Dissclaimer I: Star Wars es propiedad de Disney/ Lucasfilm.
Dissclaimer II: Esta historia es una traducción de la serie Run to me, Lover de prettyboydoctor en Ao3, podeis encontrar a la autora en twitter como: reysoloben
–Por fin he conseguido callarte –Ben murmura cerca de su oído, sus labios rozando la línea de su pelo, su aliento alborotando las hebras que allí estaban. Tiene la barbilla apoyada en su hombro, moviéndose en sincronía con su respiración. Está segura de que intenta pretender no estar afectado, pero la voz le tiembla un poco y un pequeño gemido retumba desde su garganta.
Rey intenta responder, lo intenta, pero su boca no está funcionando. Está abierta, pero no sale ninguna palabra. Lo único que puede hacer es jadear como una jodida perra.
Quiere decir algo despectivo, o al menos un poco mordaz. Es tan arrogante. No tiene derecho a tenérselo tan creído y debería ponerle en su sitio.
Es solo que… él está justo ahí. Joder, está justo ahí.
El cuerpo de Ben (sí, de Ben) está sosteniendo el suyo mientras la folla contra la pared.
Para él, era la pared de su habitación en la Supremacía. Para ella, era la pared de una cueva en mitad de la foresta de Ajan Kloss.
No podían hacer esto cerca de la base. Le aterrorizaba ser descubierta, y era un poquito demasiado ruidosa. La mayoría de veces. Otras, estaba prácticamente en silencio.
Como ahora.
El pecho de Rey está pegado al suyo, agitándose en un ritmo paralelo. Su mano izquierda está agarrando el hombro derecho de Ben; su brazo derecho está metido por debajo del izquierdo de ella y tiene el codo doblado bajo su axila, el antebrazo cubriendo la parte alta de su espalda, con la mano agarrando su cuello. Sus dedos le cosquillean con los mechones de pelo que se habían soltado de sus moños. El brazo izquierdo de Ben está envolviendo por completo su torso, el antebrazo cubriendo su espalda baja y la mano agarrando su cadera izquierda. El brazo derecho de Rey está atrapado entre ellos, la mano apoyada contra su mandíbula mientras su pelo le roza los dedos.
Los músculo de los brazos de Ben se flexionan contra su espala mientras la sostiene, su brazo izquierdo la sujeta más cerca de él y el derecho empuja sus hombros, atrayéndola con fuerza hacia su miembro con cada embestida.
Las piernas de Rey cuelgan alrededor de sus caderas, sus tobillos cruzados holgadamente, chocando contra sus fuertes muslos mientras la folla.
La está acunando. Mierda.
Las lágrimas se acumulan en los ojos de Rey. Quizá es la forma en que la sostiene, quizá es la forma en que la está follando, o quizá es simplemente todo ello. Pero algo se rompe dentro de ella en ese preciso instante y ya no puede hacerlo por más tiempo. Le quiere.
Joder, le quiere.
Y no puede luchar contra él, ni siquiera seguir pretendiendo. Tampoco puede seguir mintiendo, no a sí misma. No a sus amigo. Su familia.
Las lágrimas se deslizan por su rostro y aterrizan en la piel de sus hombros, y vuelve en sí lo suficiente como para borrarlas con un beso.
–Cariño, mírame –susurra Ben, sus embestidas disminuyen a la vez que la preocupación se abre paso en su voz. Nunca ha estado tan callada. ¿La había molestado?
El corazón de Rey se oprime ante sus palabras, el afecto enviando calor líquido por su cuerpo de la mejor manera posible.
Alza la cabeza de su hombro y apoya la frente contra la suya, mirándole a los ojos. Están entrecerrados, algo parecido al miedo cubre sus facciones, traicionando sus palabras de antes. Nunca quiere que se calle. Ahoga una exclamación cuando nota las lágrimas, deteniéndose más todavía.
–No, no, sigue –Rey al fin consigue decir algo, su voz quebrándose en algunos puntos.
Ben continúa embistiendo pero más suave que antes. Su coño se aprieta a su alrededor, haciéndole sisear.
Abre la boca para decir algo más pero se detiene cuando la ve sacudir la cabeza.
Se aclara la garganta, la mente, y deja caer sus defensas por completo, dejándole entrar en su mente. Dejándole ver, dejándole sentir.
Rey le deja experimentar, de primera mano, la profundidad de sus sentimientos por él. Cuánto le quiere, cuánto desea, más que nada, ser unos Don nadie viviendo solos felizmente en un bosque o en cualquier otro planeta del borde exterior. Le muestra el futuro que quiere que tengan, pero que en el fondo sabe que nunca tendrán.
La Fuerza tiene sus garras bien hundidas en ambos.
Los sollozos de Rey se escapan libremente ahora que Ben es recíproco con ella, bajando sus defensas y dejándola ver también. Lo perdido que estaba antes de ella, cómo al mirar atrás nada de aquello merecía la pena cuando ella está ahora entre sus brazos. Que si pudiese hacerlo todo de nuevo, sabiendo que ella estaba esperándole, correría hacia ella y no hacia Snoke cuando su familia le falló. Cuánto desea, más que nada, huir con ella ahora, pero es realista. La Primera Orden nunca dejaría de darle caza, y la Resistencia nunca le permitiría desaparecer.
Te quiero, resuena en la cabeza de Ben, fluyendo a través de la de Rey.
Ben acalla sus sollozos, sosteniéndola aún más cerca, todavía moviendo sus caderas hacia ella, pero superficialmente. Espera a que se calme mientras le besa la nariz, las mejillas, la mandíbula.
Tras un tiempo, para de llorar, sus lágrimas siguen corriendo, pero vuelve a estar en silencio.
Ben reajusta el agarre en su cuerpo, asegurándose de que está cómoda y de que todavía la tiene bien sujeta. Lentamente, vuelve a aumentar la velocidad de sus caderas, queriendo recordarle que él está ahí. Ahora.
Rey hipa entre sollozos mientras asiente, entendiendo lo que quiere decir. –Más fuerte. Por favor–. Susurra, su aliento acariciándole los labios. Ben obedece, arremetiendo contra sus caderas, como estaba haciendo antes de que empezase a llorar. Sus ojos se cierran de golpe y él la imita, ambos disfrutando de la conexión mental que comparten.
No son necesarias más palabras entre ellos, sus mentes están tan entrelazadas que comparten el mismo hilo de pensamiento.
Más, más, más. Amor, amor, amor. Pertenecer. Felicidad.
Ben gime brevemente al acortar la distancia entre ellos para besarla, sus lágrimas le humedecen las mejillas. Le devuelve el beso con todo su entusiasmo, sintiendo los labios de Ben temblar bajo los suyos.
Empieza a sentir cómo cada músculo del cuerpo de Ben empieza a temblar, y sabe que está cerca. Rey aprieta las piernas alrededor de sus caderas, respondiendo a cada embestida. Solo necesita un poco más, ya casi.
Los muslos le empiezan a fallar cuando él se mueve un poco, cambiando lo justo el ángulo dentro de ella, pero no es suficiente. Puede sentir que se está acercando al límite, justo antes del crescendo.
Ben se aparta de su boca para posar los labios en su cuello, dejando besos húmedos a lo largo de su piel mientras jadea. Rey tiembla, su aliento está frío contra su piel sudorosa.
Apoya los labios en la línea del pelo de Ben, dejándolos allí mientras empieza a susurrarle cosas. –Tan bueno –dice y–. Solo tú.
Si no fuese por el agarre de Ben, las piernas de Rey se habrían derrumbado años atrás. Está completamente a su merced, especialmente considerando que ya se había corrido dos veces antes de encontrarse en esa posición.
Jura que su lengua y sus manos están esculpidas por los mismísimos dioses.
Sus manos, que ahora están sujetándola tan fuerte que seguro van a dejarle moratones. Pero no le importa, en realidad, lo agradece. Lo hace todo más real.
Su polla empieza a golpear ese punto dentro de ella y empieza a ver las estrellas.
No, no las estrellas.
Es más que eso. Es como estar sentada en el Halcón por primera vez una y otra vez, entrando al hiperespacio. Mirando por esa ventana gigante, preguntándose si alguna vez volvería a ver algo tan bonito y lo ha hecho. Es ella.
Es Ben.
Pronto el único sonido que sale de ella es un suave gemido cada vez que embiste de nuevo. Él también está gimiendo, muy bajo, pero puede oírle. Suenan hermosos juntos.
La forma en la que su polla se desliza es deliciosa y Rey sabe que nunca volverá a encontrará nada tan completo. Ni siquiera la Fuerza puede hacerla sentir tan bien como se siente ahora mismo, con él.
–Ben, voy a… –Rey empieza a alertarle, sus palabras entrecortándose con el largo gemido que se convierte en un grito.
–Córrete para mí, Rey –Ben suspira, y su voz suena tan absolutamente destrozada. Está sorprendida de que aún esté aguantando, aunque supone que su necesidad de complacerla sobrepasa su propio placer.
Joder, le encanta eso de él.
Intercepta su línea de pensamiento y sonríe socarronamente contra su piel. Unos débiles gemidos empiezan a golpear desde su pecho mientras entra en ella.
–Estoy perdiendo la cabeza con esto, cariño – oye en su mente, su voz ronca incluso en la conexión.
Eso es todo lo que hace falta, oír su voz en su mente, sabiendo que ella es la única que hace que el Líder Supremo suene así.
Es intoxicante, y es justo lo necesario para mandarla finalmente a la cima, llegando a toda velocidad hacia el orgasmo.
Se contrae a su alrededor, su mente se pone en blanco mientras se corre, provocando el orgasmo de Ben mientras su placer compartido se balancea mediante el vínculo.
Ben gruñe –Hostia puta– en su oído mientras se deshace. Su esperma se dispara en su interior cuando se hunde aún más profundo y la sostiene ahí, sus manos aumentando el agarre sobre ella, sus nudillos poniéndose blancos. Su polla late dentro de ella, su coño se contrae dolorosamente a su alrededor.
Grita, su orgasmo aún la atraviesa y se intensifica con el de Ben.
Rey va a estallar. Va a…
De pronto vuelve a correrse, pero esta vez un líquido caliente gotea de ella y desciende por el miembro de Ben, llegando hasta lo huevos donde se junta con el sudor del interior de sus muslos. Sabe que le está apretando casi con vicio, pero no puede evitarlo.
–Oh, joder –Ben gruñe. Su polla se retuerce dentro de ella con las últimas gotas de su esperma. Embiste superficialmente para llevarla hasta el final de su orgasmo.
Rey echa la cabeza hacia a tras contra la pared, la mano de Ben aún en su cuello la amortigua para que no se dé muy fuerte contra la piedra.
Tiembla en sus brazos mientras regresa de su clímax, respirando pesadamente. Poco a poco su coño se relaja, palpitando casi dolorosamente. Su polla tiembla casi con vehemencia dentro de ella.
Las piernas de Ben fallan y muy despacio los desliza a ambos hacia el suelo, usando la Fuera para ayudarse. Se gira para que su espalda esté apoyada en la pared y Rey en su regazo, aún pecho contra pecho mientras la mantiene pegada a él, ambos jadeando como su hubiesen hecho una carrera de speeders a pie.
Aún está dentro de ella, pero Rey no tiene ninguna intención de cambiar eso por el momento, así que permanece ahí quieta, sintiendo su pecho subir y bajar en sincronía con el de él. Le deja pequeños besos en el pecho, mientras vuelve en sí misma.
Su mente se enfrenta a la revelación que acaba de tener, y al hecho de que ha tenido esa revelación durante el sexo más increíble de su vida.
Quizá… quizá el sexo había sido tan increíble por la revelación que había tenido.
No, el sexo siempre había sido increíble. Solo que cada vez de forma distinta.
¿Qué cojones iba a hacer?
Ama a Ben Solo. A Kylo Ren. Son la misma persona. Iguales, pero a la vez diferentes, y los ama a los dos.
Las barreras de ambos aún estaban abiertas y Ben puede oír cada pensamiento que ella está teniendo, y ella los de él. Pero no la molesta. Es reconfortante de alguna forma.
Él no ha respondido con ningún pensamiento más allá de un sentimiento de contento. La quiere. Lo sabe, se lo ha dicho multitud de veces. En voz alta y mediante la conexión.
–¿Ben? – susurra finalmente, después de humedecerse los labios. No le mira, sabe que perderá la determinación para preguntar aquello que está ardiendo en su mente si lo hace. Él le suplica silenciosamente que no pregunte, que no le de voz. Pero tiene que hacerlo.
Ben está acariciando lánguidamente su espalda, –Sí, cariño– susurra en respuesta, su tono dulce pero aun así nervioso.
–¿Huirías conmigo si pudiésemos? –pregunta, odiándose a sí misma por sonar tan débil. Siente a través del vínculo cómo el estómago de Ben se revuelve, incluso cuando ya sabía lo que iba a preguntar, e inmediatamente desearía poder hacer desaparecer su pregunta– Olvídalo, no he dicho nada –balbucea–, es absurdo preguntar sobre cosas que no pueden pasar…
Ben permanece en silencio por un momento, sus manos deteniéndose en su espalda antes de volver a moverse, deslizándose hacia los lados para descansar en sus caderas. Rey sabe con certeza que está absorbiendo lo que le ha dicho y pensando su respuesta. Le deja tomarse su tiempo, dibujando constelaciones en su pecho con el dedo mientras espera, uniendo los lunares con una línea imaginaria.
Una pequeña parte de ella tiene la esperanza de que no diga nada, mientras que otra parte mucho mayor de ella teme su respuesta.
Porque no cambiará nada y había sido una estupidez por su parte preguntar.
–Rey… –empieza– Joder, sería lo más fácil que he hecho en mi vida. Decir que sí, huir contigo. Sería la mejor decisión que he tomado, pero también la más egoísta –su voz suena desesperada, como si estuviese suplicándole por algo.
Las cejas de Rey se alzan mientras se levanta para mirarle a los ojos, haciendo una mueca cuando se mueve fuera de ella, sus fluidos entremezclados saliendo de ella cuando se separa. Se le escapa un pequeño gemido cuando se vuelve a acomodar en su regazo, a un lado.
–¿Por qué? – susurra, verdaderamente desconcertada, mientras apoya las manos a ambos lados de su cuello. Sus dedos se enredan en el pelo de su nuca.
–Porque…
Dice, mientras se mueve para que ella se siente más cómodamente en su regazo, agarrando su toalla del suelo para limpiar suavemente los fluidos combinados de sus muslos, siendo extremadamente cuidadoso donde sabe que aún está muy sensible.
Rey le sonríe con dulzura mientras la limpia, una vez más esperando pacientemente por su respuesta. Tira la toalla al otro lado de la cueva y desaparece de su campo de visión cuando aterriza en algún lugar de su habitación.
–Una vida conmigo –comienza, sus dedos acariciando su mejilla mientras la mira a los ojos, marrón enfrentando con marrón–, sería miserable. Siempre tendríamos que estar huyendo, nunca podríamos relajarnos. No quiero eso para ti. Te mereces mucho más que eso, Rey.
Su voz se quiebra en su nombre y el labio de Rey tiembla.
–Oh, Ben –susurra, apoyando su frente contra la de él–. Te merezco. Y tú a mí.
Esta historia es originalmente una serie de tres one-shots, están relacionados (obviamente), pero se pueden leer independientemente.
Vetajas de Ao3: podeis dejar kudos y comentarios como guest, así que cuesta menos que nada hacerle saber a su autora original si os ha gustado la historia.
Como con todas las traducciones de más un de capítulo, nos vemos en una semana.
Muchas gracias a todos los que leéis y comentáis las traduciones, me alegra saber que estoy haciendo un buen trabajo y que de verdad estoy acercando un poquito del fandom a los usuarios hispanoablantes.
Muchos kisses a todos.
