—¡FRED FABIAN WEASLEY! ¡TE VAS A ENTERAR DE LO QUE ES BUENO!
Se escuchó un grito en la entrada del colegio unas horas después de mandar la carta y a pesar de que Fred sabía que se trataba de su madre probablemente más enojada que nunca en la vida, se sintió aliviado, solo ella podía ayudarle ahora.
Antes de que ocurriera cualquier cosa regresó a la enfermería pidiendo a las chicas ir a buscar al profesor Lupin prometiendo que arreglaría todo y vigilaría que no se llevarán a los niños, ya que ellas llevaban horas impidiendo a Fremm Fitzgerald hacer su trabajo, el auror tampoco se estaba esforzado mucho para enfrentarlas porque tampoco parecía estar muy de acuerdo así que Fred no tuvo miedo de quedarse a solas con él en lo que su mamá lo localizaba.
Solo fueron un par de minutos, pero Molly quién iba a darle la reprimenda de su vida se concentró más en que un auror le apuntaba con una varita a su hijito quien llevaba a tres niños pequeños en brazos. Ya tendría tiempo para castigar a Fred por cualquier cosa que hubiera hecho, ahora debía protegerlo. El silencio de Molly le dió un chance a Fred de explicar la situación verdadera a medias, nunca revelando que George y él tenían básicamente la culpa claro está. Y al ver los ojos de Fred decidió creerle por ésta vez.
En otra parte...
Bien no sé podía decir realmente que Sirius contaba como adulto responsable, Remus sabía que no había manera de que fuera así, pero cuando Pansy y Luna habían llegado entre lágrimas pidiéndoles ayuda a la habitación que temporalmente compartían se sorprendió de ver cómo Sirius fue el primero en aceptar al saber que se trataba de los bebés.
Bien, sabía que no debía hacerse ilusiones de que finalmente Sirius Black fuera a tomarse las cosas en serio como para retomar cierto tema que habían dejado en pausa antes que que encerraran al Black en Azkaban. Pero llevaba años, si años que incluían su tiempo como estudiante de Hogwarts esperando una señal de que algo serio y real pudiera surgir entre ellos, ésta era la primera vez que Sirius demostraba ser un poquito más serio, y si, le daba algo de esperanza. Talvez no era todavía el momento de mencionar el tema, después de todo Sirius no lo había ni insinuado desde que salió de Azkaban... Y era muy posible que esos sentimientos que Sirius le había dicho tener se hubieran. Ido por el drenaje hacía años.
Se fueron corriendo a la enfermería siguiendo el paso de las chicas que no perdieron el tiempo y explicaron la situación. Pero cuando llegaron ya estaba una mujer gritando como loca y regañando a medio mundo; Molly Weasley. La matriarca de la familia Weasley aún vestía con una túnica para dormir, y estaba parada rígidamente con las manos en las caderas y en postura amenazante, detrás de ella Fred solo asentía con la cabeza apoyando a su madre y con la pequeña Minnie en brazos mientras que los otros niños parecieron relajarse en la presencia de la mujer.
—Señora Weasley ya le expliqué... —intentó defenderse Freem miéntras alzaba ambas manos como rindiéndose ante ella— son órdenes del ministerio, yo no tengo nada que ver en ésto se lo juro.
—Pues que venga Fudge a enfrentarme a la cara, si, que venga a resolverlo ahora mismo que no voy a permitir que se lleven a nadie de éste castillo, no voy a moverme de aquí hasta que venga. Y era para ayer muchachito.
Resultó que no tuvieron que intervenir, incluso Molly los mandó a dormir insistiendo que ella podía hacerse cargo sola, y que si los necesitaba los iba a mandar a llamar con Fred, y además les aseguró que los mantendría informados.
Volvieron a la habitación a esperar noticias sabiendo que no se podía contradecir a Molly, pero ahora ninguno pudo recuperar el sueño. Remus desde la cama observaba el techo o lo que podía distinguir de el en la oscuridad pensando en que debería olvidarse de Sirius, mientras que Sirius lo veía a él desde su cama improvisada en el sillón, pensando en el momento correcto para volver a declarar sus sentimientos...
