Después de la conversación que Lucius mantuvo con el retrato de Walburga supo la única forma de ayudar a Tom era consiguiendo al menos uno de los horrocrux, ésto iba a ser una tarea titánica nada más comenzando con que no tenía idea de cómo lucían dichos objetos, debía ponerse a estudiar y rápido, porque si bien Tom aún no estaba en peligro de muerte su salud mental y su bienestar físico si parecían fallarle.
Volvió a casa para llevar a descansar a Tom, fue un largo día y el niño nuevamente se estaba retorciendo de dolor con los ojos cerrados y no dejaba de lado esos quejidos lastimeros que le estaban provocando ansiedad e impotencia al no poder ayudarle. Entrando a la mansión se encontró Bellatrix y Narcissa discutiendo en el recibidor y por un momento bajó a Tom de sus brazos sentandolo en el suelo para ir a detenerlas, Lucius era lo bastante inteligente para saber que si Bella seguía por el camino que transitaba cosas muy malas podrían suceder.
—¡Ya basta! No habrá ninguna pelea en ésta casa —dijo al tiempo que se colocaba entre las dos y las empujaba ligeramente lejos una de la otra—. No lo voy a permitir, y la mansión tampoco que para eso está hechizada. ¿Me van a decir que ha ocurrido?
Más tranquilas pero aún enojadas se miraron con desprecio antes de guardar sus varitas con fastidio.
—Allí está tu respuesta —le contestó Narcissa a su esposo apuntando a un par de niños que Lucius no había notado hasta ese momento—, volvió a hacer de las suyas, los secuestró.
—Ya te dije hermanita que no tiene ninguna importancia, nadie los va a reclamar nunca, lo juro.
—Estas poniendo en peligro a ésta familia.
—Lo dudo.
Y Lucius tuvo que intervenir de nuevo antes de que nuevo sacarán la varitas. Por otro lado el pequeño Gellert los observaba con atención intentando sacar algo que le ayudará a entender que sucedía, y justo a su lado el todavía mucho más pequeñito Quirinus Quirrell aún hipaba entre lágrimas exclamando que quería ver a su madre. se supone que Quirinus estaba jugando en el jardín de casa mientras mamá estaba en la cocina horneando un pastel de manzana, y de la nada apareció en una casa abandonada sucia y oscura junto a esa espantosa mujer que tanto le aterraba y que no paraba de gritar, el solo quería despertar de esa horrible pesadilla con un beso de su mamá.
Pero un segundo de distracción lo hizo notar al niño al menos dos años mayor que se estaba quejando por el dolor, se acercó tímidamente, se preguntaba si al otro niño de dolería su estómago, preocupado se inclinó y le tocó la espalda...
—¿Estás bien?
Sintió una corriente eléctrica bajo la palma justo en el lugar donde lo tocaba, entonces Tom abrió sus ojos que estaban rojos como la sangre mirando al más pequeño, Quirinus asustado intentó retroceder y alejarse pero el mayor lo sostuvo con fuerza de las manos porque aquel contacto estaba haciendo sentir mucho mejor a Tom. Tom de rodillas se abrazó la cintura de Quirinus y recostó su cabeza en su vientre, y fue algo que los adultos no pudieron seguir ignorando. Había una fuerza extraña y agradable que surgía del pequeño hacía Tom, algo que le arrebató todo el dolor, algo que lo hizo sentir con energía nueva, algo que lo hacía sentir completo, y los demás lo notaron porque ese cambio hasta ellos podían sentirlo.
—Bien, pueden quedarse —sentenciaron al mismo tiempo los Malfoy—.
Después del acontecimiento Tom parecía estar como nuevo, hasta tenía una sonrisa en su cara, pero cuando se separaba por mucho tiempo de Quirinus la ansiedad le volvía a atacar. Los adultos no pudieron darle una explicación, pero algo era seguro, debía ser por sus almas, Bella creía que aún estaban enredados uno con el otro, Lucius pensaba que simplemente se reconocían. Cuál fuera el caso llegaron a la conclusión de que Quirinus debía quedarse de ahora en adelante con Tom, cuando llegó la noche Bella solo se llevó a Gellert para sus experimentos, no podía tocar al otro niño mientras sus señor lo necesitara, puff debía encontrar una solución rápido.
