Resumen: Colaboración con Misao-CG. Durante las peleas contra los akumas de Papillon, Ladybug y Chat Noir son atacados por un nuevo enemigo que está detrás de algo más valioso que sus Miraculous, lo que traerá nuevas revelaciones sobre todo lo que ellos creían saber de sí mismos. AU Saint Seiya.

NOTAS:

1) Los personajes no nos pertenecen. Miraculous Ladybug es propiedad de ZAG y los créditos son para Thomas Astruc y su equipo. Saint Seiya fue creado por Masami Kurumada.

2) Esta historia NO fue realizada con fines de lucro, solo para divertirnos.

3) Puede tener spoilers de toda la serie y películas disponibles.

JUEGOS DE DIOSES

CAPÍTULO 8

(Escrito por Abby L.)

Le Grand París

Al día siguiente

La seña de que algo importante estaba a punto de pasar era que monsieur Bourgeois estaba nerviosamente corriendo en círculos mientras que esperaba en el lobby de su hotel a su más nueva inquilina. La administración le había informado esa mañana que la famosa Saori Kido había hecho una reservación y estaría quedándose unos días en Le Grand París.

Quien no estaba muy impresionada por esta información era Chloé Bourgeois, que estaba cruzada de brazos esperando a que la famosa visitante llegara.

-Más le vale a esa "Saori" no hacer nada para robarme la atención- dijo pasándose la mano por su cabello- ¿pero qué digo? Nadie puede ser tan glamorosa como yo-

Por fin, las puertas automáticas del Grand Paris se abrieron para dejar entrar a su nueva huésped y su séquito. Saori Kido llegó seguida de su guardaespaldas y otros tres jóvenes que Chloé no supo identificar. Parecían ser adolescentes como ella, pero parecía que habían sacado sus atuendos del basurero.

"Cero sentido de la moda, hasta se parecen a los amigos de la panadera", pensó la rubia "esas ropas son totalmente ridículas"

Pero no pudo pensar nada malo sobre la joven recién llegada. Vestía a la última moda, su peinado estaba impecable y su permanente sonrisa la hacía verse muy linda, cosa que llamó la atención de varias personas que se encontraban en el lobby del hotel.

-Bienvenida a París, mademoiselle Kido- dijo monsieur Bourgeois inclinándose- es un verdadero honor para todos en el Grand París que una dama tan distinguida se quede con nosotros-

-Pffff…- gruñó Chloé con los brazos cruzados al ver a la elegante joven.

-Gracias, monsieur- dijo Saori con una sonrisa emocionada mientras que los muchachos detrás de ella hacían lo posible por no burlarse en voz alta del alcalde- espero que hayan seguido mis indicaciones-

-Al pie de la letra- dijo el mayordomo Jean- tres habitaciones, todas con vista a la Place du Châtelet-

-Perfecto- sonrió Saori juntando sus manos- ahora, ¿podemos ir a nuestras habitaciones? Estoy un poco cansada del viaje-

-Por supuesto, mademoiselle. Jean Marc los acompañará- dijo el alcalde.

-Mi nombre no es…- dijo el mayordomo antes de suspirar frustrado- no importa. Por aquí mademoiselle, messieurs-

La comitiva se retiró del Lobby hacia los elevadores seguidos de su montaña de equipaje y el resto de los curiosos reunidos se retiraron. Monsieur Bourgeois llamó su limosina para regresar al Hôtel de Ville, pero Chloé Bourgeois los siguió con la mirada pensando en la extraña petición de mademoiselle Kido.

Eran las instrucciones más ridículas que había escuchado en su vida. ¿Porqué querría una habitación hacia la place du Châtelet? La mayoría de los clientes querían con vista hacia el Sena o hacia la torre Eiffel. ¿Acaso la mujer era tacaña o había alguna otra razón oculta? Lo único que había en la plaza era un horrendo monumento en la fuente, una fea estatua, el aburrido teatro de la cuidad y la fachada de la mansión Agreste.

-Esto es absurdo, totalmente absurdo- dijo ella en voz alta, pero al ver que nadie la escuchaba decidió dirigirse a su habitación.

Mientras tanto, Saori y los santos de bronce, que eran quienes la acompañaban, fueron conducidos a sus habitaciones. Todas eras espaciosas y lujosas, sobre todo la de ella. Tan pronto como el mayordomo se fue, todos se reunieron la habitación más grande.

-Aún no me lo creo- dijo Seiya dejándose caer en uno de los sofás- y pensar que todo este tiempo hubo dos semidioses en la tierra y nosotros no nos dimos por enterados-

-Silencio, Seiya- dijo Hyoga dándole un zape- recuerda que es un secreto y ni siquiera la señorita Athena debió habernos dicho-

Saori corrió la cortina de su habitación y salió a asomarse al pequeño balcón con vista hacia a la mansión Agreste. Su corazón dio un bronquito de emoción. Ella era la reencarnación de la diosa Athena y el muchacho que vivía en esa mansión era, después de todo, su primo/sobrino. Se moría de ganas porque supiera quienes son sus padres y se reuniera con ellos.

¡Ojalá hubiera una manera más sencilla de hacérselo saber! Pero ya lo había dicho Ananké: el chico tenía que descubrirlo por sí mismo.

-Bien, vamos a repasar el plan- dijo Athena cerrando la ventana y volviendo su vista a los santos de bronce- Ikki y Shun están quedándose en casa de su tía, así que podrán rondar la escuela de tanto en tanto para ver qué nuevas noticias encontramos. No quiero que se acerquen a los dos niños, no quisiera atraer demasiada atención hacia ellos o Papillon los va a identificar-

-Sí, señorita- dijo Shiryu seriamente, que era el único que estaba prestando atención mientras que los otros dos discutían acaloradamente si era o no un secreto la identidad del hijo de Hades.

-Ustedes tres serán mis guardaespaldas, pero quiero que vigilen la mansión-

-¿Y tú qué harás, Saori?- dijo Seiya.

Hyoga rodó los ojos de nuevo y le dio un zape.

-Señorita Athena y la boca te queda donde mismo- gruñó.

-¿Yo? Voy a contactar a mi nuevo primo, por supuesto- dijo ella con una sonrisa traviesa.

x-x-x

Residencia de madame Tsurugi

Al mismo tiempo

La llegada de los dos chicos a casa de su tía fue mucho más tranquila que la de Athena al Grand París. Tomoe Tsurugi esperaba solemnemente a sus sobrinos de pie, apoyada en su omnipresente bokken y con su hija a su lado. Tenía una expresión seria pero no engañaba a Kagami, quien le había notado la discreta sonrisa en sus labios.

La misma Kagami estaba emocionada de verlos de nuevo después de todo ese tiempo, incluso si eso la hubiera hecho perder una clase de esgrima. No que le importara mucho, desde hace unas semanas Adrien parecía estar fatigado todo el tiempo y haber bajado significativamente de nivel, así que no se divertía.

Los dos adolescentes llegaron a la puerta de la residencia y, tras poner sus respectivas mochilas en el suelo, se inclinaron.

-Bienvenidos, mis queridos sobrinos- dijo Tomoe mientras que ella y Kagami se inclinaron- es un honor que nos visiten-

-El honor es nuestro, tía Tomoe- sonrió Shun ladeando la cabeza mientras que Ikki asentía seriamente. Después de ello, saludaron a Kagami de la misma manera.

-Por favor, pasen- dijo Tomoe- dejen sus cosas ahí, Taiki y Hiro prepararon sus habitaciones. Toshio, prepara el té para nuestros invitados en la sala-

Tras quitarse los zapatos y entrar a la residencia, los adolescentes siguieron a su tía hacia la sala. Tomoe respiró hondo, sintiendo el aura de sus sobrinos.

La presencia de Ikki y Shun en su casa le traía muchos recuerdos a la mujer mayor. Cuando era joven, su padre había sido uno de los más importantes socios de Mitsumasa Kido, y éste uno de sus mejores amigos. Y era justamente Mitsumasa la razón por la que Tomoe dejó de tener fe en la amistad y había intentado que su hija no tuviera más amigos que Adrien.

Poco después de la muerte de su padre y cuando Tomoe tomó el control de su compañía, su querida hermana Noriko desapareció de casa sin dejar rastro. Tiempo después supo que su desaparición había sido culpa de Mitsumasa, quien se la había llevado de su casa con engaños, la había embarazado y la había dejado morir durante el parto cuando nació Shun. También estaba al tanto de lo que pasaron sus sobrinos en el orfanato de la fundación Graude y que junto a otros tantos huérfanos habían sido maltratados antes de ser enviados a distintos sitios a aprender a ser santos de Athena.

Tomoe hizo lo posible por rescatar y recuperar a sus sobrinos pero Mitsumasa había muerto, Saori Kido estaba a cargo y no tenía idea de donde estaban (o al menos eso le dijo su asistente) y no podía hacer nada para contactarlos. No los volvió a ver hasta que los muchachos regresaron a Tokio para el torneo Galáctico organizado por la fundación Graude.

La mujer frunció el entrecejo mientras que todos tomaban asiento en la sala. Había jurado proteger a esos dos chiquillos a pesar de que eran muy fuertes y que evidentemente se podían cuidar solos. De hecho, durante los momentos en los que se hartaba de Saori o de sus otros compañeros, Ikki sabía que siempre podía quedarse en casa de su tía Tomoe.

Una vez que todos estuvieron acomodados en la sala, Kagami fue la que rompió el silencio.

-¿Qué los trae con nosotros esta vez?¿Tienen una misión?- dijo la chica con curiosidad.

-Kagami, déjalos que se relajen por un momento- la reprendió Tomoe. Ikki sonrió travieso y le dio unas palmaditas en la cabeza.

-Esta bien, tía. Sí es una misión- dijo Ikki- pero entenderás que no podemos decir mucho. ¿No deberías estar en clase de esgrima?-

-Hey, ¡sabes que odio que hagas eso!- dijo Kagami regañándolo por despeinarla y tratándose de acomodar el cabello- y no, pedí autorización a monsieur D'Argencourt para faltar y poder recibirlos-

-Ah, que tierna- dijo Ikki cruzándo los brazos con una fingida expresión desinterada, pero la miró alzando las cejas repetidamente- entonces, ¿dejaste plantado al rubio para recibirnos?-

Kagami gruñó mientras que Ikki y Shun se miraron entre sí. No era secreto para ellos que la japonesa estaba enamorada de uno de sus compañeros de esgrima.

-Ya, no la molestes- dijo Shun a su hermano antes de volverse hacia Kagami- te agradecemos que hayas hecho esto por nosotros-

-Sí, tomando en cuenta que de los 99 hermanos que tengo solo uno me cae bien- dijo Ikki dándole unas palmadas en el hombro- y la que quisiera que fuera mi hermana no lo es-

-Sin mencionar que tú me caes mal- dijo Kagami soltándose de él.

-Tú tampoco me caes nada bien- le respondió el hermano mayor.

-Awww- dijo Shun con una sonrisa. Sabía que esos dos discutían todo el tiempo pero se tenían mucho cariño.

-¿Que significa eso de "awww"?- gruñeron los otros dos al mismo tiempo volviéndose a Shun.

Mientras que los tres estaban distraídos discutiendo, Tomoe sonrió levemente. Había estado tan preocupada por los dos muchachos, y le daba gusto tenerlos de regreso en casa incluso si solo estaban para discutir con Kagami. Ojalá pudiera tenerlos en casa todo el tiempo.

x-x-x

Mansión Agreste

Días después

Adrien regresó a casa y se dejó caer sobre su cama sin muchas ganas, gruñendo de cansancio mientras que Plagg flotaba a su lado. Seguía sumamente preocupado del hecho que su cachorro despertara cada día más cansado que el anterior como si no hubiera dormido.

-¿Cómo te sientes, cachorro?-

-Como si me hubiera atropellado un tren- dijo Adrien hundiendo la cara en la almohada- quiero quedarme en casa y no ir a la estúpida sesión de fotos, ni a la clase de esgrima ni…-

Adrien continuó murmurando pero Plagg no alcanzó a escuchar nada porque el pobre arrastrabas palabras y solo estaba hablando entre dientes. El kwami se sentía cansado también, pero no al nivel de su chico. Incluso había disminuido su cantidad de queso que le exigía todos los días no porque no tuviera hambre, por supuesto, sino porque no quería incomodar la chico.

Sus ojos comenzaron a cerrarse mientras que se deslizaba bajo las mantas cuando comenzó a sonar su celular. Adrien gruñó con ganas de darle un manotazo jurando que si era un ataque de akuma iba a encargarse personalmente de hacer la vida de Papillon un infierno, pero no se trataba de un ataque, sino era un mensaje sin remitente.

Tus padres te están esperando.

Adrien se quedó helado al ver eso. No podía ser de Nathalie o del Gorila quien envió ese mensaje. ¿Y a qué se refería con "sus padres"?

Desde hace mucho tiempo había sospechado que Gabriel no era su padre, sobre todo por sus amenazas de echarlo a la calle, pero esa era la primera vez que alguien le llegaba a insinuar que tenía otros padres. ¿Quién le había enviado eso?

Adrien despertó de golpe y se incorporó de golpe, alarmando a Plagg por el súbito movimiento.

-¿Pero qué…?¿Qué tienes, cachorro?- dijo el kwami poniéndose en guardia.

-Mira esto, Plagg- dijo Adrien mostrándole el mensaje. No era la primera cosa extraña que le sucedía en las últimas semanas. Las peleas contra esas horrendas alimañas después de los akumas, el hecho de que su lady fuera hija de un dios, esos extraños que habían aparecieron para ayudarlos, el extraño pulso que sintió en su interior, la extraña tarde donde todos en su casa se quedaron dormidos por alguna razón y finalmente estaba esa la joven que Adrien se encontraba constantemente en todos lados.

Dos días antes había estado caminando a la panadería durante el receso de la escuela con Marinette, Alya y Nino cuando vio a una joven un poco mayor que él sonriéndole desde el otro lado de la calle. Al principio creyó que era una de sus fans, pero lo miraba con un extraño cariño en sus ojos, como si ya lo conociera. Un día antes, cuando había ido a la fuente de Trocadéro a una sesión de fotos, la misma mujer estaba ahí mirándolo como si estuviera viendo una monería de un niño pequeño. Y esa misma tarde cuando estaba llegando a casa, la vio sonreírle desde la entrada del Grand Paris.

¿Tenía esa mujer algo que ver con eso?

-¿Qué crees que signifique eso?- dijo Adrien volviéndose a Plagg.

-Ni idea, chico- dijo el kwami pretendiendo no entender de qué se trataba eso. Recordaba bastante bien la visita de Hypnos, pero no podía decirle nada a su cachorro aún. Si lo que el dios del suelo le dijo era verdad, él era quien tenía que encontrar a sus padres y no viceversa.

Ese extraño mensaje que había recibido bien podía ser de ellos, o de algún otro dios intentando ayudar. Había sentido la presencia de esa niña Athena en la ciudad, quizá ella tenía algo que ver. Mientras tanto, vio a Adrien teclear algo en su teléfono y vio que estaba tratando de responder.

¿Quién eres?

Pero al intentar responder, el chico recibió una notificación de error. El número destinatario no existía. Adrien frunció el entrecejo. Genial, ahora ese misterio no lo iba a dejar dormir o al menos eso era lo que creía, porque cuando Nathalie fue a buscarlo una hora después para su clase de chino lo encontró profundamente dormido.

-¿Adrien?- dijo la asistente en voz baja.

Al no obtener más prepuesta que sus ronquidos, Nathanile sacudió la cabeza con un gesto de desaprobación y tomó su teléfono.

-¿Salut?¿Monsiuer Xi?- dijo la asistente al teléfono- sí, me temo que Adrien está resfriado y un poco indispuesto. No, no es necesario avisar a monsieur Agreste. Sí, la próxima semana estará bien. Muchas gracias por comprender-

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Giudecca, Inframundo

Dos días después

Perséfone se encontraba caminando nerviosamente en círculos mientras que Hades escuchaba el reporte de Aiacos frunciendo el entrecejo. Nuevamente los héroes habían sido atacados por las alimañas del dios egipcio, esta vez escarabajos gigantes y algunas arañas, y los chicos apenas habían podido salir ilesos, pero habían logrado resolver la situación antes de que los espectros llegaran.

A ninguno de los dos le hacía ninguna gracia no intervenir o que no pudieran asistir a su hijo en este problema o al menos decirle quien era y porqué esos monstruos lo estaban persiguiendo tan ferozmente.

-No podemos seguir así- dijo Perséfone deteniendo sus pasos nerviosos y volviendo su mirada a Hades- tiene que haber alguna manera de ayudar a nuestro hijo. Traerlo aquí con nosotros para que esté a salvo, no lo está en París y…-

-Yo también quisiera hacer eso, pero me temo que Ananké tiene razón- dijo el rey del inframundo- él es quien tiene que venir a nosotros, pero estoy de acuerdo de que tenemos que encontrar una manera de protegerlo. O ayudarlo a protegerse a sí mismo-

-Entrenarlo- intervino de pronto Kagaho, quien estaba de pie detrás de Perséfone, actuando como siempre como su guardaespaldas- enviar a uno de los jueces a enseñarlo a utilizar su cosmo, idealmente sin desmayarse después. Incluso podría ayudar a la otra heroína a despertar el suyo, ella es hija del señor Apolo después de todo-

Aiacos sonrió levemente al recordar la interacción entre ambos. Seguramente Hades aún no sabía que su retoño estaba perdidamente enamorado de Ladybug, iba a ser bastante interesante cuando se enterara.

-Kagaho tiene razón- dijo Perséfone por fin dejando de dar vueltas de un lado a otro y volviendo su mirada primero a Hades antes de a los otros espectros- uno de los jueces. ¿Quién de los dos?-

-Aiacos no puede ser incluido- dijo Pandora- él y Violate tienen otra misión-

-Entonces entre Minos y Radamanthys-

-¿En serio quieren que su hijo sea entrenado por Minos?- dijo Kagaho alzando las cejas. Aquello no le hizo ninguna gracia al aludido.

-¡Hey!-

-No, la persona que debe enseñar al muchacho a utilizar su cosmo y a protegerse de esas alimañas es Radamanthys- dijo Hades seriamente al volverse al juez, el cual no estaba nada contento con ello. No podía contradecir las órdenes del rey del inframundo de ninguna manera.

Los tres jueces se inclinaron y salieron del palacio de Guidecca. Tan pronto como pusieron los pies fuera, tanto Minos como Aiacos comenzaron a burlarse de Radamanthys mientras que él gruñía y les lanzaba una mirada que prometía mucho dolor si continuaban.

-JAJAJAJA ¡te tocó el papel de niñera, Rada!- dijo Minos con sus características carcajadas- ¡vaya que te vas a divertir cuidando a esos dos niños!-

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Jardin des Tuileries

Al día siguiente

Ladybug gruñó porque, tan pronto como habían logrado vencer y purificar al akuma, los bichos volvieron a aparecer. A diferencia de ella, Chat Noir parecía estar manejando la situación con un mejor humor que antes. Había aprovechado el tiempo para descansar y al parecer Nathalie se había apiadado de él y lo había dejado dormir las últimas tardes.

-Creo que ya encontramos una mejor manera de defendernos de esas cosas, ma lady- dijo Chat Noir guiñándole un ojo.

Aquello era cierto porque en los últimos ataques, los dos héroes habían encontrado una estrategia. El Lucky Charm usualmente les daba algo para atrapar a todos los bichos juntos y Chat Noir lograba usar su Cataclysme en ellos para destruirlos de golpe. Se sentían optimistas sobre el desenlace de esa pelea.

-Bien, ya sabes cómo funciona esto, chaton- dijo Ladybug haciendo girar su yoyo mientras que se ponía en guardia para pelear- ¿estás listo?-

-Yo nací listo, bugginette- dijo Chat Noir girando su bastón, su espalda contra la de ella- ya sabemos que nuestra estrategia es perfecta-

Ladybug alzó las cejas y se volvió hacia él. ¿Era su imaginación o Chat Noir había perdido la oportunidad de hacer una broma?

-¿No querrás decir purrfecta?- dijo la heroína. La expresión de Chat Noir se ensombreció.

-Creo que será mejor tomarnos esto en serio-

Aquello la extrañó un poco, pero supuso de que debía estar preocupado después de todas las palizas que los dos habían recibido en el pasado. Si era sincera, ella misma se había sentido muy asustada también.

-Si tú lo dices. Aquí voy- dijo ella lanzando su yoyo hacia arriba- LUCKY CHARM-

-CATACLYSME-

El Lucky Charm les entregó una gran red de pesca y los dos héroes se lanzaron hacia los bichos, que esta vez eran escarabajos y escorpiones gigantes que los amenazaban con el aguijón de sus colas. Como de costumbre, los dos héroes los rodearon para atraparlos con la red, Ladybug haciendo de cebo mientras que Chat Noir preparaba la red a su alrededor.

-¡Ahora, chaton!- dijo Ladybug lanzando su yoyo a unos e los árboles y saliendo del medio de los monstruos mientras que el héroe dejaba caer la red sobre ellos y ponía su mano cargada con su poder para destruirlos.

El efecto fue inmediato y todos los bichos fueron destruídos por el poder de Chat Noir. Los dos héroes chocaron puños con una sonrisa.

-Bien joué-

Ladybug tomó la red del suelo, que era lo único que quedaba después de destruir a los bichos para reparar y volver todo a la normalidad, aunque fuera solamente algunos árboles chamuscados.

-MIRACULOUS LA… AAAAAAAAH-

-AAAAAAAAAH-

Los dos adolescentes gritaron cuando la tierra bajo sus pies se movió con violencia se abrió entre los dos para dejar salir una serpiente mucho más grande que la que los había atacado unas semanas antes en la Sainte Chapelle. Medía más de doce metros de largo y era tan ancha como un hombre adulto.

-¿Porque no ssse quedan quietosss?- siseó el monstruo.

Los héroes palidecieron. No era una serpiente, era una cobra real y tenía un aspecto mucho más peligroso que la anterior. Volvió sus horribles ojos amarillos hacia Ladybug y pareció olfatearla con su lengua bífida. La joven estaba paralizada de terror al ver los hipnóticos ojos de la cobra sobre ella. Se la iba a almorzar si no se movía, pero su cuerpo estaba completamente paralizado.

-¡Ladybug!- grito Chat Noir al ver que estaba en peligro, pero la chica no pudo moverse. Su cuerpo no le respondía.

"Muévete, Marinette. ¡Muévete de una vez!", se dijo a sí misma con desesperación.

-Sssolo un mordisssco…- la cobra siseó con sus fauces abiertas dispuesta a tragársela.

"¡Muévete!"

-¡LADYBUG!-

Cuando las fauces de cobra estuvieron a punto de atraparla, Chat Noir la apartó del camino justo a tiempo. Ladybug rodó en el suelo alejándose del peligro pero el monstruo alcanzó a morder una de las piernas de su partenaire sin dejarlo ir.

-Aaaraarggg…- gimió el héroe tratando de soltarse de la mordida.

-¡Chat Noir!- dijo Ladybug corriendo a salvarlo a pesar que sentía su cuerpo entumido. No atinó sino a patear la cara de la serpiente, lo que funcionó e hizo que soltara a su compañero. Una vez que estuvo libre, la heroína lo tomó de los hombros y lo arrastró para alejarlo del peligro- ¿estás bien?-

-Estoy bien, ma lady- dijo él recuperando el aliento y tratando de no mirar la mordida en su pierna- no es nada que un par de lamidas no arreglen-

Ladybug respiró aliviada y lo ayudó a ponerse de pie. Chat Noir se apoyó en ella, pues su pierna le dolía.

-Sssson másss fuertesss de lo que el amo pensssó, pequeñasss anomalíasss- siseó la cobra volviendo su mirada a ellos y relamiéndose- ambosss ssserán una deliciosssa cena-

Aquellas palabras eran una distracción, pues la cola de la cobra los golpeó por la espalda, haciéndolos rodar en el suelo. El monstruo aprovechó la confusión y esta vez atrapó a Chat Noir, apretujándolo entre sus anillos. Ladybug gritó asustada y pensó en usar su yoyo para golpearlo.

-¡Deja a mi chaton de una vez!- gritó Ladybug lanzando su yoyo alrededor de la cabeza de la serpiente- ¡no dejaré que te comas a mi gato!-

La cobra volvió sus ojos hacia ella y dejó escapar un siseo que sonó como una burla.

-Deberías preocuparte más por ti misma, mocosa- una voz es escuchó de tras de ella. Antes de que pudiera reaccionar, Ladybug sintió una mano atraparla por el cuello y levantarla al menos un metro del suelo.

Cuando la heroína fue girada hacia la persona que la había atrapado, casi se desmaya del susto. Parecía ser un hombre, solo que no tenía una cabeza humana normal sino la de un chacal rabioso, sus dientes chorreando pus y sangre. Su cuerpo tenía apariencia humana pero era mucho más fuerte de lo que parecía e irradiaba un aura maligna.

-Aaarrggg…-

-¡LADY…! AAAAAAAAAAH-

Ladybug vio que Chat Noir forcejeaba con todas sus fuerzas para soltarse de la cobra, pero ésta era demasiado fuerte y lo apretujaba cuando trataba de decir algo. La estaba miraba con horror y pronto supo porqué. Algunas gotas de la sangre y pus de la boca del chacal cayeron sobre su mejilla y se dio cuenta de que estaba demasiado cerca de ella.

-¡De… déjame…!-

-Se terminó tu tiempo, heroína de París- dijo el hombre chacal- ya han destruído vencido a suficientes de mis súbditos. Se terminó el juego y ustedes perdieron. Comenzaré contigo…-

-¡NO!¡DÉJALA!- gritó Chat Noir al ver que el hombre chacal sacaba una espada curva y la acercaba peligrosamente al cuello de Ladybug- ¡DEJA IR A MA LADY!-

-Chat Noir…-

Pero el hombre chacal apretó aún más su cuello, ahogando la joven el grito que intento dar. Como respuesta, Chat Noir pataleó con más fuerza para soltarse de él.

-¡DÉJALA IR!-

-¿Te refieres a esto, Chat Noir?- dijo el enemigo sacudiendo a Ladybug- ¿crees que un gusano como tú puede quitarle a Seth su presa?-

El héroe peleó con desesperación, pero la cobra no estaba dispuesta a soltarlo.

-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH-

Al ver a Seth agitar nuevamente a Ladybug mientras apretaba su cuello, Chat Noir comenzó a tener una sensación en su interior, la misma que había tenido la última vez que la había visto en peligro y que había estado a punto de ser devorado por una serpiente, excepto que esta vez no se sentía como un calorcito sino como un fuego abrasador que se dispersó por todo su cuerpo.

Incluso Seth abrió los ojos desmesuradamente, como si hubiera detectado algo proveniente de él, aunque sin soltar a Ladybug.

-¡ . .IR!- dijo Chat Noir.

Mientras pronunciaba esas palabras, una fuerza tan poderosa como un tsunami surgió de su cuerpo, haciendo que la cobra lo soltara alejándose de él y que Seth retrocediera un par de pasos. Incluso soltó a Ladybug de la impresión, quien cayó al suelo de rodillas intentando recuperar el aliento.

Chat Noir tembló por un momento mientras se ponía de pie irguiéndose y cerrando sus manos en puños, pero apenas duró un segundo más de pie porque sus ojos se pusieron en blanco y se desplomó en el suelo al tiempo en que la alarma de su Miraculous daba su penúltima advertencia.

-No…- dijo Ladybug casi sin aliento cuando la cobra regresó a rodear a Chat Noir y mirándolo como si fuera el almuerzo. Al mismo tiempo, Seth la volvió a levantar del suelo, poniendo la espada curva y acercándola a su cuello.

-Se acabó, niña…-

Ladybug sacudió las piernas, llevándose su mano al cuello para hacerlo soltarla y sus dedos rozaron el collar que Apolo le había dado.

"Ayúdanos", pensó ella con desesperación "¡se van a almorzar a mi gato, ayúdanos!"

Antes de que la espada tocara su cuello, una inmensa fuerza golpeó a Seth y la hizo soltarla. En vez de caer al suelo, la heroína cayó a los brazos de otra persona alguien más. Podía sentir su presencia sin siquiera abrir los ojos. Cuando lo hizo, vio al hombre chacal rugir furioso y mirarla con sus intimidantes ojos rojos desaparecer debajo de la tierra.

-¿Marinette?- escuchó la voz de Apolo aunque apenas podía mantener los ojos abiertos mientras que se la llevaba de ahí. Sus aretes sonaron la última advertencia y se detransformó. Levantó la vista para ver que el dios no estaba solo. Una hermosa mujer había hecho desaparecer a la cobra y se puso de rodillas en el suelo junto a Chat Noir.

-No… mi chaton…- dijo Marinette débilmente, extendiendo la mano hacia ellos- lo van a descubrir… no lo puedo dejar así…-

-Tampoco te pueden descubrir a ti…-

-No… no me puedo ir…- dijo ella obstinadamente.

-No te preocupes por él, Marinette- dijo Apolo en un tono más cariñoso de lo que lo había escuchado usar antes- su maman se encargará de él-

x-x-x

CONTINUARÁ…

Nota de Abby: las cosas se pusieron color de hormiga en este capítulo. Seth acudió en persona a pelear contra los héroes y casi son historia, pero alguien más los rescató. Athena ya entró en escena también para intentan asistir a su primo nuevo. Y otra que recibió a sus primos en su casa fue Kagami. Muchas gracias por seguir leyendo.

Misao, your move.

Nota de Misao: Pues... lo del exceso de cafeína te lo concedo, pero ¿un sugar rush? Hmmm. Ahora, debo preguntar.. OAO ¡¿QUÉ LE HICISTE AL GATO?!

BRÚJULA CULTURAL:

Principalmente en este capítulo nos vemos con la Saint Seiya Wiki… y los protagonistas del manga y anime.

Seiya de Pegaso: Tiene que ser el protagonista más irritante que conozco. Me cae de la patada, pero bueno. Es el personaje principal de la serie de manga y anime Saint Seiya. Santo de bronce de la constelación de Pegaso y que a medida que avanza la serie será promovido a santo dorado de Sagitario. Es la reencarnación del Primer Pegaso, el primer humano en herir al dios Hades desde la era mitológica. Hijo de Mitsumasa Kido y de madre desconocida, es el santo más devoto y cercano a Athena.

Shun de Andrómeda: Uno de los protagonistas del manga y anime, es el santo de bronce de la constelación de Andrómeda. Se caracteriza por su personalidad pacifista, su carácter delicado y porque no le gusta herir a las demás personas. Tiene un gran poder, pero su gentil disposición y naturaleza amable tienden a detenerlo de usarlo del todo, hasta que se ve obligado a hacerlo. Es uno de los hijos de Mitsumasa Kido, y comparte madre con Ikki, el Santo de Fénix, quien es horriblemente protector con él. Shun es el humano que posee el alma más pura, y es por eso por lo que Hades le escoge como su avatar en la serie. El algún punto de la serie, es promovido a santo dorado de virgo.

Shiryu de Dragón: Uno de los protagonistas del manga y anime, es el santo de bronce del Dragón. Shiryu es considerado como el más prudente y sabio de los santos de bronce, siendo que fue discípulo del gran anciano maestro Dohko de Libra. También es hijo de Mitsumasa Kido y madre desconocida. Será promovido a santo dorado de libra.

Hyoga de Cisne: Uno de los protagonistas del manga y anime, es el santo de bronce del Cisne o Cygnus. Aprendiz de Camus de Acuario y con un serio complejo de Edipo. A pesar de su apariencia orgullosa y fría, en realidad es un aliado confiable y compasivo. Aunque su nombre y genoma sean japonés, posee ascendencia rusa por parte de su madre Natasha (la única cuyo nombre se conoce). Y sí, es hijo de Mitsumasa Kido. Eventualmente será promovido a santo dorado de acuario

Ikki de Fénix: Uno de los protagonistas del manga y anime, es el santo de bronce del Fénix. Se caracteriza por tener el cosmos más agresivo y violento entre los Santos. Acostumbra andar separado del resto de los santos de bronce, sin embargo siempre aparece oportunamente en los momentos de necesidad (sobre todo para salvar la vida de Shun). Se considera a sí mismo un lobo solitario que no le interesa andar en grupos. A pesar de que se introdujo más tarde que los otros cuatro Santos de Bronce principales, el rol de Ikki en la historia es bastante significativo. Él sirve como el primer antagonista de la serie que los demás santos deben derrotar, así como un poderoso aliado más adelante en la serie. Es el mayor de todos los hijos de Mitsumasa Kido y comparte madre con Shun. Será promovido a santo dorado de leo.

Mitsumasa Kido: Fue un multimillonario japonés amante de las culturas antiguas y del deporte del combate. A pesar de ser una persona corriente, Mitsumasa jugó un papel muy trascendental en la historia de Saint Seiya pues fue él quien encontró a Aioros de Sagitario en sus últimos momentos de vida y recibió de su parte la encomienda de proteger no solamente su armadura sino también al bebé que tenía en sus brazos, que no era otra que Athena, del mal que acechaba al Santuario desencadenando con ello los eventos que vendrían posteriormente en la serie. ¡Una joya de hombre! Tuvo 100 hijos con 99 mujeres distintas (se repitió a la mamá de Ikki y Shun), les quitó los niños a todas y los envió primero a los orfanatos de la Fundación Graude y luego a campos de entrenamiento a ganar sus armaduras. Hizo desaparecer a todas las mamás. ¿Ven? Una joya.

Fundación Graude (O Graad): Creada por Mitsumasa Kido para gestionar la crianza de sus 100 bendiciones para que todas ganaran armaduras que les permitieran proteger a Athena y a develar la maldad que acechaba en el Santuario de la diosa. Solo sobrevivieron 10 de los 100 niños, entre ellos, los protagonistas de la serie.