Antes que nada no he muerto, no me secuestraron los extraterrestres, no tuve un accidente, no me enfermé, no me casé (ni siquiera tengo pareja), ya terminé todos mis estudios, no me encuentro trabajando, no intento suicidarme (aún), no me he recluido en un convento, no entre a un campamento para gordos, no tengo intenciones de abandonar, no me dio por entrenar en las montañas, ni perdí la memoria.

Lo que me sucedió tiene más que ver con flojera, una boda (de una amiga), una pintura, un experimento del sueño (si como el creepypasta), un proyecto científico de otra clase, y el desgaste emocional después de ver civil war.

Gracias por la enorme paciencia y sus hermosos comentarios.

Sybill no se sentía nada bien... era como si el filtro que le colocaron para regular sus visiones se hubiera roto, tenía que pedir ayuda... pero el único adulto en el lugar estaba inconsciente y amordazado en una esquina, lo último que vio la niña antes de perderse en una visión fue a Albus y a Severus saliendo de la habitación.

Un chico pelirrojo de ojos azules y uno de cabellera negra pero de ojos verdes ambos de casi dieciocho años se encontraban sentados a mitad de la noche en el puente de Hogwarts bebiendo whisky de fuego entre risas en completa soledad.

— ¿Puedes creer que mañana nos graduamos Tommy? — dijo el pelirrojo con una sonrisa boba —

— Tengo que reconocer que es difícil de creer Al — respondió el otro antes de dar un trago a la botella de vidrio — en especial después de todas esas bromas — se rió nuevamente — me sorprende que no nos hayan expulsado.

— Me da lastima Severus... — dijo el pelirrojo antes de recargándose en el hombro del otro — sin nosotros en el colegio dejará de meterse en problemas y se convertirá en el señorito prefecto perfecto.

— No le tengas lastima recuerda que su querida novia es tan problemática como nosotros.

El pelirrojo se separó del otro y se dedicó a mirar el horizonte como tomando valor para tocar un tema incómodo pero importante.

— ¿ Ya pensaste que harás después del colegio? — preguntó temeroso antes de arrebatarle la botella a su acompañante y tomar de ella —

— Eso depende...

— ¿De qué?

— De adonde vayas y que es lo que tú hagas — le revolvió el cabello al pelirrojo — somos un equipo Al, seguirte hasta el fin del mundo es mi único plan.

El otro contuvo el aliento y se volvió con rapidez tan solo al escuchar al de ojos verdes hablar, se arrojó a los brazos del más alto y se acurrucó contra su pecho.

— ¿Puedo tomar eso como un si a la pregunta que te hice hace tres meses Tommy?

— Interpretalo como quieras Al — alejó al otro un poco y se puso de pie caminando de regreso al castillo con una sonrisa —

— ¡No puedes dejarme así Tommy Malfoy! -grito y también se levantó para correr y alcanzar al que hasta ese momento era su amigo — yo fui sincero y directo con mis sentimientos cuando menos merezco una respuesta igual de clara.

— Demasiado directa diría yo... lo gritaste frente a todo el gran comedor...

— En mi defensa diré que no me prestabas atención a lo que quería decirte por estar con esas tres idiotas, tenía que marcar mi territorio.

— Primero no te he contestado ¿y ya me crees de tu propiedad? Y segundo eran de Ravenclaw si algo no son...

— ¡No las defiendas Tommy! intentaban tenerte y eso no lo podía permitir...

— Te seguiré adonde quiera que vayas ¿eso no es suficiente respuesta para ti Al? ¿no es suficiente saber que aún con esto seguiremos siendo amigos?

— ¡No, no es suficiente! ¡no quiero que subestimes mis sentimientos de esa forma! ¡nada es suficiente en realidad! Quiero tenerte por completo maldito demonio con ojos bonitos ¿no puedes ver lo que haces en mi? Quiero tenerte sólo para mí y para siempre... estoy arto de sentir celos de hasta del aire que respiras pero no puedo detenerlo... no puedo hacer nada para dejar de amarte... ¿puedes tu dejar de actuar como un estúpido que no se da cuenta de que también me ama y corresponderme?

— Estoy saliendo con Poppy.

— ¡Pues termina con ella!

— Al...

— No la amas y a mi si, no es una decisión muy difícil Tommy.

— Oh Al... — se posó justo frente al pelirrojo y lo rodeó con sus brazos — mi respuesta es... — se escucharon pasos de lejos y una risa aguda y molesta como la de una persona loca — ¿qué rayos?

Los chicos se separaron y vieron a una mujer completamente vestida de negro con el cabello enredado y canoso al final del puente.

— Bellatrix...

Vieron como la susodicha sacaba su varita y comenzaba a caminar hacia ellos con pasos lentos pero decididos, el de ojos verdes colocó al pelirrojo tras él para protegerlo y saco su varita.

— Corre amor y ve a despertar a Draco.

— No soy una persona indefensa Tommy — y le tomó de la mano — voy a quedarme a pelear a tu lado, espera ¿me dijiste amor?

— Todo el mundo es indefenso cuando se trata de las maldiciones imperdonables Al — retrocedió unos pasos para empujar al pelirrojo hacía atrás — y después discutimos lo otro, Al debes irte.

— Pero Tommy.

— A mi no me hará nada Al, y necesito que te vayas a un lugar más seguro y levantes a mi hermano — el menor le tomó con más fuerza la mano — ¡confía en mí hoy y te juro por mi vida que mi respuesta sera un si!

Al lo miro detenidamente para después salir corriendo al castillo despareciendo de la vista de las únicas personas presentes.

— Hola mi señor, es un placer volver a verlo.

— Es una lástima que no pueda decir lo mismo Bella — sus ojos se volvieron rojos — has llegado a interrumpir algo muy importante y por ello esto se acaba aquí.

Después de aquella pesada visión Sybill se desmayó sobre la cama donde hasta hace poco jugaba a las muñecas con Poppy.

Severus y Albus se encontraban frente a una enorme gárgola que nada más verlos los dejó pasar reconociendo al director, las escaleras los subieron hasta una enorme puerta que Albus empujó revelando una enorme oficina y un niño de cabello negro y ojos verdes que descansaba sobre una silla.

— Hola — dijo el niño pelirrojo siendo el primero en hablar — mi nombre es Albus y este es mi amigo Severus.

— Hola... soy Tom Malfoy...