La puerta del castillo se abrió y un elegante mago entró, Sophie con los ojos entrecerrados no pudo evitar observar como Howl traía consigo una caja misteriosa. La mujer molesta por -seguramente- un nuevo despilfarro. Lo encaró poniendo sus manos en cada lado de su cintura.

-¿Que compraste ahora, Howl? -dijo Sophie con la calma que se presentaba antes de la tormenta.

-No lo compre -al ver la mirada escéptica con vigorosidad, añadió, además de levantar las manos en señal de inocencia- De verdad, una dulce anciana me lo regalo.

-¿Una anciana?-preguntó lentamente. Howl emitió una carcajada al pillarla.

-Oh, no te pongas celosa Sophie... tu eres la única anciana que quiero -Antes de que el corazón de Sophie le diera un paro cardiaco, a pesar de que ya no era una anciana y su corazón joven debía soportar mas, la voz jovial de Howl se oyó con mas fuerzas- ¡Mira, son chocolates! -dijo en el momento en que abrió el paquete misterioso- Se ven deliciosos.

-¿Estas seguro que no están embrujados?-cuestiono la mujer, al ver los apetitosos que eran los besos de moza.

-Oh, mi precavida Sophie-dijo sonriendo-No te preocupes, están libres de magia, ¿Quieres alguno?

-No, gracias -repuso fríamente.

-¿No te gustan los chocolates? o...-preguntó y sonrió ladinamente-¿Los celos no te dejan comer?

Sophie frunció el ceño por la insensatez que el mago dejo salir de su boca.

-¡No estoy celosa!

-Si es así ¡alimentame con estos chocolates!-dijo Howl y a continuación, cerró los ojos y abrió la boca.

Sophie se quedó congelada para luego refutar en su mente que el mago era un caprichoso y mimado. ¿alimentarlo era su prueba? Excusas, solo eran excusas para que alguien le de la comida en su boca.

-Puedes comer tu solo -espetó bruscamente, sus dos brazos cruzados bajo su pecho.

-Y dices que no estas celosa.

-No estoy celosa.

-A mi me parece que lo estas, no quieres que coma algo que...

Antes de que Howl siga hablando memeces. Furibunda, la mujer tomó uno cualquiera y le metió rápidamente el chocolate en su boca.

-¡No estoy celosa! -gritó mientras el mago masticaba y tragaba el dulce.

-Pues cierra los ojos y prueba el beso de moza -repuso el mago- o tu garganta se cerró porque los celos no te de...

Sophie le interrumpió roja de la ira. El mago divertido por sus reacciones, rió levemente.

-Dame uno-dijo Sophie. Entretanto a regañadientes lo cerró a sus ojos y abrió su boca para que el mago deje de decir disparates.

Tomando uno, su delgado dedo se estiró y dejó caer el chocolate. Sophie no pudo ocultar el deleite que obtuvo sus papilas gustativas.

-¿Y te gusto?

-No estuvo mal -dijo cuando terminó de probar.

Howl rió.

-¿Quieres otro? -ella no respondió cuando el mago ya le estaba pidiendo que cierre los ojos. Al hacerlo, el mago añadió-: Te informo que este va a ser muy dulce -le oyó decir y enseguida su boca lo recibió. Sophie al sentir la textura penetrar su sentido del gusto. Sus ojos se abrieron enormemente. Un calor en sus mejillas la invadió, enrojeciendola por el súbito cambio de temperatura.-¿No te dije que era el mas dulce? -Howl sonrió-¿Quieres mas? -acercando su rostro al colorado de ella.

Como respuesta, Sophie tomó a Howl del cuello de su ropa para atraerlo hacia ella, provocando que sus labios volvieran a pegarse.

Howl rió en medio del beso.

-Mi glotona Sophie -dijo en un momento libre para luego profundizar mas el beso mientras ponía una mano en su cintura.

La mujer frunció el ceño por su comentario, pero eso no ocasionó que dejaran de besarse.