Lo primero que vio al despertar fueron dos hermosos ojos marrones viéndola con ternura.
-Buen día mi amor- sonrió el joven rey besando su nariz- ¿Te he dicho que amo verte dormir?
-Buen día- murmuró la joven, aferrándose a su cuello y,enterrando el rostro en su pecho mientras el muchacho reía y, la estrechaba cariñosamente en sus brazos.
-¿Que hora es?- se quejo frotando su rostro contra su cuello- Hay demasiada luz ...
-Creo que pasan de las once preciosa ...
-¿Que haces todavía aquí?-cuestiono dándose vuelta en sus brazos para que la luz no le diera de lleno en los ojos. El rey la abrazó por detrás acariciando su abdomen.
-Peter me ha dado la mañana libret
-¿Nuestro Peter?- inquirió frunciendo el ceño- debió haber estado borracho ...
- El mismo- afirmó- le comenté anoche que no te sentías bien cuando fui por unos papeles y, prácticamente me ha ordenado vigilarte hasta que Lucy termine de ayudar en el hospital de campaña.
-¡Valla!- exageró- y yo que creí que me amabas
-¡Oh, claro que no! ¡Mi corazón pertenece a vuestro hermano!
La joven estalló en carcajadas mientras el joven rodaba con agilidad y, se cernía sobre ella.
-Te amo- susurró mirando sus brillantes ojos azules llenos de alegría- ¿Quieres tomar un baño conmigo?
- En un momento- sonrió, estirando los brazos a su cuello para cerrar la distancia entre ellos.
Lucy gritó aterrada cuando llego al inicio del pasillo, atrayendo la atención de todos los curiosos que salían de la fiesta.
-¡Caspian!- grito corriendo rápidamente hacia su hermano
-¿Que está pasando aquí?-grito Peter acercándose rápidamente a ellos. La Niña se quedó estática a su lado y, lo miro expectante, temerosa de confirmar sus sospechas. Las lágrimas caían libremente por su rostro. Peter se agacho a su lado, sin cuidado con la sangre que lo rodeaba. Con cuidado, lo volteo, lanzando una súplica silenciosa a Aslan mientras buscaba su pulso.
-Esta vivo- suspiro mirando a la joven- han fallado por muy poco a su corazón
Lucy se dejó caer a su lado y, con manos temblorosas desenroscó el vial.
Caspian respiro con dificultad, antes de por fin abrir los ojos.
-¿Que Paso?- inquirió con un suspiro ronco, intentando levantarse- ¿Susan esta bien?
El gran rey explicó rápidamente cómo lo habían encontrado mientras el vial terminaba de cocer su carne.
-Muchachos- dijo la pequeña Pevensie a sus espaldas. Ambos jóvenes se pararon a su lado, mirando aterrados la escalera llena de sangre, suficiente sangre para acabar con la vida de alguien.
-La empujaron- susurró Caspian recordando los últimos acontecimientos, Lucy se agachó a su lado, tomando la corona ensangrentada que yacía en el piso.
Ambos reyes se miraron antes de echarse a correr a las caballerizas.
-Majestad- corrió un fauno hacia la joven- han encontrado a Lady Juliet inconsciente y muy mal herida en uno de los pasillos, los guardias la han llevado a la enfermería.
Lucy asintió antes de dirigirse a paso rápido hacia allí. Con destreza dejo caer una gota de la poción entre sus labios.
Poco a poco el color fue retornando a sus mejillas, Lucy estaba a punto de irse de la habitación cuando la joven la agarró fuertemente del brazo.
-Majestad... -gimió sin abrir los ojos
-Lo siento Julls, no tengo tiempo ahora ...
-Majestad... -insntio apretando más fuerte su mano para que no se liberara de se agarre- Majestad... la reina
- La estamos buscando, yo realmente lo siento pero debo irme ...- exclamo soltándose de sus manos y caminando hacia la puerta
-Lucifer ha elevado un hechizo, han forzado al bebé a darse vuelta en su estómago y, solo la magia podrá sacarlo ... Lucy, ninguno de los dos sobrevivirá
Caspian tenía grabado a fuego el terror de sus ojos contemplándolo sobre la base de la escalera. El rey se sentía impotente ya que sabía, que no importaba que tan rápido corriera, jamás la atraparía a tiempo cuando la sombra de su ex consejero se cernía sobre ella. Era un fracaso, estaban a menos de un mes de cumplir nueve meses y, la había dejado sola, plenamente consciente del peligro que corría su vida cada segundo que pasaba. Jadis iba a matearla.
Edmund y Lucy entraron corriendo en los establos mientras los guerreros se alistaban velozmente para salir. Las campanas de guerra sonaban por todo el castillo, no había Narniano sobre aquellas tierras que no supiera que su rey lo llamaba a pelear.
-Peter- chilló La Niña corriendo rápidamente a su hermano mayor, quien se encontraba en una esquina. La niña susurró rápido su último descubrimiento antes de que ambos lo miraran, Caspian notó rápidamente como su rostro se transformaba aún más. Con seriedad camino a su lado, colocando una mano sobre sus hombros, Lucy y Edmund lo miraban con pesar detrás del gran rey.
Nadie quiere ser el portador de más malas noticias.
Susan no paraba de llorar, se sentía vacía. Se sentía rota, se sentía sucia.
Grito otra vez, cuando un latigaso la forzó a seguir caminando, su vestido estaba echo girones. Su pierna estaba doblada en un ángulo extraño, por lo que realmente no podían esperar que fuera muy rápida con una sola pierna y un bastón. Rezo por su bebe, rezo con todas sus fuerzas para que resistiera hasta que su familia los encontrase, ella aguantaría hasta que la oscuridad eterna la engullera por completo.
Con una carcajada, el viejo Telmarino la empujó nuevamente al suelo. A lo lejos, en la bruma que se había transformado su visión, le pareció contemplar el monumento de Aslan, pero no duró mucho, porque Lord Creight, la todo de los pelos y la arrastró cuesta abajo. Escucho muchas risas y, recibió varias patadas, pero la joven solo cerraba fuertemente los ojos, únicamente concentrada en proteger su abdomen.
-Bienvenida a su última morada "mi reina"- sonrió Cornellius con lujuria- Quizas podríamos divertirnos un poco con usted antes de que empiece el espectáculo.
Susan sintió náuseas, cuando una tercera voz entró en jugo.
-¡Malditos idiotas!- exclamo Jadis entrando en la recámara- Necesitó al niño vivo para la ceremonia ¡Mis disculpas querida!
-Mis hermanos vendrán por mi-gruñó la muchacha, sintiendo los helados dedos de la bruja clavarse en su piel.
-Cuento con ello Susan- sonrió- Sin embargo, tu tienes un par de horas para que el amanecer esté sobre nosotras. Temo que no serán gratas para ti querida, nuestro hechizo retrasa el parto pero no el dolor ¡Solo yo, puedo sacar a tu hijo de tu vientre! ¡Que te diviertas!
Susan dejo escapar un sollozo ahogado, mientras se aferraba con fuerza a su bebé, al oír las puertas cerrarse.
-¿Mi reina?- oyó a sus espaldas una voz que le causó escalofríos. Pero no era posible, ella lo acababa visto irse.
-¿Profesor?
Los caballos corrían y, corrían sin descanso, a merced de un reloj que daba sus últimas campanadas. La nieve caía con fuerza imposibilitando la vista, todos podían ver la desesperación del rey escrita en cada línea de su rostro.
Un grifo bajo en picada a su caso, informándoles de la aglomeración de criaturas extrañas alrededor del monumento de Aslan. Los reyes maldijeron su suerte, porque de ser cierto, una hora más de viaje los esperaba y sólo Aslan sabía lo que les costaría abrirse paso hasta la reina.
-Usted... usted acaba de salir por esa puerta- tartamudeo la muchacha aterrorizada, aferrándose fuertemente a su estómago.
-Me temo majestad, que ese sujeto es es Mikkel, mi hermano gemelo- explico para confusión de la chica- ha estando ocupando mi lugar hace aproximadamente un año y medio
Susan lo miro con los ojos completamente abiertos, antes de dejar escapar un grito ahogado ante una nueva contracción
-¡Por Aslan!- se sorprendió el anciano notando su estado- Déjeme ayudarla mi reina
Con pasos lentos, la ayudo a sentarse sobre la mesa de piedra, mientras la joven intentaba en vano recuperar el aliento. Ninguno dijo nada por un buen tiempo, asimilando internamente la presencia del otro.
- Si disculpa mi indiscreción majestad, ¿Como es que habéis vuelto? -inquirio el profesor con educación, tratando de sacarla de su estado de shock.
-Es una larga historia- susurró acariciando su abdomen, delirante de dolor- tuvimos un accidente hace unos cinco meses y, aparecimos en el salón de baile durante el cumpleaños de Caspian.
-Ya veo- procesó el hombre- estoy seguro de que mi muchacho está muy feliz de tenerlos de vuelta, sin embargo, la situación en la que nos encontramos denota que algo no anda bien ¿Correcto?
- Hay una maldición- susurró con los ojos cerrados- La bruja blanca caminara sobre esta tierra nuevamente, cuando en el amanecer se alimente de mi bebe ...
-¿Y el padre del niño mi reina?- inquirió el anciano- si me permite la indiscreción claro esta ...
-Esta muerto- susurró con los labios temblando- Caspian está muerto
El ejército estaba a menos de un kilómetro, cuando un trueno resonó en el aire y el cielo se tornó rojo. Los caballos relincharon y se volvieron incontrolables por un momento, antes de que miles de criaturas invadieran el bosque.
Los hermanos Pevensie junto al rey, avanzaban rápidamente entre las filas enemigas matando a todo el que se interpusiera en su camino. Podrían ser más grandes, pero el ejército Narniano estaba furioso y eso lo volvía una fuerza imparable. Estaba casi a medio camino del monumento cuando el piso tembló y la fortaleza de piedra se contrajo sobre si misma.
Jadis entró de un portazo, seguida de Aslan. Susan parpadeo un momento hasta que comprendió que ese no era su rey. Sus ojos eran rojos como lava fundida, el mismo rojo que había visto hace unas horas en la celebración de su boda. Era quien había puesto el hechizo.
Lucifer
-Veo que atas cabos rápido querida- susurró con una voz glacial - es un placer conocerte finalmente
-Aléjense de ella- vociferó el profesor, dispuesto a proteger lo último que quedaba del legado de su amado muchacho. La risa helada de Jadis sonó en la recámara haciendo estremecer a ambos.
-Aléjate tu, viejo inútil- grito empujándolo con una ráfaga helada hacia un rincón. El verdadero profesor Cornellius se transformó poco a poco en hielo con una mirada feroz en sus ojos.
-Es hora de que empiece el show- rio la bruja empujando sus manos hacia arriba. Susan chillo mientras los escombros caían sobre ella y, la mesa a sus espaldas se sacudía fuertemente.
La mesa de piedra se elevó hacia arriba, formando una extraña especie de pirámide. Por un momento reino el caos hasta que el rugido del león lo colmó todo, no era como los de Aslan. El rugido de Lucifer te forzaba a taparte los oídos y revivir tus peores momentos.
-¡Jadis!- grito Caspian, Susan intento incorporarse con lágrimas en los ojos, pero la pata del león la mantenía en su lugar.
La bruja rio a carcajadas mientras la pelea se reanuda. Caspian esquivó un mando doble del profesor desenvainado limpiamente su espada.
-La próxima vez que intentes matar a alguien-gruñó- asegúrate de que su corazón esté realmente allí
-Yo robe tu corazón muchacho inservible, está postrado en la cima de esa colina aferrándose a sus últimos latidos ¡La pobre reina gentil! ¡No imaginas las cosas que hemos echó con tu amada en las últimas horas.
Peter vio cómo Caspian con un grito inhumano decapitaba al hombre que lo crio, antes de girarse con la capucha puesta y desaparecer entre la gente.
Lucy y Edmund luchaban codo a codo trata de de abrirse camino colina arriba.
-Es hora de tu gran final querida- sonrió la bruja. La reina intento incorporarse por décima vez en media hora y, el León aburrido bajo con brusquedad su pata mientras arrancaba de un mordisco un pedazo de carne de su pierna maltrecha dándole una desagradable fractura expuesta. Susan intento gritar pero la mano de Jadis sobre su boca acalló sus súplicas.
-Aún no
Un cuchillo de plata brillo en el aire por un momento, mientras la bruja murmuraba un extraño conjuro en una lengua desconocida. Susan respiraba con dificultades, no importaba lo mucho que lo intentara, sentía su cuerpo adormecido. Sentía la vida abandonarla lentamente.
Apúrate Caspian fue su último pensamiento antes de sentir el peor dolor que había experimentado en su vida cuando el cuchillo perforó la carne de su abdomen .
Su grito retumbó en toda la llanura, cada persona en la batalla levantó su vista en dirección al sonido, que seguía mientras la bruja metía sus manos dentro de la muchacha.
Los reyes vieron con desesperación su espalda arquearse antes de que el sonido de un llanto acompañara sus gritos. Susan contemplo por unos segundos a su hijo, antes de que las fuerzas la abandonaran. Caspian grito matando a todo el que tenía en su camino contemplando el cuerpo de la reina aflojarse y, la mano de su amada caer sin vida a su lado.
- Oh ... hola criatura preciosa- sonrió la bruja sujetando con firmeza al niño en sus brazos que lloraba como si precintiera que acababa de matar a su dulce madre- Ya ... ya... no llores niño, es hora de que acompañes a mamá
La bruja colocó al niño sobre el corazón de la muchacha, antes de elevar por última vez en la noche el cuchillo en el aire.
Lo qué pasó a continuación, fue demasiado confuso para cualquiera que no mirara de frente. Jadis trazó el cuchillo en el aire pero no alcanzó a tocar al niño porque algo se interpuso en su camino.
Su lanza había quitado otra vida, pero no la que buscaba notó con desprecio retirando la capucha del gran rey Peter que había protegido con su cuerpo al príncipe de Narnia y la miraba con altanería . Jadis grito de frustración, mientras los gritos se alzaban en el aire cuando la sangre se escapaba de la boca del muchacho que poco a poco dejaba aquel mundo.
La bruja estaba dispuesta a volver a intentarlo, cuando en un rápido movimiento una espada atravesó su corazón.
Susan la miro a los ojos, con el pedido escrito en todo su rostro mientras con una mano sostenía a su bebé. La espada de su hermano sostenida débilmente en su mano derecha.
-Juego terminado- susurró antes de caer nuevamente. Ambos reyes exaltaron su último aliente en aquel mundo que los había visto crecer y convertirse en grandes líderes mientras la bruja gritaba y su cuerpo estallaba en miles de partículas. Lucifer no estaba por ninguna parte.
Lucy y Edmund cayeron juntos al suelo, llorando desconsoladamente por su familia. Caspian estaba estático a unos metros de la mesa de piedra, no comprendía lo que sus ojos veían.
Un viento helado se levantó, empujando a todos al piso nuevamente, mientras un huracán se formaba en la cima de la pirámide arrastrando todo a su paso con un blanco enceguecedor.
Fin del primer libro.
