Advertencias:

. OOC

. Créditos a Koyoharu por los hermosos personajes

. OS inspirado en un capítulo de la historia "Jugada Encubierta"


El sonido del agua siempre la ayudaba a relajarse, especialmente cuando se trataba de la lluvia.

Los orbes rosados de la chica se deleitaba del hermoso paisaje, la cortina de agua que cubría la distancia, siempre le pareció un detalle que la hacía sentir en otro mundo, la tranquilidad era notoria debido al silencio, extraño mutismo teniendo en cuenta al compañero que deslizaba el cepillo con suma delicadeza por su larga cabellera.

Fue entonces cuando salió de su trance, dirigiendo su vista a los cabellos dorados que tenía en su mano, se apreciaban unos pequeños nudos que la hizo soltar una pequeña risa, ¿Cómo podía ser tan descuidado?

Con lentitud, trataba de desenredar lo mejor que podía, pero su concentración era dispersada por el hermoso color oro que contrarrestaba nublado ambiente, incluso la melena de Rengoku dispersaba la oscuridad con su brillo.

—¡Tu cabello es asombroso Kanae! — Exclamó, su voz resonó por la habitación, la mencionada solo lo miraba de reojo mientras éste pasaba sus dedos por sus oscuros cabellos —Es suave y sin nudos! —Sonrió, contenta por el halago, dispuesta a decir algo, fue interrumpida al último segundo.

—¡El mío es un desastre! Haz estado mucho tiempo tratando de desenredarlo —Sonrió con vergüenza, incapaz de hacer contacto visual.

—Mi cabello no siempre es perfecto —Aclaró, sin dejar su labor —,pero el tuyo es de un hermoso color oro, sin contar tus reflejos rojizos, eso no lo tiene cualquiera…

Nuevamente el silencio reinó, insegura de cómo se lo había tomado, no sabía distinguir por el semblante raramente inexpresivo del rubio, pero continuó peinando su melena, al terminar sintió como éste daba la vuelta.

Sin previo aviso, sus fuertes brazos rodearon su cintura y apoyó su barbilla sobre el hombro de una impresionada Kanae.

El sonido de la lluvia era el único acompañante de la inusual escena, mientras la azabache se moría de vergüenza, sentir a Rengoku oliendo su cabello no ayudaba a disminuir el calor de sus mejillas.

—Como lo imaginaba.. —Decía, más para sí mismo —, también huele bien…

«¿Este es un nuevo fetiche?» Se cuestionó la apenada chica que por más que intentara zafarse sentía como le agarre era más intenso a medida que luchaba por huir.

Llevó su mano hacia atrás; acariciando la parte posterior de la cabeza del chico, el cual aceptó gustoso aquel gesto, duró un rato acariciándolo para después susurrarle con extrema dulzura, llevando a cabo la segunda fase de su precipitado plan:

—¿Ahora si me puedes soltar?

Una mayor presión en su cintura fue la respuesta, un discreto "No"

Mas bien Kyojuro acercó su rostro al de ella, haciendo nula la separación entre ambos, la situación ya era extrema, Kanae cubrió su rostro con ambas manos para evitar testigos del intenso carmín por toda su cara, nunca imaginó estar en esa situación con un chico, mucho menos con uno de sus compañeros.

No obstante, no le disgustaba tener esa primera experiencia con Kyojuro, simplemente…no sabía que hacer, ¿Esto era un efecto secundario por el mal clima?

Afuera, la naturaleza era completamente ajena al singular "apoyo entre compañeros" de ambos cazadores, la lluvia caía con intensidad, siendo aprovechado por las plantas que necesitaban del vital líquido para su crecimiento.

(Y un rey de la montaña que aprovechaba la situación para darse un baño, pero él no es importante aquí, regresemos con los pilares…)

El tiempo parecía haberse detenido para ambos, mientras Rengoku disfrutaba de la calidez que desprendía del cuerpo de la chica, ésta se hallaba en un pozo de desconcierto, las sensaciones raras en su estómago no tardaron en presentarse, ayudando a sus nervios florecer con extrema libertad.

—¿V-vamos a estar a-así hasta que termine de llover?

—Kanae…

—¿Sí?

—¿Te gusta la lluvia,no?

Ésta asintió

—Entonces disfrútala…en silencio

—Pero yo no puedo disfrutarla con alguien sujetándome de la cintura —Se quejó

—Lo siento pero tendrás que acostumbrarte

El silencio volvió a reinar, la chica hizo una mueca, pero al cabo de pocos segundos se rindió, pocos eran tan tercos como el joven Rengoku, y además, sin más opción que disfrutar de la lluvia acariciando el rostro del enérgico cazador, así pasó aquella inusual tarde entre pilares, episodio que pasó a ser un secreto entre ambos.


Gracias a todos los que se tomaron su tiempo para leer uwu quise agregarle más romance pero se me hizo complicado :S espero que les haya gustado tanto como a mí, hace falta más KanaRen en el fandom :,(

¡Nos leemos!