-¿Que diablos le has hecho bruja? - grito Edmund golpeando la mesa - ¡Habla!

-Mi rey, yo no he echo nada ... solo quería ayudar

-¡Eres hija de Jadis! ¿Como pretendas que te crea eso en la situación en la que nos encontramos? - exclamo furioso mirando a aquellos ojos que horas atrás lo tenían cautivado

-¡Habla!-exclamo serio el mayor de los Pevensie arrojando una muñeca en el centro de la mesa.

SEIS HORAS ANTES:

Peter jugaba con el cuchillo sobre la mesa mientras el joven tragaba en seco.

-Así que Mathew, me han comentado que eres bastante amigo de mi hermana- exclamo despues de media hora. El joven estaba entrenando con un par de soldados mas, cuando dos de los guardias mas altos y fornidos que habia visto en su vida lo tomaron de cada uno de los brazos arrastrándolo por decenas de pasillos, hasta dejarlo caer en una silla frente al sumo monarca.

-¡Oh no majestad!

-¿Insinúas que eres demasiado bueno para mi hermana?- gruño Edmund a su lado, el joven sintió que los ojos se le saldrían de su orbita.

-¡No! ¡No! ¡Santo Aslan! ¡No! Lo que quise decir, es que yo ... ¡No soy digno de tal honor excelencia ... la reina Lucy es demasiado importante para ser amiga de un simple plebeyo como yo

Un estruendo en la puerta interrumpió su diatriba, un guardia asomo la cabeza avergonzado mientras trataba de mantener el equilibrio con una brillante caja roja.

-¡Buenas noches excelencia! Tengo un mensaje para el rey Caspian

-Cuarto equivocado, se encuentra en la habitación de al lado- respondió cortésmente el rey justo. El mensajero agradeció y, se retiro rápidamente.

-Entonces Mathew- dijo el sumo monarca y, el muchacho trago en seco- no soy quien para privar a mi hermana de escoger a sus amigos, pero, si llego a enterarme que intentas sobre pasarte con ella ...

- O recrear una escena como la del otro día ...

- ¿Puedes imaginarlo verdad? - susurro arrojando el cuchillo y, pegándolo a la columna junto a su rostro antes de que el muchacho parpadeara. El muchacho solo atino a asentir frenéticamente antes de ser interrumpidos nuevamente por un grito.

-¿Pero que carajos? - se escucho al otro lado de la pared.

Caspian leía las ultimas misivas del reino vecino, cuando se vio interrumpido por un muchachito con una caja roja.

-¿Quién te ha entregado esto Killian?

-Una mujer arrastro esto hasta la entrada del muro norte, cuando el centinela se acerco a ayudarla por que parecía una desvalida, se esfumo en el aire. Mis superiores me encomendaron darle el paquete.

El rey asintio, sabiendo que nada bueno podía salir de aquello mientras, el muchacho se retiraba.

- ¿Pero que carajos?- exclamo sin poder contenerse cuando dejo caer la tapa. Un olor nauseabundo lo golpeo, expandiéndose en cada uno de los rincones de su estudio. El rey creyó que iba a vomitar, cuando saco una carta ensangrentada del interior.

-Hombre, apesta aquí adentro- bufo Edmund entrando a la estancia seguido de Peter y Mathew

-¿Qué esta pasando? - inquirió el gran rey. Pero Caspian no le contestaba, estaba demasiado concentrado leyendo la carta mientras, los demás veían horrorizados el cadáver carbonizado de un niño.

Querido "rey" Caspian, ¿Como esta usted? ¿Me ha extrañado? ... Me apena saber que descubrieron mi pequeña trampa en el agua ... como sabrá, una ya no puede confiar en sus secuaces ... son todos unos ineptos.

Usted me ha robado majestad, ha entrado a mi castillo como un canalla y, se ha apropiado de mi dulce niña. Devuélvamela o enfrente las consecuencias, no es la inocente chiquilla que aparenta ser ¿Arriesgara a su familia por dar alberge a una desconocida? ¡No sea ingenuo! ¡Es una lastima que las mujeres puedan jugar tan bien con usted ... su prometida es un claro ejemplo!

En fin querido, sabes de sobra que ganare y, cuando termine con todos vosotros desearan no haber nacido ¿Por que no os rinden ahora? En dos meses sera demasiado tarde, dame al niño por tu propia voluntad y, te garantizo que no derramare sangre innecesariamente. Tienes dos semanas para enviarme tu respuesta o enviar los encantadores obsequios que están en la recamara de tu "novia" sera lo mas indulgente que haré.

¡Salúdame al rey Edmund! ¡El siempre tendrá un puesto para ocupar el trono a mi lado!

Mi más profundo odio, Jadis, reina legitima de Narnia.

La voz de Caspian ceso su lectura, los cuatro jóvenes se miraron brevemente antes de que el rey soltara la carta percatándose de lo que acababa de leer.

- Susan - susurro aterrado corriendo hacia la salida, dejando caer unas cuantas sillas en el proceso. Los pasos resonaban a su espalda mientras avanzaban a gran velocidad a el cuarto de la reina, antes de llegar a la puerta sin embargo pudieron percatarse de una figura con la mano sobre el pomo de la puerta semi abierta, la muchacha se quedo estática al oírlos llegar.

-¿Que diablos crees que estas haciendo?- exclamo furioso Edmund empujándola contra la pared, el filo de la daga brillando en su cuello.

Peter, Caspian y Mathew estaban estáticos en la puerta. Susan dormía plácidamente con las mantas en todas direcciones como siempre, su cuerpo estaba tapado solamente desde el inicio del pecho hasta los muslos, sus piernas blancas estaban inclinadas contra su cuerpo fuera de las mantas. Una de sus manos descansaba en su abdomen, se veía tan tranquila, sin percatarse de que estaba rodeada de cientos de cajas rojas con cadáveres putrefactos y calcinados. Era como ver una brillante flor en medio del desierto. Ella era luz, rodeada de oscuridad que extendía sus zarpas para aniquilarla.

-Caspian- susurro Peter agarrándolo del brazo - Sácala de aquí antes de que despierte, no abandones su lado. Yo me encargare de todo esto hasta que sepamos que esta pasando.

El joven rey asintio, contemplando con severidad la mueca que se formaba en sus labios ante los movimientos de su hijo. Esquivando las cajas, llego a su lado, su boca caía semi abierta y su largo cabello castaño formaba rulos a su alrededor. Con sumo cuidado la levanto, con todo y, mantas. Su suave olor a vainilla lo tranquilizo mientras, la acunaba protectoramente sobre su pecho. Un bicho negro y alargado, parecido a un gusano estaba posado en su almohada junto a un par de gotas de sangre, el rey se sintió asqueado de solo pensar que se habia deslizado e incado sus dientes en la sueva piel de su cuello.

Peter le tendió algo de ropa mientras, Mathew miraba sonrojado hacia otro lado. Ninguno hizo ruido hasta que salió, todos sabían que no se podían dar el lujo de despertarla allí.

-Despierta al consejo y, busca gente discreta para limpiar todo esto- oyó decir a su cuñado al salir- debemos actuar antes de que el amanecer nos alcance.

Edmund habia desaparecido del pasillo, seguramente estaría interrogando a la muchacha. Caspian descarto ir a su habitación, el ruido la despertaría rápidamente, Susan sujeto un puño de la tela de su camisa balbuceando en sueños.

Las agujas del gran reloj indicando la media noche sonaron por todo el castillo.

Lucy se levanto de sopetón ante el terrible estruendo detras de su puerta, cogió rápidamente una bata y se asomo al pasillo. Su hermano mayor la intercepto antes de que pudiera poner un pie afuera, personas entraban y salían sin demora de la recamara de su hermana.

-¿Que está pasando? - inquirió adormilada- ¿Susan esta bien?

-Todo esta bien, solo un pequeño contra tiempo. Vuelve a dormir Lu

-No puedo dormir con tanto ruido

Peter suspiro corriendo las manos por su cabello. La tomo de los hombros impidiéndole voltear y, alcanzo los regalos de Santa.

-Busca a Isabella, llevo a Emily a su habitación. No salgan hasta que yo las valla a buscar.

La niña contemplo su rostro tenso, el leve subir y bajar de su pecho y, la suplica en sus ojos. Conocía a su hermano, algo grabe habia sucedido, pero no ganaría nada discutiendo en aquel momento. Con un asentimiento se retiro, sin pasar por alto lo que acababa de escuchar " Isabella llevo a Emily". La niña dormía con Peter e Isabella por algún motivo estaba en su recamara.

El joven cerro la puerta con cuidado, no quería que nadie que anduviera cerca supiera que se encontraba allí.

Susan se removió en sus brazos, tiritando por el cambio de aire, el rey camino por el invernadero hasta llegar a la cama que descansaba en el centro.

-¿Caspian?- murmuro adormilada y confundida aun recostada en su pecho -¿Que estas haciendo? ¿Esta todo bien?

-Tranquila - exclamo rápidamente besando su frente, mientras la recostaba en la cama - hubo un par de problemas en el piso de las habitaciones. Peter se esta encargando ... ¿Quieres algo de comer? Se que hay algunas frezas por aquí

El joven rey bajo rápidamente los escalones dispuesto a evitar su interrogatorio cuando escucho el rumor de las sabanas.

-Espera- dijo ella a sus espaldas -no me engañas ¿Que ocurre?

El joven rey suspiro y, se volvió dispuesto a enfrentarla sin esperar lo que lo esperaba al otro lado. Trago seco y, sintió la sangre agolparse en sus mejillas, se miraron por lo que parecieron siglos, los labios de la muchacha temblaron y por primera vez luego de dos meses comenzó a reír. Una risa sincera y pura que se transformo poco a poco en las carcajadas que tanto habia aprendido amar, ante su expresión patidifusa con los ojos sumamente abiertos.

- Lo siento- exclamo sin aire, llevándose las manos a la boca intentando en vano interrumpir sus carcajadas. Caspian volvió a parpadear, queriendo comprender lo que veía. La muchacha llevaba una especie de camisola realmente corta y translucida de color rosa pálido que constaba en dos mangas largar con un trozo de tela que apenas le cubría el busto atado en el medio dejando entrever sus pequeños pezones. Junto a un intento de ropa intima realmente extraño, era corto como si estuviera diseñado para cubrir exclusivamente aquella zona de su cuerpo y nada mas. Demasiado lejos de la ropa interior de una dama o cualquier mujer Narniana o Telmarina.

-Puedes tomar una foto ya sabes, dura mas tiempo

-¿Que diablos llevas puesto?- tartamudeo intentando salir de su estupor.

- Valla Caspian, maneras de alagar a una dama ¿Acaso no te gusta?

-Esto ... yo ... ¿De donde sacaste eso? ¿No crees que hace demasiado frio? ¡Es algo escandaloso para una futura madre y ...

Susan volvió a reír y bajo los escalones que los separaban lentamente. El chico seguía sin quitarle los ojos de encima, muy pocas personas podían jactarse de petrificar al rey de Narnia.

Se detuvo a menos de un centímetro de su cuerpo, sus ojos azules lo escaneaban como si intentara dilucidar la mejor estrategia con la cual ensartar a su presa con una flecha. El rey se estremeció al sentir sus manos tibias en la curva de su clavícula.

- ¿Realmente lo crees?- susurro llevando sus manos detras de su cabeza, haciendo piruletas con los mechones de su cabello. Su cerebro estaba derretido, toda la sangre se le habia ido a la cabeza, no podía pensar con claridad- No es la típica ropa Narniana claro, estuve hablando con varias modistas de la ciudad que buscaban darle un giro a las cosas. Les comente de la ropa de mi mundo y, lo cómoda que era la ropa interior para moverse. Es el paraíso para una mujer embarazada ...

-No crees que es algo reveladora para andar por ahí - logro decir en un sonido estrangulado contemplando sus labios rosados a unos centímetros de distancia. La esquina superior de su boca se torcio en un gesto cariñoso y burlón

-Bueno Caspian, tu has sido quien me ha sacado de la cama en medio de la noche no es como si yo estuviera vagabundeando por los pasillos.

El rey abrió la boca rápidamente, como un pez fuera del agua. Horrorosamente celoso de la imagen mental que su cerebro habia ideado, no supo cuando sus manos rodearon su cintura de forma protectora, solo fue consiente de aquello ante la leve patadita de su hijo. Miro hacia abajo apenado alcanzando un nuevo nivel de rojo si era posible.

- Um... lo siento con todo el asunto de las cajas no lo pensé ... hay algo de ropa si deseas cambiarte

-¿Quieres que me cambie? - susurro peligrosamente cerca ¿A que estas jugando Susan Pevensie? Le recrimino su conciencia ¡Cállate! Chillo furiosa su parte irracional ¡Lo amo! Da igual las discusiones cuando podría morir en pocas semanas ¿Por que no disfrutar?

El rey trago en seco, preso de un dilema moral mientras recorría su cuerpo con la mirada, sin pensarlo negó frenéticamente. Habia ido allí para mantenerla distraída y, estaba logrando todo lo contrario.

- ¿Crees que me veo tan mal? - volvió a repetir. Sabia que estaba mal, que algo iba terrible e irrevocablemente mal en el castillo sin embargo ninguno parecía poder salir de aquel transe. Se siente tan bien, era lo único que pensaba su cuerpo, habia fantaseado demasiadas veces en secuestrarlo y, casualmente el se le habia adelantado. La cordura se fue por la borda, era la primera vez tras dos largos y angustiantes meses que estaban en la misma sintonía. La muchacha anhelaba su compañía más que nada en el mundo, la ultima vez que habian estado tan cerca fue cuando le hizo prometer que se mantendría a salvo.

-Eres lo mas perfecto que he visto en mi vida, podrías ponerte un saco de papas mi reina y seguiría teniendo ojos solo para ti -murmuro acariciando la piel de su cintura, perdiéndose en el infinito azul de su mirada, preso de las emociones al igual que ella. Junto su frente con la suya y supo que no habia nada que lo pudiera separar de aquella muchacha en ese momento- No se trata de que tipo de cuerpo tengas ni de que artículos uses, cada vez que miro tus ojos el mundo se desdibuja. No es por algo físico, el mero rastro de tu ser obnubila a cualquiera ... cuando te miro, cada vez que ríes y tus ojos se encienden, tu alma se transparenta a través de tu cuerpo ¿Acaso no has notado el efecto que tienes cuando entras en una habitación? ¡Los sorprendes Susan! Los sorprendes simplemente porque eres tu, eres autentica y sin segundas intenciones, brillas simplemente por mostrarte al mundo tal cual eres y, eso es muy raro en cualquier lado. La mayoría teme ser quien realmente desea, temen bajar la guardia y, mostrarse ante el universo tal cual son y, luego llegas tu, tan autentica y despreocupada, irradiando tanta belleza que solo alguien que es quien realmente debe ser puede reflejar.

- ¿Todo eso crees con solo ver mi ropa para dormir? ¿O es una forma de no decirme que soy fea y gorda? ¡No me mientas! ¡Parezco un globo terráqueo!

El muchacho rio sin poder evitarlo, solo Susan podría creer que habia algo mal en ella. Su corazón latía con furia, pero la sorpresa inicial habia pasado, ahora solo sentía una infinita ternura hacia el mohín que se formaba en sus labios y, sus ojos cristalinos.

- Tienes razón, eres mas que fea, te ves horrible- exclamo restándole importancia mientras la muchacha abría la boca indignada- pero eres la cosa horrible más perfecta que he visto en mi vida ¿Acaso eres legal?- inquirió besando su nariz y haciéndole cosquillas en varios lugares diferentes- ¡Señorita soy el rey de Narnia y no creo haber aprobado alguna ley que permita semejante cosa! ¿Uso alguna poción? ¡Porque definitivamente me tienes hechizado! ... no se lo digas a mi consejo, pero me tienes postrado a tus pies ... aunque pensándolo bien, creo que hasta en tu mundo lo saben ¿Capturar al rey tiene un fuerte castigo sabes?

-¡Ya!- chillo la chica riendo, intentando zafarse de sus brazos y, sin poder evitar que le besara el cuello nuevamente en otra ronda de cosquillas- ¡Caspian!- jadeo sin aire- ¡Deja de decir esas cosas!

- Pues no insinúes ridiculeces preciosa- susurro contra su cuello, antes de morderla cariñosamente haciéndola saltar. Susan le dio un leve empujón y el muchacho volvió a rodear su cintura uniendo sus frentes - Te amo princesa, más que a nada en el universo.

Susan lo miro a los ojos, recuperando la seriedad, Caspian creyó que se habia excedido y lo mandaría al demonio, cuando la muchacha tiro de su camisa y, unió sus labios. Fue un rose suave, como la caricia de una pluma pero, aun así exigente, como si temiera que se fuera a evaporar. Ambos se perdieron en el momento, Caspian tomo su rostro entre sus manos acariciando sus mejillas mientras la muchacha se ponía de puntillas sobre sus botas, aun aferrada fuertemente a su camisa besándolo con mas insistencia. El muchacho creyó que perdería la cabeza cuando ella se separo de él como si tuviera corriente, inclino rápidamente la cabeza pero el rey no se perdió las lagrimas cristalinas que caían sin descanso de sus ojos.

-Lo siento- murmuro intentando cubrirse con las manos mientras temblaba ligeramente ¡Y así querida, es como pierdes el control! La reprendió su subconsciente. Era como el agua, llegaba en olas rápidas y, se iba con la misma velocidad.

- ¡Oye! ¡Oye! ¡Oye! ¡Tranquila! ¿Te sientes mal? ¿Te lastime?- inquirió el joven levantando su rostro con delicadeza. La muchacha negó, sin encontrar su mirada -Susan puedes confiar en mi ¿Qué esta mal?

-Soy de lo peor, solo juego con tus sentimientos- tartamudeo llorosa- y eres tan dulce y yo ...

- Shh, tranquila princesa. Estoy encantado de que juegues conmigo, puedes hacerlo siempre que quieras. Si solo me dejas ver esa hermosa sonrisa que tienes puedes hacer conmigo lo que desees, no hay necesidad de ponerle titulo, respetare cada una de tus decisiones y, el tiempo que creas acorde para perdonarme ¿Vale? Lamento haberme excedido contigo

La muchacha lloro nuevamente arrojándose a sus brazos -Te amo - murmuro contra la tela de su camisa mientras el rey acariciaba su cabello. Con cuidado la acerco a la cama para cubrirla con mantas y arroparla.

-Duerme un poco princesa

-¿Caspian?- susurro abrazada a la almohada- ¿Te acostarías conmigo?

El monarca le sonrió con ternura y se quito las botas, sin perder el tiempo, levanto las mantas y se deslizo a su lado.

Susan permaneció a pocos centímetros de distancia, acostada de costado mirando cada uno de sus movimientos.

-Descansa Su, es tarde- insistió el muchacho acostándose de la misma forma y acariciando su cabello, sin embargo ella negó con la cabeza.

-Bésame- le pidió mirándolo fijamente a los ojos. Caspian se tenso.

- Su ...

-Bésame Caspian- suplico nuevamente, recostando la cabeza contra la mano en su mejilla, contemplando su rostro serio- por favor.

No pudo resistirse ante la suplica en su voz, acaricio suavemente su labio inferior con el pulgar mientras la muchacha cerraba los ojos y soltaba un suspiro entre cortado. Estudio cada peca, el subir y bajar de sus pestañas aun cerradas y, se maravillo con la calidez de su piel. Casi como atraído por un imán unió sus labios nuevamente.

-¿Alguna vez te he dicho que hueles a vainilla?- murmuro contra su boca sin pensar. Sus labios eran cálidos y suaves, cada vez que se besaban, sus bocas encajaban perfectamente una con la otra.

- Tu hueles a bosques y cuero - respondió ella sin despegar la boca y, con una fuerza de la que no veía capas, capturo nuevamente su camisa entre sus dedos y, lo tironeo encima de ella. Caspian coloco sus manos a cada costado de ella, queriéndola proteger de todo mal que pudiera alcanzarla y, refugiando entre ambos ese pequeño granito de arena que habia llegado a poner su mundo patas para arriba.

-Hazme el amor - susurro con los ojos cerrados, sintiendo una de sus manos recorrer su pierna derecha, que quien sabe cuando, habia subido para enroscar su cadera.

-Estas algo débil, mi cielo - contrarresto besando los huesos de su clavícula, la muchacha se quejo enredando las manos en su cabello.

-No me voy a romper por estar contigo- gimió llevando una mano debajo de su camisa. Su abdomen era firme y marcado, no era justo - ¿Por qué eres tan condenadamente delgado? ¡Creo que no tienen ni un gramo de más!

Caspian rio sobre su pecho, apoyando la cabeza contra su corazón -¿Quieres que engorde Susan?

- Si, no me veo bien a tu lado pareciendo un ballena. Además, dejaran de verte tanto si pierdes ese abdomen de dios griego que tienes

-Eres preciosa, incluso con este conjunto de ropa tan atrevido

La muchacha bufo, tironeando de su camisa - Quizás si me paseo por el castillo con el dejes de ignorar mi petición

-Creo que tendré que confiscarlo- rio nuevamente besando cada uno de los lunares que descansaban entre sus pechos. Susan protesto arqueando la espalda.

-Entonces tendré que hacerlo desnuda

- ¿A si?

- Claro, incluso bailare sobre la mesa del consejo- bufo- estoy segura de que lord Creight estará encantado

- Ni lo dudes

-Quítate la camisa o me arrepentiré de casarme contigo- se quejo la muchacha golpeado levemente los hombros.

-¿Planeas aprovecharte de mi? ¿O estas extorsionándome?

-Cas ...

- No creo que sea el momento preciosa, tus hormonas están alborotadas ahora pero, cuando se enfríen me odiaras por esto- susurro mirándola a los ojos mientras acomodaba varios mechones sueltos de su cabello.

-Te odio bastante en este mismo instante- inquirió frunciendo la nariz.

-¿No vas a dormirte, verdad?

-¿Acaso tengo que deletreártelo? -protesto acariciando su cintura con la pierna derecha - Estoy cansada de pelear contigo, estoy cansada de fingir que no te extraño y, suprimir mis instintos de secuestrarte ¿Ya no quieres que sea tu esposa? ¡Quiero estar contigo! ¡ Incluso si es egoísta! No se como se desencadenara esto en dos meses y medio, pero no estoy dispuesta a seguir desperdiciando el tiempo a tu lado, quiero hacer el amor contigo cada noche ¡No quiero pensar en el futuro! ... Solo quiero vivir el momento, prefiero un segundo a tu lado que una eternidad de lamentos por no haberlo intentado ... solo se que te amo y, eso no se borrara con nada

El muchacho suspiro y, por tercera vez en al noche unió su frente con la de ella.

-Tu no vas a morir ¿De acuerdo? Superaremos esto, no tires la toalla ahora mi princesa, no cuando tenemos tanto por vivir

-¿Me amas? ¿Incluso si soy la peor madre del mundo?

-Podrías ser la persona más malvada del universo Susan Pevensie y aun así, serias la dueña de mi corazón. No importa que tan complicadas sean las cosas, siempre serás solo tu

-Tienes una manía con soltar esas frases afloja bragas con mi nombre completo- rio la muchacha entre lagrimas

- ¿Cómo no hacerlo? Cuando la persona a quien corresponde es el centro de mi universo

La joven lo miro enternecida, mientras su acompañante besaba su frente y, con cuidado de no lastimarla, se quito la camisa arrojándola al costado de la cama.

-Si te duele ... - susurro sin quitarle los ojos de encima, mientras ella entrelazaba las manos detras de su cuello asintiendo.

-Estaremos bien

Caspian unió sus labios en un beso lento, no era juguetón ni apresurado, era una clase de beso totalmente distinto. Era de anhelo, de exploración, de nostalgia ... ese tipo de sensación que tienes cuando no vez a un ser querido en un largo tiempo. Era un beso de certeza, de reconciliación, de afianzamiento entre ambos y el universo, de que las piezas del juego volvían a estar donde deberían haber estado en un principio. De que cada uno, ocupada el lugar que les correspondía y las piezas del puzzel que los conformaban, volvían a estar en armonía.

Destrenzo su remera, dejándola exclusivamente vestida con aquel extraño trozo de tela, acaricio su cuerpo, deleitándose con cada uno de sus cambios. La muchacha se estremeció al sentir sus labios helados contra la piel sensible de su pecho, dos meses sin absolutamente nada de sexo tienden a hacer estragos en el cuerpo.

Un gemido se escapo de sus labios cuando contorneo uno sus pezones con la lengua, mientras con sus manos apretaba su trasero. Ella por otro lado tironeo de su cabello, enronscando su cadera con ambas piernas para atraerlo mas hacia su cuerpo.

-Cas ...- jadeo aferrándose a él

-Hmm ...

-¿Aun crees que me veo sexy?

El muchacho atrapo el lóbulo de su oreja entre sus dientes mientras le masajeaba el pecho, chupo levemente hacia abajo deslizando sus dietes en el proceso arrancándole un gemido ahogado al sentir la humedad creciendo entre sus piernas.

-¿Eso responde su pregunta? - gruño con voz ronca contra su oreja haciéndola estremecer, la muchacha trago rápidamente antes de asentir. Una de sus manos abandono su cabello para acariciar su espalda, mientras, la otra descendía hasta su cintura, apretando levemente su pantalón. Caspian volvió a atrapar sus labios dejándola explorar, cuando sintió nuevamente su mano colarse entre su ropa interior, sin poder evitarlo gimió tironeando de su labio inferior con los dientes al sentir sus dedos recorriéndolo casi con timidez.

Estaba a punto de suplicarle que se detenga, cuando la muchacha desabotono su pantalón y, rápidamente lo tiro hacia abajo junto a su ropa interior empujándolo con sus piernas. Su mano retomo su lugar inicial mientras el muchacho besaba su pecho semi inmóvil, sintió sus manos rodearlo con firmeza, la yema de sus dedos le acaricio la punta trazando extrañas figuras, antes de comenzar a subir y bajar.

Con un gemido, dirigió una de sus manos hacia su vagina, acariciándola sobre la ropa interior que se tornaba más húmeda con cada segundo que pasaba. La escucho jadear contra su oido cuando besaba y masajeaba su pecho, mientras que sus dedos de colaban por debajo de aquella prenda formando círculos, subiendo y bajando, acercándose sin prisa a la pequeña abertura que tanto lo enloquecía. Se sentía cada vez mas duro, su ritmo se habia vuelto frenético, casi hipnotizarte.

-Preciosa, si sigues actuando así no me podre controlar- gruño contra su cuello.

-¿Quien dijo que yo quisiera que lo hagas?- insinuó arrastrando las palabras.

El joven gimió, ciego ante el deseo que aquella muchacha le provocaba, en un abrir y cerrar de ojos, dirigió ambas manos a su cadera, exploro por ultima vez la tela de aquella prenda sobre su cuerpo, antes de tomarla por los costados y arrojarla a un lado. Sin darle tiempo a procesar, tomo su trasero para atraerla hacia él y se hundió en ella sin cuidado, Susan chillo clavando los dedos sobre su espalda mientras las fuertes embestidas la dejaban sin aire. Caspian no le permitió moverse, la mantuvo firme, contemplándola a los ojos mientras se retorcía debajo de él, inclino la cabeza hacia atrás al tiempo que arqueaba la espalda y se sujetaba a la cama con ambas manos, formando puños con las mantas. La muchacha gimió mientras el se inclinaba levemente pasando la lengua por sus pechos, mordiendo y succionando todo desde el inicio de su cuello hasta sus tetas.

-Caspian- gimió como una suplica silenciosa. El muchacho ataco sus labios mientras levantaba cuidadosamente su cadera sin interrumpir el ritmo. La muchacha chillo nuevamente sobre su boca volviéndolo loco.

Con un gruñido, dejo caer la cabeza en la curva de se cuello mientras sentía sus dientes incrustarse en uno de sus hombros apretando nuevamente su espalda.

- Ahí por favor- tartamudeo rodeando su cuello con los brazos - ¡Si por favor! ¡Continua así! ¡Mas rápido! ... ¡Oh Caspian me estas matando!

- Grita para mi princesa- le dijo en un susurro ronco hundiéndose más en su interior

La muchacha dejo escapar un grito obediente mientras el joven los giraba a ambos para cambiar sus posiciones. Susan se estremeció de placer cuando sintió su longitud golpeándola entera, sin separarse, el muchacho se sentó contra el respaldar de la cama, con solo su barriga interponiéndose entre ambos y, tomándola de las caderas, la ayudo a subir y bajar rápidamente mientras ella se sujetaba de sus hombros.

-Dime si así te gusta ... necesito escuchar tu voz hermosa

La muchacha asintio tratando de acelerar el ritmo, Caspian rodeo su cintura con los brazos impidiéndole quebrar del todo su espalda hacia atrás.

-Duele ...- jadeo poniéndolo en estado de alerta- duele tanto pero se siente tan bien ¡No pares cariño porque te juro que podría matarte! ¡Oh si, por favor! ¡Mas duro! ¡Justo ahí! ¡Así! ¡Dioses! - chillo rápidamente casi sin aliento

-Resiste un poco mas preciosa - gruño sintiendo sus paredes contraerse a su alrededor

-No se cuanto pueda- susurro clavando los dedos en sus hombros - Cas ...

El rey gimió y la dejo caer cuidadosamente hacia atrás colocándose sobre ella, sin romper la conexión de sus cuerpos. Tomo sus dos brazos y, los sujeto con fuerza sobre la cabeza acelerando las embestidas a un ritmo que parecía irreal, su cuerpo se soltó sin previo aviso, llevándola con un grito a un espiral de placer que desarmo cada uno de sus sentidos.

Jadeando, Caspian se dejo caer a su lado, atrayéndola cariñosamente sobre su pecho, la joven reina apoyo la cabeza sobre el sintiendo sus labios sobre su frente. Exhausta, se limito a escuchar los latidos apresurados de su corazón.

-Has tardado un largo tiempo en volver a casa- susurro cerrando los ojos.

- Lamento haberte hecho esperar mi amor- le respondió con cariño, acariciando su mejillas.

-Te he extrañado demasiado mi rey, como no tienes idea- murmuro adormilada dejándose caer finalmente en los brazos de Morfeo, sintiendo una paz que la habia abandonado meses atrás.

-Dulces sueños preciosa- lo oyó decir en la bruma de su sueño.

- No creas que con esto olvide que estas ocultándome algo- se quejo sintiendo la pesadez de sus parpados cada vez mayor y, con el rumor de su risa, se dejo envolver en un sueño tranquilo, sabiendo que por primera vez en meses, no tendría pesadillas.

Peter estaba frenético, llevaban dos horas sacando cajas y, parecía que no acabarían jamás. El muchacho sintió un profundo pesar al contemplar la vida escurrirse entre sus dedos.

Existían momentos, en los que solo deseaba volver a casa y, que nada de aquello estuviera pasando a su amado pueblo, sin embargo, al recordar los brillantes ojos de Isabella y, la risa cantarina de Emily, todos sus temores parecían esfumarse. Eran una familia extraña y, disfuncional, seres rotos agrupados por el destino que parecían encajar perfectamente juntos. Isabella era una artista aunque no lo dejara ver, las primeras noches, la pequeña niña lloraba sin cesar, se despertaba aterrada entre sueños y, todos se encontraban en la cocina, presas del insomnio. La niña les conto muchas cosas de su vida, incluidos sus difuntos padres y, la muchacha, los sorprendió a ambos luego de varias semanas con un cuaderno de retratos, para que así nunca pudiera olvidar a sus progenitores.

-Majestad, creo que debería ver esto- inquirió Mathew sacándolo de sus cavilaciones. El muchacho estaba inclinado bajo la cama, con una mueca de desagrado ya que lo cierto era, que bajo la cama de su hermana, yacía una muñeca de trapo similar a ella, rodeada de piedras y flores secas.

- ¿Que significa esto?

-Creo que yo podría ayudarlo mi rey- exclamo una voz desde la puerta, ambos jóvenes voltearon ante Cornellius quien venia acompañado de un extraño hombre alto y desgarbado - aunque antes, creo que desearía meter en un frasco a aquel desagradable intruso que descansa sobre la cama.

Lo primero que vio al despertar, fue el pecho desnudo de su futuro marido, sus manos trazaban patrones sobre su cabello y, la miraba como si fuera la ultima gota de agua que existía en el mundo. El amor y, el anhelo el sus ojos, la hizo estremecer.

-Buenos dias mi rey- murmuro adormilada, inclinando levemente la cabeza para verlo mejor. No pudo resistirse a besar su pecho en el proceso, mientras se acurrucaba mas sobre sus brazos. El anillo de compromiso que se habia puesto la noche anterior con añoranza brillo en su dedo anular. La mañana siguiente a su discusión, lo habia encontrado sobre la cómoda, al principio lo llevo colgado en la cadena que su padre le habia obsequiado, hasta hace un par de horas que casi por instinto decidió cambiarlo. Si Caspian lo noto, no dijo nada.

-Buen día mi cielo- le respondió con media sonrisa - ¿Te sientes bien? ¿Estas demasiado cansada? Lo lamento, hace unas horas ...

-Jamás he estado mejor - lo corto, acariciando sus labios - no quiero volver a oír una disculpa de tu parte por haber echo el amor conmigo. Nunca podrías lastimarme Caspian

-Sin embargo ya lo he echo- susurro frustrado, sus ojos se veían turbios y, oscuros- No quiero que creas que no lo amo, pero de haber esperado ... de haberme comportado como un caballero, nada de esto habría pasado y, tu mi amor, estarías en tu mundo segura

-No- dijo apartándose de su lado con enojo - no vuelvas a insinuar algo así. Rillian es nuestro bebe, nuestro hijo ... no importa las adversidades a las que nos enfrenten para protegerlo, mi bebe no es un error

-Susan, yo solo ...

- ¡No! ... Se que es difícil pero jamás me arrepentiría ...

-Escúchame cariño- susurro tomando su mano - se que no es lo que quieres, pero esto te esta matando preciosa ... nena podemos tener otro bebe en un futuro ...

-¿Que demonios estas insinuando? - chillo entre lagrimas rompiendole el corazón.

- Yo solo ... no lo se - respondió en un murmullo dejando caer la cabeza, mientras luchaba por evitar que el llanto emanara de su garganta - no quiero perderte Susan ... No podría ser un buen padre, no podria ser un buen hombre y, mucho menos un rey ... ¡También es mi bebe! ¡Mi hijo! Y tu no te haces una idea cuanto me duele ... cuanto duele no poder protegerlos ...

Caspian la miro a los ojos, habia llevado sus manos a la cabeza y, mantenía sus mechones castaños fuertemente aprisionados. La muchacha sintió su corazón temblar cuando las primeras lagrimas empezaron a llegar, sus palabras se ahogaron en su garganta y, se dejo caer hacia adelante, escondiendo su rostro en su regazo mientras los sollozos atacaban su cuerpo. Pocas veces lo habia visto llorar con tal desesperación y, cada vez que lo hacia, sentía una parte de su alma quebrarse. Abrazo su espalda, y le susurro palabras tranquilizadoras al oido, como si fuera un nene chiquito aterrado ante una pesadilla.

-Shh ... lo se, esta bien - susurro intentando calmarlo- perdóname mi amor ... a veces olvido que estamos juntos en esto ... que no es solo mi bebe

-¡No lo entiendes! -murmuro apretando los labios - llenaron tu cuarto de cadáveres, de niños pequeños calcinados ... se han estado metiendo contigo constantemente y, no hay nada que pueda hacer para evitarlo ...

-Mi amor, mi perfecto y hermoso rey ... no tengas miedo -susurro besando su cabeza- Jadis trabaja fomentando el terror y, la desesperanza ... estamos juntos en esto ... no permitas que nos quiebre ...

-Susan esos niños ...

- Lo se

Permanecieron abrazados por quien sabe cuanto tiempo, permitiendo que los brazos del otro curaran aquellas heridas tan profundas que los acompañarían hasta el ultimo día. Eras reyes, futuros padres y guerreros, pero bajo toda aquella coraza, solo habia dos jóvenes destrozados.

- Deberíamos volver princesa- susurro acariciando su vientre- he dejado a tu hermano solo con todo esto

La muchacha asintio, mientras el joven se enderezaba. Sus ojos estaban hinchados y, rojos al igual que los de ella. Con cuidado, se ayudaron a vestirse, explorando tranquilamente el cuerpo del otro.

-¿Aun crees que necesito engordar? - le susurro a sus espaldas, atando con manos agiles, los lazos de su vestido. La muchacha sonrió y, volteo a enfrentarlo, Caspian siempre habia sido mas alto haciéndola sentir diminuta, sin embargo, su porte elegante la volvía loca.

-Estoy absolutamente segura- inquirió, arreglando su camisa.

- Perdería agilidad en batalla nena - susurro besando su oreja

-Podrías perder mas que eso mi amor

- No estoy seguro de querer llevarme por mi comprensión de tus palabras- rio el muchacho rodeando su cintura. Susan bufo dispuesta a seguir cuando sus labios la callaron con un beso. Era el ultimo que podrían compartir tras la mañana agitada que les esperaba así que, como una chica inteligente, enterró sus dedos en su cabello, aprovechando cada segundo que Caspian era Caspian y, no el rey de Narnia.

-Soy solo tuyo princesa

-Mas te vale- gruño cariñosamente sobre sus labios.

Caspian releía el informe del forense, mientras Susan dormía en su regazo. Habian llegado a su estudio, dos horas atrás y, el rey habia solicitado un informe completo de la situación, su novia estuvo despierta la primera media hora antes de que el sueño la atrapara.

Según tenia entendido, Peter y Edmund estaban tratando con una situación.

-¿Caspian?- inquirió Isabella golpeando la puerta antes de entrar. Era temprano, alrededor de las siete y media de la mañana.

-Buen día Is- murmuro el muchacho sin quitar la vista de la pila de papeles - ¿En que puedo ayudarte?

- Me han informado que habrá una reunión del consejo y, algunas personas del servicio en quince minutos ... Umm ... ellos quieren armar una especie de desayuno aqui

-De acuerdo- le respondió aun sin mirarla, Susan murmuro algo en sueños que no alcanzo a entender. Caspian oyó la puerta cerrarse y, tras cinco minutos varias muchachas con diferentes platos desfilaron por la habitación, podía sentirlas mirarlos aun así, solo les dio un leve asentimiento en agradecimiento. Solo tenia ojos para la larga lista de niños fallecidos y, la forma de reencontrarlos con sus familias.

Quince minutos más tarde, sus súbditos comenzaron a entrar, siguió ignorando todo hasta que una mano en el hombro lo trajo de vuelta a la realidad ¿Qué diablos hacia toda esa gente allí?

-Cuando dije que la cuidaras, no me refería a esto- inquirió Peter con gesto burlón tomando un lugar a su lado, Edmund venia atrás, junto a un par de guardias que traían esposada a la hija de Jadis.

-Esta embarazada Peter, no importa lo que haga, se duerme donde sea y, lo sabes- respondió acomodándola mejor en su regazo mientras inspeccionaba la habitación, una vez que todos tomaron su lugar, tomo la palabra -Buenos dias mis señores y señoras, ¿A que debo su visita a estas horas?

-Majestad, se ha llamado un juicio a nombre de la mini bruja- exclamo lord Creight mirando con desagrado a su novia.

-Como bien sabrás- continuo Peter- encontramos a la joven en una escena algo comprometedora, el consejo y, vuestros súbditos están aquí como mediadores y testigos. En lo personal, no creo que las acciones de Aslan sean por nada, pero dada la situación actual debemos hacer esto.

-En el registro de la habitación de la reina, se ha encontrado bajo su cama esta muñeca budu rodeada de piedras- inquirió Mathew sacando una bolsa transparente con el objeto en cuestión dentro- junto a este insecto sobre la almohada

Caspian vio a la criatura alargada y negra nuevamente con repulsión, recordando las manchas de sangre de la noche pasada.

-Mi nombre es Catmus Claing majestad- dijo un hombre taciturno junto a Cornellius - de la quinta orden de Merlin, hechicero en jefe del gran clan Sturgis y miembro fundador. He vivido miles de años, quizas unos pocos menos que nuestros queridos reyes, de la época de los cruzados y escondidos. Si me permite la osadía, no creo que la niña sea el tema a tratar en esta reunión- Caspian asintio mostrándose de acuerdo - vera majestad, es bastante sencillo, usted tiene un traidor dentro de sus filas y, no es la joven Julliet, tuve el honor de enseñarla y, es una joven magnifica como usted sabrá. Ese animal que vuestro caballero tiene en la mano, es un gusano, existe una vieja leyenda en el mundo humano, se ha contado en forma de cuento y, ha perdido con los años su aura de realidad. Es un parasito en aves, pero con la mutación genética adecuada, puedo encontrar mas allá de las islas desiertas un pequeño nicho de agua dulce donde estos parásitos crecen, parásitos que se alimentan de sangre humana. Cada noche, cuando vuestra prometida se iba a dormir, ese animalejo drenaba casi medio litro de sangre de su sistema dejándola débil e indefensa para que nuestro segundo jugador entrara en la partida. La muñeca es un catalizador, las piedras simbolizan a las personas importantes en su vida, personas con las cuales buscan crearle pesadillas en las noches y, por las mañanas la harían vomitar sin poder recordar porque se siente tan mareada, con el correr del tiempo su cuerpo rechazara todo alimento y, la perdida de peso comenzara a una velocidad alarmante. Tengo entendido que han pasado un par de semanas complicadas a causa de la contaminación de las aguas, lo cual, podría haber adelantado las cosas cuando nadie la estaba mirando ¿No es así?

-¡Esto es ridículo!- chillo lord Creight- Estamos aquí para tratar el juicio de la bruja, nadie confía en ella rey Caspian

-Yo confió en ella - hablo Susan sobre su pecho, separándose con ayuda de las manos ¿En que momento se habia despertado? Estaba algo pálida y, miraba con desagrado la mesa de alimentos frente a ella - Aslan confía en ella y, realmente no entiendo porque la tienen esposada ¡Es una niña!

-Oh usted ...

-¿Podría dejar de gritar mi lord, por favor? Sus gritos me están dando jaqueca - susurro la muchacha frotándose la cabeza, Edmund tosió para disimular la risa- ¡Son las siete de la mañana hombre! ... Buenos dias a todos por cierto, lamento haberme dormido durante la reunion y, Julliet estaba en camino a mi habitación porque yo se lo sugerí

-¡Espera! ¿Que? - exclamo Peter atragantándose con el agua

-Eso no importa ahora hermano, es su historia para contar y, lo hará cuando este lista. Ahora, hay un traidor en nuestras filas y debemos encontrarlo ¿Alguna sugerencia maestre Claing?

Los guardias soltaron a la niña ante un asentimiento del rey, quien con los ojos llorosos se sentó frente a su prometida quien le tomo la mano para tranquilizarla. Caspian se aferro con mas fuerza a su cintura, confundido por las palabras de ella, quien seguía en su regazo y, sumamente preocupado por lo que el mago tendría que decir.

- Podríamos hacer un rastreo sobre las cajas para dar con el traidor y, colocar medidas preventivas alrededor de usted. Los hechizos no le harán daño al bebe, sin embargo, si planea llevar a adelante los cuatro meses de embarazo que tiene por delante ...

-Dos meses en realidad- murmuro la muchacha algo sonrojada, odiaba hablar de aquello frente a tantas personas. El mago enmudeció y, miro con los ojos abiertos a Cornellius.

-¿Tienes siete meses querida?- Exclamo con un tinte de histeria de voz - ¡Eso es muy malo! ¡Realmente catastrófico!

-¿De que diablos esta hablando?- contrarresto Peter con enojo

-Yo realmente creí ...Cornellius nunca me dijo ... por Aslan ... mi pobre niña ...

Caspian sintió a Susan tensarse sobre su regazo, sus piernas se entrelazaron bajo la mesa con mas fuerza mientras toda la sala contemplaba al hombre perder la compostura.

-Hable señor Claing- dijo con voz fria y, autoritaria el joven rey, acariciando con las yemas la cadera de su amada.

- Majestad, con la cantidad de sangre y peso que ha perdido ... lo lamento pero no hay nada que hacer, odio ser el portador de malas noticias pero ... el niño no esta vivo. Vuestro hijo se esta pudriendo dentro de su vientre mi reina y, temo que ha estado ocurriendo por un largo tiempo ...