Hermione tenía severas sospechas de que algo terrible estaba pasando así que le propuso a Ginny bañar a los niños sin magia para poder comprobar su teoría.

Dejaron a Severus hasta el final y aun cuando el pequeño insistía en poder bañarse solo ellas lo ayudaron, y así fue como con mucho dolor Hermione pudo ver que tenía razón.

El niño tenía cicatrices, moretones y Golpes por todo el cuerpo sin contar con algunas viejas marcas en sus piernas que parecían antiguas quemaduras por cigarrillos.

-¿Quién te hiso esto Severus? –Pregunto Ginny ya que a Hermione no le salía la voz-

-mi papá -dijo el pequeño bajando la mirada-

Ambas se miraron con preocupación y se dispusieron a trabajar, Ginny fue por pociones y ungüentos para poder curar las heridas de Severus, entre tanto Hermione lo ayudaba a bañarse.

-¿Por qué tu papá?... –Hermione ni siquiera tuvo que terminar la pregunta para que Severus entendiera de que hablaba-

-es porque soy un niño malo que solo arruina la vida de los demás…

-¡no es verdad! –Dijo Hermione exaltadamente- tú no eres un niño malo y no arruinas la vida de nadie –le acaricio el cabello- eres bueno, yo lo sé.

-¿y por qué me pega? –Dijo Severus con lágrimas en sus ojos-

-…-Hermione extendió su mano y le seco las lágrimas- es que él es una mala persona y solo las malas personas dejan cicatrices como las que tienes.

Cuando terminaron el baño llego Ginny con todo lo necesario y comenzaron a curar las heridas del niño, y Severus no pudo dejar de pensar que tal vez estaba allí esos ángeles lo habían salvado.

En las profundidades de las mazmorras Pansy y Draco tuvieron una gran pelea como nunca habían tenido, Pansy se negaba a hacer su trabajo y cuidar de Charity así que tras la discusión la chica se encerró en su habitación haciéndole imposible a Draco entrar, el rubio pateo la puerta y se alejó enojado.

-¿siempre te hace la vida imposible verdad? –Pregunto Albus en el sillón mientras jugaba cartas con la niña rubia- alguien debería darle su merecido –comento como no queriendo la cosa-

-es una dama Albus, no puedo hacerle nada –le contesto Draco-

-esa cosa que tienes por novia no es una dama es un troll de las montañas y Charity está de acuerdo conmigo.

-Albus esto no… -pero Draco guardo silencio repentinamente viendo como del pantalón le chorreaba sangre- ¿te lastimaste? –Se arrodillo arremangándole la bastilla del pantalón hasta llegar a una herida abierta en la rodilla del niño-

-se me había olvidado que eso estaba allí, me lo hice jugando con mi amigo Gellert en la mañana antes de llegar aquí creo…

-lo bueno es que no es nada grabe, podre cerrarlo con un hechizo…

-no lo hagas –pidió el niño- quiero que me quede cicatriz, parece el mapa del metro de Londres.

-como quieras pero hay que lavarla para que no se te infecte.

-¿Cómo sabes tanto de eso? –Pregunto la niña-

-… -no podía decirle que por pelear tanto tan constantemente se había ganado tales conocimientos así que mejor dijo- con el tiempo se aprenden cosas muy útiles.

Mientras todos dormían Albus se levantó de la cama que ahora compartía con Charity y Draco, la verdad Parkinson se había estado con el transcurso del día ganando a pulso un escarmiento, y Albus se lo daría, de alguna manera que no podía explicar pronto se había dado cuenta de que tenía conocimientos sobre magia realmente extensos y sería divertido comprobar tales conocimientos con Pansy "la chica apestosa que no debería ser novia de Draco" Parkinson.

Solo había un problema… no tenía varita, tomo la de Draco y salió de la habitación.

Llego hasta la puerta y tras usar el hechizo común y ver que la puerta no se abría decidió tomar otro.

-Sesamum aperti – (ábrete sésamo en latín XD) y la puerta abrió-

A la mañana siguiente se oyeron los gritos de Parkinson por toda la sala común y todos salieron de sus habitaciones para ver que sucedió y vieron a una furibunda Parkinson salir de su habitación completamente mojada y cubierta por alguna clase de barro viscoso y verde.

-¡tú maldita rata ha convertido en pantano mi habitación! –le grito a Draco que la miraba desaprobatoriamente-

-Pansy, entiendo que no te agrede y sé que en algún momento fue nuestro enemigo pero esto ya es demasiado, se trata de solo un niño sin ningún conocimiento sobre la magia y sin varita.

-¡¿Cómo puedes no creerme a mí?! ¡Soy tu novia! –lo tomo del brazo a la fuerza y lo llevo hasta su habitación y cuando abrió la puerta- ¿Qué rayos?...

La habitación estaba impecable como siempre.

-mejor hablamos cuando te calmes esto ya raya en lo ridículo –le dijo Draco con los brazos cruzados y justo tras de él estaba Albus haciéndole caras a ella-

Era domingo y tenían el día libre aun así Severus se levantó muy temprano en la mañana y al ser autosuficiente se arregló y bajo solo al gran comedor a tomar su desayuno.

Aun no llegaba y en medio de un pasillo se topó con un enorme perro negro, este se transformó en un hombre alto de cabellera negra un poco opaca y los ojos grises, al pequeño le dio un escalofrió cuando lo vio y una sensación extraña de conocerlo de toda su vida.

-¿Cómo te llamas? –pregunto el adulto directamente mientras no dejaba de verlo con fascinación y como sospechando algo (a Sirius le habían contado sobre aquella situación pero no estaba muy seguro)-

-Severus Sebastian Snape –dijo el niño un poco nervioso-

-hola Severus –respondió y se inclinó extendiéndole la mano- yo soy tu Tío Sirius Black y a partir de hoy seremos muy buenos amigos… -el niño correspondió al saludo con algo de desconfianza-

Varias horas más tarde todos se encontraban en el gran comedor cuando un Severus Snape llego con una pequeña sonrisa y tomo asiento entre Harry y Hermione sirviéndose algo de comer.

-¿Dónde estabas? –Pregunto inmediatamente Hermione y Ginny al mismo tiempo- nos tenías preocupadas.

-solo salí a dar un paseo –mintió pues Sirius le hiso prometer que no le contaría a nadie que lo había visto y que estuvieron jugando toda la mañana-

-tienes un raspón en la cara-menciono Poppy-

-me caí mientras daba mi paseo –en realidad se calló del lomo de Sirius mientras este corría-

-te miras cansado –indico Trelawney-

-camine mucho porque me perdí, el castillo es muy grande…

-tienes tierra por todas partes–dijo Hagrid-

-estuve cerca del lago –bien, eso no era mentira-

Hermione no era tonta y sabía que algo ocultaba, pero no le dio mucha importancia porque un niño tan pequeño no solía tener secretos muy importantes, además estaba feliz y eso descartaba cualquier tipo de abuso posible.

Mientras tanto en Malfoy Manor…

Un plato era servido frente a un gran señor oscuro que en solitario pronto disgustaría su almuerzo sin pensar que de hecho cierto elfo libre había pasado por las cocinas de la mansión esa mañana con un frasco que le había quitado a los gemelos Weasley.

Una hora más tarde Lucius Malfoy entro al comedor donde una Bellatrix golpeaba la mesa y arrojaba cosas al suelo completamente descontrolada, la silla de su señor estaba de espaldas y no podía verlo.

-mi señor… -nadie respondió- Lord Voldemort …-fue lo mismo- Tom –y la silla se giró dejando ver a un niño de siete años con la piel pálida, cabello negro y ojos verdes vistiendo una túnica negra excesivamente grande- esto no puede ser verdad.. -Dijo trastabillando y casi cayendo al suelo-

Vayamos a la entrada del bosque prohibido donde dos jóvenes aurores sentados en un tronco caído comían sus lonches de jamón y queso.

-¿no deberíamos estar buscando a Umbridge?

-sí, deberíamos –pero ambos siguieron comiendo-

Y tras un largo domingo lleno de emociones y juegos todos se retiraron a sus salas comunes.

Ron nuevamente estaba ausente ya que perseguía a un rápido y pequeño Hagrid que se dirigía al bosque prohibido.

Los gemelos decidieron acampar con las niñas en la sala y Neville se encontraba en el cuarto de las chicas ya que estas le estaban enseñando como peinar a una niña.

Por eso Harry y Severus se encontraban solos nuevamente, le había prometido a Hermione que lo intentaría y le daría una oportunidad al niño pequeño.

Harry estaba sentado frente a su cama en un sillón con el ceño fruncido y los hombros tensos y Severus acostado en la cama un poco inquieto, se miraban fijamente hasta que Severus rompió el silencio.

-¿Por qué utilizas anteojos?

-porque no miro bien…-respondió cesantemente-

-¿eres ciego?

-no, solo no miro bien…

-¿Cómo te hiciste la cicatriz en la frente?

-una persona mala me la hiso…

-si me dijeron que solo las personas malas hacen cicatrices -le dijo Severus mostrándole una enorme que había en su pecho (que se requería más tiempo para que despareciera)-

En ese instante a Harry se le bajaron los sumos y se le fue el aire de los pulmones, y completamente descolocado y algo tembloroso se puso de pie intentando retener las lágrimas que se le querías escapar.

-buenas noches… -le dijo con una sonrisa, beso su frente, lo arropo y salió de la habitación-

Se recargo en la puerta, se tapó con ambas manos la cara y comenzó a llorar.

-¿estás bien compañero? –Pregunto Ron quien acababa de llegar con Hagrid de la mano-

-Ron soy un estúpido.

-eso ya lo sabía, pero ¿Por qué lloras?