Capitulo nuevo, espero que estén disfrutando la historia, cualquier corrección o error que noten, por favor díganmelo y con gusto haré la corrección pertinente.


Capítulo 3: Un regalo para el novio.

"¡Por Dios!" exclamó Peorth, mientras se subía al techo del templo, para desahogarse un poco. "¿Qué hay de malo en mi ropa? No es como si las otras nunca hubiera mostrado algo de piel, particularmente Urd ", musitó la enfurecida diosa.

No había nadie alrededor para escuchar la queja de la diosa, excepto su siempre presente ángel, Gorgeous Rose decidió materializarse para apoyar a su diosa.

"Siempre puedes probar algo nuevo de vez en cuando. Recuerdo que cambiabas constantemente tu estilo de ropa antes de llegar aquí, pero poco después te decidiste por ese atuendo en particular", dijo el ángel por el enlace que compartía con su anfitriona.

"No es eso, Gorgeous Rose. Mi estilo era consistente, más o menos. Aunque hice algunas variaciones aquí y allá, estaba lejos de una revisión total", dijo Peorth encogiéndose en sus hombros. "Sin embargo, parece que tienes razón en eso. Dejé de cambiarme la ropa después del incidente del contrato doble cuando llegué aquí", se preguntó la diosa. "Ahora que lo pienso, no me había dado cuenta."

El ángel rubio le dio a su par una pequeña sonrisa. "Tal vez porque aquí tienes amigos que se preocupan más por ti que por tu apariencia."

"Eso es muy gracioso", murmuró la diosa avergonzada mientras cruzaba los brazos y miraba hacia otro lado. "Porque esos amigos parecen prestar mucha atención a cómo me visto últimamente."

"Sólo están bromeando contigo, eso es algo que debes considerar también, no hace mucho tiempo, habrías tomado esas palabras como un serio insulto y les habrías guardado rencor"

Peorth permaneció en silencio, aunque sabía que era inútil ya que compartía pensamientos con su ángel. Era totalmente cierto que en el pasado tenía el mal hábito de guardar rencores, incluso sobre cosas aparentemente sin importancia. Como el incidente que hizo guardarle rencor a Belldandy, hace mucho tiempo. Estaba tan preocupada por si las motivaciones de los que la rodeaban eran genuinas o no, que en muchas ocasiones perdió el panorama completamente. Al menos, ese ya no era el caso para ella.

Después de una larga pausa, dejó escapar un suspiro y miro a Gorgeous Rose. "Supongo que entiendo tu punto, así que por esta vez les seguiré la corriente."

Al levantarse, concentró un poco de su poder, causando que una mini falda se materializara y se uniera a sus siempre presentes accesorios de cuero que usaba a su alrededor. Como estaba hecha exactamente del mismo material que el resto de sus prendas de cuero, la nueva adición a su vestimenta se sentía casi como si hubiese estado siempre ahí. Finalmente, mirándose a sí misma, posó felizmente para su ángel, "Bueno, ¿qué te parece?"

El ángel rubio pasó unos segundos esperando, hasta que se dio cuenta de que su ama esperaba su respuesta. "Lo siento, pero esperaba algo un poco más... ¿contundente? Quiero decir... sólo añadiste una falda encima de tu ropa actual."

A la anfitriona no le hizo mucha gracia el veredicto. "Oh, ya veo. Quieres algo más parecido a las vestimentas divinas de Belldandy. Puedo hacerlo, supongo. Vamos a estar muy elegantes conmigo en un elegante vestido de estampado floral y tú en las más modernas togas blancas".

Gorgeous Rose sonreía a su anfitriona, hasta que se dio cuenta de las implicaciones de la última frase de Peorth. La sonrisa del ángel se desvaneció lentamente al darse cuenta de las implicaciones de la amenaza de su ama. Sus manos se movieron rápidamente, a las enredaderas que la rodeaban. Sus ojos llenos de preocupación, dijo con una "voz" que titiritaba ligeramente, "¡Pero, estas son parte de mí, no quiero separarme de ellas!"

Sintiendo una victoria, la diosa continuó. "Bueno, hay que hacerlo, ya que no te gustan mis modificaciones..."

"Mirando tu traje de nuevo, debo admitir que la minúscula falda te queda absolutamente perfecta", dijo una feliz Gorgeous Rose, tal vez demasiado feliz, o desesperada, dependiendo del punto de vista.

"Bueno, en ese caso, supongo que te haré el favor de conservarlo", dijo Peorth mientras intentaba ocultar su sonrisa ganada por manipular a su ángel. No es que importara, ya que ambas compartían pensamientos y emociones, pero era agradable hacer algo así de vez en cuando, y a Gorgeous Rose tampoco parecía importarle. En cambio, el ángel estaba felizmente abrazando sus viñas. "Y ahora que lo pienso, puedo usar algunas de mis ropas más atrevidas si tengo esto para cubrirlas." Gorgeous Rose sólo parpadeó, Peorth de alguna manera logro evadir completamente el punto de esta conversación, por otra parte, ella sabía que así era Peorth. En ese momento ambas escucharon un ruido acercándose al templo, el sonido del motor era particularmente conocido así que ambas giraron su cabeza a la fuente del sonido.

"¿No es esa la hermana de Keiichi? Gorgeous Rose, escóndete", dijo Peorth, mientras se apresuraba a bajar del tejado, después de bajar se acercó a la entrada del templo para ver qué quería la joven.

Sayoko Mishima estaba actualmente debatiendo si salir o no de su cama, el día anterior, noto que de alguna manera estaba en un lugar cerca de Tokio con pocos recuerdos de cómo llegó allí, como si la extraña experiencia no fuera suficiente, sus suposiciones iniciales también eran erróneas, ya que actualmente no sentía ningún efecto secundario que pudiera asociarse con el consumo de una cantidad significativa de alcohol, incluso en ese momento, no podía recordar lo que sucedió durante esas horas perdidas, casi como si cualquier recuerdo del evento hubiera sido borrado de su mente, sin dejar algún rastro. Tener que llamar un taxi para volver a Nekomi fue la menor de sus preocupaciones. El dinero no era el problema. Era la rareza general de la situación y el hecho de que la palabra "príncipe" le resultaba desagradable por alguna oscura razón. Finalmente, después de unos minutos más de reflexión, decidió lidiar con ello y se levantó de la cama para hacer algo mejor que perder el tiempo.

Después de vestirse, se dirigió perezosamente a la cocina de su lujoso apartamento para desayunar. Justo cuando empezó a comer, se preguntó si su suerte iba a ser mejorar el día de hoy. Quizás algunas compras mejorarían su humor y le ayudarían a olvidar todas esas tonterías. Nada es mejor que la vieja terapia de compras, especialmente considerando todo el dinero que tenía a su disposición. Sin embargo, sus pensamientos, así como su desayuno, fueron interrumpidos bruscamente por el sonido de su teléfono móvil.

"Veamos quién es... ¿Toshiyuki? ¿Qué es lo que quiere?" pensó mientras observaba el identificador de llamadas en la pantalla. Sólo había una razón para que su primo la llamara en estos días, Belldandy, justo la persona en la que menos quería pensar en ese momento. Viendo que el teléfono no dejo de sonar, decidió contestar para terminar con ruido. "Hola, soy Sayoko".

"Buenos días, Sayoko, espero no haberte despertado..." empezó su primo con su habitual actitud suave, aunque había una rareza en su voz, casi como si intentara permanecer calmado. "Creo que has oído las noticias."

"¿Noticias? ¿De qué noticias estás hablando?" preguntó la mujer que poco a poco fue perdiendo los estribos por tener que lidiar con su molesto primo, a pesar de que era muy difícil notar ya que su voz se mantuvo en calma. "Espero que no se trate de un estúpido rumor...

"El matrimonio de Belldandy y ese... Morisato, por supuesto", fue la simple respuesta.

"¡¿Eh?!" Eso fue algo que ella nunca esperó escuchar. Ella pensaba que ya era hora de que esos dos se pusieran serios en su relación, pero hasta ahora nadie los había visto actuar como cualquier otra pareja normal de por ahí. Lo más que han logrado es tomarse de las manos y aun así era raro que lo hicieran en público, bueno, se besaron una vez durante ese estúpido juego de sugoroku que jugaron hace algunos años, pero ella siempre asumió que era sólo parte de ello. Ahora, ¿se casaron de repente?

"Hola, ¿sigues ahí?" preguntó el hombre al otro lado de la línea, debido a la larga pausa.

Sayoko dejó de pensar en eso y decidió que tenía que obtener más detalles sobre ese improbable evento "Sí, estoy aquí". ¿Cuándo ocurrió eso? No escuché nada al respecto, uno esperaría que hubiera muchos rumores, con Belldandy siendo tan popular."

"Bueno, yo mismo lo escuché, aunque debo darles al menos algo de crédito por haber hecho esto en total secreto," dijo Aoshima. "Si no me equivoco, incluso esos bufones del Club del Motor no tenían idea, hasta que la ceremonia terminó. ¿Pero porque lo hicieron en secreto?"

"¿Quién sabe?" respondió Sayoko en un tono despectivo. "Quizá les preocupaba que te involucraras una vez más, con algún tonto reto de última hora, sin embargo, sinceramente no me importa, yo creo que es hora que los dejes en paz".

"Pareciera que te alegra lo sucedido, Sayoko", dijo el hombre, un poco sorprendido al oír eso.

"¿Por qué no? Para empezar, ahora que se ha casado toda la popularidad de Belldandy desaparecerá, ya no está disponible y la posibilidad de que deje a su novio ha desaparecido para siempre", dijo Sayoko con una voz feliz. "Esto sólo significa que ya no será más la Reina del Campus. No hay forma de que una mujer casada consiga ese título nunca más. Además, todas esas conversaciones sobre ella también desaparecerán. La única persona que es digna de ese título seré yo, como antes." A menos que Urd intentara hacer algo, a pesar de que ni siquiera era estudiante eso no le impidió participar en ese concurso antes.

Eso claramente no era lo que el millonario playboy quería oír. Casi parecía que su aliada ya no estaba interesada en el asunto, así que intentó un enfoque diferente. "Pero no hay garantías de eso. Belldandy se las ha arreglado para hacer cosas imposibles en el pasado, así que ¿quién dice que no volverá a suceder? Si hubiera algo más detrás de esto, y ella fuera a ser expuesta, ¿no lo haría eso más interesante?"

¿Cómo qué? ¿Acaso estás buscando un escándalo, Toshiyuki?" preguntó Sayoko mientras empezaba a entender hacia dónde se dirigía esto.

"¡Precisamente! Si ella está involucrada en algo turbio, entonces incluso sus fans más acérrimos se olvidaran de ella", dijo un entusiasta Aoshima, sintiendo que con esto, se aseguraría una ayuda extra en sus esfuerzos.

"Me voy a arrepentir de esto", pensó Sayoko. "Entonces, ¿qué tienes en mente?"

"Creo que has estado allí en algunas ocasiones, Sayoko. Supongo que no sería imposible que fueras a verlos una vez más y tal vez... bueno... dejar un dispositivo para espiarlos," dijo Aoshima. "Quiero decir que me encantaría hacer eso por mí mismo, pero no creo que sea bienvenido en su hogar."

"Ciertamente", estuvo de acuerdo. No hacía falta ser un genio para darse cuenta de que él no era bienvenido ahí. "Terminemos con esto. ¿Debería ir a buscarte a tu casa?"

"Suena bien. Tendré listo el aparato de espionaje que compré", dijo Aoshima.

"Bien, estaré allí en una hora. Dame algo de tiempo para prepararme para visitarlos", dijo finalmente Sayoko, antes de terminar la llamada.

"Me pregunto si esto me dará suerte hoy", pensó Sayoko mientras dejaba escapar un suspiro. Ya podía sentir que este día tampoco iba a ser mucho mejor, pero al mismo tiempo no podía evitar la curiosidad. Con toda honestidad, no le importaban todas esas tonterías que le interesaban a Aoshima, pero al mismo tiempo, era ciertamente interesante obtener más detalles sobre esa situación.

Tal vez necesito comprarles un regalo y fingir que quería felicitarlos, para parecer un poco menos sospechosa. Y con eso, empezó a buscar en su impresionante armario algo que ponerse.

La primera persona que Megumi encontró al llegar al templo de Tariki Hongan fue Peorth, la extraña mujer que parecía visitar a su hermano de vez en cuando, era un enigma para ella. Aunque le dijeron que Peorth era una extranjera del mismo país de Belldandy y sus hermanas, Megumi no sabía cómo describir lo que la otra morena usaba como ropa informal. Era una persona extraña, pero siempre supuso que debía ser buena amiga de Belldandy, ya que esta le permitía ser demasiado cariñosa con Keiichi, o quizás su hermano tuvo mucha suerte de enamorarse de una mujer que no sabía lo que eran los celos.

Si tan solo ella supiera...

Después de todo, dicen que la ignorancia es una bendición.

"Hola, Megumi-san", dijo Peorth en su habitual formalidad y de manera muy educada. "¿Preocupada por tu hermano? No te preocupes por eso, está en buenas manos."

"En realidad no... Bueno, al menos no en este momento", dijo la joven. "¿Lo has visto? Realmente necesito hablar con él, es importante".

La diosa de las rosas se pensó por un momento y luego dijo: "Creo que lo oí en la parte de atrás, cerca del cobertizo donde estaciona su motocicleta, mostrando el vehículo a Laguz."

"¿Quién? Espera, ¿¡Quieres decir que hay otra más como tú aquí!?" preguntó una desconcertada Megumi.

"¿Como yo? Bueno, no exactamente. Pero desde cierto punto de vista, se podría decir que sí", dijo Peorth, mientras trataba de explicar la situación con la otra "diosa", sin decir demasiado por accidente. Laguz no tenía la misma licencia que ella, y de hecho, tampoco era técnicamente una diosa. En cambio, se convirtió en una, debido a un contrato que el Daitenkaicho le había ofrecido. Así que fue un poco difícil ir por ahí sin decir algo que pudiera ser demasiado revelador o incluso peor, una mentira. "Es... complicado..."

Mientras tanto, la expresión facial del mortal se volvió un poco oscura, como su estado de ánimo. "Aquí estoy preocupándome por él y él sólo pasa tiempo con otra mujer. Belldandy debe ser la persona más dulce de la Tierra, ya que yo le habría pateado el trasero si estuviera en su posición." Agradeciendo a Peorth en voz alta, decidió ir a buscar a su sorprendentemente popular hermano.

De hecho, al otro lado de la casa, Keiichi estaba mostrando su preciada moto BMW a la diosa que nunca había visto algo así con sus propios ojos.

"Así que esto es lo que la gente está montando en estos días..." dijo Laguz mientras daba vueltas alrededor de la bicicleta con el sidecar, observando todos los detalles.

"Bueno, ciertamente puede parecer complicado, pero con toda honestidad, sólo quema gasolina para mover la rueda en la parte de atrás. Eso es todo." dijo Keiichi mientras intentaba mantener toda la discusión tan simple como pudiera, a pesar del hecho de que probablemente era innecesario. Lo que le faltaba a la Diosa del Lago no era conocimiento, sino experiencia. Le recordó todo el incidente con el portal no hace mucho tiempo, cuando ella también quería ganar experiencia, a pesar de la gran cantidad de información que poseía. Por lo menos Laguz no iba a tratar de empezar a besarlas como en esa ocasión.

Había algo un poco fuera de lugar en la expresión de la diosa mientras trataba de entender todo el concepto. "¿Quieres decir que quemas los restos descompuestos de organismos vivos que murieron hace millones de años, con el fin de hacerlo funcionar? De alguna manera se siente mal."

Keiichi parpadeó mientras pensaba en ello. "Tal vez, si lo miras desde esa perspectiva. Pero supongo que en tu época habrás talado árboles para iniciar fogatas, ¿no?"

"Bueno, me temo que soy culpable de los cargos", dijo la diosa con una voz de disculpa.

"Sabes, en lugar de hablar de ello, ¿qué tal si das un paseo? Estoy seguro de que será más interesante que sentarse aquí y mirar la motocicleta", dijo Keiichi, pensando que realmente se entusiasmaría más con el tema si tuviera la oportunidad de probarlo en lugar de solo hablar de ello.

"Gracias por tu oferta, pero debo declinarla", dijo Laguz mientras parecía un poco triste. "Verás, incluso ahora mismo sigo atada a mi lago, que en este caso es su estanque de allí. Aunque la distancia que puedo caminar lejos del agua es decente, tengo la sensación de que si usamos este vehículo llegaremos a mis límites en poco tiempo. Además," dijo Laguz, "Tener que mover mi hogar cada vez sería muy problemático para ustedes, Morisato-san, además no creo que pudiéramos ocultarlo a la gente que vive por aquí tampoco"

"Ya veo..." fue todo lo que dijo Keiichi durante un tiempo. Nunca entendió lo difícil que debe haber sido para ella vivir anclada en un lugar durante tanto tiempo. Incluso con sus nuevas habilidades, las limitaciones seguían ahí. Se preguntó brevemente si podría haber algo que las otras diosas pudieran hacer para ayudarla con su problema.

Sintiendo su tristeza, la diosa trató de cambiar el tema. "No debes preocuparte por mí, aquí es mucho más animado, en mi antiguo hogar, raramente tenía visitas. La mayor parte del tiempo estaba sola, mientras que aquí hay mucha gente viviendo. Más aún, por lo que he escuchado el poco tiempo que he estado aquí este lugar no es nada aburrido", añadió con una sonrisa.

Eso funcionó para Keiichi, que no pudo evitar rascarse nerviosamente la nuca mientras se reía un poco: "¡Es verdad! Siempre parece que tenemos todo tipo de cosas sucediendo o alguien que aparece de la nada."

Mirando por encima del hombro de Keiichi, Laguz notó que una joven de pelo corto se acercaba a ellos. "De hecho, puede que ya tengamos un visitante."

Dándose la vuelta para ver de quién hablaba la diosa, vio a su hermana. "¡Gah! ¡Megumi! No te esperaba tan temprano hoy. ¿Qué es lo que pasa?" En realidad no la esperaba en absoluto, pero decir eso sólo enfurecería a su hermana menor.

Tomándose un momento para observar a la mujer rubia con la que su hermano hablaba, Megumi se preguntó de dónde venían todas esas chicas. A diferencia de Belldandy y las otras, esta mujer no tenía marcas faciales, por lo que era posible que no viniera del mismo país que ellas, aunque su apariencia tampoco parecía japonesa. Su ropa también era muy diferente. Al darse cuenta de que estaba mirando fijamente, intentó presentarse: "Hola, soy Megumi Morisato, la hermana pequeña de Keiichi".

"Encantado de conocerte, Megumi-san, me llamo Laguz", dijo la Diosa del Lago ofreciendo a la mujer mortal una sonrisa amistosa.

Mientras tanto Keiichi, cuya pregunta fue ignorada, trató de preguntarle de nuevo a su hermana, esperando que no fuera la habitual dosis de problemas que lo seguía cada vez que alguien los visitaba. "Entonces... Megumi, ¿qué te trae por aquí hoy?"

"Aww, Kei-chan, no necesitas ser tan amigable. Ya puedo ver que quieres que me vaya ya. Ya sabes, para pasar más tiempo con tu 'esposa'", dijo Megumi, mientras enfatizaba deliberadamente la última palabra con la esperanza de que el mensaje llegara a través del grueso cráneo de su hermano.

Para entender el significado, la diosa simplemente se disculpó antes de que Keiichi tuviera la oportunidad de responder. "Sé que no he elegido el mejor momento para aparecer, pero Belldandy-san dijo que estaba bien mostrarme el lugar mientras ella limpiaba la cocina."

"No es lo que parece Megumi..." dijo Keiichi. "La verdadera pregunta es ¿qué ha pasado esta vez?"

"Si estás insinuando algo, Kei-chan, déjame decirte que yo no soy quien tiene problemas ", dijo Megumi mientras cruzaba sus brazos. "Sin embargo, desearía poder decir lo mismo de ti."

"¿Por qué? ¿Qué he hecho esta vez...?" preguntó su desconcertado hermano mientras intentaba pensar en algo que pudo haber hecho mal.

"Bueno, olvidé preguntarte ayer, ¿pero se los dijiste?" preguntó Megumi con una voz completamente seria. "Ya sabes... a Takano y Keima."

Eso llamó la atención de Keiichi. En toda la locura de ayer, había olvidado una de las cosas más importantes: llamar a sus padres y hacerles saber que se había casado. "Oh, no..." y con eso, se apresuró a volver a la casa, para llamarlos, esperando secretamente que no fuera demasiado tarde.

Las dos mujeres que quedaron atrás, sólo lo miraron retirarse hacia el interior de la casa.

En cuanto Keiichi desapareció de la vista de las dos, Megumi se dirigió a la diosa con una expresión que se asemejaba a la de un gato "Así que... eres la nueva chica que va a vivir en la casa de Kei-chan, ¿verdad?"

"En realidad eso es incorrecto. No voy a vivir en su casa", dijo Laguz mientras trataba de evitar decir toda la verdad. "Me quedaré en el pequeño estanque, no dentro de la casa", pensó.

"¿Eh? ¿En serio? ¿Entonces me equivoqué?" preguntó Megumi, sólo para obtener un simple asentimiento como respuesta.

Urd estaba haciendo un inventario de cada poción, ingrediente e instrumento alquímico que tenía, al ver el templo ser destruido más de una vez en el mismo día, sintió que era necesario comprobar si algo en su habitación faltaba o estaba roto. Aunque no era una tarea sencilla, no le importaba en absoluto, de hecho, le quitaba de la cabeza algunos asuntos más serios. El día anterior tuvo algunas sorpresas para ella, ya que parecía que sabía muy poco sobre la relación de sus padres. La mayor parte de lo que siempre había asumido resultó ser completamente erróneo y lo peor fue que no tenía ni idea de qué hacer con la nueva información. Como diosa creía que era el subproducto del intento de su madre de seducir a su contraparte, pero honestamente no muchas personas se arriesgarían tanto para ver a sus amantes sólo una vez más. En realidad, nadie lo había hecho nunca.

Sabía que evitar el tema para siempre no era realista, pero por el momento tenía que seguir tratando a su madre de la misma forma que antes. En primer lugar, no la odiaba realmente, en cambio temía que acercarse demasiado a ella aumentara lentamente la influencia de su lado demoníaco y le hiciera cambiar de bando. Meterse con su nuevo cuñado era sólo algo temporal para mantener su mente alejada de los problemas reales. Y hablando de problemas, también debería hacer algo con respecto al matrimonio de Belldandy y Keiichi. Aunque esos dos se casaron oficialmente en una ceremonia divina, en lo que respecta a los mortales, seguían siendo solteros. Bueno, ella siempre podía hackear los ordenadores del gobierno local y listarlos como oficialmente casados. Una tarea sencilla para una de las administradoras de uno de los dos sistemas informáticos más avanzados y complicados de la creación.

De repente, el sonido de alguien llamando a su puerta le hizo prestar toda su atención a su entorno. "¿Sí?"

"Soy Lind. ¿Puedo entrar?" dijo la Valkiria en su habitual manera estoica, sin desperdiciar sus palabras yendo directo al grano.

Eso fue inesperado. No se habría sorprendido si Peorth se hubiera pasado por aquí, para obtener todos los detalles de lo que pasó en Niflheim, ya que se había quedado atrapada en la Tierra junto con Lind. A la diosa de las rosas le encantaban los chismes y ciertamente no dejaba pasar la oportunidad de obtener algún detalle jugoso. ¿Pero Lind? Sacudiendo la cabeza para aclarar sus pensamientos, se volvió hacia la puerta para dirigirse a su visitante. "Entra".

Abriendo la puerta corrediza, la diosa vestida de blanco entró en la habitación que fue etiquetada como "El Castillo de Urd". Se veía exactamente igual a la última vez que estuvo aquí durante el incidente del Devora-Ángeles, aunque esta vez la mayoría de los objetos de la habitación estaban por todas partes.

"No te preocupes por eso", dijo Urd, mientras leía la expresión de la otra diosa. "Sólo estoy comprobando si todo está bien. Siéntate en donde puedas. ¿Quieres algo? Me queda algo de sake en uno de mis armarios".

"Gracias, pero eso no será necesario", dijo Lind mientras se paraba justo frente a Urd, extendiendo su brazo para mostrar el pequeño paquete negro en su mano. "Esa cosa llegó hoy, temprano en la mañana. Era para Belldandy."

"Si es así, ¿por qué me lo traes?" preguntó una perpleja Urd, mientras miraba fijamente el artículo ofrecido. "Probablemente esté en la cocina."

"Es un regalo del Daimakaicho."

Eso era todo lo que la Valkiria necesitaba decir para explicar la situación.

De hecho, la Diosa del Pasado, le dio al artículo una mirada crítica, antes de que se volviera a Lind. "¿Has echado un vistazo dentro?"

"En realidad no. Lo he examinado brevemente, pero lo único deduje es que contiene un huevo de ángel. Nada más allá de eso. Por supuesto que no lo he abierto y por eso estoy aquí. Probablemente tengas más experiencia en este tipo de cosas que yo" dijo Lind, mientras le entregaba el pequeño paquete a Urd.

"Quieres decir que tengo más experiencia con cosas hechas por los demonios, porque soy mitad demonio, ¿no?", pensó Urd, aunque lo descartó como una tontería. A diferencia de otras diosas, Lind era demasiado ingenua para pensar algo así a espaldas de alguien.

Al tomar el artículo en sus manos, inmediatamente llegó a la misma conclusión que Lind. Usando un hechizo de diagnóstico de baja potencia en el contenido de la caja, ciertamente se registró como un huevo de ángel y no una trampa. Desenvolviendo el paquete, después de quitar el lazo, encontró una etiqueta pegada a la caja que decía "Para Belldandy de Hild" Urd gruño cuando la el regalo parecía más algo que uno le daría a su amante. ¿Qué estaba haciendo su madre esta vez? Porque si era una broma, ciertamente no era una muy impresionante. Abriendo la caja, encontró el huevo, así como un trozo de papel doblado.

"Belldandy,

Me gustaría agradecer tu esfuerzo en los recientes acontecimientos que me permitieron volver a la posición del Daimakaicho por segunda vez. Como tal, no puedo ignorar el hecho de que te debo un favor y como demonio, es imperativo que tenga que pagar esa deuda. Este huevo fue originalmente destinado a mi hija como un esfuerzo para crear el ángel perfecto para ella. Debo admitir que nunca me han gustado esos ángeles en los que tanto confías, así que decidí crear uno que negara la mayoría de las debilidades que poseen. Desafortunadamente al hacerlo, también he quitado la mayoría de las fortalezas y lo he dejado en un estado extremadamente debilitado, incapaz de vincularse completamente con nadie, por esa razón nunca se lo entregue a Urd, ya que sería completamente inútil para ella, pero asumo que tu nuevo cariñito podría encontrarlo útil, ya que parece ser capaz de mantener a un ángel normal por un tiempo, no debería ser un problema mantener a este ángel de baja potencia por largos periodos de tiempo ya que no le agotaría tanto, podría ser algo que definitivamente encontrara útil algún día.

Daimakaicho Hild'.

Mirando el huevo y luego la carta, Urd no estaba segura de qué hacer con él. Dándose cuenta de que la Valkiria estaba esperando algún tipo de respuesta, decidió decirle la verdad. "Parece ser exactamente eso. Un huevo de ángel. Intentare analizarlo más minuciosamente, así que puede que me lleve un tiempo hacerlo de forma adecuada. Al menos hasta el punto en que pueda verificar que realmente es seguro."

"¿Pero qué se supone que haga Belldandy con él en primer lugar?" preguntó Lind. "Ella ya tiene a Holy Bell".

"Cierto, pero este huevo no es para ella", dijo Urd mientras señalaba la carta en su mano. "Es para Keiichi."

Echando un vistazo a la carta, la Valkiria tenía sus dudas sobre todo eso. "No crees realmente todo esto, ¿verdad? Se siente como una trampa. Además, ¿cómo tienen el conocimiento para crear un huevo de ángel? Por no mencionar, uno con tantas personalizaciones".

Urd no podía estar en desacuerdo con que la otra diosa dijo "Tus preocupaciones son válidas, pero recuerda que ellos saben mucho más de lo que les das crédito. El Devora-ángeles usó una señal falsa para convocar a nuestros ángeles, algo que de lo que nosotras no estábamos enteradas, hasta que fue usada contra nosotras. Algunos incluso piensan que los demonios familiares fueron diseñados por ingeniería inversa a partir de los ángeles."

"Pero si ese es realmente el caso, entonces ¿por qué no es un demonio familiar? ¿Por qué molestarse en crear un ángel personalizado?" preguntó Lind.

"Porque en ese caso, no habría aceptado tomarlo", dijo Urd mientras miraba hacia abajo. "Se suponía que era para mí en primer lugar. O al menos eso es lo que parece. Los demonios pueden ser impredecibles, así que tendré que asegurarme de que así sea y no estamos lidiando con una trampa."

"Muy bien. Hasta cierto punto estoy de acuerdo contigo, como mínimo necesitamos investigar a fondo esto ", dijo Lind después de pasar unos segundos pensando en sus opciones. "Si averiguas algo, por favor infórmame lo antes posible, aun si regreso a Asgard".

"No te preocupes, lo haré", asintió la diosa de piel de bronce mientras miraba a la Valquiria salir de su habitación. Finalmente sola, echó un segundo vistazo a la caja y notó que la etiqueta estaba pegada encima de otra. Usando sus uñas, se las arregló para quitar la etiqueta, permitiéndose ver la inscripción original debajo.

"Para Urd-chan de mamá"

Mientras tanto, en el profundo abismo bajo el salón del trono de Niflheim, la demonio y la diosa observaban la vista frente a ellos. Había unas pocas redes de seguridad originalmente diseñadas para capturar cualquier cosa o persona que de alguna manera se las arreglará para caer en el oscuro abismo alrededor del trono. Aunque originalmente no formaban parte de la habitación en sí, esas redes resultaron útiles ya que capturaban los objetos que a menudo se caían accidentalmente, sin obligar a nadie a tener que ir hasta el fondo del abismo para recuperarlos. A pesar de que estaban lo suficientemente bajas como para que no se notaran a simple vista desde el salón del trono.

El problema en cuestión es que esta vez fueron inútiles, ya que había un notable desgarro en medio de una de ellas, una clara señal de que algo acababa de pasar.

La diosa no pudo resistirse a cerrar los ojos y pellizcar el puente de su nariz mientras miraba la red rota. "Dime que hay más redes debajo de las que se ven."

"En realidad no. Más allá de esas no hay nada hasta el fondo del Abismo", dijo Hild mientras inspeccionaba los daños. "Vamos a rodearlas. Hay caminos que podemos usar para evitarlas en caso de que tengamos que bajar allí. Así que dejemos de perder el tiempo aquí. Además, es tu culpa en primer lugar. ¿Por qué usas la Puerta del juicio como un hacha gigante? No tendríamos que lidiar con esto si no tuviera la forma de un objeto tan afilado."

"¡Bueno, discúlpame! Es más conveniente usarla como un arma en esa forma. Quiero decir, ¿cómo se supone que voy a usarlo para ese propósito en su forma original? ¿Golpear a alguien en la cabeza con el portal?" dijo la diosa molesta mientras intentaba justificar su decisión.

"Suena igual de efectivo y sustancialmente más cómico, perfecto para la que una vez fue la más feroz de las Valkirias. Además, ¿por qué no intentas usar un objeto diferente como arma? ¿Acaso quieres reducir los gastos de trabajo?" preguntó el Daimakaicho en un esfuerzo por agitar aún más a su diosa amiga.

Y por lo que parece, sus esfuerzos fueron bastante exitosos. "¿Reducir gastos? ¡Eso es absurdo! Especialmente viniendo de alguien que no usa los materiales adecuados para sus redes de seguridad."

"Dice la diosa que pateó su preciosa hacha al abismo", dijo Hild en tono burlón. "Al menos no la dejaste caer en un volcán o algo así".

"¡Cómo te atreves!" dijo Ansuz con una voz molesta.

"Bueno, no va a regresar por sí misma, así que tendremos que bajar, ¿no?" Era algo bastante obvio, pero Hild sintió la necesidad de distraer a su amiga antes de que bajaran. La verdad era que esas redes estaban hechas de un material muy resistente. El portal, en su forma de hacha, nunca habría logrado atravesarla por sí sola, bajo la influencia de la gravedad. Algo o alguien hizo esto a propósito. Pero lo último que ella quería es que Ansuz asumiera que ella era la culpable de este predicamento debido a su aversión al portal maldito, así evitando una disputa entre las dos que no habría llegado o resuelto nada. Al menos no la ante la seria situación que realmente estaba sucediendo.