Susan recordaba muy bien aquel día, estaban a dos dias de marcha del monumento de Aslan y, Peter, como siempre dirigia la batuta. Iba caminando erguido, charlando aquí y allá con los guerreros más influyentes o, como Susan quería pensarlo, explayando su rango frente al joven príncipe, como un pavo real, quye muestra que tan brillantes son sus plumas. Habia crecido un par de palmos durante el verano, lo cual lo hacia casi de la misma altura que el príncipe, Susan lo recordaba en tiempos de antaño, con su cabello rubio brillante y , su metro noventa que traía locas a todas las chicas, a diferencia de allí, cuando aún no habia cumplido los dieciocho ¿Que pensarían sus súbditos de un rey de bachillerato? La muchacha estaba realmente tentada a reír en su interior, aunque no quería parecer una chiquilla inmadura frente a todos los Narnianos, a fin de cuentas, ellos eran vistos por parte de ellos como traidores y, aunque le pesara admitirlo, no quería que el príncipe la viera como una niña caprichosa. Estaba tan sumida en su mundo, que casi no noto cuando sus dos hermanos menores se arrojaron a su espalda. Más de un Narniano atino a frenar su caída, pero los jóvenes monarcas, se la arreglaron para sostener sus pasos tambaleantes, a fin de cuentas, uno no lucha por años para que el cuerpo olvide lo que es el equilibrio.
Ambos jóvenes rieron a su lado, mientras la muchacha los fulminaba con la mirada
-Dejad de actuar como críos- siseo con el ceño fruncido
-Somos críos- se jacto Edmund inflando el pecho, como si hubiera ganado algún estúpido concurso, por el rabillo del ojo, la muchacha vio a príncipe ocultar una sonrisa- al igual que tu Susipo
La muchacha bufo y, se sacudió para sacárselos de encima, sin embargo, no llego a dar tres pasos cuando nuevamente los tenia colgados a cada brazo.
-Las malas lenguas dicen que somos tercos como mulas en las mañanas- aventuro nuevamente su hermano, moviendo sugestivamente las cejas
-E incluso testarudos- susurro la niña, intentando crear una falsa ilusión de confidencia, cuando era obvio que todos los escuchaban. Eran como el juguete nuevo- aunque eso creo que va más por Peter
-¿Que les he dicho par de metiches? ¡Ya dejen al pobre Q.A en paz!
-¿Al pobre Peter también? - sonrió con saña el menor de los hermanos - Esta quebrando la regla 68
-"Nunca dejes que el poder se te suba a la cabeza"- vocifero la niña, golpeando un palo (que quien sabe de donde habia sacado) contra el suelo, logrando que varios voltearan a verlos. Una bocina se oyó a lo lejos.
-¡Atención guerreros! Rompan filas, permaneceremos esta noche aqui ...- iba chillando Reep entre los narnianos.
-Ahora es el momento- susurro Edmund, viendo a su hermano parado a las orillas de un magnifico lago. Lucy rio sin poder contenerse y, se echo a correr tomada de la mano de su hermano. Susan se apresuro a seguirlos, la hermana mayor evitando sus locuras se regaño internamente. La mayoría se voltearon a ver a los dos niños en su carrera mientras ambos reían a carcajadas, cuando Peter se quiso dar cuenta, Lucy estaba colgada de su cuello y, Edmund lo habia tacleado aferrándose a sus piernas.
El joven solo atino a sacudir los brazos, antes de que un sonoro ¡Splash! retumbara en el campamento.
Lucy y Edmund fueron los primeros en salir, abrazándose y dando volteretas como si hubieran ganado un mundial.
Peter salió poco despues, escupiendo agua y, con un alga en la cabeza. Susan no pudo evitar estallar en carcajadas.
-¿Qué diablos ocurre con ustedes?- exclamo furioso arrojándoles agua. Ambos niños rieron aun más si fuera posible, mientras la cara del gran rey se tornaba morada.
-Según ambos- inicio Susan apoyada en un árbol- has roto la regla 68
-¿68?- inquirió el muchacho con el ceño fruncido mientras su hermana se encogía de hombros- Tu llevas semanas rompiendo la regla 30 y, nadie te ha dado un baño de agua helada.
Los jóvenes Pevensie dejaron de reír y, se miraron ante sus palabras. No tuvieron que mover un musculo, antes de que la muchacha se lanzara a correr colina arriba, tropezó varias veces hasta que un par de manos sujetaron su cintura.
-¿Esta todo bien? - exclamo el príncipe con una sonrisa encantadora, sin embargo, Susan no lo deje continuar, su aferro a su mano y, lo tiro delante de ella como un escudo humano al tiempo que ambos niños llegaban a la cima de la colina. La mayoría de los narnianos los miraban con los ojos abiertos
-Ya ríndete Susi- rio Edmund- Un escudo humano- chisto- es la artimaña más vieja y, sabes perfectamente que jamás te funciona ¡Deja de actuar como una cría!
-No van a arrojarme al lago- exclamo furiosa, sujeta a la cintura del príncipe- ¡Hace un frio de diez mil demonios!
-Conoces las reglas ...
- Los ayude contra Peter
- A mi no me ayudaste hermanita- exclamo el magnifico saliendo detras de los arbustos completamente empapado. La chica profirió un gritito y, se aferro más al príncipe, aplastando a ambos contra el tronco de un árbol.
Caspian miraba confuso entre los cuatro y, totalmente abochornado ante la posición que lo tenia la muchacha
-¡Oh por favor!- insistió - Lavare los trastes por un mes
-¿Es eso una araña Su?- inquirió Edmund comenzando a reír
-Pues claro que ...- la reina grito al sentir el insecto caminar en su cuello, impulsando a ella y, al príncipe al suelo.
Peter la agarro rápidamente de la cintura, mientras ella permanecía fuertemente aferrada al cuello del muchacho.
-No dejes que me lleven- suplico al muchacho a su lado. El muchacho contemplo sus labios rosados tiritones y, el increible brillo de sus ojos azules en la noche estrellada, falto de palabras intento negar pero los muchachos se le adelantaron.
-Plan B, Ed
Peter aferro su cintura, mientras ambos niños le hacían cosquillas en el estomago, aflojando su agarre sobre el muchacho. Sus súbditos los miraban con los ojos abiertos ¿Aquellos eran los reyes por los que tanto soñaban?, mientras veían como arrastraban a la muchacha, quien pataleaba y gritaba sobre la espalda de su hermano, más de uno de cuestiono si realmente eran quien decían ser.
No paso mucho tiempo antes de que la salpicadura del agua se volviera a oír, seguida de cientos de maldiciones impropias de una dama. Caspian seguía en el suelo, mirando como su cabello caía libremente en una cascada, quiso hacerse la enfadada, pero nuevamente los tres muchachos se le tiraron encima rompiendo en carcajadas.
-Esos son realmente tus reyes Buscatrufas ...- inquirió con desdén el enano negro
-No subestimes a un libro por su portada amigo mío, esos niños, tan infantiles e indefensos como se ven, son condenadamente letales en las circunstancias especificas. Hay algo extraño en ellos, son niños pero no lo son ... aun no logro descifrarlo
Una hora más tarde, Susan tiritaba aferrada a sus rodillas, demasiado orgullosa se habia sentado sobre el tronco de un árbol caído, ignorando a los tres.
-Les he dicho que me dejen sola- exclamo furiosa, sin molestarse en ver quien estaba a sus espaldas.
-He pensado que te vendría bien una taza de té caliente- murmuro el muchacho dejándose caer a su lado. Susan sintió subir todos sus colores, mientras rodeaba con los dedos el humeante recipiente.
-Gracias- tartamudeo en un suspiro, sintiendo sus entrañas calentarse ante aquel simple gesto. El muchacho sin embargo, se quito el abrigo y, lo coloco sobre sus hombros.
-Deberías acercarte al fuego, vas a congélate aquí
-Lamento lo de hace un rato, ya sabes- susurro jugando con el borde de su saco- realmente no suelo ... bueno, en realidad si ... en fin, quiero decir que lo lamento, creo que te he dado un buen golpe ... yo ...
Caspian empezó a reír sin poder contenerse, toda su vida habia estado enmaromado de la magnifica reina gentil, una belleza tan etérea e imperturbable ¡Jamás creyó que la tendría enfrente, balbuceando totalmente abochornada!
-Descuida- exclamo, dándole un toque cariñoso con el codo- a fin de cuentas, es tarea de un caballero salvar a una hermosa dama en apuros.
Susan lo miro indignada, abriendo y cerrando la boca, haciendo al muchacho reír nuevamente.
-Estoy jugando con usted, mi reina- sonrió con sus brillantes dientes blancos, haciéndola olvidar cualquier cosa que habitara en el mundo exterior - Es un honor ser vuestro escudo.
Susan se sonrojo y, volvió su vista al lago frente a ellos.
-Es una vista hermosa- susurro, creando aureolas blancas a su alrededor a causa del frio de la noche
-Muy hermosa-estuvo de acuerdo, sin quitarle la vista de encima
-¿Escuchas eso? - inquirió mirando hacia las estrellas. El muchacho frunció el ceño contrariado, negando con la cabeza- ¡Exacto! ¡Silencio! Solo es perceptible el rumor de la noche, es tan pacifico
-¿Así que no estas aquí por estar enfadada con tus hermanos?
-Jamás estuve enfadada, simplemente disfruto la vuelta a casa. Mi mundo es muy distinto a esto, todo es tan frio y artificial ... tendrás una tarea titánica en tus manos rey Caspian
-Majestad, yo no ...
-Lo eres, desde el momento que renunciaste a todo y, defendiste esta tierra, lo eres. El pueblo de Narnia necesita un líder
-Aquí están ustedes ...
-Mientras dure - susurro al viento
-¿A que te refieres?
-Serás un gran rey, solo debes confiar en ti mismo. Y el día que lo seas, ya no serás solo Caspian, la corona siempre estará primero, sin importar cuanto luches por evitarlo
-Majestad ...
-Gracias por todo lo que hiciste hoy por mi- susurro, besando su mejilla antes de que el muchacho pudiera reaccionar- Buenas noches, rey Caspian.
El príncipe se quedo con la boca abierta, contemplándola marcharse, agradecido de que el abrigo de la oscuridad ocultara su intercambio. La muchacha volteo una ultima vez y, le regalo una tierna sonrisa, el joven monarca sintió que su corazón estaba por desprenderse, habia conocido cientos de muchachas, sin embargo, ninguna se comparaba con la reina gentil. Caspian no lo supo en aquel momento, pero desde el instante en que la vio, totalmente despeinada y, preocupada por su hermano mayor, se habia robado completamente su corazón.
-Buenas noches Romeo- escucho dos voces a su espalda, haciéndolo saltar en el lugar, cuando los dos reyes de antaño cayeron a su lado- Creo que tenemos una charla pendiente, príncipe Caspian
-Mi reina- susurro con una reverencia tendiéndole un pote de helado de vainilla, junto a las galletas tibias con chips de chocolate y un té de manzanilla, arrancándola sin previo aviso de la bruma de sus pensamientos. Las muchachas de la servidumbre rieron encantadas, mientras la joven besaba su mejilla. Su hermano menor estaba a su lado, robándole helado y galletas, ambos tenían una forma muy particular de comer untándolas en helado. De Susan se lo esperaba, estaba embarazada, Edmund sin embargo ... de soslayo la vio mecer las piernas sobre la encimera, extrañamente llevaba un vestido. Caspian la amaba con lo que sea que usara, pero tenia que admitir, que los vestidos con su embarazo se habian vuelto sus favoritos. Algo así como si fueran una segunda piel, aferrándose a sus caderas y acentuando su barriga.
Era encantadora, incluso si ella insistía en que se veía horrible. Se dejo caer en una silla a su lado, apoyando la cabeza en su abdomen mientras la abrazaba por la cintura, ignorando al resto de las personas en la sala. Estaba realmente cansado y, solo quería saber que las dos personas que mas amaba en el mundo, se encontraban seguras. Susan acaricio su cabello hasta que cerro los ojos, era uno de esos momentos en los que las palabras sobraban.
Isabella miro sin disimulo a su amigo, lo conocía perfectamente y, no podía evitar ver como día a día, aquella situación lo desmoronaba. Como aquel Caspian alegre y, positivo perdía su sonrisa y solo parecía iluminarse cuando esa muchacha se encontraba en sus brazos. Jamás creyó que permitiría que nadie lo viera tan vulnerable, tan lejos del papel que debe interpretar un rey, sin embargo, desde que la familia Pevensie regreso a su vida, algo se podía ver en él. No sabia si era a causa de la convivencia, la falta de privacidad o la situación vigente pero, Caspian habia dejado de ser solo el rey y, cuando aquella chica estaba presente, era solo Caspian. Un joven adulto esperando a su primer hijo, una persona con sentimientos y el peso del mundo sobre sus hombros. Solo podía desearles esperanza, Isabella realmente no sabia como saldrían de aquello y, deseaba que su amigo tuviera toda la luz de su lado para enfrentar la perdida de una de las dos personas que amaba con locura en un eventual caso.
Peter rodeo sus hombros mientras Emily jugaba con la masa de las galletas. Ambos contemplaron a la pareja, ajena a las miradas penetrantes sobre ella. Caspian estaba profundamente dormido, mientras la reina tenia una animada charla con su hermano menor. Conocía bien a Peter y, sabia que se sentía profundamente culpable por como la habia tratado.
Era extraño si se paraba a pensar, su vida habia dado un vuelco de 360 grados con esa familia, incluso Matthew parecía encaprichado con ellos. Contemplo a su pequeña Emily jugar ¿En que momento se habia convertido en madre? Esa niña, al igual que el muchacho a su lado, habian entrado de contrabando en su corazón, devolviéndole una parte de su vida que ni si quiera habia notado perdida.
-Mama- chillo la niña desde los brazos de su hermano menor. Peter froto sus hombros con ternura y, la insto a responderle, a fin de cuentas, la pequeña la llamaba así constantemente cuando estaban a solas pero, aquella vez era diferente, la familia de su lo que sea estaba allí y, todas las muchachas de la cocina ¡Que vergüenza! Noto su rostro enrojecer mientras la niña estiraba sus bracitos para alcanzarla, inconscientemente la acuno en sus brazos, protegiéndola del mundo exterior. Reafirmando ante todos, que esa niña era suya y, viceversa. Reafirmando que compartía una hija con el gran rey Peter.
Susan le giño un ojo desde su lugar en la mesada dándole otro bocado a su pote de helado, ninguno de los hermanos Pevensie pareció particularmente afectado por la noticia, lo cual la alegro y, alerto sus sentidos ¿Que carajos? ¿Ellos realmente pertenecían a la monarquía? Pero mientras veia luz que emanaba de los jóvenes Pevensie, toda duda se disipaba. Buscatrufas le habia comentado en una ocasión, que al conocer a los reyes, realmente tenían serias dudas sobre si eran o no, los monarcas que tanto idolatraban, hasta que una noche todo cambio.
Caspian estaba furioso, algo habia ocurrido con su vida en el instante en que esa muchacha ingreso en ella. No importaba lo que hiciera, cada vez que se descuidaba, estaba mirándola.
Su risa cantarina, el baile de sus rizos al viento, el mohín que se formaba en sus labios mientras dormía ¿Porque, por todos los demonios dormía boca abajo? ¡Y ese trasero! Tenia una figura encantadora y, ni si quiera se percataba del efecto que generaba en los demás ¡Por Aslan! ¡Era preciosa! ¡Esa sonrisa! Q.A pasaba constantemente por su lado en las comidas y, golpeaba sutilmente su cabeza. El joven creía que la única persona que no se percataba de su encaprichamiento era ella, incluso la joven Lucy le habia gastado una broma.
Habian llegado al monumento hacia dos horas, la gente que alli residía por poco pierde la cabeza al contemplar a las leyendas de antaño. Todos querían abrazarlos y, estrechar sus manos, Caspian secretamente estaba celoso de la cantidad de hombres que babeaban por la muchacha.
Cuando el caos se calmo, un leve lloriqueo se levanto de una de las recamaras, llamando la atención de los monarcas, sin embargo, estaban demasiado lejos de la fuente del problema para entender que sucedía. Por lo cual, nadie previo que un pequeño centauro chocara contra el rey justo.
-Oye tranquilo amiguito- exclamo alcanzándole su espada de juguete. El niño no debía de tener mas de cuatro o cinco años- ¿A donde vas con tanta prisa?
El niño sin embargo, rompió en llanto y, se arrojo a sus brazos.
-Por favor no me quite mi casa rey Edmund, seré bueno ¡Lo prometo!- chillo entre lagrimas
-¿Quitarte tu casa? -inquirió Peter levantando una ceja a su hermano, quien levanto ambos brazos como diciendo "yo no le he jugado ninguna broma"
-¡Majestades!- exclamo la madre del niño llegando detras de el tumulto de narnianos -lamento la osadía de mi hijo. Ven aquí Odin, suelta al rey muchacho ...
-¿Por que cree que mi hermano le quitara algo?- consulto Lucy, aferrada al brazo de su hermano mayor.
-Vera majestad- interrumpió Vendabal- no contábamos con su llegadas, así que ha habido que reorganizar varias viviendas, incluida la del joven Odin
-Por favor majestades- continuo llorando el niño- seré bueno
Peter se zafo de la mano de su hermanita y, se agacho junto al pequeño centauro.
-¿Cuál crees que es la tarea de un rey cariño?- inquirió el rey magnifico
-Yo no ... - tartamudeo el niño con los ojos llorosos. Peter acaricio su mejilla, llevando sus rizos rebeldes detras de su oreja.
-Un rey protege, cuida y vela por la seguridad de su pueblo. Es como el capitán de un barco, el comandante de una gran familia ...
-Estamos aqui para servir Odin- continuo Susan a su lado- jamás te arrebataríamos nada, Aslan nos encomendó una tarea hace miles de años, ser reyes no implica joyas o tesoros
-Es una vida al servicio de otro- aclaro Edmund, haciendo una morisqueta con la espada del niño
-No importa cuanto nos duela o, valla en contra de nuestros deseos inmediatos, nuestro pueblo siempre estará primero- susurro Peter con una mueca triste, denotando a sus hermanos que pensaba en su antigua esposa.
-Nadie te arrebatara nada, lo prometo- susurro Lucy- Estamos aqui para ayudar, para brindarles la libertad que les ha sido privada
-¿Ves a ese muchacho?- inquirió Susan señalando a Caspian (quien salto ante la repentina atención) mientras el niño solo asentía- Algún día, cuando todo esto termine, sera vuestro nuevo rey y, se encargara de reconstruir todas las hermosas ciudades Narnianas que han sido olvidadas. Habra luz, colores y hermosas casas para cada uno de vosotros, en nuestro tiempo incluso existía un mercado ¡Los mejores bailes de mi vida los he experimentado allí!
Narnia es una tierra salvaje, sin reglas, un lugar donde cada uno puedo expresar sus individualidades sin preocuparse de la mirada ajena. Narnia es una tierra de libertad y, nosotros solo queremos ayudarlos a reconstruir su antigua gloria.
-Solo queremos pequeño Odin, que crezcas en un mundo sin miedo- sonrió Peter alborotando su cabello con nostalgia- Un mundo distinto al nuestro
-Así que Vendabal- regaño Edmund cargando al niño- Olvida toda esa locura de reorganización de viviendas, nosotros estamos perfectamente bien con dormir debajo de las estrellas ...Ahora peque ¿Quieres batirte a un duelo de espadas?
Edmund y, Peter caminaron junto al niño hacia las afueras del mausoleo, sin percatarse del silencio sepulcral que reinaba entre sus súbditos. Susan sonrió internamente para sus adentros, mientras el príncipe la miraba inclinando la cabeza. Con descaro, le guiño un ojo cuando nadie estaba mirando y, con un brazo rodeo a su hermana y, se encamino hacia la improvisada cocina.
-¿Necesitáis ayuda en la cena chicas?
Nadie veía niños ya, fueran lo que fueran esos jóvenes, la corona brillaba sobre ellos sin necesidad de portarla.
Caspian abrió los ojos perezosamente, media sonrisa tiraba de sus labios mientras miraba de soslayo, a la madre de su hijo.
-Hola- susurro aferrándose aun más a su cintura, sin percatarse del todo de donde estaba. Sintió su mano correr por sus cabeza, incitándolo a seguir durmiendo- lo lamento princesa, me he quedado completamente dormido ¿Que hora es?
-Pasa una hora del medio día, si no me equivoco cariño- susurro la muchacha, peinando su cabello. Caspian se quedo estático, una hora del medio día, eso quería decir que en aquel momento la cocina estaría completamente llena- ¿Ocurre algo Cas?
El muchacho salto de su lugar, intentando recuperar la compostura, sin embargo, de no ser por tres mujeres, estaban completamente solos.
-Um... lo siento ... no fue mi intención dormirme aqui- exclamo hacia la anciana y sus acompañantes. La mujer le dio una sonrisa desdentada, mientras le alcanzaba una taza humeante de té.
-Todo el mundo esta afuera, han organizado una especie de fogón contra el mal clima ... o al menos asa lo llamo Edmund. Estela, Mariet y Joset me han estado haciendo compañía.
-Estábamos hablando de nuestro porotito-comento alegre- Estela me aseguro que ella tampoco aumento mucho de peso durante su embarazo
-El tamaño del niño es acorde a la madre mi rey- confirmo la anciana- su majestad es pequeña, por lo que el bebe es correlativo a nuestra reina
-Cada embarazo es diferente- continuo Joset- algunas tienen una barriga enorme y, otras pequeñita ... no entiendo como aquel hechicero pudo decirle tal cosa ¡Incluso me sorprende de Cornellius! ¡Él lleva años sabiendo todas estas cosas!
-Algo raro sucede con ese hombre- aseguro Mariet- tiene un aura extraña, antes se pasaba horas aqui sentado charlando con nosotras ¡Ahora casi que ni nos reconoce!
-Por otro lado majestad, ¿Ya saben como lo llamaran?- inquirió Joset cambiando de tema, bajo la fulminante mirada de Mariet, quien estaba ansiosa por compartir sus teorías conspirativas.
-Rillian- sonrió el muchacho dando el ultimo sorbo a la taza de té- su nombre es Rillian
-¿Así que es niño?
-Eso asegura Susan- río, besando la mano que tenia apoyada en la encimera- Y yo no soy quien para contradecir a una mujer embarazada
-En eso tiene razón mi rey- rio la ancana- el instinto de madre de esta muchacha es muy fuerte ¡Yo no dudaría de sus palabras!
-La reina nos ha contado su historia ¡Sois tan dulces!
-¡Bah, deja de fisgonear Mariet!- refunfuño la anciana arrojándole un repasador- Mis queridos muchachos, es un día hermoso ¡Ir afuera y, disfrutar del sol! ¡Incluso les he preparado una pequeña cesta para que puedan ir a hacer un picnic!
-Gracias mis señoras- dijo el muchacho con una leve inclinación - por todo
Susan le sonrió desde su lugar en la mesada, se veía tranquila, con una paz que el muchacho no observaba desde hace semanas. El rey dudaba que las mujeres entendieran lo que habian echo esas pocas horas por ella.
-Mi lady- dijo con una reverencia besando sus manos- ¿Me permite escoltarla?
Susan rio y, se aferro a su cuello sin pensarlo, besando fugazmente sus labios.
-Iría con usted hasta el fin del mundo mi señor
-Soy un hombre afortunado- les comento a las ancianas con un guiño juguetón, mientras las tres señoras reían. "Gracias" volvió a decir con mímica, mientras Susan parloteaba alegremente en sus brazos.
-Y ahora a donde vamos majestad- chillo divertida la muchacha mientras avanzaban por los pasillos desolados.
-¿Confías en mi?- inquirió besando sus labios enternecido por la sonrisa que danzaba en sus labios.
-Tu dirás entonces, mi valiente caballero
-Tengamos una aventura princesa- rio tirando de un candelabro detras del cual, se escondía una puerta secreta.
-Entradas secretas ...- inquirió besando su cuello, mientras el rey tomaba una antorcha del pasillo para iluminar el camino- Que oscuro y sexy majestad ...
-No tienes idea- rio acariciando su abdomen
-¿Cuantas cosas le has agregado a este castillo?- susurro mordiendo el lóbulo de su oreja
-Tendrás que descubrirlo con el tiempo hermosa ...
Susan rio y, se acurruco más sobre su pecho, viendo danzar las sombras en el pasillo. Era un pasaje extraño, lleno de piedras preciosas que daban un ligero resplandor a todo. Le daba tranquilidad de cierto modo, como si todo allí la instara a dormir una siesta.
No supo cuando sus ojos se cerraron pero, de repente el muchacho estaba besando la curva de su cuello mientras susurraba su nombre.
-Abre los ojos princesa- inquirió depositándola en una superficie mullida. La joven lo miro somnolienta, un brillo extraño lo cubría todo. Con dificultad se incorporo, mirando a enorme tiburón que pasaba frente a ellos. Momentáneamente se quedo muda, abrazando a rey por la espalda.
-No tengas miedo mi amor- sonrió el muchacho besando su frente, nosotros podemos verlos a ellos, pero ellos no se percatan de nuestra presencia. Susan miro inquieta a su alrededor, estaban en una especie de cueva submarina, cuyas paredes eran totalmente translucidas permitiéndoles observar la enormidad del mar. El lugar estaba iluminado por las mismas piedras preciosas del pasillo y, sobre el suelo, descansaba una manta con desenas de miro patidifusa a su alrededor, su bebe pateaba nerviosamente en su interior.
-Es bellísimo- susurro sin separarse un segundo de él mientras varias lagrimas traicioneras surcaban sus mejillas.
-Su, si esto te da miedo podemos ...
-Es solo que ... la ultima vez que estuve en el agua, en mi mundo, fue durante el accidente ... lo habia olvidado pero, extrañamente todo volvió a mi en este lugar, el agua subiendo ... los gritos ... la sangre ...
-Shh ... esta bien cariño ... lo siento, lo mejor sera regresar ahora- susurro besando su frente en simpatía, sin querer pensar en el momento en que alguien acabo con su vida, en cualquiera de los dos mundos.
La muchacha tomo su brazo y, negó con la cabeza, una sonrisa acuosa tiro de sus labios mientras se dejaba caer en los cojines
-Me prometiste un picnic especial, ahora cuéntame ¿Qué es este lugar?
Se pasaron horas charlando, riendo de ocurrencias sin sentido, contemplando la vista que los rodeaba. Caspian le explico, que habia pasado la mayor parte de su vida estudiando los cielos y, que ahora, quería dedicar otra parte de la misma a estudiar el océano. Nadie sabia de aquel pasaje, fue un regalo de Aslan ante su coronación, el león sabia que construiría el castillo así que le dejo instrucciones de donde encontrarlo cuando la obra estuviera finalizada.
-Creo que es hora de volver princesa- murmuro el rey adormilado- se esta haciendo tarde y, tus hermanos seguramente querrán saber de tu paradero.
La muchacha se negó, reticente de abandonar su almohada, el rumor de las olas era realmente adormecedor
-Cinco minutos más ...
-Entre tu y yo, nuestro hijo sera el más holgazán de Narnia- sonrió con ternura hacia la joven
-Muchacho inteligente- balbuceo apretando con más fuerza el nudo en su camisa
-Ya vamos Osito- inquirió con cariño, besando su abdomen
-¡Bésame!- se quejo nuevamente
-¿Vuelve a extorsionarme majestad?
-¿Quieres que me levante?- protesto empujándolo y, abrazando una de las almohadas
-¿Te he dicho que tienes un trasero precioso? - murmuro acariciando su cintura, la muchacha salto ligeramente cuando sus dientes apretaron el lugar antes mencionado
-Hermoso- susurro volviendo a besar el mismo punto
-Así no nos iremos de aqui genio- bufo en medio de una carcajada
-Pues si hay que hacer el sacrificio ...
-Te aprovechas de una pobre mujer embarazada- refunfuño infantilmente
-Me temo mi amor, que es todo lo contrario ...
-Claro que ...
Caspian la giro gentilmente, recostándose sobre ella. La muchacha quedo muda ante la sonrisa juguetona que bailaba en sus labios.
-Quizás tengas razón princesa- sonrió apoderándose de sus labios. Amaba besarla, cada beso era diferente, como una puerta para descubrir más profundamente el alma del otro.
-Es hora de volver- susurro cargándola en brazos, sin romper del todo el beso que compartían.
-Aguafiestas
Susan se paso el resto de la tarde perfeccionando la técnica de tiro de sus arqueros, mientras Caspian junto a sus hermanos trabajaban en la lista de personas para el nuevo consejo.
Cuando la noche cayo, Susan caminaba agotada de aquí a allá, ayudando a las muchachas de la cocina a repartir los víveres. No importo cuanto se lo pidieran, la chica no escucha razones, por su mente bailo la frase "tercos como mulas", como años atrás los habia apodado Q.A haciéndola sonreír.
Caspian le sonrió de medio lado, cuando dejo la ultima bandeja en la mesa de un viejo hombre y, su familia. La muchacha camino tranquilamente a su encuentro, sin esperar la efusividad de su prometido. El muchacho la abrazo sin darle tiempo a nada, elevándola varios pies del suelo.
-Aqui esta ella- sonrió ante el chillido de sorpresa de la joven- Me han llegado rumores ya sabes ... reina rebelde no se comporta bien
La muchacha bufo, intentando zafarse- Sois todos unos cotillas, ¡Estoy embarazada, no enferma!
-Hay que tomarse las cosas con calma preciosa
-Mira quien lo dice- refunfuñe- ¡Ya bájame!
-Cásate conmigo- rio besando su nariz.
-¿Qué? ¿Cariño estas perdiendo la memoria?- inquirió dejando de luchar por un momento
-No- sonrió de manera picara, varios los miraban y, la chica no hacia más que enrojecer ¡Eran reyes por el amor de Aslan!- pero estoy cansado de esperar ¡Cásate conmigo hoy! ¡En este momento!
-¡Claro que no! ¿Acaso te has vuelto loco?- chillo entre carcajadas- no puedes hacer lo que quieras en cualquier momento
-Soy el rey- sonrió el muchacho con suficiencia- y no pienso bajarte hasta que aceptes
-Puedes estar seguro de que se te acalambraran los brazos antes de que eso pase
-¿Apostamos?- sonrió el muchacho con una ceja levantada
-Caspian ...- susurro la muchacha acalorada- estas haciendo una escena ¡Esto no me gusta!
-Entonces cásate conmigo- sonrió, no era la sonrisa de un rey, era la sonrisa de su Caspian, esa que le reservaba para cuando estaban a solas.
-Odio las bodas de invierno- argumento- tendrás que esperarte hasta la primavera
-Tácticamente estamos en primavera preciosa ...
-¡Ya bájame! - bufo molesta, sintiendo su estomago levemente revuelto ante tanta atención- Cas ... bájame o te vomito encima, tu eliges ¡Estamos aplastando a Rillian y, tu hijo el celoso va hacerme devolver todo el picnic ...
Caspian resignado la soltó, besando la comisura de sus labios
-Salvada por la campana- sonrió, inclinándose y, besando su mano- ¡Ven! ¡Vamos a sentarnos!
¡Jodido seductor de cine mudo! Penso la muchacha para sus adentros.
Edmund los miro con una ceja alzada cuando se dejaron caer a su lado.
-Linda escena, pájaros del amor- rio bajo la mirada fulminante de su hermana.
-Cállate- Siseo mientras el muchacho jugaba distraídamente con su cabello. Susan lo forzó a soltarla y, miro hacia el frente con una sonrisa tensa.
-Entonces- continuo- Supongo que ya tienen a los nuevos miembros del consejo-sonrió mirando a las personas al rededor de la mesa
-Son grandes noticias- sonrió Lucy
-Es un gran honor servir a sus majestades y, al rey Caspian- sonrió Buscatrufas mientras el joven volvía a jugar con su cabello y, la miraba embelesado ignorando a todos en la mesa.
-El honor es nuestro querido amigo- sonrió su hermano, notando las extrañas actitudes del gran rey
-Cásate conmigo- le volvió a decir el muchacho abrazándola por la cintura y, enterrando la cabeza en el hueco de su cuello haciéndola saltar.
-Cas, aqui no- le susurro codeándolo levemente. Edmund estallo en carcajadas mientras los demás miraban abochornados.
-Cariño, ¿Te sientes bien?- inquirió la muchacha acariciando inconscientemente su cabello- estas actuando algo extraño ¿No te interesa hablar del consejo?
El muchacho volvió a negar con la cabeza, reusándose a separarse de ella.
-¿Ha tomado algo?- le consulto a su hermano con la ceja levantada. Peter parecía que le arrancaría la cabeza en aquel instante.
-Solo una copa de vino elfico, con los demás miembros del consejo- respondió simplemente, encogiéndose de hombros.
- Chartenua Casie- ayudo Q. A mientras la muchacha abría los ojos asustada- ¡No creo que el muchacho se haya emborrachado con eso!
-No esta borracho idiotas- se quejo forzándolo a soltarla. Caspian le sonrió infantilmente de medio lado, sus ojos estaban vidriosos y, solo deseaba tocarla. Susan toco rápidamente su cabeza, mientras desprendía un par de botones de su camisa tocando sutilmente la culebra de puntos rojos en su pecho.
-Vamos por un medico cariño- susurro besando su frente bajo la atenta mirada de todos.
-¿Por que? ¡Estamos tan cómodos aqui! ¡Cásate conmigo e iremos a donde tu quieras!- sonrió con picardía tratando de abrazarla nuevamente.
-¿Esta drogado?- inquirió Matthew con una ceja levantada, tratando de no reír de su amigo.
-¡Lo han envenenado idiotas! ¡Es condenadamente alérgico! No esta borracho ¡Esta delirando de fiebre!- exclamo furiosa la joven en un intento de ponerlo de pie - Si no recibe un maldito corticoide en menos de media hora, sus pulmones se cerraran ¡Y adiós rey de Narnia!
La mitad de la mesa dejo caer sus cubiertos mirándose horrorizados -¡¿Vais a sentarse ahí todo el día viéndose como invesiles o alguno me conseguirá un maldito medico?!- les grito colorada, sin lograr que el muchacho se parara. Todas las mesas aledañas comenzaron a prestar atención.
-Te ves tan condenadamente linda cuando regañas a los demás- rio el joven robándole un beso mientras, las lagrimas de la muchacha caían por sus mejillas -¿Por que lloras mi amor?
-Colabora conmigo Cas- susurro acariciando su mejilla mientras sus labios temblaban- bastante trabajo me da ya Rillian, no te pongas caprichoso tu también ...
El rey le sonrió con cariño, limpiando delicadamente sus lagrimas - Te seguiría hasta el séptimo infierno preciosa
-Arriba- le dijo Peter tomándolo por los hombros mientras el joven protestaba
-¿Puedes llevarlo a la habitación? Lucy e Isabella te ayudaran- inquirió su hermano mientras la joven rodeaba su cintura- Buscare algo para ayudarlo
La muchacha asintio, ignorando todo el barullo a su alrededor. Caspian simplemente rio, besando su cuello.
No caminaron medio metro en el pasillo, cuando el rey volvió a hablar.
-Lucy, convence a tu hermana que se case hoy conmigo- suplico infantilmente, haciendo un mohín con los labios
La muchacha le sonrió con ternura, no importaba que tan mal estuviera el gran rey, su hermana siempre seria su primer pensamiento.
-Me casare contigo cariño, lo prometo- respondió con dulzura la joven- solo vallamos a la habitación primero
-¿No se supone que es al revés?- rio robándole otro beso de sus labios- No me opongo ya sabes ... pero primero deberíamos estar casados ...
Susan sintió todos sus colores subir, mientras ambas jóvenes reían con disimulo.
-Es extraño como todo gira- alcanzo a comentar el muchacho, antes de caer como peso plomo, arrastrando a la joven en el proceso, quien cayo encima suyo con un chillido de sorpresa.
-¿Cas?- inquirió rápidamente sin importarle el dolor de su cuerpo, pero el muchacho estaba completamente inconsciente. Los gritos de la multitud no se hicieron esperar.
-¿Susan estas bien?- cuestionaba una y, otra vez su hermanita mientras la joven no sacaba sus ojos de su prometido, quien estaba pálido como un fantasma.
-Se ha roto la cabeza ...- susurro la muchacha acomodando sus mechones rebeldes
-Tranquila- dijo su hermano mayor colocando una mano en su hombro- El medico esta en camino, permítenos subirlo a la camilla ¡Todo estará bien!
