—Voy a casarme con él —les soltó Neville a sus compañeros cuando Draco y Blaise se llevaron a Nott al baño—, aún no lo sabe pero definitivamente me voy a casar con él y tendremos cuatro o diez hijos... Bueno, los que caigan, eso no es lo importante aunque no pienso esperar mucho para ello, y nuestro primogénito se llamará Frank.
—Espera... —Hermione pronto hizo click— ¿Hijos? ¿En el mundo mágico permiten a dos hombres adoptar? No tengo nada en contra solo que no es algo que se de en el mundo muggle, y me interesa saber.
—Pues si se permite —contestó Neville con una sonrisa al poder explicarle algo a la gran Hermione Granger—, después de todo en el mundo mágico solo importa la magia, y estoy muy agradecido de que nuestro mundo no tenga esa clase de prejuicios. Aunque más bien yo hablaba sobre hijos biológicos...
—¿Cómo puede ser eso posible? —sonrió, ésto era algo que pronto buscaría y estudiaría los próximos días—
—Los magos con sangre tan "pura" como los Malfoy, los Nott, etcétera son fértiles en ambos lados, la sangre mágica en estado más puro puede provocar un embarazo masculino en el portador o en caso de una bruja con la concentración de magia adecuada también podría dejar embarazada a su pareja.
—Increíble... ¿Cómo has hecho para no tartamudear mientras explicabas?
—Eso... —se puso rojo como un tomate— mi abuela fue muy explícita sobre la charla para que no me diera pena después —empezó a rascarse la nuca—, dijo que tenía sospechas de mi y que lo mejor era prevenir y enseñarme sobre la poción anticonceptiva antes de llegar a casa con un accidente.
La única otra persona además de Hermione que se había detenido para escuchar a Neville fue Harry, y no solo porque era información de lo más común en el mundo mágico, sino porque eso le interesaba mucho... Iba a poder tener una familia con Draco, y eso le hacía tan feliz.
Así fue como Harry empezó a pensar en nombres...
Mientras tanto en el baño completamente amontonados se hallaban tres slytherins, dos de ellos regañando al tercero por comerse a besos a un león a la vista de todo el mundo.
—¡Ya basta! No he hecho nada malo, lo que pasó allá afuera y lo que pase después es una cosa mía, no de ustedes, ni de la casa, ni de mis padres, solo mía... ¿Y que si quiero quedarme con un Gryffindor? Draco sale con Potter y tú mi querido Blaise seguramente lo harás en algún momento con Ronald Weasley, o con su hermana.
—No es lo mismo. Para empezar Draco no sale con cualquier Gryffindor insignificante, sale con el niño que vivió. Y yo no podría salir con ninguno aunque lo quisiera.
—¿Porqué no?
—Debo honrar a la familia de mi madre contrayendo matrimonio con una bruja o mago sangre pura con buen capital, no puedo dejarla sola y matar sus expectativas de mi. Ella ya no es tan joven y me necesita...
—¿De verdad vas a sacrificar tu felicidad por esa mujer?
—Es mi madre, no importa lo que haga siempre será mi madre y siempre la voy a amar, no haré nada que nos ponga en contra si es la única familia que tengo de verdad.
—Pues eso del honor familiar ya me está cansando. No quiero vivir la vida que tan milimétricamente han planeado para mi, quiero más que casarme con una persona adecuada y tener bebés perfectos, quiero mucho más que obedecer órdenes hasta que me quedé tan seco como ellos y comience a darlas, no quiero la miserable vida de mis padres. Neville puede ser promedio, torpe como nadie, y hasta un poco idiota como cualquier Gryffindor. Pero en diez minutos de besos me ha hecho sentir más feliz que nada en toda la vida, es muy pronto pero yo lo quiero y me vale una mierda lo que pase con el resto del mundo.
—¿Has pensado en tu tapiz familiar? —sugirió Draco con pena— yo si. Cada persona que comete ésta clase de error en ambos lado de la familia han sido expulsados y borrados... Yo no quiero eso, no creo poder soportar ver a mis padres hacer eso.
—Draco...
—y aun así lo entiendo perfectamente. Supongo que sí te gusta tanto... Theo, promete que no harás nada estúpido con Longbottom hasta estar completamente seguro y que serás más cuidadoso hasta entonces.
—Lo prometo. ¿Y tú? ¿Que sigue para tu vida amorosa?
—¿De qué hablas?
—Potter y tú.
—Eso es una cosa mía —respondió a la defensiva y salió a toda velocidad del baño y más tarde de las tres escobas—. Con esta clase de amigos...
No se detuvo hasta llegar a un viejo tronco y sentarse en la oscuridad. Tenía muchas cosas en que pensar últimamente, la más grande y molesta era el cara rajada. La sola imagen metal del estúpido cuatro ojos le hacía enfermar; su estómago se revolvía, su corazón latía desbocadamente, incluso admitía sentir la cara caliente en ciertas ocasiones. Una cosa que no podía reconocer era que se había enamorado de él, no podía, su cabeza no lo dejaba razonar apropiadamente y con buenas razones, aceptar que amaba a Harry sería como renunciar a ese espacio en el tapiz familiar... No quería tener que enfrentarlo y por ello estaba sentado completamente sólo he insultando a Potter.
La nieve no tardó mucho en volver a caer y no pasó demasiado tiempo para que comenzará a temblar, pero tampoco fue mucho para que alguien llegara y lo cubriera con una capa escolar, era Harry que además le sonreía y le miraba como si se tratara de lo más bonito del mundo.
—¿Qué haces aquí Potty?
—Salí a buscarte cuando tus amigos regresaron a la mesa y tú no, ¿Pasa algo malo?
—No, solo me cansé de ese lugar... Demasiado lleno para mi gusto.
—Dragón, yo te quiero —eso fue repentino y de alguna manera tan agradable de escuchar—. Me gustas de verdad y no solo porque es divertido molestarte, y me gustaría que me dieras una oportunidad verdadera —tomó su mano—. No termines conmigo todavía, dame por lo menos un mes y después si ya no quieres...
Dejó de prestar atención en las palabras, todo lo que hizo fue ver cómo a cada instante de alguna forma Potter se las arreglaba ara ponerse más nervioso y torpe... No supo porque lo hizo, pero mientas eso pasaba lo cayó con un tierno beso en los labios que al poco tiempo Potter siguió de manera lenta, las manos de Harry lo tomaron firmemente de la cintura y Draco lo tomaba de cuello. Era un beso lento y pausado, nada desesperado pero si muy apasionado que poco a poco iba intensificándose. Cuando Draco sintió que podían llegar más lejos lo paró alejándose solo lo suficiente para más tarde acostarse sobre el pecho del Gryffindor.
—Todavía no Potty, se más paciente que no soy un cualquiera.
—¿Eso significa que me quieres y que vas a dar la oportunidad?
—Eso significa que soy muy benévolo y lo pensaré —se puso en pie y comenzó a caminar de regreso al castillo—, adiós cara rajada.
—¡Eso no es justo mi amor!
—Es lo que te sacas por molestarme ¡Y pronto conocerás mi venganza!
—¿Entonces es un si?
—¡Pudrete, Harry!
