Disclaimers: los nombres de los personajes pertenecen a Rowling, no a mí.

Este aporte es parte del Drinny-Con 2020, organizado este año por la página de Facebook Drinny All The Way.


El sol era brillante a esa hora del día por eso estaba entre las ramas de aquel árbol donde las hojas se movían con el poco viento fresco, su ubicación era pasada por alto por el resto de las personas en aquel lugar y fue eso lo que hizo que aquellas dos chicas se sentaran bajo aquel árbol, para refrescarse de aquel horrible calor.

El cabello rubio y pelirrojo solo era una mezcla reconocible para Draco si se trataba de Ginevra Weasley con su amiga Lunática, no entendía porque la chica Weasley de un día para otro había comenzado a coquetearle, desde ese día en el partido de quidditch, y una que otra ocasión en los pasillos del grandioso Hogwarts.

Pero no había podido sacarla de su cabeza desde que eso había iniciado ahora incluso la reconocía así estuviese en medio de un gran grupo de personas.

—Entonces es cierto ¿te gusta?

—Pues claro que sí ¿piensas que soy ciega? –Negó.

—Es bastante raro, ya que hace no mucho te encantaba Harry ¿no es ir de un extremo a otro?

—No puedo explicarlo, pero digamos que si me propusiera ser su esposa en un picnic, no diría que no, es más, no podría decir que no.

—Ginny, estamos en Hogwarts, pensar en matrimonio es demasiado exagerado, ni siquiera se hablan ni nada.

—Bueno, una chica siempre puede soñar ¿no? Mi sueño era casarme con Harry Potter cuando tenía siete, y ni siquiera conocía al desastroso chico detrás de ese nombre tan famoso.

—Eso es cierto –admitió Luna.

—Además mamá dice que Hogwarts se hizo para soñar, todo es posible una vez que has logrado venir aquí.

Draco se escondió cuando Ginny levantó la mirada, su mente se agilizó para usar un hechizo de camuflaje que le permitió permanecer oculto.

—Este árbol es bastante chismoso ¿por qué no vamos a otro, Ginny? –Cuestionó Luna.

—Nunca me ha contado ningún secreto, pero si te sientes más cómoda debajo de otro árbol, vayamos, siempre y cuando no sea el sauce boxeador.

—Estás de muy buen humor –observó a su alrededor –no lo he visto por aquí, últimamente verlo es lo que te pone de ese grandioso humor.

—Bueno, ahora solo pensarlo –sonrió –vamos pronto.

Las perdió pronto de vista, pero algo dentro de su cabeza le hizo creer que estaban hablando de él ¿era posible que le gustara a la chica Weasley? Si era así ¿qué tanto le gustaba ella a él? Era bonita, pero ¿le gustaría tanto como para decidir salir con ella sin que le importara lo que el resto de Hogwarts pensara?

Se tranquilizó un momento, lo más seguro es que ella realmente se hubiese dado cuenta de su presencia y estuviese jugándole una broma como esas que tanto le gustaban a sus hermanos gemelos, desechó la idea tan rápido como se planteó la posibilidad de ser correspondido aunque fuera un poco por la única hija de los Weasley.

—Baja de ahí –soltó Pansy, con una ceja levantada.

—Hace menos calor aquí –se justificó.

—Claro ¿era eso o porque Weasley y Lovegood suelen sentarse aquí en horas libres?

—No sabía que era su lugar predilecto –dijo ofendido.

—Como sea, tenemos clases, así que es mejor que te apresures, no quiero a Daphne sentada junto a mí hablándome de cosas que no me interesan.

—Mientras no sean chismes, todo te desagrada al parecer.

—No me interesan los chismes, me interesa la información.

Los dos avanzaron tranquilos hasta su siguiente clase, su mirada se enfocó en la pelirroja Weasley que reía divertida con su amiga, así que si le pedían matrimonio en un picnic, ella no se negaría, observó al frente y guardó esa información recelosamente.