Disclaimers: los nombres de los personajes pertenecen a Rowling, no a mí.
Este one shot es parte del Drinny-Con 2020, organizado este año por la página de Facebook Drinny All The Way.
Después de salir de Hogwarts, Draco decidió aceptar el trabajo que su padre le ofreció haciéndose cargo de uno de sus ya pocos negocios lícitos, mientras que su novia había hecho su sueño realidad de ser jugadora profesional de Quidditch, las cosas sin duda iban mejor que nunca, habían estado saliendo desde el colegio, así que para ese momento, ya solo le faltaba pedirle matrimonio.
Una vez en la oficina se dio cuenta de que la mayoría de los empleados eran bastante eficientes pero otra cantidad simplemente solo estaban ahí para cobrar y no hacer absolutamente nada, el claro ejemplo era el asistente que solía tener anteriormente su padre y que ni siquiera podía pasarle los recados a Draco, porque estaba ofendido de que le hubiesen dejado el negocio al rubio y no a él.
Más tardó en iniciar el día que Draco en despedir a esas personas y aunque sí aumentó la carga laboral para los demás se les dio el salario del trabajador del cual estaban sacando el trabajo en lo que se encargaba de contratar personal capacitado.
Tenía todo eso que hacer, mientras hacía planes para cuando su novia regresara del juego mejor poner manos a la obra mientras más rápido consiguiera un asistente todo se volvería más claro y más fácil, y para eso tuvo que recurrir a sus ex compañeros y a los que consideraba buenos amigos.
Eran pocos pero considerando que era un Malfoy y que salía con una Weasley, en realidad tres eran una cantidad inmensa para alguien como él, mandó la lechuza con tres cartas para Pansy Parkinson, Theodore Nott y Daphne Greengrass.
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El vestíbulo de la oficina estaba a reventar a causa de todas las personas que habían acudido al anuncio del empleo, mientras sus amigos se dedicaban a entrevistar vacantes normales, él se dedicó a entrevistar a los solicitantes para ser su asistente, después de todo él tendría que acoplarse a esa persona ya que sería su mano derecha.
—Pero qué dolor de cabeza –se quejó Daphne –espero que después de tanto trabajo, nos invites a comer –observó al rubio.
—Claro, no hay problema, elijan el lugar y pagaré su consumo.
—Espera ¿no vendrás con nosotros? –Dijo indignada Daphne.
—No puedo, llevaré a mi nueva asistente a comer, para ponernos de acuerdo en cómo tiene que llevar el orden y organización de mis asuntos.
—Ah, es que ya contrataste a alguien –frunció el ceño Pansy, nada convencida de lo rápido que había actuado su amigo.
—Mientras más rápido, mejor –comentó.
—Las decisiones muy apresuradas no siempre son las mejores ¿sabes? –Murmuró Theo.
—Espero que esta decisión sea buena –se encogió de hombros –los veré después, pueden mandarme la cuenta.
—Sin duda lo haremos –frunció las cejas Pansy.
—Vamos, de verdad tengo mucha hambre, y no es digno de una señorita decente que ande por ahí con el estómago hablando por sí solo –bufó.
Los tres chicos permanecieron en el lugar hasta que una bonita chica de cabellos color chocolate y mirada verde salió hasta donde se encontraban, unos segundos después Draco apareció detrás de ella acomodándose su túnica, sus dos amigas hicieron mala cara al verla mientras que Theo Nott no prestó mucha atención.
—Pensé que se habían marchado –comentó sorprendido.
—En eso estamos –contestó Theo.
—Dime ¿no deberíamos unirnos a él? –Cuestionó Daphne.
—No ¿para darle otra oportunidad de salir juntos? –Se burló –es mejor ahora que es hora de la comida y no de la cena.
—Bueno –se unió Theo al cuchicheo –y ¿qué diferencia hay entre la cena y la comida, aparte del horario? –Sonrió.
—Es normal que no encuentres diferencia, Theo, pero no creo que a Ginevra le parezca eso –observó a la pareja que se alejaba de ellos.
—Sigo sin ver lo mismo que ustedes –el rubio negó un poco frustrado.
—Lo sabemos –lo golpeó tranquila la rubia.
[O]
Ginny respiró profundo una vez que sintió el piso debajo de sus pies de nueva cuenta, las vueltas del traslador no eran de sus sensaciones favoritas así que tomó su tiempo para emprender la marcha, se limpió las manos en los jeans desgastados y se acomodó los cabellos pelirrojos que caían en cascada por sus hombros.
La ciudad le dio una buena bienvenida después de dos meses lejos así que lo único que quería hacer era ver a su novio, que a juzgar por el horario estaría aun trabajando por lo tanto y aun con la mala facha que tenía decidió ir a su oficina para sorprenderlo ya que su regreso estaba programado para dentro de dos días.
Observó a su alrededor bastante sorprendida de todos los cambios que había en aquella oficina y por la cantidad de rostros nuevos, aun así nadie le impidió la entrada y confiada avanzó hasta la oficina de su novio deteniéndose en seco al ver a la mujer sentada al escritorio, vaya que era hermosa.
—Hola, disculpa ¿está Draco? –Cuestionó un poco incómoda y eso aumentó al ver la manera en que levantó la vista hasta ella.
—El señor Malfoy está bastante ocupado, me pidió que no lo molestara durante su junta, sin importar la razón.
—Sí, claro, típico de él –suspiró –perdón, pero no te reconozco, obviamente eres nueva ¿cuál es tu nombre? –intentó ser amable, para soportar la espera.
—Cecil–se puso de pie para dejarle ver la espectacular figura cuando avanzó hasta ella –y lo lamento pero no puede esperar aquí.
—Ah, es que…
—Le enviaré una lechuza o un patronus cuando se desocupe, pero no puede esperarlo aquí.
El cansancio se evaporó de la pelirroja, haciendo que su columna vertebral se colocara derecha, haciéndole lucir un poco más alta aunque no tanto como la otra mujer a causa de sus zapatillas altas, le sonrió un poco cansada, iba a decirle que era la novia de Draco y que por lo tanto no se marcharía pero a su rescate apareció un hombre de aspecto exigente seguido de su novio.
—Me parece bien, lo tendré listo lo antes posible –informó el hombre –con permiso, señorita Dasher.
—Que tenga un buen día, señor Díaz.
El rubio sonrió de lado una vez que el hombre se fue y quedó de frente a su novia, solo de verla supo lo cansada que se encontraba y que estuviese ahí primero que en cualquier otro lugar lo hizo saberse aún más el hombre más afortunado del mundo.
—Justo estaba por irme –sonrió encantada.
—Lo lamento –la castaña se interpuso entre los dos, y sujetó el brazo del rubio de una forma que no le agradó a Ginny –pero tenemos esa cosa, y no puedes cancelarme ahora ¿bien?
Ginny observó de su novio a la mujer y a la confianza con que se comunicaban, la comunicación verbal no le incomodó tanto como la no verbal así que negó una vez que los ojos grises de Draco no se despegaron de la monumental castaña.
—Ah, no te preocupes por mí, no canceles tu cita con ella –comentó todo lo alegre que pudo –de cualquier manera, solo estaba aquí para sorprenderte.
—Vaya que lo hiciste –admitió sorprendido.
—Sí, te veré en dos días.
—Espera ¿dos días? –Interrogó para asegurarse de que escuchó bien.
—De cualquier forma, tenías tu agenda programada para mi llegada dentro de dos días, imagina que no llegué.
—No tengo una buena imaginación, creo que lo sabes.
—Descuida, yo la tengo, y tú y yo tenemos muchos planes que realmente no puedes dejar de lado por… bueno, irte de fiesta.
—Lastima –sonrió y observó a la mujer que no hizo ningún intento por soltar al rubio.
Ginny se alejó del lugar, completamente enfadada por lo que había visto y la confianza que esa mujer tenía con el rubio y a este parecía no importarle a pesar de que ella estaba frente a ellos.
[O]
Draco se confundió cuando al intentar besar a su novia esta lo esquivó ¿por qué estaba de tan mal humor? ¿Por haber dormido dos noches en la casa de sus padres? No podía culparla esa casa era completamente espantosa en comparación con la mansión de sus padres.
—De mal humor ¿eh? –Sonrió.
—De muy malo, en realidad –se giró a encararlo.
—Sí, supongo que la cama no es tan…
— ¿Mi cama o la cama de Cecil? –Preguntó enfadada.
—Su cama es cómoda –se encogió de hombros –ya que…
— ¿Sabes algo? No estoy de humor para esto, en serio, vete.
—Me tomé el día ¿Qué voy a hacer si me voy?
—La verdad, no me importa –se encogió de hombros –ve por Cecil…
— ¿Estás celosa? –Sonrió.
De todo el tiempo que tenían saliendo ella siempre se había comportado bastante segura de sí misma y de lo que él sentía por ella, así que sus celos lo sorprendían y por tonto que sonara, le agradaban aunque no había razón para tenerlos.
—Sí –aceptó.
—Ella no me gusta –se acercó a su novia.
—Aun así sabes que su cama es más cómoda que la mía –soltó.
—Bueno, siempre está de buen humor, lo supuse ya que tú estás de mírame y no me toques.
—Pues entonces deberías hacerle caso a mi humor, y es más ni siquiera mirarme –dijo enfadada.
—Nunca te había visto celosa –avanzó hasta ella y la sujetó del cuello –y te ves hermosa, Cecil es excelente en su trabajo y solo por eso no voy a darte gusto en despedirla –le besó la mejilla.
—Claro, supongo.
—No me interesa ella ¿recuerdas lo que te dije hace tiempo?
La sonrisa en el rostro de Ginny duró un segundo, después frunció las cejas fingiendo seguir enfadada aunque lo cierto era que los celos la seguían atacando de forma impresionante.
—Ve a cambiarte, he planeado todo el día o si quieres ir en pijamas, por mí está bien.
—Quince minutos –respondió.
Él se alejó después de darle un suave beso, pero lo haría esperar una hora, solo para sentirse más tranquila consigo misma respecto a la forma en que Cecil, la había tratado.
