Quédate: Parte Dos
Capítulo 4: parte dos
Naruto estaba en su cubículo cuando llegué al piso de grabación, no pasé por inadvertida la mirada que me dio aquella rubia con la que lo vi tener sexo el primer día que vine aquí.
¡Te jodes, estúpida, yo soy la novia!
La revista con la nota que hicimos durante el día de Acción de Gracias había salido, y ahora que era oficialmente novia, notaba que las mujeres me miraban más.
Cerré con cuidado la puerta, no quería perturbarlo, tenía los ojos cerrados mientras movía la silla giratoria a un lado y al otro.
—Hola, Dulzura—dijo sin abrir sus ojos y una pequeña sonrisa se instaló en mi rostro.
—Hola.
—Llegas temprano.
El escritorio estaba completamente lleno de hojas, tanto en buen estado como completamente arrugadas y había un par más tiradas en el suelo.
—¿Que huracán paso por esta oficina?
—El huracán Hatake, No le gustó el contenido del próximo mes para el programa, digamos que, como no puede joderte a ti lo hace conmigo—masajeó su sien aún con los ojos fuertemente cerrados, así que caminé hacia él y dejé que mis manos se colaran por su cabello.
—¿Por qué joderme a mí si soy su más disciplinada trabajadora? — Comencé a masajear su cuello.
—Ohh... sí nena. Joder, creo que puedo tener un orgasmo con solo eso.
—¿No eres míster resistente? —me burlé.
—En estos momentos mis maestras de Tantra se decepcionarían mucho de mí—gimió exageradamente—¡Eres tan jodidamente buena, Hinata!
Masajeé su cabello por varios minutos más hasta que me atrajo hasta su cuerpo, dejándome sentada en sus piernas.
—Es bueno no haber tenido que ir por ti —tomo mi mentón y mirándome fijamente humedeció sus labios— y que estés de mejor ánimo.
—Sí, soy una chica muy obediente: hice lo que me aconsejó un psicólogo amigo.
Sonrió coqueto.
—¿Sabes hace cuánto no te beso, Hinata?
—¿Mucho tiempo?
Su pulgar acarició mi labio inferior.
—En estas casi dos semanas en que no he probado tus labios ni tu cuerpo—su voz era baja, extremadamente sensual— sufrí una terrible abstinencia, pero ahora voy a ser egoísta. Voy a exigir, Hinata, y tú vas a darme, te entregarás a mí como no lo has hecho en este último mes—su otra mano bordeó mi nuca.
» Aceptarás lo que te dé y lo que no te quiera dar, serás mi sumisa—iba a hablar, pero no me dejó— ¡Tsk!—negó con su cabeza— ¡Silencio, Hinata!, me importa poco si tienes o no alma de sumisa, creo que merezco tu redención—tensó su mano en mi nuca atrayéndome más a él, haciendo que nuestros rostros quedasen separados por centímetros—. ¿Entendido?
Sus ojos se fijaron en los míos y antes que pudiese pronunciar alguna palabra, sus avariciosos labios estaban atacándome con rudeza, el tacto de su lengua dominaba el beso sometiendo la mía a un asalto casi mortal; tiraba, mordía, succionaba mis labios, alterándolos simultáneamente mientras me pegaba mucho más a su cuerpo, la mano que había estado en mi mentón descendió hasta tocar mi pezón.
Gemí y jadeé llevando mis manos hasta el contorno de su rostro mientras respondía el hambriento beso que él me estaba dando; mi lengua buscó la suya intentando dominar un poco, pero Naruto se apartó tensando su mano fuertemente en la coleta baja que tenía.
—Sumisión, Hinata, o me veré obligado a darte un castigo—dijo entrecortado.
Estaba revolucionada por su beso y sus caricias, pero no pude evitar la alarma que sonó en mi cabeza.
—No soy una sumisa, Naruto, lo digo yo y lo dice el Decálogo...—no me dejó terminar, sus labios volvieron al ataque, yo lo seguí con un ritmo frenético, era una guerra demostrar quién era el mejor y, por supuesto, él me ganaba con amplia ventaja.
Sus besos fueron fieros, demandantes, narcóticos y sensuales, exigían y entregaban al tiempo que mi cuerpo entero se llenó de sensaciones que solo había experimentado con él. Naruto mordió mi labio haciéndome gemir entre el dolor y el éxtasis, lo mordí de vuelta y el tensó mucho más su amarre a mi cuerpo, quizás él me vencería, pero tendríamos una buena batalla y estaba dispuesta a dejar que mi lengua intentara nuevamente dominar la suya cuando la puerta fue abierta y miles de cosas impactaron con el suelo. Naruto se separó de mis labios y ambos miramos a la rubia del parqueadero.
—Perdón—dijo falsamente, intenté levantarme, pero él no me dejó—. Naruto, Sasori te manda a decir que apenas llegues a la cabina empezarán a grabar.
Naruto relamió sus labios con la punta de su lengua, mirando divertido a la mujer que me estaba taladrando con la mirada.
—Lara—así que, así se llamaba la muñequita de colección, sonreí internamente por mi broma—, sabes muy bien que cuando estoy con alguien siempre hay que tocar la puerta.
—Lo siento, Naruto—musitó, dándome una mirada de esas que, si mataran, el infierno estaría lleno de asesinos.
—¿Vienes conmigo, Dulzura?—Naruto me miró a los ojos ignorando a la chica.
—Por supuesto, cariño.
—¿Harán el programa juntos?—me preguntó Sasori mientras me saludaba.
—No, yo me quedaré aquí a ver como ellos trabajan ¿De qué va el programa de hoy?
—Creo que harán programa libre—dijo, encogiéndose de hombros, lo miré sin entender—. El computador seleccionará personas al azar y las llamaremos para que ellas hagan consulta.
Recordé a la chica de la cafetería y su petición, así que me levanté de la silla y salí hasta donde estaba Naruto, buscando la servilleta entre mis bolsillos.
—¿Sucede algo?—me miró preocupado. Lo tomé de la mano llevándolo hasta un rincón en la cabina.
—Había olvidado decirte fui a una cafetería esta mañana y una chica me dijo que sabía quién eras. —Naruto tensó la mandíbula—. En fin, ella me dio esto—le tendí la servilleta—dijo tener urgencia de hablar contigo — sonrió coqueto—. Sasori me ha dicho que harás un programa libre y me preguntaba si podrías llamarla y bueno...—me rasqué la cabeza.
—¡Entramos en cinco minutos!—gritó Karin.
Naruto tomó mi mentón, acercándome a él.
—¿Y qué gano yo a cambio de llamarla?
—¿Mi eterna gratitud? —me encogí de hombros.
Naruto rió, negando con la cabeza.
—Cuento las horas, nena—murmuró bajo—. Esta noche, cumplirás una de mis fantasías—me besó con la misma fuerza que había usado en su oficina, su mano apretaba mi mentón controlando el sincronizado beso de nuestros labios.
—¡Naruto, carajo, ve a ubicarte!—esta vez quien gritó fue Sasori.
Se separó de mí, no sin antes tirar de mi labio superior. Cuando me giré para ir con Sasori, Naruto me dio una fuerte palmada en el trasero, me volteé a verlo, pero él ya estaba caminando hacia su silla... ¡Bastardo!
Pero bien que te gusta el bastardito
Me senté junto a Sasori mientras lo veía hacer una cuenta regresiva con sus manos, cuando llegó a uno, Naruto habló.
—Bienvenidos a Hablemos de Sexo, con ustedes su servidor, Doctor Sex y mi compañera Karin, ¿cómo estás? —tenía una sonrisita petulante y divertida en su rostro.
—Buenas noches mi estimado Dsex, tienes una sonrisa de suficiencia en el rostro... ¿puedo saber a qué se debe?—Naruto sonrió de nuevo, era el rey y lo sabía ¡Idiota!
Y por más rabia que me diera, me encantaba.
—Creo que haré muchas cosas al acabar este programa Karin, pero luego les contaré. Esta noche, ustedes tienen la palabra; queremos que sean ustedes, nuestros más fieles oyentes los que hagan el programa de hoy, si tienen una duda o desean hablar, llámenos y con gusto le ayudaremos.
Mientras recibimos la primera llamada, los dejamos con Hot stuff, de Donna Summer.
La música empezó a escucharse y Naruto se giró hacia mí guiñando un ojo mientras sacaba su celular, Karin le decía algunas cosas, pero él solo asentía.
—Vaya, le has echado el lazo—murmuró Sasori, a lo que su ayudante solo sonrió.
—Mmm—le miré sin entender.
—A Naruto. Lo conozco lo suficiente y me podría arriesgar a decir que está sintiendo cosas por ti.—mi cuerpo entero se tensó—. Aunque es Naruto, el hombre de las mil caras... Asegúrate de que sienta algo por ti antes de que te entregues completamente a él—Sasori se colocó los audífonos dejándome algo aturdida, la canción acabó y, nuevamente, la voz de Naruto se coló en la cabina.
—Karin, mientras esperamos una de las llamadas de nuestros oyentes, ¿quieres comentar algo?
—Estuve leyendo acerca del sexo mañanero.
—Interesante.
—Y muy divertido.
—Touché.
—Dicen que es buenísimo para levantar el ánimo y mejorar dolencias en el cuerpo; según estudios, es la mejor medicina para curar la gripe.
—Entre tantas cosas, el sexo mañanero otorga muchos beneficios, no hay nada más exótico y sexy que abrir los ojos y poder tener a una mujer a tu lado dispuesta a darte los buenos días con un par de orgasmos.
—Sí, si lo dices es genial Dsex pero te olvidas del mal aliento. El cabello como nido de pájaros, además, si los ojos te lloran de noche es asqueroso.
—Bueno, eso no suena nada atractivo, es más bien como una pesadilla, pero si quieres a la mujer y te atacan las ganas, esos detalles son lo de menos. Realmente puede disfrutarse y es que, aunque los hombres siempre piensen en sexo, es en la mañana cuando verdaderamente lo desean.
—Claro que sí, la barra entre sus piernas se lo recuerda apenas despunta el sol—se burló Karin.
—A parte de eso, es lo primero en lo que pensamos al despertar y, a pesar de que suena como una locura, hay fundamentos científicos que lo sostienen y hay una razón biológica para esto. Al momento de despertar, los niveles de testosterona en los hombres alcanzan su clímax. Para los que no lo saben, la testosterona es el factor principal para el deseo sexual. No amanecemos con una erección porque seamos unos depravados sino porque la circulación de la sangre se incrementa durante la noche. Claro que esto es algo completamente inconsciente.
—Sí como no, son unos depravados. Tú acabas de decir que viven pensando en sexo—atacó Karin.
—Y no mentí—Naruto tecleó un par de números en su celular—. Tenemos una llamada al aire. ¿Pam, estás ahí?—dijo cuando escuchamos descolgar.
—Sí, aquí estoy Dsex—dijo la chica con evidente emoción.
—No te molesta que te llamé Pam, ¿cierto? —Sonreí, había llamado a la chica del café—. ¿Tienes alguna pregunta para mí?
—Sí, de hecho, la tengo—dijo apenada—. Dsex, esto no es fácil—la chica dio un largo suspiro.
—Tranquila Pam, estamos en confianza—la alentó Naruto.
—Verás, perdí mi virginidad hace ya unos meses, el chico no valía mucho la pena así que lo dejamos, pero he sentido este deseo recurrente de estar con él nuevamente y, Dios, me estoy convirtiendo en un polvo seguro y no quiero eso.
—Eso es chica, así se habla—dijo Karin.
—En fin, he estado masturbándome... mucho, podría decir —otro suspiro—. Dsex ¿está mal que me masturbe muy a menudo? ¿Esto afectaría mi relación sexual más adelante?
—Bueno Pam, tu cuerpo está en un estado de abstinencia y eso es normal. En ocasiones, la masturbación puede llegar a ser más placentera que el mismo coito, te estás conociendo a ti misma y eso es un gran lujo, ya que, a través de la masturbación femenina, las mujeres tienen la posibilidad de descubrir las zonas más sensitivas y placenteras de sus cuerpos, así que no hay nada malo que te masturbes una o diez veces en una semana.
—¿De veras? Estaba pensando que me iba convertir en una ninfómana, gracias Dsex. Por cierto, tu novia es muy mona y tu secreto está a salvo conmigo.
Lo miré para ver su reacción, pero él solo sonrió y luego, escuchamos el sonido que nos aclaraba que Pam había colgado.
—Seguimos en "Hablemos de Sexo", si tienes una duda o necesitas una consulta llámanos estamos aquí para complacer, los dejamos con Like a Virgin, de Madonna.
La música volvió a inundar la cabina y Naruto se levantó de la silla caminando hacia mí.
—Te juro que no le dije tu verdadero nombre—dije apenas lo vi.
—Lo sé, te creo. Muchas personas se están dando cuenta ya... no me importa lo que se habla de mí, es mi trabajo, no mi nombre ni mi empresa— sacó una botella de agua de una de las neveras portables que había en la cabina—. Sasori, trata de pasarme varias tandas de llamadas juntas, por favor.
El chico asintió y Naruto se retiró de la cabina, esperó en la silla masajeándose suavemente su sien, Karin lo miró preocupada, pero él solo bufó antes de recomponerse.
Sasori dio la señal de que entrarían nuevamente al aire y ella tomó el micrófono.
—Seguimos en "Hablemos de Sexo". Antes de la llamada de Pam, Dsex y yo hablábamos sobre el sexo mañanero, Dsex nos decía que es algo realmente biológico y yo, no le creo—dijo burlonamente.
—Y lo es—la cortó Naruto—. Tal vez lo último que se te venga a la mente al despertar sean las probabilidades de tener un orgasmo, pero esta opción no deberías descartarla tan fácilmente porque, además de ponerte de buen humor desde el principio del día, también podría hacer maravillas con otras partes de tu cuerpo —sonrió ladinamente.
—La Universidad de Queens ha descubierto que el sexo mañanero disminuye las posibilidades de tener un infarto y ayuda a la circulación de la sangre—Karin leyó—. También es súper efectivo para eliminar la migraña, inflamación y dolor en las arterias. Y, como todos saben, es ideal para bajar de peso ya que, en cada sesión, quemas 300 calorías.
—Por eso yo tengo tan buena forma—se burló Naruto y en ese momento una nueva llamada entro—. Hablemos de Sexo, ¿con quién tengo el gusto?
—Sophía...
—Bueno Sophía, en que puedo ayudarte.
La voz de Naruto fue suave, aterciopelada, como si infundiera confianza a la chica.
—¿Quiero aprender y hacer del sexo tántrico parte de mi vida, ¿qué me recomiendas hacer para iniciarme?
—Mmm, en nuestra página Web hay varios enlaces que pueden ayudarte Sophía, pero el sexo tántrico se trata de relajarse; el Yoga puede ayudarte con eso y sobre todo con tu pareja, recuerda que se basa en caricias e ir lento.
—Ok, gracias Dsex.
Colgó e inmediatamente Sasori pasó una nueva llamada. Un oyente al azar que seleccionaba el conmutador y le explicaba qué debía hacer más no que preguntaba, lo que me daba a entender que las preguntas eran reales. Esta vez Karin atendió.
—¡Hola! Soy una gran fan del programa y me encanta escucharlos, soy V, llamo desde San Francisco, mi pregunta es sencilla y sé que ya hablaron del tema, pero tengo curiosidad.
—¿Sobre qué es tu pregunta?—dijo Naruto y bebió un poco de agua.
—La pregunta es acerca del sexo anal, más que todo es ¿por qué las mujeres lo consideran tan tabú para hablarlo en público y por qué en la intimidad no lo son? Es tan ambiguo y a la vez, tan natural...
—Sabes, yo también me hago esa pregunta—sonrió Karin—. El sexo anal es algo completamente normal y placentero, un orgasmo anal puede llegar a ser diez veces más placentero que uno vaginal.
Podría ser mil veces más placentero pero no me gustaba la idea que Naruto o ningún otro hombre empujara su polla por mi trasero. Naruto sonrió, una mirada de maldad cruzo sus ojos y negué por inercia mientras él me veía y susurraba algo para mí.
Ni loca lo dejaría meter su miembro ¡en mi trasero! ¡Ni muerta! Este hombre era perverso. Lo observé para decirle con la mirada, más bien para ordenarle que si él pensaba en sexo anal, yo cortaría su pene en pedazos ¡si señor! Mas el idiota sonreía. Tan seguro de sí mismo ¡imbécil!
Sí, pero estás loca por él.
Naruto se acercó al micrófono.
—Para la mayoría de las mujeres ésta práctica no es tan placentera. Quizás el placer que tiene el sexo anal no es tanto físico como mental y a lo mejor, no es tan excitante con una desconocida porque no implica el mismo grado de "entrega" que sí implica con alguien que, al aceptar, está revisando sus convicciones y rompiendo tabúes para dar un paso adelante en su vida sexual. Pero, el sexo anal, también es excitante por su rareza, por la dificultad de su consecución y por lo extraordinario que es.
» No es cosa de todos los días... Creo que existen muchos tabúes todavía en ese aspecto, hay personas que están en contra, otras que están a favor, todo depende del gusto de la persona ya que muchos hombres y mujeres consideran que la práctica del coito anal es algo aventurero y divertido, mientras que otros lo miran como algo sucio, perverso y doloroso.
» Esta práctica sexual requiere grandes dosis de mutua confianza, lubricación, capacidad de comunicación y paciencia por parte del hombre, que no puede moverse tan enérgicamente como lo haría durante el coito vaginal porque corre el riesgo de dañar tejidos muy delicados. La sumisión física y psicológica que conlleva esta práctica, tiene para muchos hombres y mujeres un gran atractivo como alternativa ocasional al coito vaginal.
» En realidad, la mujer debería controlar el ritmo y la profundidad de la penetración. Como debe ocurrir en cualquier práctica sexual, nadie debe sentirse obligado a practicar el coito anal solo porque su pareja se lo pida. El sexo para ser placentero, siempre tiene que ser elegido.
Una llamada más entró a la cabina.
—Hablemos de Sexo, ¿con quién tengo el gusto?
—Sal—dijo la chica con burla—. ¿Quiero saber cómo alistarme para el mañanero? Por aquello que dicen de que huele la boca y el pelo enmarañado—Naruto rió, una sonrisa abierta y limpia por la espontaneidad de la chica.
—Bueno Sal, no es como algo que podamos evitar a no ser que sujetes bien tu cabello; por el mal aliento ni te preocupes, te aseguro que el aliento de tu pareja será igual —se burló y la chica también lo hizo.
—¡Te amo Doctor Sex!—gritó Sal emocionada. —Eres el mejor y espero escucharte por muchos años más.—El rostro de Naruto se contrajo y dejó de reír. La chica colgó y Sasori pasó otra llamada.
—Soy Ang, quiero saber cómo carajos saben los hombres si una mujer es o no es estrecha—Naruto volvió a reír.
—Mmm... cómo explicarte con un ejemplo práctico—seguía sonriendo—. El miembro del hombre no es piel muerta, obviamente sabemos si estás más dilatada o estrecha Ang, es algo de lógica supongo, es por eso que a muchos nos gusta el sexo anal. —Jesús se metió en el "nos".
Olvídalo Naruto Uzumaki.
—Por el grado de estrechez del recto, es más placentero, si podríamos llamarlo así.
La chica colgó y una nueva ronda de música fue colocada por Sasori, Naruto seguía masajeándose su sien, sacudió su cabeza mientras hablaba algo con Karin, a lo que ella reía. Miss you all over de Exile se escuchaba; cuando terminó, Karin despidió el programa y el cartel luminoso en el que se leía "Al aire", se apagó.
—Entonces, ¿ya está listo el programa?—pregunté a Sasori.
—Sip y es temprano, Karin tendrá tiempo para arreglarse para su evento —sonrió—. Ty, ven aquí—el chico se acercó y Naruto entró a la cabina—. No hay que editar nada esta vez, gracias a Dios. Excelente programa, Naruto—dijo Sasori mirándolo—. Ty, ya sabes lo que tienes que hacer esta noche a la hora del programa—el chiquillo asintió.
—Podemos irnos ya, tengo el tiempo justo para arreglarme —musitó Karin.
—Ve bajando preciosa, termino de darle instrucciones a Tyler y estoy contigo—dijo Sasori sin mirarla, Karin asintió, dio un beso en su mano y luego simuló enviárnoslo a todos. Naruto se acercó a mí, besando mi cuello suavemente y haciéndome temblar al sentir sus labios en mi piel.
—Naruto—murmuré, Sasori y Ty estaban con nosotros.
—Vámonos, la noche es joven y necesitamos comer y tener fuerzas para lo que tengo preparado.
Condujo hasta un restaurante sencillo pero no por ello menos elegante, agradecí mentalmente haberme vestido bien esta mañana. Él seguía masajeándose la sien o apretándose el puente de la nariz ocasionalmente, pero, a pesar de eso, sus ojos brillaban diferentes, era como si en su cabeza estuviese tramando algo muy perverso.
—Entonces, te toca escribir otro libro erótico —dijo antes de tomar un poco de vino de su copa.
—Sí, la verdad no quiero pensar en ello ahora, buscaré un abogado para desligarme completamente de Hatake Editores.
—Bueno, tienes la historia de Fûka—negué—. Quieres escribir otro libro.
—Creo que escribiré algo referente al sexo tántrico, cualquier cosa corta—me llevé mi copa a los labios—. Como te dije, no quiero pensar en ello ahora. Hanabi me escribió—susurré.
Naruto colocó los cubiertos en la mesa y suspiró.
—He estado hablando con ella estos días, más como psicólogo que como amigo—estiró su mano hasta tomar la mía—. Ella te quiere Hinata, me habló del diario de tu madre.
—Prefiero que lo dejemos en Hanna, el título de madre se gana y mi madre fue mi abuela o al menos, lo intentó.
—¿Quieres hablarme de ella? —musitó sin soltar mi mano.
—Me gustaría hablarle a Hanabi pero sé que va a nombrarme el dichoso diario, va a instigarme hasta que lo lea y ya he leído suficiente.
—¿No lo leerás? —negué—. Entonces, por cobardía ¿no vas a saber qué fue lo que pasó realmente?
—Pasó que Hanna le abrió las piernas a un muchachito, se embarazó, intentó abortarme, pero no pudo, me tuvo y me regaló a George.
—¿Estas completamente segura?
—No quiero hablar más de esto—retiré mi mano de la suya. Y el resto de la cena fue en silencio.
Mientras conducíamos por las calles de Manhattan, Linkin Park se escuchaba desde la radio; iba tan metida en mis pensamientos que solo sentí cuando Naruto aparcó el coche frente a un lugar con muchas luces.
Reconocí el lugar inmediatamente.
—No entrare ahí, Uzumaki.
—Quiero bailar, Hinata, hace mucho que no lo hago y quiero que me acompañes; luego te llevaré a casa y te follaré hasta que alguno de los dos diga basta... Hasta que tú digas basta. Baja del auto —musitó antes de salir.
Como la vez anterior caminó hacia un chico falsamente rubio y habló con él, dos minutos después ambos se dirigían al coche.
—No lo haré—dije cuando abrió mi puerta.
—Baja, Hinata—crucé las manos en mi pecho, finalmente, no podía obligarme—. Bien, lo diré así: o bajas del auto o yo entro y conocerás mi peor faceta como dominante y azotaré tu trasero hasta que esté tan rojo como un tomate maduro—su voz era ronca y cruel, estaba segura que era capaz de hacerlo.
—Solo bailar, y te digo que no soy muy buena—siseé bajándome del coche.
—Estás conmigo, y yo soy el mejor en todo.
Me dio una de sus sonrisas de autosuficiencia y bufé; él chico se llevó el auto y juntos caminamos hasta la gran cola. ¡Joder, no podía creer que este lugar tuviese tanto público!
Un chico, también rubio, dejó que Naruto se colara y entramos bajo abucheos. Genial, caminamos hasta el letrero que tenía el nombre del lugar "Fetiches".
—¿Recuerdas el orden de los colores?
Bufé
—Amarillo si quieres ver; rojo si quieres participar; anaranjado si solo quieres bailar y blanco. El blanco no es opción.
—Correcto.
—Dijiste que solo bailaríamos.
—Pensé que quizás habías cambiado de opinión —sonrió y lo halé de la mano hasta la puerta anaranjada.
Detrás de esa puerta era un mundo completamente diferente, las paredes estaban llenas de espejos que hacían que las luces de colores ubicadas en el techo se viesen por todos lados, estaba oscuro como una discoteca normal y era de dos plantas. Era el lugar más loco al que había entrado; la música estaba altísima y mientras caminaba con Naruto, podía ver cómo miles de jóvenes bailaban unos pegados contra otros.
Una chica rubia, de esas que son más plástico que carne, nos entregó un par de carpetas que intuía era como un tipo de menú. Era la primera vez que veía que en una disco te entregaban "menus"; había estado anteriormente en una disco con los chicos, pero nosotros habíamos pedido directamente de la barra. Había más gente en la pista que en las mesas; miré a la chica que nos atendía, tenía como una especie de uniforme: unas botas hasta la rodilla, un pequeño pantaloncito en cuero y una blusa roja con el nombre del local.
Nos llevó hasta una mesa del segundo piso, nos sentamos frente a frente y pude notar que en ningún momento coqueteó o sonrió con Naruto; al parecer, tanto plástico le había quitado expresión. No sabía si alegrarme o enojarme por ello, Naruto se veía completamente violable, tenía una camisa blanca remangada hasta los codos y un pantalón de lino gris, su cabello era una maraña indomable, más que todo por mi masaje capilar cuando estábamos en su cubículo.
Suspiré sonoramente escuchando la canción mientras veía a mi alrededor, me di cuenta que las mesas casi todas estaban arriba, mientras que, en la parte de abajo, había unas barras sujetas a la pared y la pista que se iluminaba bajo la multitud. Por un segundo, todos mis sentidos se concentraron en la canción que estaba sonando, pero no la conocía.
Naruto miraba las carpetas y yo quería irme, no me sentía bien aquí. La gente debajo de nosotros se movía al compás de la canción, cuerpos pegados el uno con el otro, caderas moviéndose en una misma dirección. Ino, seguramente, se volvería loca en este lugar. Empezaba a hacer calor por lo que me quité la chaqueta y la bufanda colocándolas sobre la mesa, la chica rubia estaba esperando por la orden a una distancia prudente.
Miré un poco más el local; un Dj tocaba desde una plataforma sobre nosotros, la música era sensual, pegajosa y vi mucha gente abandonar la pista, tomar sus cosas e irse, pero, así como se iban, seguían entrando muchas más.
Naruto llamó a la rubia con un gesto y ella caminó hacia nosotros.
—¿Te decidiste?—Naruto asintió.
—Tráeme un vodka y un Fuck me hard.
La chica asintió y se fue rápidamente, Naruto tomó mi mano sobre la mesa.
—Perdón si fui grosero allá afuera y gracias por bajarte del auto.
—Amenazaste con azotarme, ¿no? —dije cortante.
—Te he pedido un Fuck me hard, contiene vodka, amaretto, licor de frambuesa, licor de durazno, jugo de naranja y arándano—arrugué el rostro —. Sabe bien y es lo menos fuerte en esa lista.
—¿Pediste licor para ti?
—Una copa de vodka, nada fuerte nena.
—Se supone que no debes beber, estás tomando medicinas.
—Es solo un trago Hinata, ven—tomó mi mano—. Vamos a bailar un poco.
—No Naruto, tengo dos pies izquierdos o derechos, ya vinimos hasta aquí tomémonos un trago y listo, además, no sé qué música está sonando.
—Es un clásico Do you think I'm sexy de Rod Stewart. Diviértete Hinata, eres joven, pero actúas como anciana Dulzura. La vida es una sola y hoy estamos, mañana no sabemos, además, ya te dije que yo soy el mejor en todo. El baile es solo dejarse guiar, quiero que te olvides de todo lo que ha pasado en estas dos últimas semanas y seas una chica acorde a tu edad.
La camarera llegó con nuestras bebidas.
—¡Joder, eso fue rápido!
—¡Vamos, Hinata!, fondo blanco y bailamos—bebí mi trago hasta el fondo, estaba fuerte pero delicioso. Naruto sonrió y lo vi murmurarle algo a la chica antes de tomar de golpe su trago y arrugar el rostro ante el vodka, no había que ser genio para saber que eso era lo que él había pedido.
—¿Podemos dejar esto aquí?—dije mostrándole mi chamarra y la bufanda.
—Por favor, dale a Günther esto y dile que lo deje en mi auto—le guiñó un ojo y la chica sonrió.
Bien, no era tan plástica como parecía.
Bajamos las escaleras hasta llegar a la pista y Naruto me pegó a su cuerpo para empezar a bailar. Sus manos repasaban mis costados y se sujetaban a mi trasero mientras él se restregaba en mí ¿o yo en él? No lo sabía, tenía mis manos atadas a su cuello; sin duda alguna el vaso con licor había hecho su efecto y después de un par de canciones más volvimos a la mesa.
No teníamos ni cinco minutos de haber llegado cuando "Betty", la chica rubia, que nos había atendido había dejado dos vasos más en nuestra mesa, lo tomé rápidamente bajo la atenta mirada de Naruto y tomé su mano; otra vez quería volver a la pista, quería sentirlo nuevamente tan cerca de mí. Él tomó su bebida y tomó mi mano para volver a bailar, estaba a punto de decirle que nos hiciéramos un lugar en la barra, la discoteca parecía estar más llena pero, aun así logré coordinarme. Bailamos una y otra y otra canción más y la música cambió de un momento a otro a una más rápida.
Me separé de Naruto un poco, bailando por mi cuenta, dejé que mis caderas siguieran el ritmo de la música, nunca había sido buena bailando pero él me daba confianza, lo vi sonreír torcidamente antes de apretar su brazo en mi cintura y pegarme a su cuerpo, estaba sudando por la cantidad de gente del lugar, sus cabellos se pagaban a su frente y su pecho subía y bajaba de una manera vertiginosa; él me atrapó nuevamente después de unos minutos y anudé las manos a su cuello, moviéndome como él lo indicaba.
Naruto quitó las manos de mi cintura mientras subía una por mi espalda y, carajo, podía sentir todo mi cuerpo conectado a una toma corriente, movía mi cintura apretándome contra la gruesa erección que notaba a través del pantalón, la mano de Naruto llegó hasta mi cabello y quitó la goma que lo ataba, yo moví la cabeza desordenándolo un poco y entonces, me besó.
Fuerte carnal y violento, su boca sabía a soda y vodka, además del exquisito aroma que desprendía su cuerpo. Me pegó más a él logrando que gimiera cuando sus caderas embistieron las mías, haciendo que las telas de encaje de mis bragas rozaran mi clítoris, las manos de Naruto acariciaron el contorno de mi cuerpo mientras seguíamos besándonos como si no hubiese fin, mientras bailábamos como si fuéramos uno solo.
Jadeó entrecortadamente cuando fui yo quien embistió sus caderas, soltó mis labios y me miró con hambre, el iris de sus ojos estaba completamente dilatado, podía sentir el latir de su corazón a la par del mío; él soltó mis labios y siguió moviéndome contra su cuerpo, el sudor había ajustado su camisa y debajo de ella podía palpar sus músculos con mis palmas; me lancé a su boca, hambrienta por un beso y lo sentí sisear cuando mi lengua intentó dominar la suya.
Seguimos besándonos hasta que el cuerpo reclamó por aire.
—¡Demonios, nena! Necesito un maldito trago o reventaré el jodido pantalón—susurró sobre mis labios tomándome de la mano y acercándose a la barra, el barman le sonrió reconociéndolo.
Naruto tomó lo que fuera que había pedido y me pasó un vaso con licor, lo probé para ver si era el mismo que había estado tomando y así fue, por lo que tomé un sorbo intentando regular mi respiración; uno de los taburetes que estaban en la barra central se desocupó y Naruto se sentó ahí, pidiendo nuevamente un vaso de lo que él estaba bebiendo.
Mientras se lo daban, se sentó con las piernas abiertas y encajó mis piernas entre las de él.
—¡Cristo!—tocó mis labios con uno de sus dedos—. Si he de morir, que sea entre tus brazos—me pegó más a él, nuestras caderas casi juntas... Lo besé porque no quería hablar de separación ni muerte, pero para Naruto parecía ser algo constante.
—No debes beber mucho, eres el conductor designado—dije riéndome, no estaba completamente ebria pero sí algo achispada.
—Solo es soda.
El barman entregó su trago y él lo acercó a mi nariz, tomé otro sorbo de mi bebida mientras el sacaba su tarjeta de crédito dándosela al chico; pasó sus manos por mi cintura, agarrando fuertemente mi trasero. El chico volvió con la tarjeta y la factura, lo vi guardarla en su bolsillo antes de murmurar.
—A la pista, Hinata—se levantó y caminó a través del río de personas hasta llegar a una esquina de la pista, nuevamente me dejé guiar por él, por lo avaricioso de su toque y la sensación de sentir su cuerpo junto al mío.
The Hills en la voz de The Weekends se empezó a reproducir y la gente pareció aumentar el ritmo, me giró dejando que mi espalda golpease su pecho y su erección acabara pegada a mi espalda baja, rodeó mi cintura con su brazo y ambos empezamos a movernos a la vez.
Recosté mi cabeza a su duro pecho cerrando los ojos y dejando que fuese su cuerpo y la música que me guiaran; tarareé la canción mientras sus manos acariciaban mi cintura para luego llevar mis manos hasta su cuello, sus manos subían y bajaban por mi costado, las luces fuertes se apagaron dejando solo las más tenues y él, aprovechó para acariciar mis pechos sobre la tela de mi suéter, jadeé cuando sentí mi pezón endurecerse bajo su tacto, besó mi cuello y su mano izquierda se deslizó hasta tocar mi vientre, pegándome más a su cuerpo si era posible; miles de sensaciones me recorrían mientras sentía la mano escabullirse entre mis vaqueros, hasta llegar a mis bragas de encaje.
—Naruto...—murmuré con voz ronca, sintiendo cómo sus finos dedos acariciaban los pliegues de mi sexo húmedos por el baile.
—¡Oh santo cielo!—murmuró, dejando que sus dedos masajearan mi clítoris—. Vámonos de aquí nena... o te follaré sin importar que estas personas nos vean—sacó su mano de mi interior rápidamente, y me giró presionando mis labios contra los suyos por unos segundos antes de sacarme de ahí.
No recuerdo muy bien cómo salimos de "Fetiches" solo sé que Naruto manejó como maniático hasta llegar a su casa y, tan pronto el ascensor cerró sus puertas, me vi acorralada entre su duro cuerpo y las paredes metálicas del mismo; su boca tomó la mía fieramente y sus manos subieron mis piernas hasta que quedaron enredadas en su cintura.
Naruto gimió cuando nuestros sexos se rozaron a través de la ropa, embistió mis caderas mientras yo sentía que el aire escapaba de mí, era necesidad, adicción, el deseo recorriendo cada una de mis terminaciones nerviosas, la emoción intensa que engloba mi deseo por él, podía sentir las leves contracciones de mi sexo, mis pezones duros taladrando su pecho, mis manos tiraban de los cabellos de su nuca mientras él seguía embistiendo; había pasado muchos días sin él y, en este momento, lo deseaba como el náufrago desea tierra, como el sediento anhela por agua...
Iba a morir calcinada por él, iba a reventarme contra una pared pero ya no había escapatoria para mí. Amor... no, era más que amor, era el deseo de ser todo lo que él necesitara, su amante, su amiga, su mujer, tal cual como él había sido para mí en estas dos semanas, aferrarme a él y disfrutar todo lo que quisiera darme para que, cuando ya no estuviésemos juntos, los recuerdos diesen paz a mi alma.
La campanilla del ascensor nos avisó que habíamos llegado al pent house de Naruto, apretó sus brazos a mi cintura y caminó hasta su departamento sin dejar de besarme. Lo sentí digitar el código de acceso varias veces pues siempre le daba error, colocó la palma de su mano y sentí como la puerta se abrió para nosotros.
Entró y me recostó en la pared con un poco más de fuerza, sus labios avariciosos besaban mi cuello succionando cada pedazo de piel que tenía a su alcance. Naruto atacó mis labios con vehemencia y lujuria; no había control, solo el deseo de unirnos y yo estaba igual. Detuvo el beso mirándome a los ojos y sus dedos recorrieron mis labios hinchados, el fuego en sus ojos, la rigidez de su cuerpo...
¡Oh Dios, solo protégeme!, me voy a quebrar, me voy a...
—¿Qué estamos haciendo, Hinata?—la voz de Naruto salió extremadamente ronca, podía sentir su miembro encajado entre mis piernas, aún con nuestra ropa puesta.
—No... no lo sé—acaricié su rostro con mi mano—. No quiero saberlo, ni buscarle una explicación.
Sus labios se unieron a los míos, sentir su cuerpo pegándose aún más a mí, era un aliciente. En este momento no me importaba nada, ni lo que empezaba a sentir por él, ni la dura pared a mi espalda, solo sentir sus labios moverse entre los míos era lo que necesitaba.
—No quiero herirte...—mordió mi mentón—lo que tenemos acabará, eres consciente de ello—asentí, reclamando sus labios—no quiero lastimarte.
—¿Podemos hablar de esto después?—rogué.
Sus manos quitaron unos mechones de cabello de mi cara.
—Quiero que seas consciente de esto, de lo que somos.
—Lo soy.
—Júrame que no te enamoraras de mí—murmuro besando mi cuello.
—Naruto—susurre con voz ronca.
—¡Júramelo, Hinata!—sus ojos se encontraron con los míos— Dime que no te enamoraras de mí.
—No, no me enamorare de ti—susurré agonizante—. No quiero sentir nada por ti—besé su cuello—, y sé lo que somos, eres mi maestro— succioné su piel—y yo soy tu aprendiz. Tenemos un pacto.
No sabía si se lo decía a él o a mí misma.
Naruto separó su rostro del mío y tomó mi mentón entre sus dedos, sus ojos encontrándose entre con los míos fuego abrazador lujuria descontrolada.
—Aclarado el punto, quiero que cumplas una de mis fantasías— susurró con voz gutural.
—¿Cuál?
—Quiero dominarte, Hinata. Quiero que hagas cosas para mí placer.
Podía pedirme el cielo y yo se lo iba a conceder. La abstinencia de estas dos semanas también me había afectado no me importó el Decálogo y si era o no una sumisa.
—Está bien.
—Ve a mi habitación y espérame desnuda, Hinata...—me dio una mirada que no supe descifrar—. Esta noche... soy tu señor.
Continuará...
