—Bien, le doy diez minutos para explicarse —dijo Alastor Moody con cara de pocos amigos—
—Yo... Y-yo... ¡Ah, ya basta! Yo no puedo con estos interrogatorios.
—Señor McQueen, no agoté mi paciencia. Recuerde que la única razón por la que le estoy dando la oportunidad de explicarse o inventarse una excusa, es porque es mi único pariente vivo y le juré a su moribunda madre que no lo correría a menos que deliberadamente rompa la ley mágica.
—Pero tío Alastor...
—Nada de tío Alastor, para ti es señor Moody mientras te sigas juntando con ese baboso de Fitzgerald que solo sabe meterte en problemas. En realidad estoy seguro que todo ésto fue una idea suya y tú solo le seguiste como borrego.
—Estas exagerando, y solo fue una vez...
—Chernobyl explotó solo una vez pequeño Robert, y mira lo que sucedió. Tu debías estar aquí el año pasado el primero de septiembre en la madrugada, y gracias a que te fuiste con tu amiguito me secuestraron y me mantuvieron preso durante diez meses.
—Sabes que en el departamento me mandaron a una misión, además llegué en las diez de la mañana ese mismo día y te acompañé hasta la estación.
—¡Ese no era yo! Así que tienes más de dos años que no te paras correctamente por la casa, aún eres un mocoso estúpido, todavía dependes de mi y ni vienes a verme o te aseguras de si soy yo. Qué bien le pagas al hombre que te crió, que cambió tus apestosos pañales, que te ha alimentado, que te dió un techo donde dormir, que te entrenó para que entraras al departamento de aurores. Maldito mocoso, pero un día... Cuando ya no esté más en éste mundo allí si vas a estar llorando.
—Tio Alastor, lo siento mucho. La próxima vez que venga a verte juro que primero me aseguraré con cada hechizo que conozca que estoy hablando contigo.
—Así me gusta. Ahora sobre lo de tu amigo Fitzgerald...
—En eso no voy a ceder, Freem es mi otra mitad ¿Entiendes?
—El tarado te gusta.
—¡NO! Es mi mejor amigo, algunos encuentran su alma gemela en su pareja, y otros en sus amigos.
—Te gusta.
—Olvídalo, tu no lo entenderías —se puso en pie y tomó sus cosas con rapidez—, me voy al trabajo, hoy me toca vigilar la sala de las profecías.
—Ten cuidado y más te vale regresar vivo.
—No hay nada que temer tío Alastor, es solo una simple ronda de vigilancia, ¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Qué rompa un orbe? No me asignaran a nada muy peligroso mientras sigas siendo mi tío. En el departamento temen que me vuelva tan paranoico con tu.
—No, esos solo tienen miedo de que descubras lo que ellos pasan por alto. Y te voy a decir lo que podría pasar en una simple ronda de vigilancia muchacho, un ataque de magos tenebrosos por ejemplo. Insisto en que tengas cuidado, eres el único al que tengo.
—Eso suena como que me quieres.
—No seas ridículo —sonrió—, te necesito para que te hagas cargo de mi en la vejez.
Tras eso Robert desvío su camino para ir a Hogsmeade por un wisky de fuego. No sentía bien el mentirle a su tío pero si le decía la verdad terminarían peleando, pues se iba a ver con su amigo Freem, la novia de este y su compañera Tonks.
Una vez que llegó a la cabeza del puerco se sentó entre sus dos amigos y frente a la chica rubia que salía con su amigo.
—Llegaste tarde —le reprochó Freem en broma—, ¿Así apoyas a u mejor amigo cuando quiere festejar su compromiso?
—Estuve en casa hablando con mi tío Alastor para que me deje volver.
—Espera, te dije que no te tienes que mudar puedes vivir con nosotros.
—Oh claro que se tiene que mudar —exclamó Marcy la loca alias la novia—, una pareja cuando se casa tiene que vivir a solas.
—Yo que tu no opinariá mucho —le sugirió Tonks—, si lo haces elegir será malo para ti.
—Marcy tiene razón, tengo que dejar el departamento pronto. Y la verdad sé que estaré más cómodo en casa de nuevo, mi tío dejó mi habitación tal como la dejé, ha estado esperando a que me cansé de ti.
—Eso me ofende en muchas maneras... ¡No te puedes ir! No te atrevas a dejarme solo con esta demente.
—Fingiré que no escuché eso.
—Lo siento amor, pero entendí que estabas mal de la cabeza cuando le prendiste fuego a mi escoba favorita por olvidarme del aniversario de nuestra primera cita.
—Vamos Marcy, dejemos a los chicos hablar sobre sus cosas mientras me torturas con tu indecisión en las tiendas.
—Acepto la oferta Tonks.
Y las chicas se fueron...
—Marcy no está del todo loca, te acordaste del aniversario luctuoso del hámster que compartíamos... Era algo lógico que esperara que recordarás lo de la cita.
—Seamos sinceros, no recuerdo lo de la cita porque nunca pensé llegar tan lejos con ella, y nuestro querido Herbie que en paz descanse fue la única mascota que compartimos lo cual es muy importante.
—Da igual, por tu culpa Marcy, el tío Alastor, y el resto del departamento tienen ideas extrañas de mi.
—No están del todo equivocados. Te pedí que te casaras conmigo antes que a Marcy.
—Y dije que no, ya tengo suficientes problemas con el tío Alastor, prefiero quedarme con el plan original.
—Oh si, ese donde terminarás en una casa de campo cuya ubicación no piensas revelar mientras cuidas de ese anciano que me odia y un niño que piensas adoptar. Odio tu plan.
—¿Porqué? Es perfecto.
—Lo de la casa y todo está increíble, incluso eso de criar a un comentario mocos, pero... Yo no estoy en ese plan.
—Ya lo hemos hablado muchas veces, él me haría elegir y... Es mi única familia, no voy a perderlo. Sigue con tu vida tal y como te pedí. Cásate con Marcy, ten hijos y tan solo sigue siendo mi amigo.
—No quiero.
—Eso da igual porque tendrás que hacerlo.
—Deja de decir que da igual. Dices esa frase solo para borrar las cosas que no quieres oír y se te hacen difíciles. Me quieres, estoy seguro de eso, ¿Porqué no puedes elegirme en su lugar?
—Porque resulta que también soy todo lo que le queda. Freem, tienes una vida llena de posibilidades, muchos parientes, amigos... Ni el tío Alastor ni yo tenemos tantas opciones, tú tienes al mundo entero contigo, él solo me tiene a mi.
—Y de todas maneras estoy perdiendo... Si tengo que mandar a todos los de mi vida al carajo para quedarme contigo lo haría con una sonrisa. Robert, mi querido Bobby, te amo.
—Deja de hacerme sentir mal —tomó lo último que quedaba de la botella y se puso de pie—, me iré al trabajo. El ministro de magia me pidió que fuera a verlo esta noche.
—Bobby no puedes huir para siempre, un día te rendirás y me burlaré de eso frente a nuestros nietos.
—Freem, haz lo que quieras con tu vida, pero no me cuentes en ella si buscas algo de mi que no sea un amigo, y ni se te ocurra romperle el corazón a Marcy.
—Es imposible romperle el corazón a Marcy, le gusta más Tonks de lo que le gusto yo.
—Esa es solo una teoría tuya.
—Que pronto comprobaré.
—Adiós Freem.
—Adiós Bobby.
Eso había salido mejor que la última vez o al menos de eso intentó convencerse Robert. Salió del local y caminó un rato por la calle hasta adentrarse en el caldero chorreante y pedir la chimenea para ir directamente a la oficina del ministro. Una vez allí esperó un par de minutos hasta que Fudge apareció con una carpeta en mano y una gran sonrisa.
—Hemos aprobado tu solicitud.
—¿De qué solicitud habla señor?
—Sobré su petición para adoptar señorito Fitzgerald.
—Por las bolas de Merlín... ¡Lo siento! Es que esto es muy inesperado, me dijeron que para aprobarla se necesitarían años y todavía para aceptar una adopción como tal y que pudiera ver al niño sería mucho más tiempo, por eso la pedí ahora que soy bastante joven para no perder el tiempo.
—Pues hubo una situación complicada y tuvimos que acelerar el proceso en unas pocas excepciones. Usted calificó extraordinariamente para formar parte de esas excepciones en especial porque es de la minoría que no pidió una edad determinada, por lo tanto solo queda que firme un par de papeles y eso será todo.
—¿Ahora?
—Si —el ministro acercó un pergamino y una pluma bañada en tinta, rápidamente el más joven lo tomó y firmó—, felicidades. Después de año nuevo haremos lo que falta y le asignaremos a la menor.
—¿Es una niña? ¿Cómo se llama?
—Lo hablaremos la próxima vez, tengo otras citas importantes.
Mientras tanto en el castillo.
—¿A dónde fue mi papá? —preguntó Tom después de una pequeña siesta al niño pelirrojo que no lo dejaba de mirar—
—Se fue con la directora y el tonto de Sirius a su casa para hablar con no sé qué retrato. Pero volverán pronto y nos han dejado con el tío Remus, él es genial, te gustará. Oye... ¿Te han dicho que tus ojos son bonitos?
—No...
—Pues lo son.
—Eres extraño.
—¿Extraño bueno, o malo?
—No lo sé, las dos al mismo tiempo, creo...
—Me agradas, seamos mejores amigos. ¡Promételo!
—... —el pequeño Tom lo observó de como a un loco antes de suspirar, sonreír y darle la mano— lo prometo.
—Siento que este es el inicio de una buena aventura.
—¿Puedes hablar más lento? Siento que estás a punto de explotar o algo parecido.
—¡Si! Explotar de felicidad —se lanzó sobre el otro y lo abrazó con fuerza—, encontraré la manera de ayudarte, y lo juro co el corazón.
—Albus... No puedo respirar...
