Quédate: Parte Dos


Capítulo 5: parte dos


Desperté a la mañana siguiente cuando el sol se coló por las puertas del balcón, miré el reloj en la mesa de noche y gemí al ver que eran las 8:45, tenía sueño, pero también la imperiosa necesidad de ir al baño.

¡Demonios, si teníamos dos horas de habernos quedado dormidos era mucho! No pude evitar darle una mirada al hombre que estaba a mi lado, se veía profundamente dormido y relajado. Estuve tentada a acariciar su hermoso rostro, pero negué con la cabeza y me levanté lentamente de la cama, siseando cuando mi pie tocó el suelo, Naruto había sido inclemente conmigo.

En un primer momento había pensado que por haberse corrido en el templo toda nuestra clase quedaría reducida a lo que pasó en ahí. ¡Qué ilusa! Él se había vuelto una bestia sexual una vez que me tuvo a su merced y no paró hasta que mi cuerpo fue una masa gelatinosa en sus manos.

Caminé hacia el baño quejándome silenciosamente con cada paso que daba. Una vez que estuve debajo de los chorros de agua tibia mis ojos se cerraron recordando lo que había sucedido la noche anterior: no solo había disfrutado del sexo anal cuando me había jurado a mí misma que nunca lo intentaría sino que estuve jugando a ser sumisa; pero, vamos, también había dicho que nunca aceptaría la propuesta de Naruto y heme aquí, convertida en toda una máquina sexual, nada mal para una chica que hasta unos meses era impoluta.

Una vez que estuve seca, me paré frente al espejo observando las

"heridas de guerra" que me habían quedado y me perdí disfrutando de los recuerdos de la noche anterior, pero fue cuando abrí el botiquín de Naruto que todo mi cuerpo se puso en tensión al mirar la cantidad de medicinas que había ahí.

Era más de lo mismo, pero aun así era preocupante ¿Cuántas pastillas puede tomar una persona con tensión alta?

¡Joder!

Salí del baño con prisas hasta la sala de Naruto y tomé mi propia caja de pastillas, las conté brevemente antes de tomar la del día, no podía olvidarme de una de estas, al menos hasta que mi período hiciera acto de presencia y fuese a inyectarme el nuevo anticonceptivo. Volví al baño y tomé el cepillo de dientes que Naruto había comprado para mí.

—¿Qué haces despierta?

Enfoqué la mirada en el espejo para verlo. Naruto estaba recostado en el marco de la puerta, se veía jodidamente sexy, tenía una pequeña sombra de barba y sus ojos se veían somnolientos y cansados, aun así, vagaron por mi cuerpo y una pequeña sonrisa se instaló en su rostro cuando cambié mi peso de un pie a otro y siseé

—Vuelve a la cama—caminó hacia mí y besó suavemente la unión de mi cuello y mi clavícula—es temprano—pegó su torso a mi espalda.

—Debo irme—intenté separarme.

—Es sábado, Hanabi no está, volvamos a la cama y durmamos un poco más,

Sus labios tocaron mi cuello y mi cuerpo se erizó ante su toque.

—Naruto...

—Solo quédate—me giró entre sus brazos—, quédate este fin de semana—murmuró, cepillando mis labios con su incipiente barba.

¿Cómo se supone que debería negarme a un fin de semana juntos?, pero, no podía, estaba empezando a acostumbrarme a su compañía y eso no podía ser.

—No pienses, Dulzura.

Sus labios depositaron un beso en mi mentón. A pesar de acabarse de levantar su aliento no era desagradable, besó una de mis mejillas y luego la otra hasta fundir sus suaves, carnosos y adictivos labios con los míos, sus manos delinearon mi cuerpo hasta acariciar mi trasero, mordí su labio y él siseó, alzando mis piernas para que las anudara a su cintura, entre besos y caricias volvimos a la habitación.

Una vez en la cama, me entregué una vez más a él, con la firme convicción de sellar el corazón a este sentimiento que no era posible entre él y yo.

Estuvimos toda la mañana en la cama, muchas de esas horas durmiendo. Cuando despertamos, él volvió a pedirme que me quedara en medio de uno de esos besos pasionales que hacían que me olvidase de todo. Una vez que acepté, no me dejó vestir, pero no volvimos a hacer el amor. ¡Corrección!, volvimos a tener sexo.

¡Recuérdalo! esto es sexo, Hinata. Aunque empieces a sentir más es Naruto

Uzumaki, el soltero de oro de Nueva York, el dios del Sexo y tu tutor...

Estaba agotada física y mentalmente, por lo cual estuvimos hablando de todo y nada; me habló sobre sus viajes y sus aventuras en India, no supe nada más del mundo exterior y la verdad, no me importaba. Me sentía cómoda, Naruto y yo, desnudos, en su cama, riendo y conversando, me hacía sentir en casa.

Lamentablemente, esta no era mi casa.

Cerca de las dos de la tarde decimos pedir algo de comer a domicilio. Entre sushi, pizza y pasta, el sushi fue el ganador así que comimos mientras veíamos El sorprendente hombre araña. Confieso que de los súper héroes de Marvel, Spiderman era mi menos favorito, yo era más Ironman o el Capitán América, a pesar de que podría compararme con Peter Parker.

—¿Sabes?—rodé los ojos cuando lo escuché hablar, se venía otro de sus análisis cinematográficos—, esta película es una pérdida de dinero y tiempo, algo para que los nerds gasten su dinero en cine—lo miré sonriendo porque muy en el fondo pensaba lo mismo.

» Es la misma historia del origen de Spiderman, solo que, con un actor cara de muñeca, tú sabes, para que las nenas vayan a verlo, igual que Superman—puntualizó —. El tipo no aporta más de lo que aportó McGuire en su momento, bueno, además de retorcerse como si hubiese tenido una sobredosis de cocaína, romper todas las putas cosas de la casa, actuar como un idiota niño mimado cada vez que puede y cambiar a la sexy Mery Jane por Gwen.

—Kristen Dunst no es sexy—ataqué—, es pálida y lo único que hacía en esas películas era gritar.

—¡Y cómo gritaba!—cerró los ojos e hizo una mueca morbosa.

—¡Pervertido!

—¡Joder! a estas alturas de tu vida ya deberías saberlo—sonrió torcidamente—pero, volviendo la película, en Spiderman uno—que es cuando la puta araña lo muerde—él pelea con el jodido Duende Verde y en esta, pelea con el Doctor Lagarto además que es el personaje más cliché de toda la historia.

—Tú colocaste esa película, pensé que te gustaba—mordí un roll de sushi y mastiqué lentamente.

—Naah... quería que supieses mis apreciaciones sobre ella y de paso, joderte un poco una película más.

Tomé otro rollo y se lo tiré, pero él la atrapó con su boca.

—¡Delicioso, nena!, debí pedir ese—dijo masticando y robándome una rueda de pescado.

—¡Oye, es mía! Eres un tragón—dije señalándolo con los palitos chinos, el siguiente movimiento no lo vi venir. Naruto me empujó sobre el colchón quedando sobre mí e inmovilizando mis manos con las suyas.

—¡¿A quién le dijiste tragón?!—dijo fingiendo enojo.

—¡A ti!—lo reté—Eres un tragón y un ladrón.

Se cernió aún más sobre mi cuerpo, atacando mis costados mientras me retorcía debajo de él, nunca me habían gustado las cosquillas porque me dejaban sin aliento y...

—¡Naruto!—sentía que el aire escapaba de mis pulmones—¡Naruto, no puedo! ¡basta!—dije con temor—¡Por favor! no puedo respi... ¡Naruto! —se separó de mí riendo mientras yo buscaba la manera de que le llegara aire a mis pulmones.

—Hinata—dijo cuando dejó de reír—. ¡Hinata! carajo, intenta calmarte nena, respira despacio. ¡Mierda! Respira conmigo—se le veía realmente angustiado mientras yo intentaba retomar mi respiración—. Eso es nena, despacio... ¿por qué demonios no me dijiste que sufrías de ataques de pánico? Recuéstate—ordenó, acomodando mis piernas sobre la cama.

» La poca comida que quedaba estaba sobre las sábanas fue retirada y recolocada en la mesa de noche, respiré fuertemente sintiendo a Naruto acariciar mis cabellos con sus dedos, la primera vez que alguien me hizo cosquillas me desmayé y el pobre Sai pensó que había acabado con mi existencia— ¿Estás bien?

—Nunca más vuelvas a hacerme cosquillas—jadeé y lo vi soltar un suspiro, mientras colocaba un mechón de mi cabello tras mi oreja.

—Nunca vuelvas a asustarme así—su voz estaba cargada de preocupación—. Casi muero antes de tiempo

Inhalé fuertemente, el rostro de Naruto estaba muy cerca del mío y no pude evitar que mi mano acariciara su mejilla.

—¿Por qué siempre hablas de la muerte?—se tensó y suspiró, tomando mi mano y dejando un beso en la palma abierta.

—Porque es lo único que tienes seguro en la vida. —Su voz fue melancólica, se había acabado el juego—Sabes que naces, pero nunca sabes cuándo mueres, es algo de lo que no puedes escapar, seas un chico o un adulto.

La forma en cómo sus palabras salían de su boca, me provocaban dolor en el pecho, deseaba levantarme y abrazarlo, lo iba a hacer justo cuando Closer empezó a escucharse y Naruto salió de la cama buscando su celular.

—¿Qué onda, Sasuke?—contestó, luego de ver la pantalla— ¿Esta noche? —sus ojos se encontraron con los míos—. No te pongas melodramático, Sasuke —bufó—. ¿Es seguro que Sakura vaya a ese tipo de lugares? Digo, por su estado—se pasó la mano por el cabello.

Naruto se había colocado unos pantalones de yoga cuando el pedido había llegado y yo había aprovechado ese momento para colocarme una de sus camisas, además, había abierto el balcón para que la habitación se aireara un poco—. No lo sé, Sasuke— frunció el ceño—. Sé que es una de nuestras bandas favoritas. Eres exasperante, ¿lo sabías?—sonrió—. Está bien, amor, nos vemos en unas horas—se burló—. Te amo, nene —sonrió abiertamente y luego colgó.

—¿Pasó algo?

—Sasuke, Sakura, Karin y Sasori nos invitan a un concierto de la mejor banda de Metal del mundo: Mettalica—dijo saltando en la cama mientras simulaba tocar una guitarra.

—¿Nos?—pregunté con una ceja arqueada.

—Sip, nos... Si tú no vas, no iré a ningún lado.

—No sabía que tocaban hoy.

Se sentó a mi lado y sus dedos me jalaron la camisa, hasta dejarme el hombro expuesto.

—Mmm... yo sí sabía, pero tenía cosas más interesantes que hacer— besó mi hombro descubierto—. Entonces, ¿vamos?

—Nunca he ido a un concierto de esa banda y conozco muy pocas de sus canciones.

—Hay que hacerte un exorcismo mujer—dijo sentándome en su regazo—. Anda, vamos con los chicos, aunque si quieres que nos quedemos aquí, tengo muchos planes para entretenerte —succionó el lóbulo de mi oreja mi cuerpo entero se estremeció ante la sensual caricia.

—Sai ama esa banda—dije ignorando el temblor en mi voz —, los sigue desde que era un niño—recordé los posters de revista que Sai tenía en su habitación.

—¿Te parece que le diga a Sasuke que consiga dos entradas más, una para Ino y Sai?—su lengua lamía toda la piel que estaba a su alcance.

—No sé si sea buena idea, tú sabes, el embarazo de Ino—gemí.

—Creo que Sakura tiene un poco más de tiempo y Sasuke asegura que estaremos ubicados en un buen lugar.

—En ese caso, Sai estará eternamente agradecido contigo—susurré con voz queda.

—Prefiero tu agradecimiento, Dulzura— dio un nuevo beso en mi hombro y sonrió presumido, acariciando mis pechos por sobre la tela de su camisa.

Deslicé mis manos por su nuca y lo besé, estaba segura que un beso más no empeoraría mi situación.

—Tienes que llamar a Sasuke si quieres una buena recompensa—le dije con voz coqueta, cuando nuestros labios se separaron. Naruto alcanzó su celular y oprimió una tecla rápidamente.

—Sasuke, Hinata, Ino y Sai van con nosotros. Genial tenías las boletas, te amo hermano... Nos vemos ahí —colgó

—Nos encontraremos con Sasuke a las 17:45... ¿En dónde estábamos?— sonrió mostrándome sus dientes perfectos.

—En que debo ir a casa para buscar ropa—Naruto frunció el ceño y aproveché para salir de su regazo—no tengo bragas ni sostén —él gruño chistosamente.

—Ve a cambiarte—dijo con voz juguetona, antes de darme un pequeño azote en el trasero.

Ino y Sai estaban emocionados por ir al concierto, afortunadamente el pequeño estaba con la mamá de Ino, así que tenían la noche libre, habíamos quedado de vernos en mi casa para así solo llevar un coche.

Durante el viaje a mi departamento, no pude evitar ver a Naruto, se había colocado unos vaqueros de talle bajo y un suéter negro, una chamarra oscura para el frío, tenía una bufanda atada a su cuello y su cabello se había secado y ahora, tenía ese peinado post sexo que tanto me gustaba.

—¿Sabes, me vas a desgastar? —arqueó una ceja en mi dirección y sentí como el sonrojo cubría mi rostro—. Eres tan predecible, Hinata— sus dedos acariciaron mi mejilla intensificando el sonrojo—. ¿Tienes ropa apropiada para ese tipo de eventos? Podemos parar en algún lugar— entrecerré mis ojos entorno a él mientras lo veía sonreír.

Llegamos a mi departamento rápidamente, para ser sábado, la ciudad estaba bastante tranquila. Dejé a Naruto en la sala y corrí a mi habitación; me había dado una ducha rápida en su casa así que era solo buscar la ropa indicada.

Escuché el timbre de la puerta y le grité a Naruto que abriese mientras me colocaba unos vaqueros y un suéter cuello alto negro.

—¡Combinamos!—chilló mi amiga emocionada entrando a mi habitación.

—¡Ino!

Ella estaba prácticamente igual que yo, solo que tenía unas botas hasta la rodilla.

—¿Botas o zapatillas?—dijo sentándose en mi cama.

—Zapatillas—dije sentándome a su lado—. ¿Esto no afectara al bebé? —le pregunté preocupada.

—Llamé a Gaara, me dijo que siempre y cuando no hiciera movimientos bruscos, todo estaría bien con Junior—acarició su hasta ahora inexistente vientre.

—¿Junior? ¿No has pensado que puede ser una niña?

—Algo me dice que es un niño. Tú sabes, instinto de madre —sonrió y yo sonreí con ella.— Si es una niña quiero un nombre que convine con el de Inojin—fruncí el ceño.

—¿Ya has pensado alguno?

—No, pero algo se me ocurrirá—Ino me dio un abrazo y yo la atraje fuertemente a mí.

—Hinata—Naruto llegó hasta la habitación—, nena, tenemos el tiempo justo.

El trayecto hasta el Madison Square Garden fue ameno y divertido,

Sai estaba muy emocionado y junto con Naruto hablaban de Lars Ulrich y James Hetfield, que por lo que había escuchado eran los creadores de la banda. ¡Joder, no tenía idea quiénes eran esos tipos! Cuando llegamos al lugar donde nos encontraríamos solo Sakura y Karin estaban esperándonos ya que Sasori y Sasuke estaban en la fila de la entrada esperando por nosotros.

Karin me dio un gran abrazo, pero Sakura aún me miraba con cierto recelo, cosa que no entendía, Ino y Karin prácticamente se nos adelantaron mientras Sai y Naruto seguían hablando de la bendita banda de la que no conocía absolutamente nada. Sakura iba a mi lado, pero completamente en silencio, de esos que no son para nada cómodos, suspiré fuertemente ajustando mi bufanda.

—¿Cómo va todo con Naruto?—preguntó de pronto tomándome por sorpresa

—Bien, ¿cómo se suponía que debía ir?—Metí las manos en los bolsillos de mi chamarra—. ¿Cómo va el embarazo?

—Bien, como se supone que debe ir—se encogió de hombros y sonreí ante su respuesta.

Naruto tomó mi brazo, sacándome la mano del bolsillo de la chaqueta para anudar nuestros dedos.

—¿Tienes frío, Dulzura?

—No, estoy bien.

La entrada al lugar fue caótica, nunca había visto tanta gente en mi vida, una vez pasamos la taquilla buscamos donde ubicarnos, a pesar de estar en un área "especial" había una gran cantidad de personas, poco a poco el estadio quedó completamente lleno, Sasuke, Sasori, Sai y Naruto se colocaron detrás de nosotros mientras se veía el personal de logística ultimando detalles antes que los músicos saliesen a escena.

—No sabía que te gustaba este grupo—dije a Ino y ella me sacó la lengua y me enseñó el dedo, antes de gritar algo así como "soy yo la que vive con Sai". Sakura le dijo algo y ambas se enfrascaron en una conversación amena; al parecer, Ino le caía mejor que yo.

Los minutos iban pasando y las personas se movían en las gradas superiores, Sasori y Karin estaban en una pequeña burbuja en donde solo cabían ellos dos, abrazados haciéndose cariñitos.

—Estás muy pensativa—dijo Naruto, colocando su mentón en mi hombro.

—Ya que estoy sin hacer nada, trato de salir del bloqueo que tengo con respecto a Tanahi y Menma.

—Me dijiste que se reconciliarían.

—Sí, pero también estaba pensando que, si los dejaba separados, no tendría que pensar en otra historia.

—Eso es justo lo que quiere Kakashi nena, quiere que hagas dos historias por una, algo se nos va ocurrir para el nuevo libro—enarqué una ceja en su dirección—. Antes que se acabe nuestro trato, por supuesto—susurró bajo.

Sentí como si una espina se enterrara en mi corazón.

—Está empezando a hacer calor—dije quitando mi bufanda y cambiando el tema, aun teníamos un mes por delante.

—Cuando el concierto empiece, será peor. Pero eso no importa, conocerás la buena música.

—¿Eres muy fan de la banda?—pregunté intentando quitar la sensación de mi pecho.

—Cuando teníamos trece años, Sasuke, Karin y yo teníamos nuestra propia banda de metal en el ático de la casa, Sasuke quería ser baterista, incluso no dejaba que le cortaran el cabello—sonrió ante el recuerdo—. Ellos eran sus ídolos así que me contagió; no soy una fan enamorada, pero tienen buenas letras, excelente sonido y el montaje es fenomenal.

Las luces se apagaron en todo el recinto.

—¿Ya?

—Ya, mirada al frente Dulzura y a disfrutar—murmuró con evidente agitación en su voz, sus ojos brillaban como los de Inojin en mañana de Navidad, sonreí de solo sentir su emoción.

Luces de colores encendiendo y girando en todas las direcciones, los gritos de los miles de espectadores, los sonidos de la guitarra empezaron a escucharse sobre las voces de los fans y los reflectores se centraron en el escenario mostrando a cada uno de los integrantes. El baterista tocaba con energía mientras que los que sostenían guitarras y bajos se alternaban por todo el espacio. Sasuke cargó a Sakura en sus hombros no sin antes guiñarme un ojo y Sasori y Sai hicieron lo mismo.

Naruto sonrió pícaramente, pero me negué a que él me alzara, así estábamos bien por el momento, fuegos artificiales empezaron a salir del escenario y la gente enloqueció cuando el vocalista de la banda saludó a la audiencia, podía sentir la emoción de Naruto.

El sexólogo, el maestro y el empresario habían quedado atrás encerrados en el clóset con su colección de Armani, para dejar salir al chico de 29 años que en realidad era. Sabía algunas de las canciones gracias a Sai y, afortunadamente, conocía esta y solo fue que el vocalista empezara para que el Madison Square Garden se encendiera con 'Enter Sandman'.

La banda cantaba una canción tras otra, parecíamos chiquillos saltando uno al lado de otro; Naruto no me había alzado y ahora Karin estaba a nuestro lado junto con Sasori puesto que ella le había pedido bajar, la música a pesar de ser estridente era relajante al tiempo, la chaqueta me asfixiaba, pero estaba feliz, estaba haciendo algo que nunca había hecho: divertirme con mis amigos, con la persona que empezaba a amar, aunque no pudiese decírselo.

Karin empujó a Naruto y él se tambaleó un poco mientras la empujaba de regreso, era increíble verlos así. Sai, Ino, Sasori Karin, Sakura, Sasuke. Naruto me estaba dando momentos únicos dentro y fuera de la cama, el vocalista dijo algunas palabras antes de empezar a sonar la música de entrada de la siguiente canción.

'Master of Puppets'... lo que Naruto me había susurrado al oído. Mientras me apretaba más a su cuerpo y cantaba pegado a mi lóbulo alternando la canción con pequeños besos.

El sudor recorriendo nuestro cuerpo, la música navegando en el aire, la sexy y aterciopelada voz de Naruto Uzumaki susurrándome que lo obedeciera sumado a los recuerdos de la noche anterior, me tenían en un frenesí de deseo que causaba escalofríos en mi cuerpo. Su voz, su cuerpo pegado al mío, sus manos apretándome contra él, jadeé y él me giró para besarme devorándome completamente y controlando cada uno de los movimientos.

Jadeamos por falta de aire y sonreímos como tontos cuando una nueva canción comenzó; 'One' articuló Naruto sin voz, me giré para ver a los integrantes de la banda, los fuegos artificiales y el espectáculo en sí era tremendo, avaricioso, deslumbrante...

El vocalista de la banda volvió a saludar antes que una suave música inundara el lugar, Ino y Sakura se bajaron de los hombros de sus respectivas parejas y empezaron a moverse al compás de la música, Naruto volvió a pasar sus brazos por mi cintura mientras descansaba su mentón en mis hombros cantando suavemente.

Me giré y lo abracé fuertemente sin saber por qué, solo sentía la necesidad de mantenerme cerca de él cuanto tiempo fuese posible, no me importó sentir las miradas de nuestros acompañantes, sabía perfectamente que Ino me estaba taladrando con sus pequeños ojos azules, pero en este momento todo el mundo podía irse al infierno. Naruto me acercó a él, abrazándome con la misma intensidad que yo lo hacía, antes de capturar mis labios en un beso hambriento.

—¡Busquen una habitación! —gritó Sasori, pero aun así no dejé de besarlo, tenía un mes para saciarme de él y parecía nunca estar completamente satisfecha de sus besos, en ese momento, por una ráfaga de segundo me vi en el futuro sin este fuego, sin este hombre, sin su risa, sin su loción o sin su ser arrogante y perverso, y todo me dolió, mi alma, mi corazón...ese futuro...sin él.

La última hora del concierto había parecido a la primera, las personas seguían llenas de energía, pero la evidente emoción de Naruto había mermado, tenía su mentón apoyado sobre mi cabeza, pero no estaba brincando y bailando como los demás, yo estaba muerta.

—¡¿Estás bien?! —preguntó Sasuke sobre la música, su rostro se veía realmente preocupado por lo que me giré para verlo. El rostro de Naruto estaba completamente perlado en sudor y tenía el cabello pegado a la frente, se veía pálido, más que lo normal.

—Naruto—coloqué mis manos en su rostro estaba helado y sus ojos ahora carentes de emoción me observaron impávidos—, ¿estás bien?, ¿te duele la cabeza? —asintió levemente—. ¿Quieres que salgamos de aquí?

—Estoy bien—susurró—, vista al frente Hinata, es el final del concierto.

A pesar que los integrantes de la banda seguían tocando con el mismo ahínco, incluso algunos de ellos se habían quitado las camisas, revelando torsos musculosos y tatuados, no podía mirar al frente estaba preocupada por Naruto, había sido testigo de sus migrañas y sabía lo que podía ocurrir. Lo escuché suspirar fuertemente sobre mi cabello antes de inhalar con la misma intensidad.

—¡Chicos tenemos que irnos!—gritó Sasuke de repente.

—¡Estoy bien Sasuke! —gritó Naruto de vuelta.

—No, no lo estás carajo... Dime qué sientes—lo encaró.

—Solo me duele la cabeza.

—¿Te tomaste los medicamentos de la migraña?—pregunté, empezando a preocuparme.

—¿Migraña? —Sasuke bufó—. ¡¿Migraña?! ¡Maldición, Naruto! —le gritó más fuerte.

—¡Cállate ya, Sasuke!, estoy bien, solo es un jodido dolor de cabeza— siseó enojado.

—Chicos, no discutan—Karin se acercó a nosotros— Estás muy pálido, hermanito—tocó su rostro con cariño—. Mejor nos vamos ya, Sasuke.

—Estoy malditamente bien, terminemos el concierto.

—Naruto, si quieres podemos irnos nosotros—murmuré.

—Ya está pasando, nena...—metió un mechón de mi cabello detrás de mi oreja, pero no era así, lo sabía, conocía a este hombre, sabía lo rudas que podían ser sus migrañas.

La banda interpretó la última canción bajo el sonido de gritos por parte del público que pedía más.

—Pienso que es mejor que salgamos antes—dijo Sai sobre la música—, esto va ser un mar de personas que querrán salir al mismo tiempo, pueden lastimar a Ino o a Sakura.

Todos asentimos y empezamos a movernos entre las personas para salir del lugar. Naruto apretó mi mano fuertemente mientras caminábamos, fuera de la multitud la brisa golpeaba, se notaba que noche buena estaba cerca.

—¿Comemos algo chicos?—Sasori preguntó acariciando su estómago ante la mirada de divertida de Karin y Sasuke.

—¿Te sientes mejor?—le preguntó su hermano con autoridad, pero Naruto no se veía bien, estaba más pálido de lo normal y sus ojos no tenían el brillo de hacía unas horas atrás—. ¿Naruto? Joder, llamaré a Jiraya y al Doctor Archer—señaló con determinación.

—No me jodas, Sasuke —dijo intentando sonreír, pero no era una sonrisa verdadera—¡Joder!, tengo hambre, vayamos a comer.

Sasuke no se veía tranquilo, pero asintió, era casi media noche, pero aún había lugares abiertos; empezamos a caminar hacia los coches, Sai y Sasori entablaron una conversación acerca del concierto mientras Ino y Sakura parecían que hubiesen recargado baterías, incluso Karin se veía como si acabara de salir de un Spa, yo estaba deshecha, me dolían los pies y quería llegar a casa y dormir por dos días. Karin iba escuchando a todos y Naruto iba conmigo detrás.

—¿De verdad te sientes bien?—pregunté anudando nuestras manos y recostándome en su brazo.

—Estoy bien nena—me dio un beso en el tope de la cabeza—, no es la primera vez que me da una migraña, siempre me repongo—cerró los ojos y se detuvo—. Ohh... por todo lo sagrado—susurró apretándose el puente de la nariz—. ¡Joder! Maldito...—su rostro perdió aún más color.

—¿Quieres que llame a Sasuke? —tomé su rostro entre mis manos— ¿Naruto?

—¡Ohh Mierda!—gritó haciendo que los chicos se detuviesen—. ¡Joder, solo unos días más!—gritó, agarrándose la sien. Sasuke llegó a nosotros rápidamente.

—Karin llama a papá dile que vamos a la Fundación y que llame al doctor Archer—la desesperación en su voz era palpable.

—Sasuke.

—¡Hazlo Karin!—gritó apremiante.

—Naruto, mantente despierto hermano... Naruto—dijo Sasuke, golpeando sus mejillas.

Me estaba asustando, el rostro de Sasuke era contrito, Ino y Sai estaban a un lado y Sasori estaba con Karin que intentaba comunicarse con Jiraya.

—Sasori ayúdame a sentarlo —dijo Sasuke, todos nos movimos hacia un pequeño borde— Naruto, respira despacio, hermano—Naruto asintió abriendo sus ojos y alzando su mano la cual tomé rápidamente y sostuve junto a mi pecho—. Naruto, escúchame. Del uno al diez ¿qué tan intenso es?

Silencio.

—¡Naruto!—a lo lejos podía escuchar a Karin pero nada me importaba, estaba demasiado nerviosa y cada uno de mis sentidos estaban enfocados en él—, tenemos que ir al hospital —respiró profundo—Eres terco carajo, ¡terco!

A modo de respuesta, Naruto apretó mi agarre.

—Sasuke—la voz de Karin fue temblorosa—Jiraya pregunta qué tan intenso es.

—¿Naruto?

—Diez ¡Joder, diez!—gritó fuertemente, su amarre en mi mano se debilitó, abrió sus ojos mostrando vacío y desesperación y, ante la mirada de Sasuke, mis amigos y sus hermanos, Naruto Uzumaki se desplomó sin que nosotros pudiésemos hacer nada.

Continuará...


Gracias por leer... mañana mucho mas