Han pasado ochenta y cinco años... O eran ochenta y cuatro?
Perdón XD
Había cometido un terrible error al ser un cobarde y no haberle pedido ir al baile el año anterior... No fue porque no se creyera en su momento capaz de obtener un si, Viktor era completamente consiente de las reacciones que provocaba en ese precioso rubio platinado, su miedo era por... Bueno, realmente no lo podían culpar por temer de su posición, la clase de familia y las creencias que traía Draco con él.
Tuvo que pensarlo durante mucho tiempo, después de todo no era fácil y menos por los conflictos con respecto a la sangre, y sin mencionar el pensar en aguantar ver la maldita cara de mortifago de Lucius para estar cerca del Slytherin, pero ya se había decidido.
Aunque fue una lastima que hubiera llegado un poco tarde
Supo que era tarde cuando lo vio sentado en esa banca solo, sonrojado, triste, y pateando lo que parecía un dibujo de Potter en la nieve... No le extrañaba llegar tarde, después de todo el rubio era completamente incapaz de no llamar la atención de al menos un par de ojos lujuriosos al pasar, y eso que aún estaba entrando en la adolescencia, y tampoco le extrañaba que se tratara de Harry Potter, toda esa pelea entre los dos tenía una clara tensión de otro tipo... Y todos lo sabían.
Y aunque era un ganador nato también podía aceptar la derrota, y lo habría hecho de no ser por esa mirada triste, él no iba a dejar ir tan fácilmente una cosa tan maravillosa como ese engreído con lindo trasero y cara de ángel sin antes asegurarse de que quien se quedaba podía hacer bien el trabajo.
—¿Por qué tan triste Drake?
—¡Viktor!
Draco se puso de pie en un salto con gran alarma temiendo que lo descubrieran pensando de el estúpido de Potty y un posible regalo perfecto, claro, olvidando que no todos eran expertos en oclumancia por unos segundos. Se tomó algo de tiempo pero finalmente su cerebro pudo reaccionar antes de parecer estúpido.
—¿Drake?
—N-no es nada, solo estaba pensando en algo.
—Claro, ¿Vienes solo? —preguntó mirando a los lados para comprar que nadie estaba cerca—
—Vine con un grupo de tarados y unos amigos a comprar. Ya sabes cuan caritativos podemos ser algunas personas.
—¿Y tus compras?
—Las tiene mi novio... ¡Potter! ¡Me equivoqué! ¡Quise decir Potter! Por las barbas de Merlín, tenía la cabeza en otra parte... Ya sabes lo mucho que me irrita ese cara rajada.
—Oh si, recuerdo tu campaña de Potter apesta.
—No sé de qué hablas...
—Todo el mundo mágico sabe que fue cosa tuya.
—Nunca pudieron comprobarlo. Pudo haber sido una idea de Goyle y tan solo le seguí la corriente como el buen amigo que soy.
—Vamos Drake, tu amigo no es tan listo. ¿Te parece si te invito algo de beber? Tenemos mucho de que hablar y aquí comienza a sentirse algo de frío.
—Es verdad, pero ahora no puedo —miró a otro lado con el rostro sonrojado—. Todavía estoy por comprar un regalo más y se trata de una persona difícil, así que me tomaré mi tiempo para eso.
—¿Qué te parece si te acompaño? —dijo con una sonrisa encantadora— ha pasado un largo tiempo desde nuestra última salida y entonces nos tuvimos que ocultar de tu gritona novia y sus muy justificados celos.
—Eso suena a una especie de cita y en estos momentos yo, es imposible, pero que tengas un buen día Viktor.
Si, todo había sido demasiado rápido pero la clase de ambiente que se estaba formado a gran velocidad entre ellos se volvía más incómodo a cada segundo y Draco ya no lo aguantaba. Si le hubiesen dicho tan solo un año atrás que rechazaría e intentaría huir del búlgaro se hubiera reído y habría torturado a esa persona. No había pasado tanto tiempo desde aquellas escapadas semirománticas y de cuando aún tenía la ilusión de que el otro lo invitaría al baile. Pero después de la humillación que le hizo saliendo con Granger, todo lo que pudo haber llegado a sentir se esfumó en un instante. Además en su momento se convenció de que lo que vio entre ellos no fue más que algo inventado en su cabeza por culpa de la admiración, Draco no permitió que aquello lo lastimara de ningún modo.
—¿De qué forma se supone que es imposible? Escuché que terminaste con la pesada esa.
—En primera Pansy no es tan terrible como la pintan, y en segundo lugar no estoy disponible.
—¿Porqué no estás disponible? Eres de una familia que requiere que vivas en constancia con una pareja, y yo que sepa no tienes una.
—... —sus mejillas comenzaron a colorearse de rojo— ese es problema mío.
—No insistiré más pero tienes que dejar que te invite algo como amigo.
—¿Cómo amigo? Viktor no sigas insistiendo, ésto es ridículo. Llegas en un mal momento sobre todo y yo no siento que...
—Solo como amigo, juro que no tengo intenciones ocultas —dijo cruzando los dedos tras su espalda—. No puedes simplemente borrar lo que pasó hace un año como si nada.
—Hace un año no pasó nada.
—Bueno al parecer si puedes... Insisto, solo quiero ser tu amigo.
—Bueno, si pude hacer las pases con Potter no será tan difícil ser amigo tuyo. Pero ahora no tengo humor para aguantarte, resulta que me robaste demasiado tiempo y ya es hora de que me encuentre con las personas con las que vine, te veré otro día. Adiós Viktor.
—Adiós Drake.
De esa manera Draco tomó rumbo a las tres escobas sabiendo que tendría que preguntarle a uno de los malditos gatos para darle a Potty un regalo decente. Hasta ahora no lo había notado pero le estaba costando mucho pensar en algo que no tuviera que ver con Harry Potter.
Una vez en las tres escobas se encontró con una escena extraña, su querido amigo Theodore siendo acorralado contra la pared por Longbottom en medio de un beso desesperado. Gracias a Merlín que no tuvo tiempo para sentir asco ya que Potter lo tomó de la mano y lo jaló hacía él para sentarlo a su lado
—Hola Dragón ¿Me extrañaste?
—No tuve tiempo para eso ¿Porqué no te desapareces un par de miles de años y vemos si así puedo?
—Es imposible mi querido Dragón. Te extrañaría al instante, además ¿A quién vas molestar si no estoy a tu alrededor?
—Sé que me las puedo arreglar.
—¿Como el año pasado cuando estaba ocupado con el torneo de los tres magos y terminaste con esa campaña enorme que definitivamente terminó llamando mi atención?
—Eso... ¡Nunca pudiste comprobarlo!
Mientras tanto en el castillo.
—Es inaceptable Señor Black —reprochó Sinistra con enojo— al parecer un adolescente es más capacitado que usted a la hora de vigilar a un grupo de niños pequeños.
—No es del todo mi culpa, ese engendro del mal —apuntó a cierto niño pelirrojo— no es un niño normal, es un demonio de bolsillo que aterroriza a todos y no sabe la diferencia entre una broma y una canallada.
—¿Y tú si entiendes esa diferencia? —preguntó Lucius con ironía—
—Cállate Malfoy.
—Basta de sus peleas —volvió a hablar la directora—, estamos aquí para otra cosa, y señor Black. No vuelva a decir ese tipo de cosas de un inocente y dulce niño.
—Sinistra tiene razón Sirius, Al es solo un poco travieso pero lo que dices es demasiado.
—Pero...
Y Albus sonrió divertido antes de buscar con la mirada a Tommy quien se encontraba aún en los brazos del señor Malfoy. Fue entonces cuando dejó de sonreír pues el pálido niño de verdad parecía muy enfermo, de un momento a otro la energía se le fue y no sabía que hacer pero en su corazón estaba el deseo de ayudarle, entonces volvió su rostro en dirección de Severus y éste asintió como diciendo que ambos ayudarían a su nuevo amigo.
Entre tanto en la misma habitación Sybill estaba dudosa por algo que había visto en su última visión y que no había logrado olvidar.
—Minnie —llamó la atención de su amiga—, ¿Qué significa ser concebido?
—No lo sé, podemos preguntar a Fred cuando regrese si quieres. Él es muy listo.
Y regresaron su atención a las muñecas con las que jugaban sin preocuparse demasiado por lo otro hasta que pudieran llenar de preguntas a unos pobres Fred Weasley y Hermione Granger.
Aún que era raro que hubiera recordado una visión a estas alturas igual no parecía algo importante...
En esta ocasión no estaban los de siempre sino un par de chicos como de trece años haciendo los deberes. Uno con cabello negro, ojos marrones y túnica de Gryffindor, y el otro con cabello Marrón, ojos azules y túnica de Hufflepuff.
—¿James?
—¿Qué Frank?
—¿Te has dado cuenta que nuestros padres son bastante jóvenes?
—Supongo ¿a qué quieres llegar?
—En que si haces bien las cuentas fuimos más o menos concebidos cuando aún cursaban su quinto año...
El de ojos marrones se detuvo en ese instante y bajó la pluma, la expresión en su cara pasó de desconcierto a asco y luego a diversión.
—Ahora entiendo porque el abuelo odia tanto a mí papá.
—Y yo el porqué mis abuelos no le hablan a los míos.
