Resumen: Colaboración con Misao-CG. Durante las peleas contra los akumas de Papillon, Ladybug y Chat Noir son atacados por un nuevo enemigo que está detrás de algo más valioso que sus Miraculous, lo que traerá nuevas revelaciones sobre todo lo que ellos creían saber de sí mismos. AU Saint Seiya.
NOTAS:
1) Los personajes no nos pertenecen. Miraculous Ladybug es propiedad de ZAG y los créditos son para Thomas Astruc y su equipo. Saint Seiya fue creado por Masami Kurumada.
2) Esta historia NO fue realizada con fines de lucro, solo para divertirnos.
3) Puede tener spoilers de toda la serie y películas disponibles.
JUEGOS DE DIOSES
CAPÍTULO 24
(Escrito por Abby L.)
Debajo de la Sainte Chapelle
Al mismo tiempo
Marinette apretó los ojos con fuerza mientras se concentraba en mantener encendido su cosmo y evitar desangrarse. Tenía miedo, tenía frío y todo el cuerpo le dolía terriblemente, sobre todo ese horrible corte en su cuello. La única fuente de calidez en esos momentos era su cosmo y su mano que estaba entrelazada con la de Adrien.
En algún momento entre el momento en que se detransformaron y en el que se encontraban ahora, Marinette había perdido sus zapatillas y eso no la estaba ayudando con la sensación de frío que estaba sintiendo en esos momentos. Solo atinó a flexionar los dedos de los pies, tratando de no pensar en el dolor y el disgusto que sentía en esos momentos.
-Concéntrate, Marinette- escuchó decir débilmente a Tikki con una jaqueca que parecía que le estaba partiendo la cabeza a la mitad. Su vocecita se escuchaba débil, adolorida y frustrada. Se notaba que deseaba ayudarlos, pero no podía por la situación en la que estaba.
Tikki y Plagg se mantenían fielmente al lado de sus portadores, aún intoxicados por el veneno que las arañas les habían inyectado a los héroes cuando estaban transformadnos, demasiado débiles para ayudarlos o siquiera moverse pero aún animándolos a seguir adelante manteniendo su cosmo mientras que los dioses llegaban a rescatarlos.
Desde el momento en que la diosa cruzó la barrera y llegó al escondite de Seth, Marinette sintió un leve temblor proveniente de la mano de Adrien. Había mantenido su mano unida a la de él, y podía sentirse húmeda de nueva sangre cálida proveniente del brazo de su compañero. Se atrevió a abrir los ojos y vio horrorizada que Adrien estaba moviendo sus labios como si quisiera decir algo con una expresión asustada, lo que estaba provocando que la herida en su cuello sangrara más profusamente.
Marinette tardó algunos segundos en deducir la causa de su miedo.
"Deméter"; pensó la adolescente entendiendo lo que estaba pasando "la mujer que causó que el alma de Adrien terminara en la tierra. Desde que ella penetró la barrera, Adrien ha estado más inquieto"
La llegada de Deméter los había ayudado, impidiendo que Seth los distrajera en su concentración mientras que intentaban usar su débil cosmo para mantener toda su sangre dentro de su cuerpo. Pero el miedo innato que Adrien le tenía a su abuela materna después de que lo arrancó del vientre de su madre y lo lanzó a la tierra, incluso sin haberla conocido en el mundo humano, estaba distrayéndolo lo suficiente para que la sangre fluyera más profusamente entre sus dedos que intentaban en vano tapar la hemorragia.
Tratando de no romper su concentración, Marinette apretó suavemente su mano y la acarició con su pulgar, tratándose comunicarle que estaba bien.
"Está bien, ella nos está ayudando", trató de trasmitirle "concéntrate en sobrevivir"
Sorpresivamente, momentos después de que hizo eso Adrien se relajó, su sangre dejó de fluir hacia el exterior de su cuerpo y su cosmo lo hizo brillar nuevamente como lo había hecho antes.
-No se rindan, cachorros…- dijo Plagg en un gruñido lastimero, sufriendo un dolor de cabeza tan horrible como el de Tikki y escupiendo algo de sangre.
Los dos adolescentes volvieron a respirar hondo, tratando de aislar sus pensamientos a lo que estaba sucediendo a su alrededor.
Mientras eso sucedía, Seth se había quedado helado al ver que Deméter acababa de penetrar su barrera hacia su escondite donde estaba a punto de desangrar a los héroes para obtener el poder absoluto que deseaba. Aquel giro de eventos no le gustaba ni un poco ahora que estaba tan cerca de su objetivo. Nunca imaginó que Deméter, de todos los dioses, se presentaría a pelear contra él.
-¡Quieto, chacal!- repitió Deméter en un tono peligroso, con su guadaña en mano como si estuviera a punto de rebanarle la cabeza.
El dios miró de reojo su kopesh, aún goteando de la sangre de los héroes. Tenía que tener mucho cuidado. Si bien Deméter podía tener el aspecto de una diosa tranquila y pacífica también era cierto que había peleado junto a los otros hijos de Cronos durante la Titanomaquia, y había vencido.
Pero estaba cerca, demasiado cerca de cumplir su objetivo y no iba a permitir que esa diosa ni nadie más arruinara su perfecto plan.
Se podían escuchar los gritos y los golpes sobre la superficie de la ciudad. Si Papillon había cumplido con su parte del trato, había lanzado un ejército de akumas parecido a lo que hizo durante el Día de los Héroes para mantener a los otros héroes, guerreros y dioses ocupados mientras buscaban a Ladybug y Chat Noir como gallinas sin cabeza.
-Atrás, mujer- dijo Seth disimulando la inseguridad que estaba sintiendo en esos momentos, tomando su kopesh y levantando su mano, listo para atacarla si era necesario- ni tú ni nadie va a detenerme ahora-
-En serio no entiendes- dijo la diosa con su guadaña.
-AAAAAAAAAH-
Seth dejó escapar su grito de guerra mientras se lanzaba contra ella. Sin cambiar de expresión, Deméter utilizó su arma para bloquear la de él. La colisión de las dos armas divinas causó una onda de choque que lanzó a los dioses a extremos contrarios de la sala. La diosa puso una mano en el suelo para apoyarse y ponerse de pie antes de que el dios chacal volviera a saltar contra ella.
Miró de reojo a los dos adolescentes, notando que el golpe de las armas había hecho que se distrajeran por un momento y la sangre volviera a brotar de sus cuellos. Notó también la presencia de los kwamis de la Creación y la Destrucción, los cuales estaban debilitados seguramente por culpa de Seth.
"Tengo que hacer algo…", pensó ella extendiendo su brazo libre hacia los dos muchachos, haciendo que silenciosamente brotaran del suelo media docena de plantas de algodón, las cuales dejaban caer los copos de algodón junto a los kwamis para que los tomaran y los utilizaran como vendajes para presionarlas sobre sus cuellos y detener el sangrado.
-¡Ja! ¿Acaso crees que tus plantitas van a detenerme?- se burló Seth al ver a los kwamis tomando las bolitas de algodón para protegerlos- ¿cuánto tiempo más crees que van a aguantar esos dos?-
La diosa gruñó y empuñó su guadaña nuevamente.
-Hablas demasiado…-
Seth y Deméter se enfrascaron en una pelea, con feroces golpes y estocadas de parte de ambos que consistió principalmente en la diosa tratando de proteger a los adolescentes del chacal para evitar que los distrajera y eso les causara apagar su cosmo.
Mientras peleaba, la diosa miró a su alrededor.
"Quizá lo subestimé", pensó Deméter "puedo distraerlo, pero los niños no van a soportar mucho más tiempo en esa situación".
Entrecerró los ojos mirando a su alrededor pensando en que tenía que haber una manera de traer más ayuda, a los otros dioses de preferencia. Esas heridas estaban hechas con un arma divina, de modo que solo Apolo o sus hijos podrían detener el sangrado y curarlas, y para ello tenía que traerlos a esa sala subterránea.
Para entonces los otros dioses ya debían saber que sus hijos estaban atrapados ahí bajo, pero Seth había colocado alguna especie de campo de energía que bloqueaba el acceso de los padres de esos muchachos y otros dioses como Artemisa y Athena, pero no había considerado a Deméter.
"Tengo que encontrar esa fuente pronto", se dijo la diosa mirando aprensivamente a los dos adolescentes "tengo que destruirla para que Apolo venga a salvarlos"
La diosa se irguió esperando el siguiente ataque de Seth para evitar que los tocara. Esa era la primera vez que ponía sus ojos en su nieto desde que lo había… arrancado de Perséfone. Era un muchacho muy guapo, idéntico a su hija en todos los aspectos. Tenía la apariencia de ser muy dulce, sobre todo por la manera en la que tomaba la mano de la otra muchacha.
Deméter sacudió la cabeza para quitarse ese pensamiento.
-¿Qué te sucede, Deméter?- siseó el dios chacal separando sus fauces- ¿no es ese el engendro que trataste de eliminar hace catorce años? ¡Te estoy dando la oportunidad de terminar el trabajo!-
La diosa entrecerró los ojos, analizando las facciones de su oponente. Sabía muy bien que esa frase no había sido proferida para razonar con ella, sino para distraerla y pronto supo porqué. Seth duplicó su kopesh y lanzó uno contra los muchachos con la clara intención de golpearlos para distraerlos. Deméter reaccionó rápidamente y bateó el kopesh con su propia guadaña, pero ésta se le cayó de las manos. Las armas evitaron a los muchachos, pero ahora la diosa estaba desarmada.
-Perdiste tu única oportunidad de redimirte, Deméter- dijo el dios chacal con su otra arma volviéndola a lanzar contra los adolescentes.
-Eso crees- dijo la diosa clavando una rodilla en el suelo y poniendo la palma de su mano bajo sus pies. A su orden, una barrera de pequeños árboles se formaron a los pies de los dos muchachos. El kopesh chocó contra la barrera y cayó a los pies de Deméter.
Seth gruñó mostrando los dientes. La diosa volvió a entrecerrar los ojos. Podía sentir los cosmos de Hades y de Apolo cerca de la barrera, pero no podían pasar a ayudarla.
"¿Qué puede ser, qué puede ser?"
Deméter puso de nuevo una mano en el suelo y un par de lianas aparecieron rompiendo la pared e inmovilizando los brazos de Seth mientras que trataba de atacar de nuevo. La diosa aprovechó para rodear su barrera de árboles y arrodillarse junto a los muchachos.
Los dos estaban con sus cosmos ligeramente encendidos, con una expresión estoica en sus ojos. Marinette acariciaba con su pulgar el dorso de la mano de Adrien, quien gemía suavemente al sentir la cercanía del cosmo de Deméter. La diosa se sintió culpable nuevamente por lo que le había hecho a esa alma tan pura. Al ver que estaba rompiendo su concentración, se movió hacia el otro lado, junto a Marinette, e inspeccionó la sala. Tenía que haber algo que rompiera el campo de fuerza…
… y fue cuando lo vio. Una pequeña pirámide negra en un pedestal en un extremo del diagrama, a los pies de los dos adolescentes, justo detrás de su barrera de árboles que acababa de crear. Parecía poca cosa, pero la diosa sospecho que esa era la fuente.
Con un movimiento de su mano, una liana creció hacia ella y le entregó el pequeño objeto.
-¡NO!¡NO TOQUES ESO!- dijo Seth mordiendo sus ataduras para soltarse, rompiendo las lianas antes de lanzarse contra ella. No alcanzó a detenerla, porque la diosa tomó el kopesh que estaba en el suelo, ignorando la sensación quemante en su mano al tocarlo, y lo usó para destruir la pirámide.
La onda de choque la lanzó al otro lado de la sala, e hizo que Seth se liberara por completo de sus atadoras y rompiera el resto de las lianas que quedaban.
-¡¿PERO QUÉ HICISTE, MUJER?!- gritó el dios enfurecido, escupiendo pus y sangre mientras gritaba. Su cosmo hizo temblar el lugar, distrayendo nuevamente a Adrien y Marinette.
-No…- susurró la diosa
Pero antes de que el dios chacal pudiera hacer algo más, una tenue luz blanca apareció a la cabeza de los chicos. Athena surgió de esa luz y envolvió a los dos adolescentes con su cosmo, usándolo para detener el sangrado. Entrecerró los ojos al verlos tan pálidos y fríos.
-Ya pasó el peligro, primitos…- dijo ella en un susurro, arrodillándose en el suelo y poniendo sus manos en las frentes de los dos- la ayuda viene en camino, ya pueden descansar-
-Athena- dijo Deméter seriamente.
-Tía Deméter- respondió la recién llegada mirando preocupada la mano quemada de la diosa- Hades viene en camino, será mejor que te vayas de aquí antes de que llegue-
Con una expresión entristecida, Deméter asintió y desapareció justo antes de que Hades y Apolo llegaran a la sala ataviados con sus armaduras completas. Ninguno de los dos estaba muy feliz que digamos y, tras ver horrorizados las condiciones en las que habían dejado a sus respectivos hijos y a Athena deteniendo el daño con su cosmo, los dioses encendieron el suyo con la clara intensión de destruirlo.
-¡VAS A PAGAR POR ESTO!- dijo Hades sacando su espada. Apolo no dijo nada, pero mantuvo la misma expresión amenazante.
Athena mantuvo el sangrado mientras que los dioses peleaban contra Seth, o mejor dicho mientras que lo golpeaban y destripaban para hacerlo pagar por lo que les había hecho a sus respectivos hijos. Una vez que el dios estaba completamente vencido y atravesado de lado a lado por la espada de Hades, Athena rodó los ojos.
-¿Quieren apurarse los dos?- gritó Athena para llamar la atención de los dos dioses. Era la primera vez en mucho tiempo que la veían tan nerviosa- ¡recuerden que detener hemorragias no es mi especialidad!-
Éstos dejaron a Seth y se apresuraron al lado de los chicos, que seguían deteniendo la herida de sus cuellos con sus manos y Athena los cubría con su cosmo para detener el flujo de sangre. Apolo frunció el entrecejo horrorizado al ver la sangre mezclada de los dos empapando el diagrama. Puso sus manos sobre las heridas, cerrándolas de inmediato para que dejaran de sangrar.
-Esto detendrá el sangrado solo por unos cuantos minutos- dijo Apolo seriamente mientras miraba a los otros dos- tenemos que llevarlos a donde tengo mis herramientas…-
-Al hospital- dijo Athena- llévenlos ustedes dos, yo misma llamaré a Asclepios y a sus hijos para que vayan a ayudarlos. También me encargaré de purificar la ciudad de los akumas y las alimañas-
Los dioses la miraron por un momento, pero asintieron. Apolo puso a Tikki sobre el abdomen de Marinette y la alzó en sus brazos con cuidado de no moverla bruscamente. De igual manera Hades levantó a Plagg y luego a su muchacho. Al principio los muchachos se resistieron a soltar sus manos, pero Adrien finalmente apoyó su frente en el pecho de Hades y dejó escapar una exclamación de alivio, pues sabía que estaba a salvo a pesar de no haber abierto los ojos.
x-x-x
Ile de la Cité
Al mismo tiempo
Blue Phoenix vio que los akumas fueron finalmente purificados por el poder de Athena después de que los bichos desaparecieran de golpe, algunos de los cuales fueron liberados con la ayuda de su sentimonstruo, Se dejó caer sobre una banca de piedra tratando de recuperar el aliento. A su lado cayó un relámpago que se transformó en Ryuuko, quien se dejó caer junto a él.
-Lo logramos, miss dragoness…- dijo él con una sonrisa traviesa.
La heroína giró su cabeza hacia él tan rápido que le dolió. ¿Era posible que el tarado de Félix fuera el nuevo héroe? No, no podía ser porque nadie en su sano juicio le daría un Miraculous a un tipo tan irresponsable como él. Además, había recibido el Miraculous de Mayura. ¿Eso significaba que estaba con Papillon? Pero estaba peleando para ellos, ¿eso significa que él se lo robó a la villana?
-¿Félix?-
Blue Phoenix ladeó la cabeza con una sonrisa socarrona sin responder mientras que acariciaba la cabeza de su ganso sentimonstruo, el cual había reducido su tamaño, antes de ponerse de pie.
-No me gusta mucho ese nombre- dijo él encogiendo los hombres y volviendo su atención hacia el ganso de nuevo- yo pensaba ponerle Pancho-
-¿Pancho?- dijo Ryuuko alzando una ceja- te pregunté si eras Félix-
-Ooooh- dijo Blue Phoenix dirigiéndole una breve Miranda antes de volverse nuevamente hacia el ganso- yo creí que me estabas sugiriendo nombres para Pancho-
-¿Me estás tomando el pelo?- dijo la heroína cada vez más molesta. Blue Phoenix amplió su sonrisa socarrona mientras daba un paso atrás, seguido por su ganso.
-Ma'am, será mejor que se apresure a salir de aquí porque se va a detransformar- dijo el héroe señalando la gargantilla de Ryuuko. Hizo una inclinación un poco teatral y le guiñó el ojo antes de saltar al techo de un edificio, seguido del ganso.
Ryuuko tardó unos segundos en reaccionar frunciendo el entrecejo molesta. ¡Ese idiota! Tenía que ser Félix, no podría haber dos tarados igual de irritantes en la misma ciudad.
-¡Ese tonto!- gruñó la chica antes de buscar un sitio seguro donde detransformarse sin que nadie la viera. Eligió un callejón y dejó su tarnsformación.
Una vez que Kagami salió de su escondite, miró a su alrededor en la ciudad, la cual poco a poco regresaba a la normalidad, pero había sucedido algo extraño. En el caos que había sido ese último ataque, no solo los héroes y los guerreros habían tomado armas. Igual que en el día de los héroes, los ciudadanos de París tomaron lo que fuera, sillas, escobas o utensilios de cocina para usar como armas y pelearon también contra los akumas, dándoles más tiempo a los otros guerreros para que a Ladybug y Chat Noir.
El problema era que, una vez que Athena había purificado el akuma, las cicatrices de sus heridas permanecían, curadas pero con la marca permanente.
-¿Qué sucede…?- dijo Kagami mirando la cicatriz redonda en el dorso de su mano derecha. Recordaba que uno de los escorpiones la había picado en ese sitio. Entrecerró los ojos. Esperaba que los demás estuviera bien.
Había varias personas cuyas heridas no habían sido curadas, y los bomberos estaban llevando a todas esas personas al hospital. Su corazón dio un brinco al recordar a Adrien y Marinette, quienes parecían haber sido heridos en el cuello cuando estaban con su clase en el Louvre.
Lo que Kagami no sabía era que uno de los espectros, Myu de Papillon, había creado esa ilusión para que los héroes tuvieran una coartada.
x-x-x
Hospital Necker- Enfants Malades
Al día siguiente
Al sentir un rayo de sol sobre su rostro, el chico arrugó la nariz. Tenía frío y todo su cuerpo le dolía. Sus brazos estaban entumidos, como si estuvieran paralizados, y tenía algo extraño alrededor del cuello. Trató de quitársela, pero tuvo una cálida sensación en su mano antes de que ésta llegara a su cuello y no quiso separarse de ella. Después de eso, una caricia recorrió su mejilla.
-Mmm…-
-Shhhh- escuchó una voz dulce a su lado- todo está bien-
Quiso girar su cabeza hacia el sitio de dónde provenía la voy, pero sintió algo extraño. Era como si dos almohadas estuvieran a los lados de su cabeza, impidiéndole moverse. Su respiración se agitó levemente, tratando de moverse. La mano volvió a acariciar su mejilla.
-Está todo bien, mi pequeño, no te asustes-
"Esa voz…"
-¿Maman?- dijo en voz baja sin abrir los ojos, reconociendo la voz de Perséfone- ¿estás ahí?-
-Aquí estoy, Adrien. Tu padre y yo estamos aquí. No te hemos dejado-
Los párpados del adolescente temblaron, indicando que quería abrirlos. Una tercera mano se apoyó en su frente.
-No te esfuerces. Necesitas descansar después de todo lo que pasaron- dijo una voz que Adrien no logró reconocer.
Aquella advertencia lo hizo recordar lo que había pasado. Seth, sus alimañas mordiéndolos y lanzándolos hacia Seth por una grieta en el suelo, ser testigo de la manera horrible en la que (reprimió un escalofrío) el dios había cortado la garganta de Marinette delante de sus ojos antes de hacerle lo mismo. Cómo los dos se habían quedado tirados sobre el diagrama desangrándose e intentado detenerlo con su débil cosmo.
-Maman… ¿Marinette?- dijo él con voz rasposa, por fin abriendo los ojos y volviéndose hacia Perséfone. Sus ojos temblaban. Su lady tenía que estar bien. ¡Tenía que estarlo! Porque, ¿qué iba a pasar si Marinette se le moría? ¡No querría vivir si llegaba a pasar eso!
-Shh… Marinette está bien- dijo Perséfone en voz baja, empujándolo suavemente para que volviera a recostarse- su papá y su hermano vinieron para curarlos a ambos. Ella está en la habitación de al lado…-
-¡Quiero verla!- la interrumpió Adrien tratando en vano de aclarar su voz- por favor…-
-Cariño, no creo que sea buena idea…- comenzó a decir Perséfone, pero Asclepios le puso una mano en el hombro.
-Podemos arreglarlo- dijo el dios en voz baja- pero necesito que te calmes por un momento y que me escuches. Tu cuello está muy lastimado y no quiero tener que volverte a cerrar esa herida-
Adrien asintió levemente haciendo una mueca de dolor, que hizo que Perséfone se preocupara y que Asclepios se palmeara la frente.
-¡¿Qué fue lo primero que te dije, muchacho?!- pregunto irritado.
-Está bien, tendrá más cuidado de ahora en delante- dijo la diosa tratando de calmar el mal humor de su primo antes de volverse a Adrien- te conseguiremos una silla de ruedas, pero tienes que prometer que no harás movimientos bruscos cuando te llevemos-
-Sí, lo prometo maman- dijo él desesperado por ver que su lady estuviera a salvo. De pronto recordó algo que le faltaba- ¿Plagg?-
-El señor Plagg está bien también- dijo Hades seriamente, señalando una caja de cerillos lleno de torundas secas sobre la mesita de noche. El kwami estaba durmiendo profundamente sobre ella- estaba intoxicado por el veneno de Seth y se esforzó demasiado para ayudarte. Va a estar bien tan pronto como descanse.
Adrien respiró aliviado haciendo un esfuerzo por no asentir.
x-x-x
Poco después
Cuando por fin llevaron la silla de ruedas y pasaron al chico a la misma, Adrien apenas podía cumplir su promesa de no mover el cuello. Estaba ansioso por ver con sus propios ojos que Marinette estuviera a salvo. La silla era empujada por Macaón, hijo de Asclepios, quien le explicó que él y su padre había trabajado para curarlo mientras que Apolo y Podalirio se habían encargado de atender la herida de su lady.
Los Dupain-Cheng iban saliendo de la habitación para irse a descansar cuando Macaón llevó la silla de ruedas con Adrien.
-¡Adrien! No me digas que tú también fuiste víctima de los monstruos- dijo Sabine preocupada- ¿te encuentras bien?-
-Estoy bien, madame Dupain-Cheng- dijo Adrien en un susurro.
-Adrien va a ver cómo está Marinette, no se quedará quieto si no lo llevamos- comentó Perséfone con una leve sonrisa. Sabine sonrió también y le dio unas palmaditas en la cabeza antes de despedirse.
Macaón volvió a empujar la silla de ruedas y ésta entró a la habitación de Marinette. La chica ya estaba despierta y estaba discutiendo con Apolo y Podalirio que quería ir a ver cómo estaba Adrien. Al verlo, sus ojos se iluminaron de emoción.
-¡Chaton!- dijo ella con voz ronca igual que él.
-Ma lady…-
Viendo que había peligro de que Adrien se levantara, Macaon acercó la silla de ruedas a la cama de Marinette, y ambos se tomaron de la mano. Los dos comenzaron a derramar lágrimas de alivio.
-Los dejaremos un momento- dijo Macaón en tono de advertencia. Entre los dos hermanos ayudaron a Adrien a salir de la silla de ruedas y sentarse al borde de la cama de Marinette para que ambos estuvieran juntos- ya saben lo que no deben de hacer movimientos bruscos-
Conforme salían de la habitación, Perséfone besó la frente de su hijo mientras que Apolo apenas le dedicó una leve sonrisa.
-Estás bien… estaba tan asustada…- dijo Marinette buscando a tientas la mano de Adrien y besándola.
-Yo también… Marinette, vi cuando te… cortó el cuello…- dijo el rubio- me quise morir cuando vi eso…-
Los dos jóvenes se tomaron de la manita y suspiraron. Finalmente Adrien apoyó la espalda en la almohada de la cama y extendió su brazo para abrazar a Marinette. Cerró su mano alrededor de la suya y respiró aliviado.
-¿Cómo está Tikki?-
-Está bien, está durmiendo en el cajón de la mesita de noche- dijo ella- no podíamos dejar que mis papás la vieran. ¿Y qué me dices de Plagg?-
-Él también está agotado, durmiendo en mi habitación- dijo Adrien.
Adrien presionó su frente sobre la de ella y los dos suspiraron en voz alta, aliviados de que ambos hubieran sido llevados sanos y salvos después de que ambos estuvieron a punto de morir a manos de Seth. Aún no sabían si estaban seguros después de lo que pasó, aún estaba Papillon y no sabían si alguien más había visto sus identidades secretas, pero por ahora disfrutarían el momento.
x-x-x
CONTINUARÁ…
Nota de Abby: por poco y nuestros héroes no la cuentan, tuvieron suerte de que Deméter se decidió a participar y rescatar a su nieto. Ya solo faltan dos capítulos más, vemos cómo puede hacer Misao para continuar esto.
Nota de Misao: Al menos salvaron el pescuezo estos dos, aunque seguro casi mataron a sus padres de la angustia. Veamos pues como le vamos dando cierre a esto.
