Cuando llegó a casa esperaba una transición difícil, pocos días antes de su regreso su madre se había encargado de explicarle a grandes rasgos que habían adoptado a un niño, a un niño mestizo y también el explicó que Bellatrix en su locura había traído a otros dos. Le molestó mucho que no le dijeran nada antes, pero para cuando iba en el tren se relajó porque no era algo que fuera a cambiar porque por mucho que le disgustara la idea no se podía hacer nada, eran niños no cosas que podías regalar y estar tranquilo. Puede que nunca haya querido un hermano, y realmente jamás lo necesito pues a su alrededor siempre estaban Crabbe y Goyle... Últimamente se habían distanciado mucho, en cuando volviera de vacaciones debía resolver eso también porque al final de cuenta eran sus amigos. Bueno, ese no era el punto, el punto es que aunque jamás había querido un hermano pues ahora lo tenía y eso estaba bien, aunque si efectivamente hubiera sido mejor que fuera de su edad, ahora tendría que cargar con las responsabilidades de las que se quejaba Daphne... Por cierto, de todos sus amigos solo ella no era hija única.

Espero de todo al entrar a la mansión como mortifagos por todas partes, niños corriendo de arriba a bajo pero nada de eso pasó, el elfo domestico que le recibió le informó que en casa solo estaba la familia, y en cuanto a los niños bueno, resultaron ser exageradamente tranquilos, los hijos de su tía Bella estaban aterrorizados y su nuevo hermano parecía enfermo, pero no enfermo normal, parecía casi tener viruela de dragón pues se veía deprimido, no comía mucho y no hablaba.

Al principió no dijo que nada al respecto, todo fue incómodo los primeros días pues solo se sentaban a comer en silencio cuando era necesario y luego cada quien volvía a sus propios asuntos, y Draco después de pensarlo mucho decidió dar el primer paso, al fin y al cabo su incomodidad personal no era por su nuevo hermano, era mas bien que estaba nervioso por su propia situación, no tenía idea de como si quiera iba a sacar el tema de que estaba saliendo con el mismísimo Harry Potter, y que esto parecía ir a largo plazo... Además y dejando su tema sentimental de lado, el pequeño Tom estaba mas callado que él, una situación muy preocupante para un niño de su edad, cuando parecía que el niño iba a dirigirle la palabra siempre se arrepentía, parecía muy tímido, quizá era eso o Draco le estaba dando una mala impresión sin querer.

No tenía ni idea, pero iba a solucionarlo, no iba a dejar que un hermano suyo la pasara mal. Era hora de usar su encanto natural para otra cosa que no fuera conseguir regalos de sus padres.

Encontró a Tom acompañado por uno de los niños que su tía Bellatrix había traído, curioso, desde que llegó no dejó de notar que siempre estaban uno a lado del otro, mientras que el niño rubio de mala cara siempre estaba con su tía.

—Hola, no hemos hablado mucho desde que llegue así que vine a presentarme como es debido. Mi nombre es Draco y me parece que soy tu hermano mayor.

—Mamá me ha hablado mucho sobre ti... Dice que vuelas muy bien en escoba y que eres muy listo y...

Tom intentaba hacer memoria pero le estaba costando concentrarse o encontrar fuerza, desde aquella noche cuando lo llevaron a San mungo sentía como si toda su energía hubiera sido drenada, sólo estar con Quirinus lo hacía pasar mejor todo porque era como una batería muggle, la loca tía Bella le había dicho que era porque sus almas estaban enlazadas y Quirinus estaba compensando algo que le faltaba... Tom no había entendido mucho pero solo sabía que para él Quirinus era mas como medicina.

Y si se preguntan, hasta ese momento Quirinus seguía queriendo escapar de Tom para ver como estaba Gellert.

—Tranquilo, no pasa nada si no recuerdas —dijo Draco despues de ver al niño callado un buen rato—¿por qué parece si los llevo a los dos afuera y le enseño como montar una escoba? Estoy seguro que en mi armario aún tengo la escoba de juguete que usaba de pequeño.

Tom asintió rápidamente con la cabeza, por fin algo de diversión. Quirinus hubiera querido de no estar tan cansado pero se resignó y siguió a los otros dos todavía abrazando el brazo de Tom. No era mas que un niño pequeño y estaba irritado de estar pegado al otro todo el día, pero si se quejaba tendría que volver a enfrentarse a la señora Lestrange y ella le daba mucho miedo.

Tras encontrar las escobas de juguete suya y de sorprendentemente la de Blaise iban camino a los jardines del área éste de la mansión con escobas en mano cuando se escuchó un estruendo proveniente de la entrada de la mansión, era la casa defendiéndose, un intruso quería pasar por las protecciones, Draco dejó a los niños al cuidado de un elfo domestico y corrió a ver que sucedía, lo que menos espero fue ver a su estúpido novio peleando con la reja de la entrada.

Gracias a Merlín ni sus padres ni sus tíos estaban en casa como para ver aquello...

Draco con su magia le pidió a la casa que lo dejará pasar y así la reja se abrió dejando que un muy feliz Harry Potter corriera hasta su novio y lo alzará en brazos. Lo besó tan intensamente como pudo y Draco correspondió hasta que recordó donde estaban.

—Potty, en nombre de las barbas de Merlín...

—¡Draco!

—¿Qué haces aquí? Creí decirte que no hicieras nada estúpido, que nos veríamos después de vacaciones.

—No pude esperar un segundo mas...

Harry había puesto cara de perrito mojado. El Gryffindor estaba diez veces mas cariñoso como si quisiera compensar el tiempo perdido, y todo era porque había extrañado demasiado a Draco.

—Harry ni siquiera he hablado con mis padres.

—Hablemos juntos ante ellos, yo te dije que estoy comprometido con esto, no tienes porque hacerlo solo.

—Es peligroso.

—Nada me va a detener ahora Dragón, no ahora que te tengo... No tienes una idea de todo el tiempo que pasé pensando en ti.

—Mis tíos los Lestrange vienen de visita día si y día no ¿no temes a los mortifagos?... ¿Por qué nunca me haces caso? ¿No entiendes la estupidez que acabas de cometer? Tu vida corre peligro, regresa a tu casa.

—No, y no me importa, no puedo estar mas tiempo lejos de ti... Te amo.

La declaración dejó sin aliento a Draco, Harry estaba yendo muy rápido y no es que no le correspondiera igual pero si esperaba ir lento después de todas las peleas que habían tenido. Volvió a despertar de la ensoñación, necesitaba sacar a su atolondrado novio de los terrenos de Malfoy Manor.

—Woow, eso es increíble y yo... Yo seguramente te daré una gran respuesta pero ahora estoy mas preocupado por que no te maten, necesitas bajarme e irte. Por favor, no quiero que termines herido.

—No.

—¡Potter!

—Estamos juntos, yo ya estoy planeandolo para que sea un siempre, y no podemos escondernos todo ese tiempo. Tu familia tardará una eternidad en aceptarlo, así que es mejor empezar ya. Entre mas tiempo lo ocultemos será peor, y conociendo a tu padre sabemos que no se tomará muy bien que lo guardemos en secreto.

—Van a rostizarte el trasero con maldiciones.

—Correré el riesgo, vale toda la pena del mundo... Ahora ¿ya vas a decir que también me amas? Te di un par de minutos para procesarlo y sé que tu privilegiada mente de Slytherin lo tuvo que digerir en segundos o menos.

—Eres insufrible.

—Es lo que mas te gusta de mi.

—Te odio tanto Potter.

—Yo también te amo.

Y procedieron a besarse con bastante desesperación, cada vez que estaban juntos avanzaban mas y mas, seguro solo necesitaban algo de tiempo a solas en una habitación para llegar a enredarse entre sabanas. Harry casi se muere por estos días sin Draco, y nuestro rubio debía admitir que había extrañado estar en los brazos de Harry. Eran adictos al otro, les había costado mucho comenzar a estar juntos y ahora parecían un cohete a la luna, una referencia que Draco no entendería.

—Ejem —interrumpió Sirius tras de Harry cargando en un brazo un libro enorme, en otro brazo a Albus y sobre sus hombros a Severus—, no es por molestar su precioso reencuentro, pero también vinimos a hablar otro tema con el estirado de Lucius, y no podemos esperar todo el día frente a la mansión ¿nos invitas a pasar sobrino?

En otra parte, otra enorme mansión pero mucho mas oscura que la de los Malfoy, estaba Theodore arreglando su baúl del colegio para empacar todo lo necesario, ya lo había decidido...

Ya no volvería nunca mas a esta casa, ¿qué mas daba? Su padre hace mucho tiempo había perdido la cordura, su madre estaba muerta y no tenía que lo encadenará, sus pertenencias valiosas ya estaban en su baúl... Había buscado una excusa, la mas absurda para poder irse durante años, ahora tenía una, una que le hacía feliz como le ponía nervioso, y era Neville.

Su torpe y dulce novio había hablado con su abuela durante la navidad y ella misma había invitado a Theo a mudarse con ellos teniendo que Neville perdiera su única oportunidad con un buen partido en palabras de ella. Así que se iba a casa de Neville, ni siquiera iba a esperar a que acabara ese año en Hogwarts, ni tampoco esas vacaciones de invierno. Iba a irse en ese mismo instante mientras su padre estaba fuera por una reunión con los mortifagos.

Redujo su baúl metiéndolo en su bolsillo y salió de la mansión, afuera le esperaban Neville y Augusta.

¿Sabía lo que hacía? No

¿Quería continuar aún así? Mas que nada en el mundo.

Y en cuanto tomo del brazo a la mujer esta los desapareció y los llevo a su casa.