Si se preguntan la razón de que hay dos episodios llamados pijamada es porque fueron escritos en una cuando todas se fueron a dormir menos yo.
PD: No vuelvo a asistir a una.
PD2: ¿Cual es el punto si todos se duermen temprano?
PD3: Realmente he estado muy ocupada (técnicamente ahora soy un adulto responsable)
PD4: Este es mi fic favorito de los que escribo y me gusta darle el tiempo que se merece para ser escrito y no en mis ratos libres.
En el castillo Lucius, la directora Sinistra y Remus buscaban sin ningún éxito alguno información en la biblioteca, habían pasado dos horas pero Lucius no quería perder la esperanza... quería darle una vida lo más normal (normal en el significado Malfoy) posible a Tommy, quería verle crecer y cambiar su historia. Claro, el regreso de Voldemort era una cosa increíblemente tentadora que había deseado por años, aquello significaba poder y gloria. Pero si tenía que sacrificar uno no sería Tommy. Nada valía la vida de uno de sus hijos.
— Lo siento señor Malfoy pero no hay mucho sobre los horrocruxes aquí — dijo Sinistra con pena y desconcierto — juraba que hace varias décadas por lo menos habían tres o cuatro pergaminos...
— Muchos magos oscuros han pasado por Hogwarts, es posible que alguien los haya tomado...
— No quiero ser grosero pero — comenzó Remus — ¿tu familia no tiene una gran biblioteca llena de libros de magia oscura o algo parecido Malfoy?
— Si, pero allá tampoco está lo que necesito.
— Tengo una idea, si hubo una persona que podría tener esa clase de información en Inglaterra en definitiva esa era Walburga Black.
— Señora directora ella murió hace años.
— Aún hay un retrato de Walburga Black en casa de Sirius
Genial, totalmente genial. Tenía que hacer tratos con el pulgoso traidor. Si tan solo Narcissa no hubiera cortado todos los lazos familiares no tendría que pasar por esto ahora...
— ¿Dónde puedo encontrar a esa alimaña rastrera a la que llamas amigo Lupin?
— Actualmente se encuentra en el castillo...
— ¿Cómo es que dejan que ese... esa cosa este dentro del castillo?, es un peligroso ex convicto y está cerca de los niños.
— Señor Malfoy — habló Sinistra al ver un posible desastre — primero que nada el señor Black es una persona inocente que fue encarcelada injustamente, estoy segura de que los alumnos no corren mas peligro con él del que pasan en la cercanía de los gemelos Weasley. Segundo, usted no es precisamente un ejemplo a seguir tomando en cuenta acciones pasadas como asesinato. Tercero, de cierta manera ustedes son familia. Cuarto, necesita de su ayuda y no puede ser grosero. Y quinto, usted no tiene niños de los que preocuparse dentro de la escuela pues su hijo mayor ya tiene quince.
— Aceptaré todo lo que diga menos lo último. Draco aún es un bebé, mi bebé.
Remus miró suplicante a la directora como pidiendo permiso para decirle a Malfoy que su bebé estaba teniendo una cita con Harry en ese instante, pero Sinistra negó con la cabeza.
Regresaron a la dirección con la intención recoger a Tommy y seguir con el camino a la habitación que habían acomodado para Remus que es dónde se encontraba Sirius. Pero cuando entraron nada estaba como lo dejaron.
Una hora antes Albus escuchó atentamente la historia que Tommy le contó (la versión que inventó Lucius) y dentro de él sintió la necesidad de ayudar por primera vez, miró al rededor intentando pensar en una idea, pero en su lugar un recuerdo extraño sobre un anillo dorado con una piedra negra surgió de su cabeza como algo nubloso. Así fue como llegamos al presente donde Severus y Albus habían revuelto toda la oficina intentando encontrar dicho anillo.
— ¿Qué hacen ustedes aquí? — preguntó Sinistra enfadada — se supone que estaban con el señor Black.
— Queríamos ver cómo era la dirección — habló Albus con seguridad — pero conocimos a Tommy y queríamos ayudarle.
— Hablaremos de esto después — dijo la mujer con fastidio — Al y Sev vámonos.
Lucius tomó entre sus brazos a Tommy y salieron de aquel desastre siendo seguidos por la directora y los otros niños, Lucius no quiso preguntar por la presencia de esos dos mocosos que evidentemente no tenían la edad para entrar al colegio. En otras circunstancias lo hubiera hecho pero ahora tenía algo más importante en la cabeza.
Mientras tanto en Hogsmeade Harry estaba considerando un nuevo apodo como; el adolescente que sobrevivió a las compras de su novio.
Draco le estaba haciendo cargar todas las bolsas por fin beneficiándose un poco de esa extraña situación que tenían, pero curiosamente en ningún momento se le ocurrió aprovechar que Potty estaba ocupado con las compras para soltar su mano. Si, llevaban horas en el pueblo y seguían cogidos de la mano.
— ¿Podemos parar un momento Dragón?
— T-te dije que no me llamaras así cara rajada, y no, todavía me faltan un par de... Sabes, es mejor que te adelantes al caldero chorreante.
— ¿Seguro?
— Si Potty, todavía iré por un par de cosas y luego te alcanzó...
— ¿Esto no es una excusa para abandonarme en plena cita?
— No es una cita, y no podría abandonarte hoy.
— ¿Entonces ya vas a aceptar que me quieres?
— No seas idiota... No te puedo dejar por que llevas todas mi bolsas.
— Eres muy malo conmigo amorcito.
Aquello alteró tanto a Draco que su pálida piel se pintó de un rojo brillante y sus piernas quisieron fallarle, además de que su corazón parecía querer salir de su pecho. Eso jamás le había pasado.
— ¡Eres un imbécil Potter! ¡te odio y ni siquiera te ocurra hablarme de nuevo!
— Me encanta verte nervioso.
— ¡Nadie está nervioso! ¡maldito animal estúpido!
— Lo que digas mi amor — vio que era demasiado por hoy y antes de que le provocará una crisis a su novio decidió parar — te esperaré en el caldero chorreante.
— Como sea...
Harry no podía dejar de sonreír. Draco era demasiado orgulloso para admitirlo pero la cita iba por el mejor de los caminos, claro, tuvieron un pequeño problema cuando entraron a la tienda de té de Madame Tudipié por que ambos lo odiaron, pero dejando eso de lado todo iba sobre ruedas... Aunque aún no supiera que regalarle. ¿Qué le das a una persona que lo tiene todo?
Caminó con las cuarenta y cinco bolsas de Draco de las cuales estaba seguro solo diez cuando mucho eran regalos, llegó a las tres escobas y vio a Blaise y Ron en plena competencia por quién bebía más rápido y cuando se dirigía a una mesa vacía del fondo se topó con la imagen más rara de su vida... bajo un muérdago a la mitad del local Neville sostenía a Nott de la cintura y lo besaba como si no hubiera un mañana mientras que el Slytherin parecía responder con las mismas ganas aferrándose a la nuca y l cuello del Gryffindor.
Antes de que pudiera gritar de la impresión Hermione y Ginny aparecieron tapándole la boca y lo arrastraron hacia la mesa de Ron y Blaise.
— No los interrumpas Harry — dijo Ginny con una gran sonrisa — le costó mucho a Neville tenerlo así.
— Si Nott se parece un poco a Draco Estoy seguro de que esto es el resultado de meses de trabajo duro...
— ¿Malfoy te está haciendo trabajar mucho? — preguntó Hermione con algo de diversión —
— Ríete si quieres pero sé que todo esto valdrá la pena.
— ¿Estás consiente de que si logras tu objetivo con mi amigo, Lucius Malfoy será tu suegro?
Aquello lo dijo Blaise Zabini interrumpiendo aquella interesante conversación, no es que pudiera ignorar como si nada a los presentes cuando hablaban de su mejor amigo.
— Es de las primeras cosas que pensé Zabini.
— ¿Y que opinas al respecto?
— Draco vale el tener un suegro que me odiara literalmente a muerte, además quiero ver la cara de Lucius Malfoy cuando Draco le diga que estamos juntos.
— ¿Piensas ir seriamente con Draco? Por que deja que te advierta que con alguien como nosotros no se juega, para nosotros un noviazgo no es una cosa de nada que cuando te aburres se termina. Para nosotros el noviazgo es una cosa seria a la cual sigue el matrimonio.
— Si, quiero casarme algún día con Draco...
— Bien, sola una cosa más. Si le rompes el corazón yo romperé tus huesos.
— Si algún Harry se atreviera a hacer eso — comenzó a hablar Ron — algo me dice que tendrías que hacer una larga fila para vengarte.
Mientras reían por aquella broma Ron se percató de la mirada que Ginny le estaba dedicado a Blaise, esos ojos de corderito no le gustaban nada ¿no podía tener un amigo que no le gustará a su hermana?
— Blaise vamos a la barra, ya ocuparon nuestra mesa.
— No me molesta estar con ellos.
— Te molestará cuando llegue Malfoy, y Harry comience a coquetear con él.
— Es verdad.
En otra parte de Hogsmeade un encantador rubio se veía algo preocupado, es que no sabía que regalarle al estúpido del cara rajada en Navidad. Lo había pensado mucho y estaba bastante seguro de que alguien como "el fabuloso niño que vivió" ya había tenido todo tipo de cosas en estas fechas ¿qué darle a alguien así?
Y por como era Potty seguramente una cosa cara como una joya no lo impresionaría... Ojalá fuera tan fácil como con sus amigos: a Pansy un collar de perlas, a Blaise una escoba nueva, a Theo un libro viejo y así... ¿Pero que darle? Siempre podría recurrir al plan B que es besarlo, pero no, eso era muy tonto y seguro que se ríe de él.
Camino un poco más y se sentó en una banca frente a un brillante escaparate donde vendían cosas como plumas especiales, no quería resignarse y llegar con las manos vacías a Navidad... Solo quería darle algo especial a Potty...
— ¿Por que tan triste Drake?
Draco levantó el rostro encontrado una cara familiar con la que había compartido habitación el año pasado.
— ¡Viktor!
