le dijo mirándolo con sus grandes ojos azules brillando por las lagrimas. El joven no pudo evitar que una sonrisa tirara de sus labios- Nuestro bebe está bien
-Te amo mi reina- murmuro besando sus labios mientras acariciaba su abdomen. Sintió otra vez una patadita, provocando que riera en el medio de aquel beso- a ti también te amo, mi pequeño celoso. Tienes a la mamá mas bella del mundo.
-Nosotros te amamos a tu mi rey- exclamo emocionado, mientras una traicionera lagrima se deslizada por su mejilla, el joven la limpio con ternura perdiéndose en sus ojos.
-Ejem ...- y como siempre, el gran rey Peter arruino el momento- Hay demasiado amor aquí, tenemos niños presentes ...
La pareja rio, Susan giro en los brazos de su amado para mirarlo, sin romper el abrazo. Caspian enterró su cabeza en el hueco de su cuello, olvidando por unos momentos más, sus obligaciones como rey, perdiéndose en el aroma a vainilla de su cuerpo, definitivamente era su olor favorito en el mundo. Varios los miraban de soslayo, entre la ternura y el escandalo.
- No seas celoso Pet, a ti también te quiero
El joven creyó que jamás habia visto una sonrisa tan brillante en su rostro
-Aun no están casados
-Hermano, déjame informarte que esta embarazada- exclamo Edmund con burla- eso precisamente no se consigue con un inocente beso ...
El gran rey, tapo infantilmente los oídos de su hermana menor, mirando al rey justo con una mirada de muerte, mientras todos reían.
-Oh Peter, déjala ser feliz- exclamo la niña zafándose de su agarre
-Rillian ha empezado a dar patadas- le comento a sus hermanos- Mi bebe esta bien.
Peter la miro con ternura, sabia lo importante que era para ella saber que su hijo estaba sano. Ambos se acercaron, sintiendo, las pequeñas pataditas del príncipe en el estomago de su hermana.
Ninguno se percato de el hombro que acababa de entrar al gran comedor y, se dirigia a ellos a paso firme.
- Si son los hermanos Pevensie, están mucho mas grandes de lo que recuerdo niños
Todos voltearon rápidamente al recién llegado.
-¿Santa?- exclamaron tres de los cuatro hermanos con los ojos abiertos, tanto Caspian como Edmund miraban de unos a otros.
-¡Que bueno verte!- exclamo la más pequeña abrazándolo- ¿Qué hacer aquí?
El hombre rio, llamando la atencion de mas de uno, por no decir que eran el centro de atencion en aquel momento. Edmund estaba inquieto, en conflicto con emociones del pasado.
- Ha pedido de mi gran amigo y, bajo las circunstancias actuales, he decidido adelantar mi recorrido ... bien, para mi pequeña Lucy ... -El hombre le entrego un colgante con una gran piedra roja, algo así como un guardapelo y, una caja pequeña con agujeros que se movía. La niña abrió curiosa la tapa, la cabeza de un pequeño siberiano de ojos azules le devolvió la mirada. La pequeña no dudo en tomarlo y, apretujarlo en sus brazos- nunca pierdas la fé, se una reina pero, no olvides ser una niña. Confió en que descubrirás para que sirve ese collar.
La reina valiente asintio con lagrimas en los ojos.
-Ahora, para el joven Edmund, he tenido esto guardado para ti desde hace unos miles de años- el hombre le entrego una especia de reloj tallado en oro, si lo girabas a la derecha, obtenías una brújula; a la izquierda un reloj y, si oprimías el centro, un reluciente escudo. También le entrego una turmalina negra, siempre volverá a ti le dijo, tu decidirás la intensidad de la luz que quieras darle y, por ultimo, le entrego una espada de plata, parecida a la de su hermano- todos cometemos errores mi rey, nuestras decisiones son lo que nos transforman en quienes somos, solo no olvides que siempre tienes un hogar al cual regresar.
Edmund asintio, sin encontrar las palabras para agradecerle, lo abrazo. Por años creyó que era malo, inferior a sus hermanos incluso por la traición que habia cometido, esos obsequios significaban mas para el de lo que podría llegar a admitir. "Gracias" le susurro antes de alejarse.
-Bien, para mi bella Susan y, su pequeño príncipe- el hombre le entrego una caja, dentro habia un vestido, no esperen, una armadura o, ¿era un pantalón? "Se transformara en lo que tu necesites, su única función es protegerte" junto a una caja con 20 brazaletes, "uno es para ti, a quien decidas obsequiárselo, estará siempre en contacto contigo a través de la telepatía y, con los otros dueños de los brazaletes, úsalo bien" . Por ultimo, le entrego un pequeño trajecito azul que iría creciendo junto a su pequeño.
- Gracias- susurro la muchacha besando su mejilla con cariño
-Rey Peter- el hombre le entrego una capa y, una pequeña cajita negra que puso bastante colorado al gran rey- te ayudara a pasar inadvertido en medio de tus enemigos, es como volverte invisible.
-Rey Caspian, es bueno saber donde se encuentra todo- el anciano le entrego un largo tuvo con un mapa cartográfico (similar al de Coriarki) junto a una espada que combinaba perfectamente el pueblo narniano y telmarino.
- Por ultimo, he escuchado que están algo escasos de provisiones- el hombre aplaudió dos veces sus manos y, en el lugar aparecieron centenas de ropa, abrigos, mantas, comida, armas y todo lo que llegaran a necesitar. La gente estallo en aplausos.
-¿Señor? Antes de que se valla, me gustaría que conociera a alguien- el joven rey desapareció de su vista unos momentos y, regreso al poco tiempo con una sonrojada Isabella que traía en brazos a la pequeña rubia.
-Mi señor, déjeme presentarle a ...
-Es un placer conocerla señorita Isabella, mi nombre es San Nicolás, tenga, tengo algo para usted- la joven estaba mortificada, balbució un simple gracias tomando en sus manos un extraño artefacto similar a un catalejo, con una daga de plata que se ocultaba en su pierna.
-¿Ves? ¡Te he dicho que era real y, no un cuento de niños!- nadie pudo evitar reír por lo infantil que estaba siendo el gran rey.
-Y tu, pequeña princesa ... me he enterado que te gusta jugar con muñecas- Nicolás le entrego por ultimo un pequeño vestido rosa, junto a una muñeca similar a ella.
La niña rio y, se arrojo a sus brazos antes de correr a Peter mostrándole su nuevo presente.
-Sean valientes mis niños- exclamo por ultima vez antes de caminar hacia la salida.
-Eso ha sido alucinante- exclamo Edmund con los ojos abiertos, contemplando a su pueblo.
- Creo que es hora de ponernos en marcha
- ¿Crees que a Lord Creigh le molesto si tomo una siesta? - susurro Susan a su amado, ocasionando que ría y, bese su cabeza.
