Adelanto de capítulo por soportar la espera y gracias a Navidad que se acerca.
Antes de que Sybill terminará aquella última vez en el hospital Hermione le había leído un cuento de un viejo libro que le había prestado Luna: la Fábula de los tres hermanos.
En ocasiones sus visiones no venían de la nada, algunas veces cosas importantes eran las que las desataban...
— Y así ambos se alejaron de la vida como iguales.
En ese momento su cabeza le comenzó a doler tanto que sentía como si una prensa estuviera aplastando lentamente su cráneo, las visiones solían ser dolorosas por el esfuerzo tan grande que su magia tenía que hacer pero nunca la habían atacado así. Con ambas manos se aferró con fuerza a las sábanas y gritó, ya no podía soportarlo... Sus ojos por primera vez le estaban fallando con una vista borrosa y un río de lágrimas de sangre que no parecía dejar de fluir.
Hermione la tomó en brazos y corrió con dirección a la enfermería dándole igual el toque de queda o a quien empujaba por el camino. Llegaron con el viejo y barbudo medimago que el Ministerio había colocado tras el incidente con los profesores y este hombre delgado y pequeño supo que hacer para traer paz a Sybill en lo que la llevaban al hospital, se mojó las manos en una poción morada que bien podría ser una clase de extraño barro y le dio tres golpes pequeños el la frente haciendo que la niña cayera casi en la inconsciencia.
— Me dijeron cuando me trasladaron al colegio que había una vidente así que me preparé un poco para esta clase de cosas — dijo el anciano mago al ver la cara de Hermione y su rara expresión — no está desmayada, finalmente está en un trance eso es todo.
— ¿Un trance?
— Es un estado por el que todos con el don tienen que pasar... En realidad la mayoría aprenden involuntariamente a bloquear el dolor y llevan el trance a sus vidas diarias sin darse cuenta nunca más de cuando llegan sus visiones o lo que dicen en el instante. Sybill es muy chica aún para llevar el trance permanentemente pero en los próximos meses es posible que lo haga, por eso todo el dolor... Su cuerpo está intentando resistirse al cambio, algo muy gordo debe haber en el futuro para que tan tempranamente esto le suceda. Necesita un filtro mágico pero ya.
La directora Sinistra les prestó la chimenea de su oficina y así fue como llegaron a San Mungo.
Por primera vez al despertar Sybill no recordó lo que vio, y por primera vez sus visiones habían sido algo realmente importante. Pero si tuvo mucho miedo, aquello no debió ser nada bonito.
Especialmente la última.
Los tres jóvenes de su visión, el pelirrojo, el de ojos verdes y el de ojos negros parecían lastimados, cansados y sucios. hacia bastante viento y era difícil encender una fogata aún con magia, estaban rodeados por árboles grandes y una gran y terrible oscuridad.
— Necesitamos un plan — insistió el más joven de los tres — no podemos enfrentarnos como si nada al ejército de Bellatrix y ya... Hemos perdimos bastante no podemos seguir cometiendo los mismos errores, y todavía tenemos que asegurar el resto de los horrocruxes para que Tommy no muera...
— Estaré bien mientras siga usando el anillo — dijo el de ojos verdes — primero necesitamos encargarnos del otro asunto.
— No podemos arriesgarnos Tommy... No voy a perderte, casi pasa el otro día con la muerte de Nagini y te juro que esto es demasiado para mi, haremos todo a la vez como planeamos desde el principio.
— Pero Al... No corro verdadero peligro yo...
— ¡Cállate! No pienso escuchar más, puede que no te importe lo que pase contigo por tu gran desprecio hacia ti pero... Yo... Te amo demasiado como para que...
— Cariño, todo es culpa mía ¿cómo no quieres que haga esto?
— ¡Ese sujeto ya no eres tú! Esa persona está muerta, igual que el antiguo Albus Dumbledore o Severus Snape.
— Aún así no puedo borrarlo, ¡asesiné a tantas personas! Y también es mi culpa lo que Bellatrix le hizo a Draco... De no ser por mi el no habría recibido ese hechizo y ahora no...
— No fue tu culpa, Draco decidió ponerse en medio cuando Harry y James fueron heridos.
— ¡Ya basta! — habló finalmente el de ojos negros — ya no tiene caso que nos lamentemos por el pasado cuando tenemos una misión que cumplir, y recuerden que todos están bien... La última vez que vimos a Harry nos habló de que Draco ya se encontraba estable.
— Está muy bien de salud, pero perdió a su bebé y es algo que no pienso olvidar jamás.
— Ni tu ni nadie Amor.
El ambiente cambio y ahora en la visión un rubio atractivo se hallaba llorando en una cama con sábanas blancas, era una suerte que aún con la guerra y con el ejército de Bellatrix en el poder los medimagos aceptarán ayudarlos.
Un tipo con gafas rotas abrazó fuertemente al rubio y le besó la frente con mucho dolor reflejado en su rostro.
— Lo siento tanto — habló el hombre de las gafas — debí ser más fuerte, debí protegerte a ti que eres lo que mas amo en este mundo. Pero ni poner a salvo a mi familia puedo hacer bien.
— No es tu culpa Harry... Nadie además de esa maldita tiene la culpa. Y tú nos protegiste, Alby, James, Scorpius y Lily están bien y en la madriguera.
— Pero el bebé...
— Solamente Bellatrix tiene la culpa.
— Casi me quedo sin ti y eso no se lo perdonaré, ha lastimado a nuestra familia y debe pagar por eso.
— Ya es suficiente, se que nuestro trío de malignos la detendrán, recuerda que por el momento los tres son dueños de las reliquias. Por ahora solo quédate conmigo, te necesito muchísimo en estos momentos y no quiero que te pongas en peligro otra vez.
— No sabes cuánto es que yo te amo mi Dragón.
— Es lo mismo de lo que yo te amo mi Potty.
Ojalá Sybill hubiera recordado por lo menos esa última visión para poder advertir de aquello que se estaba cocinando en las sombras sin que nadie lo supiera.
Regresando al presente Bellatrix estaba en una reunión con su esposo, la señora Zabini y el matrimonio Nott.
— ¿Se unirán a mi?
— Sabes que siempre estamos dispuestos a lo que sea por la causa Bella — dijo el señor Nott en nombre de su familia sin consultar siquiera con su mujer —
— Puedo apoyar en espíritu pero no en otra cosa, mi esposo actual se encuentra gravemente enfermo y aún tengo que estar con ese vejestorio unos días más hasta que estiré la pata — habló la señora Zabini — Pero después seguro que cuentas conmigo, siempre y cuando no afecte a mis intereses
— Claro querida.
— ¿Lucius también ayudará Bella? — preguntó Rodolphus — no lo veo por ninguna parte.
— Aún no sabe de nuestros planes pero conociéndolo es seguro que nos apoye junto con mi adorada hermana, solo faltaría contactar al resto de nuestros amigos y tener algo de paciencia.
