La confesión de Nikki le dejó sorprendido, bastante. Pues nunca se esperó que una mujer como ella se fijara en él.

Tenía preguntas que, en verdad, quería hacerle pero el tiempo apremiaba (sobre todo Stanley Snyder). Por lo que el tema quedaría en espera.

- ¿Podríamos hablar de este asunto más tarde?

Nikki lo miró con sorpresa, pues nunca creyó que Hyoga se interesara por los sentimientos de los demás. Sobre todo de los que ella empezaba a tener por él.

Es más, incluso creyó que él la rechazaría ya sea con una contestación tajante o que solamente se quedaría en silencio sin decir nada.

Posiblemente, se hizo ideas erróneas.

- Está bien… Cuídense.

Él asintió, antes de subirse rápidamente al barco junto a los demás. Y cuando ya no fueron capaces de verlos, Nikki suspiró llevándose una mano a la frente.

Ella había tomado la decisión de confesar sus sentimientos por Hyoga para tener el rechazo, y con ello, atenuar sus sentimientos hasta que quedaran en simple camaradería; no obstante, obtuvo lo contrario.

No fue un rechazo como tal, pero tampoco fue una aceptación a que sus sentimientos fueran correspondidos. Era algo ambiguo, y que una parte de ella, la mantenía en vilo y a la espera.

No la había dejado tranquila para nada, es más, la había dejado con una ansiedad. La cual debía apartar en lo que colaboraban con los estadounidenses.

Maldecía mil y un veces a Hyoga.

Y también, había otro problema. Y ese era, el tener la persistente mirada de Homura en su nuca; apretó nuevamente los puños, maldito Hyoga.

Y estúpido corazón, por acelerarse en cada paso que daba para formalizar la alianza con Brody.


Se había mantenido un tanto pensativo luego de subir al barco. Y es que, pensar en cosas como los sentimientos no era algo que en realidad le importaran; a él nunca le habían importado los sentimientos ajenos a los suyos, porque los consideraba una debilidad y una pérdida de tiempo.

No estaba interesado en ello, había cosas que tenían prioridad y también, cosas que él quería que consideraba importantes pero que yacían por el momento en espera.

Pero debía admitir que, estaba intrigado con respecto a los sentimientos de ella. Porque fácilmente podía intuir que se debía a su físico, pero eso sería ser muy superficial y ella, no parecía ser esa clase de persona.

Y tampoco recordaba hacer algo para gustarle, nunca.

Pero ciertamente, quería saber las razones por las que le gustaba.

Pero todo eso, tendría que esperar. Al menos, por ahora (y en lo que evitaban el alcance de Stanley Snyder).


Nota: Vendría siendo como una segunda parte de Improbable. Y sí, ya tengo con qué enviciarme (además, tengo una imagen de ellos dos, claro que estoy feliz).