Era un muchacho muy joven corriendo entre los pasillos destruidos del castillo, era bajo, delgado, pálido, con ojos azules y cabello largo y negro. Tenía la ropa hecha un desastre casi totalmente desgarrada y tenía heridas muy evidentes en varias zonas de su cuerpo, pero eso no detenía sus pasó incluso entre las peleas que iba esquivando. Sybill nunca en sus visiones había visto un rostro más desesperado y nervioso, ésta persona que nunca había visto parecía estar sufriendo mucho.
Lo vio subir a una escalinata de piedra y caer en más de una ocasión, sus heridas eran más graves de lo que parecían y su cuerpo no daba la pinta de aguantar más tiempo. Iba a colapsar en cualquier momento.
—¡Tom! ¡Tom! —no dejaba de gritar— ¡Tom!
Encontró a la persona que buscaba en un duelo con esa mujer loca de cabello canoso, de pronto la mujer en un carcajada alzó la varita apuntandola hacía el mayor de ojos verdes.
—¡Sectumsempra! —pronunciaron los labios de aquella mujer—
El menor en la explanada corrió y se puso en medio cubriendo al otro así recibiendo todo el daño. Calló de rodillas después de eso, fue como si lo hubieran atacado salvajemente con una espada e incluso de su boca comenzó a brotar sangre, pero con la poca fuerza que le quedaba apuntó con su propia varita a quien lo atacó con hechizo que no pudo ni escuchar. La visión se volvió bastante borrosa para ese momento así que no supo que pasó con la mujer, solo vio al otro muchacho correr al más pequeño y tomarlo entre sus brazos.
—¡Quirinus, te dije que no te metieras en ésto! ¿Por qué nunca me escuchas?
—Tom...
—Aguanta, iré por ayuda y...
No pudo ni terminar su frase antes de que una joven rubia apareciera junto con un pelirrojo, la rubia fue la primera en reaccionar levantando al moribundo en con un hechizo y corriendo en otra dirección.
—¡Severus es el único que puede ayudarle! —gritó la rubia mientras se alejaba a toda velocidad—.
El pelirrojo detuvo al de ojos verdes de seguirlos cuando vio a su compañero con toda la intención.
—Va a estar bien, nosotros tenemos que ir tras Bellatrix antes de que haga algo peor.
—No confío en la rapidez de Charity
—Yo si... Y ésto es más importante.
—¡No, él es más importante!
—No es momento, acabemos con tu querida tía primero.
—No me importa si es momento o no —el de ojos verdes siguió la dirección de los otros dos en lo que el pelirrojo lo seguía a él—. Debo ir con él.
—No —lo agarró de la manga de la túnica—, Ésto es primero.
—Tu haz priorizado mi vida antes que la misión en muchas ocasiones, creo que no es muy diferente.
—Si que lo es, es algo terriblemente diferente.
—¿En qué es distinto?
—No me sentía responsable por ti como tu por él. Lo que yo hice por ti fue por amor... No por culpabilidad de haberte metido tanto con su vida hasta enganchar sus almas, o de saber que en realidad te quiere a pesar de todo lo que le hiciste...
El muchacho de ojos verdes llamado Tom movió rápido su brazo para soltarse, no se volvió para ver al pelirrojo pero parecía bastante enojado.
—No es responsabilidad, no es culpabilidad, en realidad dudo que algún día entiendas de qué se trata. Pero puedo decir que lo que hago por el no es tan diferente a lo que has hecho por mí. No lo voy a abandonar.
—¿Y Ami si?
No tuvo el valor para contestar y se fue por el mismo camino los otros dos. Para Tom la prioridad número uno había cambiado, y era algo que sinceramente él mismo no se podía explicar. Albus casi le lanza un hechizo al trasero por ser tan cabezota y no escuchar razones.
—Yo te apoyaré está vez —pronunció un rubio vestido completamente con cuero negro—, no tengo nada mejor que hacer.
—Gellert... —Albus sintió un brinco en el corazón— peor es nada, prepara tu varita.
Y ambos fueron siguiendo el rastro de Bellatrix.
La visión acabó así, curiosamente Sybill no se sintió mal después de ello y la olvidó al cabo de unos minutos.
En la mansión Malfoy el pequeño Quirinus se escapó de la habitación de Tom miéntras éste dormía, caminó por los largos y hermosos pasillos siguiendo los gritos hasta toparse con un calabozo abierto de donde observó salir a esa mujer gritona.
—Y más te vale recoger y limpiar —diji ella hacía el calabozo—. Seguiremos mañana temprano.
Cuando se fue, Quirinus entró encontrándose a Gellert vomitando lo que parecía ser sangre, Quirinus iba a ayudarlo pero Bellatrix lo atrapó y a pesar de los quejidos le regresó a la habitación de Tom cerrando con llave por fuera. Tom estaba retorciendose entre sueños con una cara de verdadero terror, entonces el de cinco años se subió de nuevo y solo bastó que lo tomará de la mano para que el otro se tranquilizara.
