Un capitulo mas, espero estén disfrutando esta historia, y ya saben si saben ingles y quieren adelantarse a esta historia pueden ir al perfil de ZeroIQ ( u/5583811/zeroIQ), y recomiendo que lean sus otros trabajos, son realmente buenos.


Sayoko estaba perdiendo la paciencia. Mirando su caro reloj de oro una vez más, era obvio que se le había hecho tarde a Aoshima. Al menos el sistema de sonido de su Mercedes 500SL bloqueaba el irritante ruido de los otros vehículos y de los peatones que no le prestaban atención y solo estaban pendientes de sus propios asuntos. Algo que ella realmente deseaba hacer también, en lugar de esperar en su auto estacionado, justo al lado de una tienda de electrónica de lujo en el centro de Nekomi. Tocando el volante con los dedos, Sayoko pensó que normalmente son las damas las que deben tomarse su tiempo, sin embargo esa mañana ella se había preparado rápidamente. En cambio, el inútil de su primo fue el que se tomó su tiempo consiguiendo los suministros necesarios para su misión.

Diez minutos más tarde, Aoshima caminó con un par de bolsas y casualmente se acercó al Mercedes estacionado. "Creo que tengo todo lo que necesitamos", dijo, mientras su prima bajaba la ventana una vez que lo vio acercarse.

"Bien, pon todo eso en el maletero y entra". La principal preocupación de Sayoko era el cómo debería acercarse a la pareja y no con contenido de la bolsa de Aoshima, ella nunca fue muy amigable con los habitantes del templo Tariki Hongan, por eso hacer una aparición tan repentina parecería un poco sospechoso. Por otra parte, el matrimonio de la pareja era probablemente una buena razón para una visita.

"Estas bastante impaciente, no es así, Sayoko?" dijo Aoshima con su siempre presente sonrisa falsa en su cara. "Aunque, debo admitir que me tomó un poco más de tiempo de lo previsto. Simplemente insistí en probar todos los artículos comprados antes de salir de la tienda. Con eso podemos finalmente descubrir lo que está pasando."

"Como sea..." Resistiendo el impulso de poner los ojos en blanco, encendió el motor e intentó recordar la ruta más cercana al templo.

Keiichi estaba sudando más de lo normal, levantar el teléfono era una tarea tan simple y sin embargo tan difícil en este momento. Siempre es difícil decirles a tus padres que quieres casarte con tu encantadora novia, pero hacerlo después de la ceremonia era sustancialmente más difícil. La verdad es que la familia de Keiichi era poco convencional, incluso extraña según algunos. Así que, después de todo, existía la posibilidad de que se lo tomaran bien. Por otro lado, eso le dio poca o ninguna idea de cómo podrían reaccionar. La mayoría de las interacciones estereotípicas que había visto en los programas de televisión que Urd solía ver no aplicaban aquí.

"¿Qué es lo peor que puede pasar?" pensó, mientras trataba de calmarse. Des heredarlo era la menor de sus preocupaciones, ya que no eran ricos de todas formas, además, era bastante independiente y vivía lejos de su ciudad natal en Hokkaido. La mayor parte de su dinero provenía de su trabajo en Whirlwind, así que podía mantenerse a sí mismo y a su esposa sin ninguna ayuda extra. Una posición en el negocio familiar era también algo que nunca le intereso. Nunca entendió porque un mecánico tan talentoso como lo era su padre, eligió ser un artesano de vidrio, pero Keiichi no era quien para juzgar la elección de carrera de su padre, eso no importaba porque el carecía de las habilidades y la experiencia, ya que él prefirió las máquinas sobre el vidrio.

Aun intranquilo, decidió terminar con esto y hacer la llamada. Sólo para detenerse una vez más. Aunque marcara el número, no tenía ni idea de cómo decirlo. Lo más probable es que se quedara sentado tartamudeando, y aunque a algunos les parecería divertido, no serviría de nada. Aparte de quedar como un tonto.

De hecho, eso es exactamente lo que hizo con el padre de Belldandy también. Entró en pánico y empezó a decir cosas sin sentido delante del líder de los Cielos. No fue la mejor primera impresión y tal vez una de las razones por las que el dios lo probo antes de darle la mano de su hija. O tal vez así era su personalidad, una perspectiva aterradora para el pobre mortal que apenas podía soportar el carácter de la ex-amante del Daitenkaicho.

Sin poder pensar en nada más, Keiichi decidió ir con toda la verdad. Bueno... Tal vez no toda, ya que la toda la verdad incluía palabras como "diosa" o "deseo", así que decidió solo decirles que se había casado con Belldandy, y esperar lo mejor.

Respirando profundamente unas cuantas veces, volvió a coger el teléfono, pero esta vez con una resolución mucho más fuerte y una mirada de pura determinación. Marcando el número, esperó unos segundos, hasta que alguien respondió.

"Soy yo", dijo una voz severa y mortalmente seria.

"¡¿Eh?!" No era el padre que buscaba.

"Seré breve, ya que estoy muy ocupado después de procesar los varios informes del reciente incidente en Niflheim. Sólo informa a Peorth y Lind que después de que presenten sus informes a través del Sistema, pueden quedarse por algún tiempo, si así lo desean", dijo Tyr en su típica y ligeramente intimidante manera. Especialmente porque su voz real era mucho más grave y seria que la que Keiichi escuchó mientras el dios poseía al portal del juicio.

"¿Entonces…?" balbuceó Keiichi mientras intentaba decir algo. "Entonces, ¿se van a quedar?"

"Bueno, dentro de lo razonable, por supuesto. Diles que es una recompensa por sus acciones y su rapidez de pensamiento durante todo el incidente. No unas largas vacaciones, pero al menos una oportunidad de relajarse un poco."

"Les diré, um... señor... Quiero decir... eh... ¿padre?" intentó el mecánico ya que no estaba seguro de cómo llamar al dios. Para empeorar las cosas, no estaba del todo cómodo con el uso de la palabra "padre" ya que ni siquiera la usaba en casa.

"Padre está bien", fue la simple respuesta, aunque sonaba un poco más como una orden.

"Sí, estoy de acuerdo", dijo Keiichi, sintiéndose lo suficientemente temeroso para familiarizarse demasiado con el dios, dada su actitud. Aunque, probablemente no era algo personal, ya que recordaba que Tyr también era muy formal con sus hijas, un hecho que le impedía darse cuenta de que el dios no sólo era su jefe, sino también su padre.

"Ahora, antes de que me olvide, tengo algo que fue hecho especialmente para Belldandy. Haré que alguien lo deje más tarde, una vez que las cosas estén un poco menos agitadas aquí arriba," dijo Tyr.

"¿En serio? ¿Qué es?" preguntó Keiichi, ya que no podía ocultar su curiosidad.

"Es que esperen y lo vean por ustedes mismos," dijo Tyr, sin querer dar una larga explicación. "Oh, por cierto, tus padres con los que intentaste contactar anteriormente, no están en casa."

"¿Qué?" ¿Cómo supo que estaba tratando de llamar a sus padres? Pensó el mortal.

Casi como si el dios estuviera leyendo sus pensamientos, ofreció una respuesta de inmediato. "Me di cuenta del número que estabas marcando, antes de redirigir la llamada. En cuanto a su paradero... Todo lo que sé es que están viajando a tu ubicación. Más allá de eso, tendrás que averiguarlo por tu cuenta. Saluda a mis hijas de mi parte".

"Oh, lo haré. Gracias... padre", dijo Keiichi, todavía luchando por decir esa última palabra.

"De nada". Y con eso el Daitenkaicho colgó, dejando a Keiichi desconcertado y preocupado.

Para empezar, no tenía ni idea de lo que el líder de los dioses quería decir al darle algo a Belldandy. ¿Un regalo tal vez? Entonces, de nuevo, todo era posible con eso... Pero la noticia más problemática era que sus padres venían de visita por su cuenta. No estaba seguro de si llamarlo una señal de buena o mala suerte. Iba a ser más fácil para él hablar con ellos en persona, pero por otro lado, si las cosas no iban bien, no estarían al otro lado del país. Bueno... tal vez la mitad de esa distancia, de hecho, pero eso no era lo más importante ahora. Necesitaba prepararse.

Sus pensamientos se interrumpieron cuando la voz de su esposa salió de la cocina. "Keiichi, ¿alguien llamó por teléfono? Lo siento, pero no me pareció oírlo sonar."

Girando a su izquierda, pudo ver que ella lo miraba desde la puerta medio abierta de la cocina. "No, no estaba sonando. Yo fui el que intentó hacer una llamada. Aunque terminé con otro número equivocado, supongo."

Mirando a su esposo con preocupación, no pudo evitar hacer la pregunta obvia: "¿Llamaste a otra diosa?" En serio, alguien tenía que hacer algo con esos contratos superpuestos. Esto se estaba saliendo de control.

"¡No, no, no!" dijo el mortal en pánico, que trató de evitar que Belldandy se hiciera una idea equivocada. "En realidad fue tu padre".

Eso, de hecho, la preocupó aún más. "¿Pasó algo?"

"En realidad no. Te lo contaré en un minuto, pero mientras tanto deberíamos prepararnos para tener algunos invitados", dijo Keiichi, que de repente tuvo prisa, ya que no sabía cuánto tiempo tenían para todo eso.

"¡Muy bien!" fue la respuesta de la diosa mientras le daba una brillante sonrisa. Belldandy siempre estaba feliz de ofrecer su hospitalidad a algunos visitantes, sin importar quienes fueran.

Y con eso, la pareja comenzó a planear la llegada de los padres de Keiichi.

En una oficina, dentro del complejo administrativo más importante en Niflheim, Hagall miró la montaña de cartas que estaban apiladas en su escritorio. Para empeorar las cosas, el hecho de que tuviera que contestar cada una de ellas le estaba provocando una migraña. Su contenido tampoco era nada importante ni original, sólo las estereotipadas felicitaciones por el segundo mandato de Hild-sama como la Daimakaicho. "Esos traicioneros lame botas deben haber trabajado muy duro para enviar las mismas estúpidas cartas a quien quiera que portara el título de Daimakaicho con la esperanza de conseguir algunos buenos puntos para ellos mismos" pensó Hagall mirando a su vez que en la esquina más alejada de su oficina, había una cantidad similar de cartas prácticamente idénticas, enviadas pocas horas después de que ella misma se convirtiera en el Daimakaicho. La única diferencia real era el nombre del receptor. Irónicamente, antes de que tuvieran la oportunidad de llegar, ella ya no se podría referenciar a ella misma como la Daimakaicho Hagall.

Pero eso era irrelevante. ¿Quién diablos usa el correo físico en esta época? Tristemente, enviar lo mismo en formato digital era a menudo visto como descortés ante los ojos de los demonios, una señal de que no le prestaban la importancia necesaria a tal ocasión, especialmente considerando que el destinatario era su líder. Por otro lado responderlas de una manera indiferente podría costarle a Hild-sama algunos puntos en sus relaciones públicas, lo que hace que sea necesario repasarlas una por una y escribir una respuesta a cualquier tontería que hayan enviado. Peor aún, a diferencia de otros demonios, Hild-sama quería hacerlo ella misma, en lugar de la práctica más común de tener a un montón de sus subordinados haciendo ese trabajo por ella.

Hasta que ella tuvo que abrir su gran boca y ofrecerse como voluntaria para el trabajo, olvidando totalmente el hecho de que no eran los correos digitales a los que estaba más acostumbrada. A veces, se preguntaba por qué tenía que ir y hacer cosas tan estúpidas. Tal vez fue porque sintió que era necesario ofrecer una disculpa adecuada por causar todo ese lío, a pesar de que lo hizo por el bien de su señora. No fue su culpa que Hild le ocultara deliberadamente esa pequeña laguna legal en la ley demoníaca que permitió a Hild-sama obtener un término adicional después de recuperar su posición.

La mayoría de los demonios en su posición se habrían puesto furiosos por ser usados de esa manera, pero Hagall siempre había considerado al Daimakaicho como una madre, en lugar de sólo su líder. Después de que Hild-sama le salvó la vida cuando era una joven demonio, ella la crió, casi como si Hagall fuese una hija. Parecía darse cuenta de que había algo especial en Hagall cuando todos los demás la trataban como un fracaso. De hecho, esa era la única razón por la que Hagall era actualmente la segunda al mando de Niflheim, una posición muy impresionante dada su incapacidad para usar sus poderes de la manera tradicional. De hecho, había hecho algunos progresos, pero todavía había mucho que mejorar.

Por desgracia, ayer se mostró demasiado reacia a usarlos, por miedo a quedar como una tonta. Habría sido un desastre si se hubiera equivocado y hubiera acabado avergonzándose delante de la diosa y su mascota. Dado el hecho de que ella también era el Daimakaicho en ese momento, habría sido una visión muy humillante, que no podía permitirse ofrecer a la diosa de la primera clase. En retrospectiva, si no se hubiera contenido, ese descarado mortal no se habría burlado de ella una vez que fuese enviado al oscuro abismo del salón del trono.

Convertir a Urd en un demonio para compensar sus propias debilidades, en retrospectiva, hubiese sido un mejor plan. Aunque, por lo que escuchó de Ehwaz y Mokkurkalfi, eso ya había sucedido y los resultados no eran nada lindos, por otra parte, no habían intentado drenar la energía de la mitad diosa, por lo que aún le quedaba mucha energía divina durante su confuso estado. Si no hubiera tenido nada de energía divina durante esa transformación, tal vez podrían haberla estabilizado antes de que se descontrolara. Pero estaba resentida con Urd y decidido usar a la norna del presente como peón, la razón de su enfado era el hecho de que Urd ignorara el afecto de su madre prefiriendo a los ingratos celestiales que solo la trataban como una molestia.

Pero en lugar de todo eso, terminó convirtiéndose en una marioneta, una vez que Hild-sama tomó el control de su cuerpo, obligándola a descongelar al cuerpo principal de su señora y siendo objetivo de un hechizo que la dejó paralizada, solo pudo ver como el mortal y su diosa novia atravesaron todas esas estúpidas flores que llenaban el camino hacia el trono, con la esperanza de encontrar el huevo de ángel de esta última ya que en un último esfuerzo por evitar que Hagall lastimara a Keiichi, la diosa trató de usar su ángel, pero en vez de eso ella extrajo a la fuerza al ángel. Con Belldandy en un estado tan debilitado, Hagall esperaba que esto la dejara totalmente inhabilitada pero eso solo hizo que ellos buscaran el huevo de la forma tradicional, buscando en cada rincón del salón del trono, esto mientras ellos se miraban tiernamente sonriendo pensando que en cuanto sus hermanas los alcanzaran ellos por fin podrían regresar a casa, mientras ella los miraba sin poder hacer absolutamente este hecho solo le causo repulsión.

"¿Quién demonios sigue llamando a su novio '-san', después de todos estos años que han estado viviendo juntos?" se preguntaba molesta. Incluso después de que ella recuperara su huevo y la diosa se reuniera con su ángel, simplemente se quedaron ahí, tomados de la mano y sonriéndose mutuamente. ¿Por qué actuaban como si estuvieran en jardín de niños? En serio... ¿Era necesaria la prueba? ¿Los dioses realmente consideran eso una relación? Estoy tan feliz de no haber nacido diosa…

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de su comunicador personal. Colocando su mano enguantada junto a su oreja, la rubia decidió ver cuál era el problema. "Aquí Hagall" respondió.

"Oh, hola, Hagall-chan. Tenemos un problema en el salón del trono ¿Podrías convocar a uno de los líderes de escuadrón y venir al salón del trono?" le dijo su líder.

"¿Tenemos?" preguntó una desconcertada Hagall, tratando de averiguar de quién estaría hablando la Daimakaicho. "Espera un segundo... Hild-sama, ¿esa diosa sigue contigo?"

¿"Ansuz"? Sí, aún está a mi lado."

"¿¡Aun sigue ahí!?" respondió Hagall, y pensó '¿Por qué necesitara a uno de los líderes de escuadrón junto conmigo?', "Hild-sama, ¿Esa diosa te está dando problemas?"

"¿Quién, Ansuz? Ella es un problema por sí misma, pero nada que no pueda manejar por mi cuenta... ¡Eh!... ¡Silencio tú… cerebro de pájaro!" dijo Hild, añadiendo rápidamente, "lo siento, eso último no era para ti, Hagall-chan. Así que ven rápido, ¿De acuerdo? Estaré esperando. ¡Ta ta!"

Y con eso, Hagall se perdió en sus pensamientos, tratando de entender lo que estaba pasando allí. Si esos dos no se habían peleado, algo que Hagall temía que pasara considerando cómo actuaban, entonces ¿cuál era la razón de la llamada? Además, ¿Por qué Hild-sama quería a uno de los líderes de escuadrón? Si era sólo fuerza física, entonces Thrym habría sido ideal, pero por otro lado no era buena con los hechizos. Ahora que lo pienso, la mayoría de los miembros de su grupo tenían sus propias áreas de especialización, pero ninguno de ellos era un experto ningún áreas. Ella pudo llevarlas a todas allí, pero esas no eran sus órdenes. No queriendo perder más tiempo, decidió convocar al más confiable líder de escuadrón que conocía. Pulsando unas cuantas teclas de su terminal personal, se dirigió a la puerta de su oficina, con la esperanza de que el demonio al que convocó no llegara tarde a su destino.

Con la puerta cerrándose detrás de ella, Hagall comenzó a volar hacia el salón del trono de Niflheim.

En el templo Peorth se sentó, o más bien se quedó flotando, felizmente tarareando una melodía mientras veía la televisión en el salón, las noticias de Asgard habían sido muy buenas, ya que se le permitió quedarse en la Tierra por un tiempo. No tenía ninguna duda de que todos los que estaban allí arriba estaban muy ocupados con el procesamiento de todos los informes del evento que había ocurrido el día' de ayer. Manejar la huelga del portal fue mucho trabajo y se estremeció al imaginar con cuántos problemas se enfrentarían después de la rebelión en Niflheim. Cada uno de los sectores de Asgard probablemente iba a tener que presentar un informe, luego hacer que todos los comprobaran y hacer las correcciones necesarias, luego hacer una presentación, ofrecer comentarios, evaluar las respuestas de sus subordinados y finalmente presentar su propio informe como administradora del sistema, no era nada divertido, pero no hoy, y sobre todo no ella. Como ella respondió a la emergencia junto con Lind, era una operadora de campo en ese momento, no una administradora y por lo tanto mucha de esa carga estaba fuera de sus hombros. Su informe iba a ser uno bastante estándar, además, por lo que parece, también se ganó unas mini vacaciones. Como tal, estaba extasiada, aunque también se debía al hecho de que iba a pasar tiempo con sus amigos. Su ángel puede que haya acertado después de todo.

"¿Qué crees que estás haciendo?"

Dándose la vuelta para mirar a la dueña de aquella voz, vio a Lind que la miraba con los brazos cruzados.

"¿Pasa algo malo, Lind?"

"La hermana de Keiichi está justo afuera, así que, ¿por qué, en nombre del cielo, estás descansando de esa manera? ¿No te das cuenta de los problemas que esto le causará a Keiichi-kun si se topa contigo mientras estás flotando en el aire?"

"Oh, no sabía que la conocías", dijo Peorth mientras intentaba cambiar de tema, aunque puso los pies en el suelo, sólo para estar seguros.

"En realidad, no lo hice", dijo la Valkiria. "Simplemente escuché a Laguz hablando con alguien y decidí investigar. Estoy segura de que no se dio cuenta de mi presencia, lo que me lleva de vuelta a ti, necesito un consejo".

Esa última declaración llamó la atención de la diosa de pelo negro. ¿"Consejo"? ¿Para qué?"

"Soy plenamente consciente de que mi atuendo actual no es adecuado para interactuar con los mortales", dijo Lind mientras miraba su uniforme de combate durante un momento antes de continuar. "Considerando que pasare algún tiempo en la Tierra, me gustaría tu recomendación sobre qué ropa podría usar".

Peorth no pudo evitar preguntarse si estaba escuchando cosas. ¿La especialista en combate realmente sólo vino a pedirle consejos de moda? Esto iba a ser interesante, pero antes de eso... "¿Estás segura de que quieres mi opinión? Pareciera que desaprobabas mi estilo, algo sobre sobre no saber en dónde fijar tu vista si mi memoria no me falla".

"Preguntar a los demás no era una opción. Belldandy y Keiichi-kun están ocupados en la cocina, Urd y Skuld están trabajando en sus propios proyectos y Laguz tiene la misma experiencia con las tendencias de moda actuales de los mortales que yo. Por lo tanto, pareces ser la única otra fuente viable de información que tengo a mi disposición en este momento."

La diosa de las rosas se sintió un poco de molestia ya que al parecer era la última en la lista de Valkiria, incluso después de Skuld, pero decidió que no sería muy productivo convertir esto en una discusión. En cambio, mirando a la diosa que tenía delante, trató de imaginar qué tipo de ropa podría corresponder a la personalidad de Lind, sólo para darse cuenta de que en realidad no sabía mucho sobre la guerrera. Nunca la había visto con otra cosa que no fuera su uniforme de combate estándar, o sus vestidos oficiales de alas de combate, pero ninguno de ellos se ajustaba a los gustos individuales de cada Valkiria. Además, Lind era el tipo de diosa que nunca trató de sobresalir mucho. De hecho, había pasado la mayor parte de su tiempo en un esfuerzo por mezclarse con el resto, una tarea que había resultado ser más desafiante de lo previsto, dado que poseía un par de ángeles gemelos, pero no la capacidad de utilizar correctamente ambos, eso la dejó con un ángel de una sola ala ya que era incapaz de utilizar ambos ángeles al mismo tiempo, un hecho que atrajo mucha atención negativa de los demás.

"Bien", dijo Peorth después de un rato, "Probemos algo y veamos cómo funciona contigo". Cerrando los ojos, trató de visualizar un traje que la diosa de pelo azul pudiera apreciar. Sin demora, el uniforme de combate comenzó a brillar y a cambiar de su forma familiar, a la configuración que Peorth tenía en su mente.

Abriendo los ojos, se tomó un momento para inspeccionar su obra. Lind llevaba un pantalón de mezclilla blanco y un top azul. Pensando en que tal vez exagero al elegir esas prendas solo espero a que Lind las rechazara.

"¿Y bien? ¿Qué piensas?" decidió preguntar a pesar de la idea que ya se había formado en su cabeza. "Aquí vamos...

Mirándose a sí misma, la Valkiria tenía una expresión casi ilegible en su rostro, algo que sólo hizo que Peorth se pusiera aún más nerviosa. Sin embargo, ella solo acento con la cabeza para sorpresa de la diosa de las rosas. "Supongo que esto servirá..."

"¿Eh? ¿En serio?" preguntó una ligeramente sorprendida Peorth, que estaba medio esperando una reacción negativa de su parte.

"Sí, no veo nada particularmente malo en esta ropa. No me restringen los movimientos, eso me gusta", dijo Lind, antes de que se diera la vuelta y se dirigiera al pasillo. "Ahora, si me disculpas, iré a ver si necesitan ayuda adicional en la cocina."

Sin embargo, cuando estaba a punto de salir de la habitación, la Valkiria se acordó de darle a la otra diosa una pequeña sonrisa, algo que complació enormemente a Peorth y le hizo responder de manera similar. Fue muy diferente a la última vez que estuvo aquí, durante el incidente del Devora-ángeles. En ese entonces, cuando ella trató de alabar los esfuerzos de Keiichi y Skuld por venir con un plan viable, ambos no parecían muy contentos. Belldandy tenía razón después de todo. Decirlo con una sonrisa hacia toda la diferencia.

Con eso, Lind dejó a Peorth sola en la habitación, para que pudiera seguir viendo la televisión.

Mientras el Mercedes se acercaba a la entrada del templo, el intrigante hombre de gafas decidió repasar los detalles de su plan una vez más, sólo para asegurarse de que su prima no estropeara nada.

"Recuerda dejar micrófonos dentro de la casa, Sayoko. Intenta hacerlo cuando no estén mirando, ya sabes, debajo de la mesa o dentro de un mueble."

"Como si tuvieran muchos muebles", pensó Sayoko, pero en su lugar decidió permanecer en silencio, con la esperanza de evitar los desvaríos de Aoshima ya que su primo no era la persona más deseable para tener en su coche, ya que no sabía cuándo callarse, repasando lo que ya le había dicho al menos cien veces repitiéndolo una y otra vez. "Deja de preocuparte tanto, Toshiyuki, y dame esas cosas."

"Oh, lo siento", dijo con una voz un tanto molesta. "Aquí tienes".

Guardando los pequeños objetos dentro de su bolso, sacó un pequeño kit de maquillaje y se revisó en el espejo retrovisor, por si había algo mal. Una vez que estuvo segura de que su apariencia era perfecta, abrió la puerta y salió del auto, deteniéndose sólo por un segundo para recordarle a su primo su papel "Quédate aquí y controla la situación, ¿sí?"

"No te preocupes, Sayoko", dijo Aoshima, mientras sacaba un dispositivo que se parecía a un walkie-talkie. "Con esto, seré capaz de escuchar todo lo que está pasando allí, casi como si estuviera allí. Especialmente una vez que te vallas y ellos piensen que estén solos. Además, tengo esa grabadora para grabarlo en una cinta. La dejaremos escondida junto a las paredes del templo y mañana regresaremos a ver lo que tenemos".

"Bien, me voy", dijo Sayoko. "Asegúrate de hacer el resto."

Y con eso, la heredera del grupo Mishima comenzó a caminar hacia las escaleras, mientras su primo recogía el resto de las cosas y se dirigía hacia el bosque que estaba justo al lado del perímetro del templo.

"Oh no..."

"¿Pasa algo malo, Belldandy?" preguntó Keiichi mientras miraba a su esposa, que en ese momento estaba frente al refrigerador.

"Me temo que estamos a punto de quedarnos sin comida, Keiichi", dijo mientras miraba los estantes casi vacíos que tenía delante. "Con la fiesta de ayer y el desayuno de hoy usamos la mayor parte de la comida que teníamos. Esperaba que tuviéramos la oportunidad de ir de compras, pero no sé cuánto tiempo nos queda hasta que lleguen tus padres, así que, mientras uso lo poco que nos queda, ¿te importaría salir a comprar algunas cosas?"

"No hay problema Belldandy. Volveré en un rato", dijo Keiichi, sólo para ser interrumpido por alguien que llamó a la puerta de la cocina, antes de que ella entrara, causando que diera un paso atrás mientras miraba fijamente lo que tenía delante.

"Siento entrometerme, pero me preguntaba si podría ser de utilidad", dijo Lind al entrar, notando la mirada sorprendida que Keiichi le daba, o mejor dicho a su ropa. "Oh, ¿te sorprende? Le pedí a Peorth que me ayudara a elegir un look más informal para encajar mejor en el reino de los mortales".

'Que sorpresa, pero, pensándolo bien es algo normal a comparación de lo que Peorth normalmente usa, no me podría imaginar a Lind usando la ropa que Peorth normalmente usa', pensó Keiichi. "Está bien, ¿no crees, Belldandy?" dijo en voz alta.

"¡Oh! Ciertamente lo es", dijo Belldandy con una brillante sonrisa.

"Entonces ¿hay algo que pueda hacer?" dijo la Valkiria.

Compartiendo una mirada entre ellos, la pareja no estaba segura de cómo responder. Era poco probable que la Valquiria tuviera mucha experiencia en la cocina, así que dejarla ayudar a las preparaciones no iba a ser muy productivo. Así que después de unos momentos de silencio, Keiichi decidió ofrecer una mejor solución. "Voy a salir de compras. ¿Quieres venir conmigo? Estoy seguro de que un par de manos extra puede ser de gran ayuda."

"¡Por supuesto!." Exclamo Lind sabiendo que era una buena oportunidad para pasar un poco de tiempo con el mortal que se había ganado su gratitud y amistad.

Sayoko se detuvo brevemente en el templo principal, dejando algunos billetes como ofrenda. Tal vez eso podría ayudarla con la horrible suerte que la ha asolado últimamente. Después de todos los eventos raros que acontecieron el día anterior, ahora estaba atrapada en una situación que parte de ella quería evitar. Por un lado, quería saber qué había pasado entre Keiichi y Belldandy, pero al mismo tiempo había algo que le preocupaba. Aunque dijo que la popularidad de Belldandy iba a desaparecer ahora que estaba casada, no parecía la victoria que Sayoko estaba buscando. En cambio, casi parecía una derrota desde cierto punto de vista. Aunque siempre deseaba atención, la mayoría de los hombres que la rodeaban eran patéticos en su opinión y apenas valían su tiempo. Irónicamente, el único hasta ahora que no era un completo perdedor, era el mismo en el que Belldandy había puesto sus ojos. Así que desde esa perspectiva particular, Sayoko era la que perdió y no Belldandy, un hecho del que no estaba muy contenta.

Como esa idiota de Aoshima, Sayoko encontró que ella también se sentía atraída por aquellos que parecían ignorarla. Keiichi lo había intentado, una vez, por supuesto, pero esos días ya habían pasado. Lástima que lo rechazó completamente, riéndose del intento de Keiichi de llevarla a un museo, de todos los lugares. No fue hasta que Belldandy entró en escena que echó un segundo vistazo al hombre que logró salir con esa bonita extranjera. Quizás en cierto sentido era un poco como su primo, ya que quería lo que no podía tener. Pero Sayoko se negó a convertirse en una perdedora obsesionada y dolorida como él. A pesar de eso, iba a cumplir su promesa y dejar los aparatos de espionaje en la casa. Por supuesto, nunca dijo nada sobre sus baterías. Dejando las pequeñas pilas junto a los billetes que dejó como ofrenda, decidió que tenía que lidiar con esto más pronto que tarde, antes de que Aoshima decidiera ver por qué estaba tardando tanto.

Caminando hacia la casa que estaba justo en el templo, podía oír a dos mujeres hablando a lo lejos. Pudo reconocer a una de ellas como la hermana menor de Keiichi, Megumi, pero no pudo identificar a la otra. En cualquier caso, eso no parecía importante ahora mismo, ya que su objetivo principal era la pareja y no su familia y amigos. Sin demora se dirigió directamente a la puerta principal y tocó el timbre.

Keiichi estaba atando los cordones de sus zapatos con Lind justo detrás de él. Realmente esperaba que no hubiera incidentes en el viaje de compras. Todo lo que tenían que hacer era ir a las tiendas en el distrito comercial de Nekomi y recoger los artículos que su esposa había pedido. El joven mecánico no pudo evitar sonreír ante ese último pensamiento. Él y Belldandy eran ahora oficialmente una pareja, al menos ante los ojos del Cielo.

"¿Qué es tan divertido?" preguntó Lind, notando su expresión.

"Oh, nada. Acabo de recordar algo", dijo, tratando de ocultar un pequeño rubor generado por sus pensamientos anteriores. Finalmente, después de unos segundos, estaba listo. "Siento el retraso. ¿Tiene la lista?"

"Sí, está en mi bolsillo derecho."

"Bien". Así que vamos," dijo Keiichi. El tiempo era genial, acababa de desayunar, su esposa se preparaba para la llegada de sus padres e incluso tenía a alguien que le ayudaba con las compras. Entonces, ¿qué podría salir mal?

El timbre sonó.

Mirándose el uno al otro por un momento, ambos se preguntaron quién era esta vez. Megumi ya estaba aquí, lo que no dejaba a muchos en la lista de posibles visitantes. Al menos no tan temprano en la mañana, especialmente no después de la fiesta de anoche.

'No me digas que son Takano y Keima... No estamos listos para ellos todavía', pensó Keiichi. Mientras dudaba en abrir la puerta, Lind decidió simplemente terminar con esto y ver quién era.

Abriendo la puerta, se encontró cara a cara con una morena con un caro vestido negro y un abrigo rojo. "¿Puedo ayudarla?"

"Estoy buscando..." empezó, antes de que se diera cuenta de que Keiichi estaba justo detrás de la desconocida mujer de pelo azul. "¡Oh! Ahí estás, Morisato-kun."

"¡¿Sayoko?!" preguntó el hombre algo sorprendido, no esperándola en absoluto. '¿Por qué decidió venir de repente? ', pensó el joven mecánico.

"Siento la visita repentina. ¿Puedo pasar?" preguntó Sayoko, mientras intentaba parecer lo más agradable posible.

"Claro, Sayoko", dijo Keiichi, que no quería parecer grosero, aunque fuera un mal momento.

Viendo que Keiichi conocía a la mujer, Lind se hizo a un lado y permitió que Sayoko entrara en la casa.

Momentos después, Sayoko estaba sentada en el salón de té con Keiichi, esperando a que Belldandy se les uniera. La mujer que había estado viendo la televisión se había ofrecido a ir a informar a Belldandy de que tenían una visita.

Eso realmente asustó a Sayoko, primero una mujer de pelo azul abrió la puerta y ahora otra estaba sentada en el salón, vestida con la cosa más reveladora que jamás había visto. ¿Qué estaba pasando aquí? Hacía tiempo que ella no visitaba el templo, pero estos últimos acontecimientos iban más allá de lo que ella esperaba, pero al darse cuenta de que la desconocida mujer se había dirigido a la cocina y la otra mujer de pelo azul a la que Keiichi había llamado Lind aún se encontraba en el pasillo, dejándola sola con él, quizás esta era la mejor oportunidad para dejar esos estúpidos micrófonos bajo la mesa, antes de que Belldandy entrara en la habitación.

"Así que, Keiichi... Me he enterado de que por fin te han puesto las esposas", dijo Sayoko burlonamente intentando iniciar una conversación.

"Bueno... Lo sé, ¿verdad? Quiero decir, sucedió demasiado de repente y todo el mundo estaba muy sorprendido y todo eso", dijo el hombre mientras se rascaba nerviosamente la parte de atrás de su cabeza, tratando de idear algo que Sayoko pudiera creer. Iba a ser más difícil convencerla, más que a los otros del Club del Motor o Chihiro. Estaba seguro de que Megumi no le creía, pero era poco probable que su hermana le diera problemas. Sayoko era un tema totalmente diferente.

"Debo admitir que pensé que era sólo un rumor. Ya sabes cómo esos estudiantes se inventan todo tipo de locuras a veces", dijo Sayoko, evitando mencionar quién le había dado la información, sabía que si le decía que Aoshima había sido quien le había dicho Keiichi inmediatamente sospecharía de sus intenciones.

"¡Eso es verdad! Ja, ja..." se río Keiichi, esperando cambiar el tema.

"Aun así debo decir que fue un poco inesperado. Nadie parecía saber que estaba ocurriendo, y mucho menos fueron invitados a la ceremonia ", dijo Sayoko mientras seguía adelante con los detalles.

Keiichi ya empezaba a sudar y lo que es peor, Belldandy no estaba allí para ayudarle. La mujer rica ciertamente no se rendiría tan fácilmente como el resto. "Bueno, fue sobre todo por los padres de Belldandy", dijo Keiichi temblorosamente. "Ellos eran los que querían que nos casáramos en primer lugar." Se detuvo, haciendo una mueca de arrepentimiento. "Ah, eso..., no era lo que quería decir. Pero es una tradición del lugar de donde viene Belldandy; los padres tienen que bendecir a la pareja. El problema es que no te dan mucho tiempo para organizar una fiesta, y te aseguro que te reirías de nuestro presupuesto..." Keiichi refunfuñó en voz baja. Por mucho que le hubiera gustado ver a sus amigos, su billetera seguro que no.

Keiichi no era un buen mentiroso y aunque parte de ello fuera cierto, realmente deseaba que su nerviosismo no lo delatara. Peor aún, honestamente esperaba que culpar a sus suegros no fuera contraproducente. ¿Quién sabía si Tyr lo estaba monitoreando? Después de todo, él sabía sobre el paradero de sus padres.

"Ah, ya veo", dijo Sayoko, empezando a entender a qué se refería. "Así que se enteraron de que vivían juntos bajo el mismo techo durante años y decidieron intervenir. No querría estar en tu posición para ser totalmente honesto. Sin embargo, si se trataba de un problema de dinero, podrías haberme dicho Keiichi. Podría haber patrocinado tu boda, ya sabes..."

Keiichi estaba muy contento de que Sayoko parecía haber aceptado la explicación, a pesar de que era parcialmente falsa. Estaba un poco sorprendido por la última parte, aunque fue simplemente fácil para ella decir esto ahora, después de que todo terminara. ¿O lo dijo en serio? Por otra parte, puede haber sido un intento de burlarse de ellos por no tener suficiente dinero. De todas formas, todo eso fue una mera especulación, y él no sacaría nada de ello. "Gracias por la oferta, Sayoko, pero creo que fue mejor de esta forma. No sería genial empezar una nueva vida mientras pido a otros que cubran mis gastos."

"Si tú lo dices. Pero dime, ¿qué estás planeando ahora?" preguntó Sayoko. "Ya sabes, para la luna de miel."

"¿Luna de miel?" se preguntó Keiichi en voz alta. Esa fue una buena pregunta. Con todo lo que pasó, más la noticia de la inminente llegada de sus padres, no había pensado mucho en el tema. Además, dudaba que Chihiro le diera un permiso pagado tan largo. No porque fuera tacaña o algo así, pero no tenía ninguna ayuda real aparte de él y Belldandy. Sus senpai habían demostrado no ser las mejores alternativas, ya que Tamiya y Otaki a menudo iban demasiado lejos con sus payasadas.

"A juzgar por esa mirada en tu cara, supongo que no has planeado nada o ni siquiera pensado mucho en ello", dijo Sayoko. "En ese caso, tengo algo para ti." Abriendo su bolso, sacó un sobre y se lo ofreció a Keiichi. "Digamos que este es mi regalo para tu boda. No aceptaré un no por respuesta. Además, no necesito estos boletos."

"Gracias", dijo el sorprendido hombre que esperaba que esto fuera una broma. Pero Aun así decidió abrir el sobre, dentro del sobre había dos boletos de avión de primera clase, pero decidió cerrarlo y dejarlo para más tarde. No iba a ser muy educado pasar demasiado tiempo examinando el regalo e ignorar el que lo ofrecía. "Esto es muy considerado por tu parte, Sayoko."

"No te preocupes por eso".

Belldandy finalmente salió de la cocina, llevando una bandeja que tenía una tetera, así como unas cuantas tazas. Tuvo que dejar por un momento los preparativos para la visita de sus suegros para preparar té para su invitada. Normalmente la diosa del presente estaría encantada de que alguien se pasara a visitarla, pero en este caso en particular estaba preocupada. El viaje de compras se retrasó y eso podría ser un problema.

Casi como si leyera su mente, la Valkiria que estaba esperando en el pasillo, se acercó a ella. "Esto va a llevar mucho tiempo, supongo."

"Supongo que sí, Lind", dijo Belldandy mientras intentaba considerar cualquier alternativa. "¡Ya lo sé! Podríamos pedirle a Megumi que vaya a recoger todo por nosotros."

"Todavía puedo hacerlo", objetó Lind, ya que no era una diosa que se rindiera tan fácilmente. "Déjame ir y comprar los suministros que necesitas."

"No lo sé, Lind", dijo Belldandy mientras intentaba convencer a la otra diosa de que no lo hiciera. "Sería inconveniente traer todo aquí sin volar, por aquí vive demasiada gente que podría verte por accidente."

"Puedo conducir vehículos", insistió la Valkiria, negándose a aceptar un no como respuesta.

Después de pensarlo un poco, Belldandy recordó su bicicleta que usaba ocasionalmente para ir de compras. "En ese caso, por favor usa el vehículo que esta estacionado en la parte de atrás de la casa. Además, llévate este dinero contigo también."

Dándole algo de su dinero, que ganó trabajando para Chihiro, Belldandy miró a las Valkiria embolsarlas cuidadosamente, mientras se dirigía a la puerta. "Volveré pronto."

"¡Cuídate, Lind!"

"Lo haré".

Aoshima estaba realmente frustrado. Después de probar cada canal y configuración que había en el manual del maldito receptor frente a él, no pudo escuchar nada. Estaba demasiado lejos, o ¿algo interfirió? De cualquier manera tenía que hacer algo ya que Sayoko ya tenía unos minutos dentro de la casa y el aún no tenía idea de cómo arreglar el problema. Su plan se estaba desmoronando, pensó por un momento en llamar a su prima y preguntarle qué pasaba, pero era demasiado arriesgado. Lo único que pudo ver fue a la hermana de Keiichi y a una mujer rubia caminando por la casa, dirigiéndose lentamente hacia la puerta principal. Más allá de eso nada en absoluto.

Arrojando al suelo el inútil receptor, se dio cuenta de que tenía que recurrir a su plan B, el micrófono direccional de largo alcance, ideal para escuchar las conversaciones de la gente desde lejos. Tratando de acercarse lo más posible, sin ser visto, se puso los auriculares del micrófono, mientras apuntaba el aparato hacia la casa. Finalmente, pudo escuchar lo que estaba sucediendo.

Hey Kei-chan, hemos vuelto! Ya llamaste a... Oh, tienes compañía..."

"Sí... ¿Quieres un poco de té?, Belldandy hizo suficiente para todos nosotros."

"¡Claro!"

Lind había caminado por la casa y se encontró frente al cobertizo donde Keiichi aparcó su BMW. Se tomó su tiempo para inspeccionar la máquina para asegurarse de que recordaba todos los detalles del uso de vehículos hechos por humanos durante su entrenamiento como Valkiria, antes de que decidiera seguir su camino. Sin embargo, cuando se subió a la moto, se dio cuenta de que no había pedido la llave del vehículo, afortunadamente ella había aprendido durante esas lecciones que hacer en esta situación, todo lo que necesitaba hacer era localizar la línea de energía que se dirigía al encendido.

Déjame ver... Esta es la batería, por lo que va de aquí a allá, y luego allá abajo, todo el camino... ¡Lo encontré!' pensó Lind con una sonrisa triunfal en su cara. "Ahora, debo enviar un pulso eléctrico a través del cable y patear ese metal de ahí abajo...

El motor del BMW rugió dando indicación de que había seguido el procedimiento correctamente. Contenta de no tener que molestar a Keiichi o a Belldandy, la Valkiria comenzó su viaje.

Mientras tanto, Keiichi, que estaba haciendo que su hermana y Laguz se unieran para tomar una taza de té, escuchó el familiar sonido del motor de su moto que se ponía en marcha. Desconcertado, se volvió hacia su esposa, que tenía una expresión igualmente confusa. "¿Belldandy?"

"Lind se ofreció a ir de compras, Keiichi."

"¿Quién?" preguntó una desconcertada Megumi "Estábamos justo ahí y no vimos a nadie... "

"Ella es otra amiga nuestra", dijo Laguz mientras trataba de explicar lo sucedido. "Debe haber dado la vuelta a la casa desde el otro lado, así que no la vimos."

"¡Eso no es importante!" casi gritó Keiichi que luchaba por mantener la calma. "¿Por qué se lleva mi motocicleta?"

"¡Oh no!" dijo Belldandy. "Le dije que tomara el vehículo estaba estacionado detrás de la casa, pero en realidad me refería a mi bicicleta. Puede que ella lo haya entendido mal y pensara que me refería a la motocicleta, en cambio. Pero no te preocupes por eso, Keiichi. No la dañará, estoy seguro de ello."

"Ese no es el problema, Belldandy! Lind no tiene una licencia de conducir," dijo Keiichi, que en ese momento estaba claramente aterrorizado. "¡Megumi! ¡Necesito tu KSR!"

"¡Espera, Kei-chan! Yo también voy contigo."

"Oh no..." dijo Belldandy una vez más.

El desarrollo de este tonto drama no le interesaba en absoluto al Aoshima. ¿Dónde estaban los jugosos detalles que necesitaba? ¿A quién le importaba una estúpida motocicleta? Al menos con el idiota fuera, Sayoko podría sacarle uno que otro secreto a Belldandy.

Mientras tanto, un gato negro caminaba cerca intentando volver a entrar a la casa después de su encuentro con los misiles de Skuld. Welsper no pudo evitar notar al hombre que claramente estaba espiando a los residentes del templo. Siendo la curiosidad parte de la psique de un gato, se acercó y se paró justo frente al micrófono. Como el hombre no parecía notarlo, decidió anunciarse. "¡Miau!"

Aoshima casi gritó cuando trató de quitarse los auriculares, ya que el micrófono direccional estaba amplificando mucho el sonido. Sin embargo, teniendo en cuenta que esta vez la fuente del sonido estaba justo delante de él y no tan lejos como antes, el resultado final fue un rugido ensordecedor.

"¡Gato estúpido!" gritó. "¡De dónde has salido!" y sin demora, agarró al gato negro y lo arrojó a un arbusto cercano. "Eso te enseñará una lección."

Welsper finalmente había tenido suficiente. Había sido pisoteado por el escuadrón Moo Moo, usado como testigo de la boda de Belldandy, salió volando por el maremoto de flores, caído al agua y luego volado de nuevo por los misiles. Ahora este humano de baja calaña decidió simplemente echarlo a un lado. ¡Ya fue suficiente! Era un gato, pero también un demonio.

"MEOOORRRRR!" gritando tan fuerte como pudo, se lanzó al aire, exponiendo sus garras y listo para hacer daño serio.