Resumen: Colaboración con Misao-CG. Durante las peleas contra los akumas de Papillon, Ladybug y Chat Noir son atacados por un nuevo enemigo que está detrás de algo más valioso que sus Miraculous, lo que traerá nuevas revelaciones sobre todo lo que ellos creían saber de sí mismos. AU Saint Seiya.

NOTAS:

1) Los personajes no nos pertenecen. Miraculous Ladybug es propiedad de ZAG y los créditos son para Thomas Astruc y su equipo. Saint Seiya fue creado por Masami Kurumada.

2) Esta historia NO fue realizada con fines de lucro, solo para divertirnos.

3) Puede tener spoilers de toda la serie y películas disponibles.

JUEGOS DE DIOSES

CAPÍTULO 26

(Escrito por Abby L.)

Colegio Françoise Dupont

Al mismo tiempo

Lila tembló de miedo al ver al dios delante de ella, mirándola furioso por lo que habían hecho. Para solucionar el problema, la chica se llevó las manos al cuello y trató de quitarse el collar, pero tan pronto como su mano tocó el broche, todo el collar se encendió como si estuviera hecho de fuego.

-¡AAAAAAAAAAH!¡QUEMA!-

-Sí, eso es lo que pasa cuando ofendes a los dioses- dijo Apolo seriamente, sus ojos brillando como si fueran de fuego- eso es lo que pasa cuando te metes con nosotros-

Lila soltó el broche y puso las manos en el resto del collar para arrancárselo, pero también sentía como si quemara sus manos. Gritó y pataleó en el suelo repetidamente con clara desesperación y miedo.

-¡NOOOOO!¡NO SALE!¡QUIERO QUITÁRMELO!- comenzó a gritar y lloriquear en voz alta- ¡alguien quítenmelo!-

Apolo frunció el entrecejo. No estaba dispuesto a perdonar a Lila aún pero esperaba haberla asustado lo suficiente para que aprendiera su lección y finalmente dejara de meterse con su Marinette. En el pasado había tratado mucho peor a los humos que lo hacían enfadar.

-¿Quieres quitarte el collar?-

-¡SIIIII POR FAVOR!- lloriqueó Lila sin dejar de tratar de arrancárselo.

Finalmente Apolo hizo sonar los dedos sin cambiar ni un poco la expresión de enojo de su rostro. El broche del collar se abrió y el adorno cayó al suelo. Aliviada de estar libre, Lila lo pateó para alejarlo de ella. Miró sus manos y se sorprendió al verlas completamente sanas, como si no hubiera pasado nada.

-Lila Rossi, con tus mentiras has ofendido a mi hija, la has lastimado y le has robado, así que te condeno a que nadie crea nada que salga de tu boca- dijo el dios irguiéndose. Hizo una leve seña con su mano justo antes de desaparecer.

Lila se dejó caer en una de las bancas de los vestidores y puso una mano en su pecho, aún respirando agitadamente y tratando de tranquilizarse. Estaba aún temblando. ¿Qué había sido eso?¿Lo había soñado? Seguramente su odio hacia Ladybug la había causado eso. Buscó de nuevo el collar con la vista, pero éste había desaparecido del sitio donde había caído en el suelo.

Sacudiendo la cabeza para quitarse esa idea, la muchacha subió al aula de mademoiselle Bustier. La profesora ya había llegado y pasado la lista, además parecía que estaba bastante molesta por ver que había llegado tarde. Todos los alumnos estaban mirando hacia la puerta confundidos por su llegada.

-Lila, no es propio de ti llegar tarde a clase. ¿Qué sucedió?- dijo mademoiselle Bustier.

-Ah, es que la herida que me hicieron los monstruos volvió a abrirse- lloriqueó Lila- pero no me molesta, después de todo fue por tratar de rescatar a mi mejor amiga Ladybug-

Marinette y Adrien bufaron al unísono sin creerle su nueva mentira, lo cual no era nada nuevo pero el resto de la clase respondió miraron entrecerrando los ojos como nunca habían hecho con sus mentiras. Algunos incluso estaban sorprendidos.

-¡Lila! No es necesario que elabores excusas tan rebuscadas y fantásticas- dijo la profesora aún más molesta que antes- ve a tu asiento-

-Pero…-

-A tu asiento dije-

Sin entender que era lo que estaba pasando, Lila camino cabizbaja hacia su lugar junto a Nathaniel, quien se acomodó en su sitio. El pelirrojo había peleado también y tenía algunos rasguños en su cuello. La castaña sacó su libreta y cuando estaba tomando el bolígrafo, éste resbaló de sus manos y cayó a los pies de su compañero de asiento.

-Nath, ¿puedes pasarme el bolígrafo? Se me cayó-

Nathaniel frunció el entrecejo mientras lo recogía y lo puso agresivamente sobre la mesa de Lila.

-No tienes que mentirme- gruñó él.

Ahí fue cuando Lila cayó en cuenta de que todo lo que la maldición que le había puesto Apolo era real. Nadie creía nada de lo que decía.

x-x-x

Place des Vosges

Esa tarde

Félix estaba aliviado de que las cosas por fin se hubieran tranquilizado. Adrien por fin estaba libre de Gabriel y estaba feliz con sus verdaderos padres. Y él se había convertido en uno de los héroes de París. Llevó su mano distraídamente a su pecho, ya que bajo su chaleco estaba escondido el Miraculous del Pavo Real, y con la otra mano acarició la cabeza de su ganso.

Sonrió al recordar que hjabía peleado al lado de miss freckles y la había hecho rabiar.

-¿Está pensando en algo importante, amo Félix?- dijo su kwami en voz baja.

-Solo quisiera saber dónde está Ryuuko- respondió el chico con una leve sonrisa- aún me debe una por el beso que me robó el otro día-

-Awww, el amor…- dijo Duusu poniendo sus manitas en su pecho y girando sobre su propio eje- es tan romántico-

Pancho dejó escapar un suave graznido, demandando más atención de su dueño. Félix volvió a poner su mano en su cabeza.

-Oh, mire eso, amo Félix- dijo la kwami de pronto señalando la entrada del colegio. El joven se volvió de golpe a ver a Kagami salir del edificio llevando su mochila colgando de su hombro derecho.

Con una sonrisa traviesa, Félix se levantó del suelo como si tuviera un resorte y se echó a correr en dirección a la entrada del colegio y logró alcanzarla antes de que el auto de la familia Tsurugi siquiera llegara a recogerla.

-Hello, miss freckels- dijo Félix sonriendo radiante, bloqueándole el paso entre ella y el auto.

-¿De dónde sales tú?- gruñó Kagami al verlo y sus ojos se fijaron en el ganso- ¿ese es Pancho? Lo recuerdo un poco más grande-

-Sí, se comió algunos insectos, pero ha estado a dieta desde entonces- dijo el joven con una sonrisa nerviosa.

-Ya veo- dijo ella poniendo sus manos en las caderas tratando de llegar a su auto, pero el muchacho se interponía en su camino- ¿me dejas pasar? Tengo que irme a…-

-Tengo algo que mostrarte- la interrumpió Félix, nuevamente moviéndose hacia un lado para bloquearle el paso- un truco de magia que aprendí hace poco-

Kagami alzó una ceja.

-¿Nuevamente tus cartas? No me sorprenderá nada que puedas hacer, yo no creo en esas cosas- dijo la japonesa en un tono seco.

-Yo tampoco- le respondió él con una sonrisa traviesa- pero estoy seguro de que te vas a sorprender-

-Por supuesto que no-

-¿Quieres apostar?- dijo Félix sacando una moneda de dos euros y mostrándosela.

La joven lo miró como si estuviera evaluándolo con la mirada. Finalmente suspiró resignada, sabiendo que Félix no la dejaría en paz hasta que lo escuchara.

-Bien, pero si pierdes tendrás que dejarme en paz- dijo Kagami cruzándose de brazos. En vez de acobardarse, Félix sonrió travieso.

-Me parece perfecto, pero si yo gano, tendrás que salir conmigo en una cita- dijo Félix.

Kagami parpadeó como si no pudiera comprender su seguridad y la propuesta de salir con él. Recordó que Adrien le había advertido que Félix se sentía atraído hacia ella pero Kagami le había dicho que era ridículo.

-Me parece muy bien- dijo finalmente la japonesa cruzándose los brazos y sonriendo segura de sí misma- esto ni siquiera me preocupa un poco-

Félix sonrió travieso también y volvió a mostrarle su moneda antes de esconderla en su puño derecho. Puso las manos en su espalda y volvió a presentar sus puños a Kagami alzando las cejas.

-Elige- dijo él.

Kagami puso una mano sobre el puño derecho de Félix y éste estaba vacío, antes de mostrarle el otro puño que también estaba vacío.

-Adivina dónde va a aparecer-

-No me digas, ¿en mi oído?- dijo Kagami rodando los ojos.

Félix volvió a sonreír travieso y extendió su mano hacia el oído de la joven, pero en vez de "sacar" la moneda de él, el joven puso su mano en la mejilla de Kagami con cuidado, causándole un sobresalto. Antes de que ella pudiera hacer algo Félix acortó la distancia y presionó sus labios contra los suyos. A pesar de la sorpresa, Kagami cerró los ojos y deslizando sus brazos alrededor de su cuello mientras que Félix puso sus manos en la cintura de ella.

Casi dos minutos después se separaron, sonrojados y tratando de recuperar el aliento. Aún no lo lograban cuando Félix le mostró la moneda.

-Aquí está. ¿Te sorprendí?- dijo él con una sonrisa descarada.

Kagami entrecerró los ojos por un momento. Su orgullo estaba herido por perder la apuesta, pero no podía decir que le había molestado.

-Puedes pasar por mí después del colegio mañana- dijo la japonesa seriamente mientras que subía al auto. Félix asintió y la miró alejarse sonriendo satisfecho de sí mismo antes de regresar al hotel.

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Relicario

Esa noche

Gabriel estaba de pie mirando a Emilie quien seguía dentro de la cápsula. Esa semana había sido un desastre. Seth había sido derrotado por los dioses quienes rescataron a Ladybug y Chat Noir de sus garras y ahora el dios no podría cumplir su promesa de devolverle a Emilie. Los Heinstein le habían robado a su moneda de cambio para recuperarla, y ahora incluso Nathalie lo había abandonado.

-Estoy solo en esta mansión, Emilie- se quejó Gabriel apretando sus manos en su espalda- nadie quiere ayudarme a recuperarte…-

Una fuerte sensación apareció en su pecho. Quería venganza, pero no podía hacerlo. Nathalie tenía todas las pruebas de que él era Papillon y seguramente había tomado sus precauciones en caso de que él quisiera extorsionarla con ello, por no mencionar a ese entrometido trabajador social que parecía muy cercano a ella. Por otro lado, los Heinstein eran poderosos y estaba seguro de que no los podía tocar. Ladybug y Chat Noir no estaban solos.

-Si tan solo hubiera visto sus identidades de esos dos mocosos, podría incluso robarles los Miraculous mientras dormían. Pero no, Seth se los llevó a un sitio donde no podía verlos- dijo en voz alta. Si así hubiera sido, ya habría robado sus Miraculous y les habría hecho pagar por su insolencia.

Pero si llegaba a descubrirlo, no solo les quitaría sus Miraculous, sino que los haría sufrir. Haría que todos los que habían interferido con sus planes en alguna ocasión pagaran con mucho dolor todo lo que él había sufrido.

El hombre puso su mano derecha sobre el vidrio de la cápsula donde estaba su esposa. No podía olvidar a ese ser, la diosa que lo había engañado haciéndose pasar por ella, pero sacudió la cabeza para deshacerse de ese pensamiento.

-No temas, Emilie. Pronto volveremos a estar juntos y estos tontos héroes lo pagarán seriamente- dijo en voz baja.

Gabriel le dio la espalda y caminó de regreso al elevador. Tendría que ajustar sus planes si quería destruir a Ladybug y Chat Noir para conseguir lo único que quería: a Emilie de vuelta.

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Le Grand París

Dos días después

Adrien tomó la manita de Marinette antes de entrar al hotel. Athena los había invitado a tomar algo la tarde siguiente. Ahora que ya sabían sus identidades y que eran técnicamente sus familiares, la diosa les había dicho que quería pasar tiempo con ellos antes de regresar a Atenas a su Santuario.

-¿Qué crees que quiera Athena en esta ocasión?- dijo el chico volviéndose a Marinette, porque esa excusa de "tomar el té" y "pasar tiempo con ustedes" no le parecía muy convincente. Tenían poco de conocer a la diosa y estaban un poco en guardia, a pesar de que sabían que tenía buenas intenciones.

-Mientras que a esa niña no se le ocurra otra grandiosa idea como mandarte al Inframundo con solo un sandwich, todo estará bien- gruñó Plagg desde el bolsillo de Adrien.

Los dos llegaron al restaurante en el piso superior del hotel, el cual estaba desierto excepto por Athena y los cinco santos de bronce, quienes estaban apostados junto a las ventanas, actuando como guardaespaldas.

-¡Bienvenidos, primitos!- exclamó la diosa tan pronto como los vio llegar, abrazándolos al mismo tiempo. Se sentía extraño saber que esa adolescente apenas unos años mayor que ellos era la diosa de la sabiduría y de la estrategia- por favor, siéntense-

Adrien asintió y ayudó a Marinette a tomar asiento antes de hacer lo mismo. Athena sonrió emocionada al ver a los dos tomándose las manos debajo de la mesa. Ikki, por su parte, les gruñó fastidiado a pesar de que sabía que Kagami ya había aceptado que Adrien estaba con su amiga. Más o menos.

-Dijiste que querías hablar con nosotros- dijo Marinette.

-Hey, más respeto para la señorita Athena- gruñó Hyoga.

-Está bien, Hyoga- dijo la diosa- ellos dos son mis primos después de todo. Y sí, había algo de lo que quería hablar con ustedes pero…-

En ese momento las puertas del elevador se abrieron y una persona más ingresó al restaurante del hotel. Por un momento los chicos creyeron que era alguien que les llevaría el té o los jugos que iban a tomar, pero cuando se volvieron se dieron cuenta de que era una mujer a la que no habían visto nunca y aún así los dos sabían que la conocían de alguna parte. Marinette pensó que se parecía un poco a Perséfone, pero su cabello estaba enlazado en una extraña trenza que recordaba al dorado del trigo.

-¿Athena? Me dijiste que querías ver-

Tan pronto como la mirada de Adrien se fijó en los de la recién llegada, abrió los ojos desmesuradamente y comenzó a hiperventilar. Todas las alertas en su mente se habían encendido y estaba excepcionalmente alerta, como un gato erizado.

-¿Adrien?-

El chico se levantó de su asiento y se alejó lo más posible de los elevadores, interponiendo su silla en el camino. Sorprendida por la actitud de su partenaire, Marinette también se levantó y caminó hacia él. Tomó sus dos manos.

-Adrien, estás temblando. ¿Qué te pasa?-

Pero él no le respondió y se ocultó detrás de ella como si algo le diera mucho miedo sin quitar su mirada de la recién llegada, quien miró la escena tratando de entender qué era lo que estaba sucediendo. Finalmente puso su mirada sobre Athena y entrecerró los ojos.

-¿Esto era lo que querías, Athena?- dijo la mujer visiblemente molesta- ¿porqué no me advertiste que los niños estarían aquí?-

-Deméter, yo solo estaba tratando de ayudar…-

Adrien dejó escapar un involuntario gemido de miedo al escuchar su nombre, y fue entonces cuando Marinette comprendió el miedo que tenía su valiente compañero. Era porque la recién llegada era la mujer que lo había arrancado de su madre antes de nacer, lo había hecho sufrir y lo había lanzado como basura a la tierra.

-Mira, muchacho…- comenzó a decir, dando un paso hacia ellos.

-¡No te me acerques!- gimió Adrien bajando la cabeza detrás de Marinette, buscando refugio en ella.

-¡No te acerques a mi chaton!- dijo Marinette en tono de advertencia, plantándose frente a él y extendiendo sus brazos frente a ella.

Deméter la miró y se detuvo en su sitio. Sus ojos se fijaron en los de Marinette y suavizó su mirada. Había algo en su expresión que llamó la atención de la chica. Se veía muy triste y apesadumbrada.

-No tengo ninguna intención de hacerle daño, hija de Apolo- dijo seriamente la diosa sin acercarse más a ellos, e incluso dando un paso atrás- vine aquí sin saber porqué Athena me había llamado-

Marinette tomó la mano de Adrien, quien seguía detrás de ella mirando con terror hacia la mujer que tenía enfrente. Se sentía como un niño pequeño asustado, no como uno de los Héroes de París. Quería gritar, quería que sus padres estuvieran ahí a protegerlo y que esa mujer se fuera.

Al ver el terror que estaba ocasionando, Deméter suspiró tristemente y comenzó a caminar de regreso a los elevadores. Antes de entrar a uno de ellos, miró hacia atrás.

-Te dije que el chico me tendría miedo, Athena, mi sola presencia lo desconcentró bajo la Sainte Chapelle- dijo Deméter antes de pasar su mirada hacia Adrien- lo siento-

Tras decir eso, la diosa desapareció.

Tan pronto como pasó eso, Adrien se relajó y sacó todo el aire que tenía contenido en los pulmones en un sonoro suspiro de alivio sin soltar a Marinette, apoyando la frente en el hombro de ella mientras que la chica frotaba su espalda en círculos tratando de tranquilizarlo.

-Ya está bien, chaton- dijo ella en voz baja.

Athena se levantó y les puso una mano al hombro a cada uno de ellos.

-¿Qué significó eso de que Adrien se desconcentró?- dijo Marinette sin entender volviéndose a Athena.

-Porqué cuando estábamos… allá abajo- dijo Adrien en voz baja tomando las manos de la chica- ella estaba ahí. No sé cómo lo sé, pero estoy seguro de que estaba ahí-

-Ella estaba peleando contra Seth cuando por fin pudimos entrar a salvarlos- dijo Athena apenada- cuando… los dos estaban allá abajo, nosotros no teníamos idea de donde estaban. Sus cosmos no se sentían y Seth colocó una barrera contra todos nosotros. Deméter fue la única que lo averiguó y fue quien hizo que pudiéramos entrar por ustedes. Quería que se pudiera reconciliar con Adrien-

Los dos adolescentes se miraron entre sí. Athena tenía buenas intenciones, pero no debió haberla engañado.

-Debiste habernos dicho eso antes de traernos aquí con engaños…- dijo Marinette entrecerrando los ojos. No estaba nada contenta con la diosa.

-¿Qué demonios estabas pensando, jovencita?- dijo Plagg saliendo del bolsillo de Adrien y plantándose frente a los ojos de Athena con una expresión tan enojada que todos temieron que fuera a causar un problema mayor como cuando provocó la extinción de los dinosaurios- ¿aterrorizando así a mi cachorro?¿Tienes tapioca en la cabeza o qué?-

-S…señor Plagg, yo solo quería ayudar- dijo Athena.

-¡No ayudas haciendo eso y mintiéndoles a los chicos, niña tonta!- dijo el kwami nada contento, dándole un zape que hizo que los santos se tensaran y que la diosa se frotara la cabeza.

-Ouch…-

-Plagg tiene razón, no tienes que engañarlos para ayudar- dijo Tikki, y Marinette asintió.

Adrien seguía mirando el suelo nerviosamente. No quería pelear con Athena o reclamarle lo que había hecho, pero definitivamente no se sentía cómodo con ella en esos momentos.

-Creo que necesito un poco de aire fresco- dijo Adrien finalmente mirando significativamente a Marinette, quien asintió también- gracias por la invitación, nos veremos después-

-Pero…-

-Plagg, transfórmame-

-Tikki, transfórmame-

Antes de que Athena pudiera decir algo para convencerlos de que se quedaran otro rato, los dos héroes salieron por la ventana hacia el techo y luego saltaron hacia un techo cercano, perdiéndose entre los edificios. La diosa suspiró y se dejó caer de regreso en su asiento.

-Bueno, creo que la señorita Athena pudo haber pensado eso mucho mejor…- comentó Hyoga.

Los otros santos de bronce estaban comiendo palomitas desde su sitio.

-Oh sí, definitivamente- gruñó Ikki desde su rincón.

x-x-x

Techo cerca de la Place des Vosges

Poco después

Ladybug y Chat Noir llegaron al techo donde rutinariamente se encontraban cuando querían encontrarse. Sabían que estarían seguros de la vista de los parisinos allá arriba, pero sus trajes aún tenían sus vendas por todo el cuerpo y parches en su piel expuesta en el cuello.

La heroína fue quien rompió el silencio.

-Chat Noir…-

-Estoy bien- dijo él antes de que Ladybug formulara la pregunta- no te preocupes por mí, es solo que… no esperaba encontrarme a… ella-

-Lo sé- dijo Ladybug tomando su mano y entrelazando sus dedos con los de él- si soy sincera, a mí también me dio un poco de miedo cuando supe quien era-

Chat Noir la miró y sonrió tristemente, apoyando su cabeza en el hombro de su partenaire. Se sentía bien poder transformarse nuevamente y correr por los techos sin miedo de que los monstruos de Seth fueran a caerles encima solo por estar transformados.

-No recuerdo cuándo fue la última vez que pudimos relajarnos así- dijo Ladybug abrazando sus piernas con su brazo libre y mirando hacia el horizonte donde el sol se estaba poniendo. Cerró los ojos y sintió la brisa fresca en su rostro.

-Lo sé- sonrió él también mirando en la misma dirección- estoy aliviado de que todo este debacle haya terminado finalmente-

Los ojos de Chat Noir se volvieron hacia ella, quien seguía mirando hacia el horizonte con una leve sonrisa. Pensó lo hermosa que se veía, con parches y todo. Se había sentido morir cuando vio a Seth… sacudió la cabeza. No, no iba a pensar en eso nuevamente. Vio a Ladybug volverse hacia él con una expresión interrogante y volvió a sonreír tomando su mano y entrelazando sus dedos con los de ella.

-Te amo, ma lady-

-Yo también te amo, chaton- dijo ella en voz baja al mismo tiempo que Chat Noir puso sus manos en las manos en las mejillas- ¿qué…?-

Chat Noir acercó su rostro al de ella y tocando su nariz con la suya antes de inclinar un poco su cabeza con la suya y conectar sus labios. Ladybug sonrió y se giró hacia él, poniendo sus brazos alrededor del cuello de su partenaire. Los dos se sintieron como si estuvieran en el cielo.

Sin que ellos se dieran cuenta había un par de ojos furiosos se fijaron en ellos mientras que se besaban. Radamanthys sacudió levemente los hombros como si estuviera a punto de saltarles encima, pero no lo hizo y se conformó solamente con gruñir y darles la espalda.

-Más vale que mañana temprano estés listo para el entrenamiento, you bloody kid- dijo el espectro entre dientes. Estuvo a punto de extender las alas de su sapuris para irse de ahí cuando escucharon un ruido muy cerca de la Place des Vosges.

BOOM

-Ugh… ¡¿es en serio?!- gruñó Chat Noir en voz alta, renuentemente separando sus labios de los de su lady.

-¿Porqué Papillon no nos puede dejar en paz aunque sea por unos días?- estuvo de acuerdo Ladybug.

Los dos héroes se miraron entre sí por un momento, pero finalmente se sonrieron mutuamente. Chat Noir se puso de pie de un salto y le ofreció una mano para ayudarla a levantarse.

-Bueno, ese akuma no se va a ir a ninguna parte- dijo el héroe mientras que Ladybug tomaba su mano y se ponía de pie- será catártico-

-Además de que podríamos demostrarle a todos en París que estamos vivos y bien. Vamos, tenemos trabajo que hacer, chaton- dijo ella.

-Después de ti, ma lady- dijo Chat Noir inclinándose.

Los dos saltaron del techo en el que estaban y utilizaron sus armas para dirigirse al sitio donde estaba el akuma. Mientras que lo hacían, Radamahtys gruñó, Touma se cruzó de brazos satisfecho y Asclepios se palmeó la cara al verlos hacer eso.

-¡Si los dos acaban de salir del hospital!¿Qué les pasa?-

x-x-x

FIN

Nota de Abby: ¡Lo logramos! Por fin terminamos esta historia, espero que les haya gustado. Vayan al perfil de Misao, tiene historias muy padres y además algunas ideas malignas para sus siguientes historias. ¡Muchas gracias a todos por habernos leído!

Nota de Misao: ¡LO CONSEGUIMOS! Pese a todo, logramos con este monstruo de fic. Me alegra mucho haber cooperado con Abby, creo que hicimos un buen equipo y al menos yo estoy muy contenta de poder haber trabajado con ella. Ojalá se repita… de momento… a pensar en lo que sigue.

¡NO HUBO ANIMALES HERIDOS DURANTE LA PRODUCCIÓN DE ESTE FIC!

Aunque sí mucho bicho muerto. Y plantas podadas. Y una que otra paloma que no alcanzó a volar a tiempo, lo que obviamente produjo que al sr. Ranvier lo akumatizaran otra vez.

El pitbull sentimonstruo que Nathalie crease sigue cuidando del laboratorio y Félix no ha tenido corazón para eliminar a Pancho. Se convirtió en su mascota de apoyo emocional, aunque no la necesita. Kagami solo rueda los ojos.

Hablando de mascotas, Cerberos tomó la costumbre de esperar a Adrien a las afueras de clase… camuflado como perro normal, obvio, pero de que lo espera, lo espera. El problema es que le da por cuidar la entrada al colegio y no deja salir a nadie, a menos que venga Adrien.

Lila está al borde de la desesperación. Nadie le cree ni sus verdades, excepto la alergia de Marinette, que detecta en seguida cuando miente y cuando no. La italiana ya se dio cuenta que su archirrival es la única que sabe cuando no miente y eso la tiene calva de la rabia.

Perséfone se enteró por Plagg que su mamá salvó la vida de los héroes de París, pero no digamos que la perdonó. Puede que pasen un buen par de siglos antes que eso, pero al menos dejó de gritarle en la cara. Hades… con lo rencoroso que es, a ese no se le va a olvidar ni de casualidad.

Y por si se lo estaban preguntando… Gabriel está solo, muy solo en la mansión… y algo celoso de Nathalie y ese asistente social que se consiguió como novio.