Advertencias: OoC. Lo típico. Yaoi. Ortografía. Errores de cohesión.

Disclaimer: Shingeki no Kyojin pertenece a Hajime Isayama.

Sólo hago esta breve historia sin fines de lucro por y para fans.
La ilustración correspondiente a la imagen tampoco me pertenece y no me ha sido posible encontrar su autor, así que que agradecería bastante si alguien conoce el dueño de la ilustración, darme su nombre para darle los créditos correspondientes. Gracias.


Esclavos.

Dejó el tarro de cerveza a medio tomar en el suelo.

Los cadetes habían tenido un comportamiento bastante inapropiado y después de poner su respectivo correctivo, salió al silencio de la noche.

Fue interrumpido de forma inoportuna. Más bien, el trío de jóvenes se encontraba perturbando su soledad, sin saberlo.

Sólo escuchaba su álgida conversación, tan increíblemente esperanzadora, jovial e ilusionante.

Parecía que no había conocido el infierno que pasaron estás últimas y caóticas semanas. Casi como si aún conservaran su humanidad intacta.

"Es porque aún se tienen entre ellos mismos…" Sentenció Levi.

El día que pierdan a alguno de ellos, empezaría la caída en espiral hacia la locura.

Sí, definitivamente parecía que no había vivido el infierno.

Aún creyendo que volverían con vida después de esa misión suicida.

La conversación seguía, ahora Armin embelesado de cumplir su sueño.

Pero lejos de sentirse asqueado por tan enfermizo optimismo, se sintió… nostálgico.

Tsk.

A fin de cuentas, no podía culparlos.

Eran jóvenes, aun cuando conocían la terrible perdida y cómo les fue arrancada la esperanza de los brazos; aún se tenían entre ellos. Aún tenían una noche a la luz de la luna para compartir sus ideales más álgidos y sonreír para el final del día.

Recordó ahora con envidia.

La última noche que tuvo Furlan e Isabel.

Justo así se veían.

Emocionados y extasiados; por haber escapado de la ciudad subterránea y la promesa de un mejor futuro, sólo por matar a un soldado.

Kenny le ensenó muy bien a Levi como lavarse las manos después de mancharlas. No había ningún problema.

Lo que sea con tal de alcanzar la libertad.

O eso creía.

Alguien debió decirle el precio por osarse a intentar alcanzarla.

Aquel bastardo que mataría y maldijo de todas formas posibles terminó siendo lo que nunca pensó.

Su refugio, su comandante, su líder, su amante.

Terminó el último trago en su tarro y se retiró de forma silenciosa.

Llegó al cuartel militar, no obstante, no llegó hasta su habitación.

Asegurándose que nadie le viese, entró a la habitación del Comandante.

No esperaba verle dormido, así como tampoco esperaba verle a la luz de una vela, leyendo aquel libro de historia.

Lo conocía muy bien. Solía ser de su padre, tenía muy sutiles marcas de carboncillo entre sus renglones que eventualmente Erwin descubrió que eran puntos clave donde la historia se contradecía a sí misma.

Lo guardó como un tesoro, recordando su propia inocencia, ignorando lo corrompido y enviciado que era el sistema.

Ni siquiera entendía que era un sistema.

Menos podía entender que se escondía una verdad más grande que las tres murallas juntas.

Y así como encontró una respuesta parcial en palabras de su padre, ahora estaba tan cerca de ella. Lo menos que podía hacer para honrar su memoria, era buscar la respuesta correcta.

La de su padre.

Ahora teniendo las precauciones que no tuvo de niño.

No podía ocultar su orgullo por haber realizado el golpe de Estado con éxito, al igual que ser testigo de la purga realizada a la policía militar. Ni tampoco descubrir aquella insólita consigna: El Rey fundador borró la memoria de toda la humanidad.

El sonido de la puerta cerrando con fuerza, lo retiró de sus pensamientos.

Levi avanzó hacia él.

—No puedo convencerte de cambiar la decisión que has tomado. —

Erwin acarició con sutileza las página de aquel libro.

—Por supuesto que no. — Respondió a su subordinado.

—Te necesitamos. — Intentó persuadir el Ackerman.

—Y lo único que yo necesito, es ver ese sótano. — Respondió Erwin, comprendiendo desde hace tiempo que él también estaba tan corrompido como el Estado que ayudó a derrumbar.

Levi se acercó a la mesa tomando el libro, tratando de deslizarlo entre sus dedos, sabiendo que era una distracción grande para el Comandante, no obstante, el ojiazul tomó con su brazo, la muñeca del contrario.

La respiración de ambos se detuvo.

—Desde el primer día, siempre supiste que nada es seguro cada vez que salimos de los muros. — Aclaró Erwin, sin soltarlo.

—Lo único seguro, es que te quedes. —

—Sabes que no lo haré, aún si tengo toda la vida por delante, no soportaría vivir sabiendo que no tuve el valor de al menos intentar descubrir la verdad sobre el mundo. —

—Lo has intentado desde siempre. Estás herido, yo mismo te traeré la verdad que tanto ansías. — En respuesta, Levi giró su muñeca, para acariciar con sus dedos la mano de Erwin, notando el desgaste por el uso constante del equipo de maniobras.

—Tengo que verlo por mí mismo. — Insistió el rubio.

Sabiendo que seria impropio de él un arrebato de alzar la voz, prácticamente rogándole que no saliera siquiera de su cama, continúo acariciando su piel bajo sus dedos, ahora subiendo por su muñeca, trazando el entramado de textura que hacían sus venas en su brazo. Bendita piel que estaba parcialmente descubierta, debido a que tenía la camisa arremangada hasta su codo.

Aquella sutil caricia era como un grito de auxilio, como si tocarlo crearía alrededor suyo algo capaz de protegerle.

Justo como él lo ha protegido por tantos años.

Erwin, siendo consciente que ya no podía tocarle como antes por aquella batalla por salvar a Eren, posó sus labios en su coronilla, aspirando el increíble aroma de su cabello, siempre tan pulcro y perfecto cuando se encontraban fuera de misión.

La caricia de su brazo podía ser sutil, pero eran estos momentos que ambos se permitían sentir algo.

Los labios de Erwin ahora besaban su frente, pasando hacia su sien, sus mejillas y finalmente alcanzar esos gloriosos labios.

El Ackerman se alzó con gusto, nuevamente sintió el arrebato de encerrarle para siempre. Siempre suyo.

Correspondiendo, ahora posó sus manos a los botones de aquella pulcra camisa de lino. Acarició su abdomen, subiendo a aquellos anchos y moldeados hombros para retirar la camisa que ahora no hacía más que molestarle.

Se aseguró de tener cuidado y no tocar la piel cicatrizada después de su amputación, la camisa cayó al suelo y toda la fatiga para el día de mañana había desaparecido.

Con cuidado, Erwin levantó a Levi a centímetros del suelo, el beso continuaba, húmedo, caliente y excitante. Con sumo cuidado lo deposito en la cama, y ahora comenzó a besar la quijada y cuello del Ackerman.

Los gemidos, hasta cierto punto contenidos, eran audibles.

Ahora el Comandante besaba las clavículas de su subordinado, mientras los dedos de Levi se enterraban en la rubia cabellera, los jalo con fuerza para volver a sus labios, mordiéndolos sin ningún recato.

Erwin sonrió para sus adentros.

Era una forma tácita de decirle lo molesto que se encontraba con él, lastimándole con sus dientes.

El pelinegro de separó, ahora quitó su propio camisa, y Erwin retomó la caricia con sus labios, mordiendo con cuidado sus hombros, besando y chupando todo su abdomen, sentir su piel tan caliente y delicada, acompasada de la respiración errática de su líder de escuadrón.

Era un maldito placer ver Levi con acalorados gestos y estimulantes gemidos. Con su mano libre, tocó el bulto en sus pantalones, encantado por lo duro y caliente que era al tacto.

Desabrochó el pantalón y bajo ligeramente la prenda, liberando su notoria erección.

La tomó entre sus manos, masturbándole mientras seguía las caricias con sus labios.

Levi comenzaba a jadear cada vez más, callándolos cuando volvió a pedir con hambre la boca contraria.

Entre el fogoso beso, el pelinegro se movió con cuidado, incorporándose y de forma tácita sentó a Erwin en la cama, para ahora ponerse en su regazo. Con gusto sintió su erección debajo de él.

Levi no lo decía en voz alta, pero amaba besar a su comandante desde arriba, posición que sólo era posible cuando se sentaba encima de él. Con sus delicados brazos rodeo sus enormes hombros, y con su mano izquierda, se permitió acariciar su espalda tan ancha y perfectamente delineada, marcando la curvatura de su cintura.

Desde el accidente de Erwin, evitaba tocarle desde el lado derecho, temiendo lastimar la piel aún esperando sanar.

Recordando que no era más que un soldado herido arraigado a volver al campo de batalla, volvió a morder sus labios con furia.

El ojiazul volvió a reír por el gesto, separándose ligeramente de pelinegro tomando su mejilla con su mano, acariciándole con su pulgar.

Las respiraciones de ambos eran tan rápidas como los latidos de su corazón.

—Sabes que no debes dejar marcas. — Susurró el rubio, maravillado por sentirlo encima suyo, su rostro agitado y piel tan caliente.

—Eres un soldado, más marcado no puedes estar. Sólo me aseguro de que las mías sean más profundas que las que ya tienes. — Respondió Levi, altanero.

El pulgar del comandante acarició sus labios, tan deliciosamente arrogantes.

—Eres casi indomable. — Halagó, encantado de lo salvaje que podía ser el líder detrás de esa fachada tan impasible.

—Sólo porque decidí no matar al Comandante de la Legión. — Volvió a escupir el pelinegro.

—Bendito el destino si llego a morir en tus brazos. — Respondió en un profundo suspiro, retomando el fogoso beso.

Ahora Levi comenzaba a besar su cuello, disfrutando justo aquel punto donde sentía su pulso, beso con adoración su manzana de Adán tan perfectamente esculpida, y comenzó a bajar por su abdomen, creando una línea imaginaria con suaves mordidas, besando y chupando el camino que trazaba. Se arrodillo frente a él, posición que le encantaba tomar frente a su comandante, abriendo los pantalones y bajando sus prendas con ayuda del ojiazul.

Tomó su palpitante erección entre sus manos, colocando sus labios de forma delicada, besando la punta, ahora animándose a lamer el tronco. Los gemidos de Erwin eran profundos y excitantes. Ahora comenzaba a chupar el prepucio, sintiendo las sutiles gotas de líquido pre-seminal, su líder tomó los cabellos negros del Ackerman, acariciándole e invitándolo a continuar con la felación.

Levi introdujo su pene por completo en su boca, comenzando a buscar un ritmo que le fuera complaciente al Comandante Smith. Una vez habiéndolo encontrado, comenzó un vaivén entre su boca y sus manos.

Erwin, complacido de las atenciones, relajo su cuerpo y echo su cabeza hacia atrás disfrutando plenamente de la experticia de Levi.

El pelinegro sentía toda la extensión del ojiazul en su boca, asegurándose de dejarlo por completo empapado, la caliente y espesa saliva recorría sin ningún pudor a través de la delicada piel del falo, y sin previo aviso, lo introdujo hasta su garganta, profundo y caliente. Una vez se encontraba descaradamente húmedo, Levi bajo para llevarse sus testículos a la boca, mientras masturbaba su erección rebosante en lubricación por la estimulación oral.

Erwin soltó un profundo gemido, enterrando sus dedos en el cabello ajeno, apremiándole por aquel glorioso oral.

Levi no tardó en volver a introducir el miembro a su boca, cada vez más profundo, cada vez más placentero. Sus labios abrazan su pene de forma deliciosa, el ritmo que tomaba era magnifico y ya sin poder contenerse, jalo el cabello del Ackerman para alcanzar sus labios y de esa forma se interrumpió el trabajo del pelinegro, quien ahora se ponía de pie para atender la nueva orden del comandante

El beso intenso y profundo era ahora más cadente. Erwin abrió pasó con su lengua a la boca contraria, ahora embargada de saliva, así que entre el restriego descarado de las dos lenguas, se unieron los dedos de Erwin, buscando la lengua ajena, lubricándolos apropiadamente.

Levi captó las intenciones y comenzó a jugar con sus dedos cuando Erwin se separó ligeramente y también dio estimulación oral al pelinegro, quien aceptaba el contacto.

El Ackerman volvió a sentarse en su rezago, dándole espacio suficiente para ahora retirar los dedos de su boca y comenzar a dilatar su entrada. Un dedo, recibiendo el ligero gruñido del joven frente a él, empezando a disfrutar del estímulo, se aventuró a introducir otro, moviéndolos en un pequeño vaivén, lo suficiente para quitarte toda posible incomodidad. Tijeras en su interior, con calma y cuidado dentro de su amado subordinado.

—Estás siendo muy condesciende, Erwin. — Se quejó el pelinegro.

El rubio sonrió.

—Mereces el mayor cuidado que puedo tener, Levi. —

Recordó por un momento sus primeros contactos, sus primeros escapes y como poco a poco fueron cediendo al placer carnal del que se había privado por tanto tiempo.

Levi siempre estuvo tan acostumbrado a la crudeza, contactos salvajes, lastimeros e incluso desgarradores. Siempre le enseñaron a sobrevivir y tuvo que enterrar el amor y cariño que alguna vez Kuchel le ofreció en sus primeros años de vida. Pero cuando estaba en la cama con Erwin, era como volver a aflorar aquello que creía perdido.

Con cualquier otro mortal, su instinto hubiera desconfiado e incluso atacado a quien se atrevería a tocarle con intenciones ambiguas; pero Erwin fue siempre tan apropiado, cuidadoso y sobre todo, cariñoso.

Desconfiar de él sería una ofensa.

Fue como volver a aprender a caminar, pero ahora estaba aprendiendo a amar y ser amado.

Aun cuando ambos sabían que estaba prohibido, por lo frágil que resultaba la vida humana; no les importó.

Aceptaron amarse, complacerse y protegerse.

Erwin le enseño a Levi que merecía un trato digno de un ser humano. Que no era el deshecho que por tantos años le enseñaron que era.

Y Levi no podía sentirse más contrariado por tener la felicidad que pensó jamás encontraría ni merecía sentir.

Recordó el optimismo de aquello mocosos en la plática después de la cena.

Así como ellos se tenían el uno al otro, Levi tenía a Erwin.

Volvió a besarle, mientras guiaba su pene a su entrada. Penetrándose en el acto, gimió por el placer que siempre provocaba sentir a Erwin tan unido a él. Era glorioso. El mayor, se sintió excitado en demasiado cuando sintió el estrecho interior del pelinegro, abrirse para recibirlo.

Anclando sus brazos a su cuello, comenzó a cabalgar sobre el Comandante, mientras ambos gemían en absoluto placer. Poco a poco, se fueron recostando en la cama.

El vaivén era lento y cuidadoso el principio, una vez sintiendo que la incomodad de disipaba, ahora el ritmo era más rápido y placentero.

Besos repartidos en labios, mejillas, párpados y frente, casi como para asegurarse de que realmente estaban ahí, disfrutando de ese pequeño escape en todo este infierno dentro de los asfixiantes muros. Sintiendo y abrazando el calor ajeno, los cuerpos de ambos sudorosos, agitados, calientes y sonrojados.

El vaivén era embriagador, Erwin volteó a ver al soldado más fuerte de la humanidad, tan valioso como 100 hombres. Encima de él, tan complaciente, tan majestuoso y tan sublime.

Si en ese momento moría viendo tan gloriosa imagen frente a él, sintiendo el inmenso placer de aquel momento, sería el hombre más afortunado de la humanidad. Viviendo aquello que en ocasiones se preguntaba si era merecedor de tal privilegio.

Sin previo aviso, con su brazo tomó a Levi de la cintura, ahora vertiendo la posición, dejándolo encima suyo. Sometiendo al soldado debajo de él, entrando con furia, dejando el inmenso cuidado que tuvo al principio, le era imposible controlarse, parecía que el fuego adentro de él no se apagaría pronto y necesitaba con urgencia sentir cada vez más profundo el interior del Ackerman.

Ya no les importaba guardar los gemidos, no ahora que parecía que sus cuerpos estaban tan caliente y ávidos de sentirse mutuamente. Ahora eran más sonoros, la cama empezaba a vibrar en el suelo de la habitación, que era testigo de semejante acto carnal en vísperas de una de las mayores misiones de la humanidad.

Levi dejó de tener cuidado con su piel curándose y abrazó la inmensa espalda de su comandante, pegándose y restregándose aún más él. Una vez encontró el ritmo tan duro que tomó Erwin, se sincronizo a la par para moverse a su compas, disfrutando como de las profundas estocadas que estaba recibiendo.

Erwin buscó nuevamente sus labios, ignorando la petición anterior de no dejar marca. Desde hace tiempo que Levi se había quedado muy marcado dentro de sí, y se lo quería dar a entender con el profundo placer que era correspondido por el soldado.

Poco a poco las embestidas eran más salvajes, más profundas. Levi sin poder contenerse encajaba sus uñas en su espalda y Erwin necesitaba con urgencia tratar de lidiar con el semejante placer que provocaba el interior de pelinegro; abandono sus labios para ahora morder la curvatura de su cuello, y como si no fuera suficiente, Levi comenzó a gemir contra de oído, mordiendo el lóbulo al sentir a Erwin cada vez más duro.

—¡Levi! —

—¡Erwin! —

Gritaron casi al mismo tiempo, para después escuchar el gutural y profundo gemido de Erwin, para sólo instantes después, Levi también acabara sobre su abdomen.

Con jadeos desesperados, trataban de recuperar el aliento. El ojiazul salió de Levi después de que su hinchazón bajara un poco. Ambos veían el techo de la habitación, agitados y aún sudados por aquello.

La realidad poco a poco se cernía sobre ellos, sus cuerpos se encontraban extasiados en relajación como para intentar moverse.

El encuentro había sido como siempre, magistral.

Una relación tan prohibida como secreta, pero quizá por ello es por lo que era tan adictiva y embriagante. El sexo era más que eso, era íntimo, significativo y estimulante.

Levi volteó a ver su brazo amputado, al menos aliviado por no provocar laceraciones mayores. Recordó con extrañeza sus primeros encuentros después de su recuperación, aun cuando Erwin estaba herido se negaba a optar por la abstinencia, ni siquiera las primeras puntadas abiertas provocadas por el sexo le detuvieron.

No acostarse con Levi era un pecado todavía mayor comparado a reabrir sus heridas.

La mejilla de Levi era nuevamente acariciada, con adoración y dulzura.

—No merezco que te preocupes tanto por mí. — Halagó Erwin.

El Ackerman se sintió contrariado, aún cuando se le ordenara no proteger a su comandante, para él era inconcebible no lanzarse al campo de batalla con tal de asegurarse que estuviera a salvo.

—Ya no me preocuparía más, si te quedas. — Respondió Levi, ya sabiendo que sus intentos eran inútiles.

—Voy con soldado más fuerte de la humanidad, no necesito nada más que eso. — Continuó Erwin, tratando de calmarle.

Suaves besos eran audibles en la habitación, ahora suaves suspiros complacientes por el orgasmo tan intenso que ambos compartieron.

Era la última noche antes de la recuperación de la Muralla María. Años viviendo el infierno y aún no lograban acostumbrarse a lo obvio, a lo que tanto han hablado antes de salir a cada expedición.

El sentimiento de saber que quizá nunca volverían lo tenían tatuado en la mente.

No obstante, por primera vez desde que se unieron a la Legión, cada expedición era un paso cada vez más cerca de la verdad.

De repente, Levi recordó últimas palabras de Kenny.

"Toda la gente que he conocido es igual. Alcohol, mujeres o un dios. La familia, el rey, un sueño. Un hijo. Poder.

Todos necesitamos embragarnos de algo para poder seguir adelante. Todos somos esclavos de algo.

¿Qué necesitas tú? "

Supo porque Erwin iría aunque estuviera herido, por qué asumiría su cargo de comandante una vez más pese a su estado actual.

Creía que al ser comandante tenía la firme misión de dirigir a sus soldados al infierno.

Pero estaba muy equivocado.

El sueño más grande de Erwin era conocer la verdad oculta en ese sótano.

Abrazó por el pecho a Erwin, mientras los cubría a ambos con las suaves sabanas, en espera de dormir y disfrutar el resto de la noche cerca de él.

Kenny razón, incluso el soldado más fuerte de la humanidad era esclavo de algo.

Levi serviría a los deseos de Erwin hasta el último día de su vida.


Estoy super emocionada porque es mi primer fic en este fandom:)

Erwin x Levi es un pairing que me encanta y quise dejar mi pequeña aportación en FF. Ojala les haya gustado, lamento si deje pasar errores en la escritura o errores de dedo. Son las 4:30 am y simplemente me pegó el hype y moría por escribirlo y publicarlo. No cuento con beta por ahora, lamentablemente. Cualquier comentario / retroalimentación o error no duden en hacérmelo saber para ir mejorando:)

Me encuentro extasiada en hype porque falta exactamente una semana para el estreno de la cuarta temporada de SnK.

Actualmente sigo los eventos del manga y estoy hecha pedazos con los acontecimientos recientes.

Conocí este anime en 2013 pero no fue hasta que termine mi universidad que me di el tiempo de sentarme a verlo con calma y estoy súper emocionada de haber podido conocer una de las mejores narrativas que he leído en toda mi vida.

SnK es una serie extraordinaria y disfruto muchísimo seguir un anime/manga en emisión.

Aun cuando era esperable, la muerte de Erwin me sigue dejando hecha pedazos, añoro tanto su presencia y no dejo de preguntarme que hubiera hecho él después de todo lo que esta ocurriendo en el manga. (el ultimo publicado es el 134)

Ha sido un one shot corto, pero muy significativo para mí. Espero lo hayan disfrutanto tanto como yo disfrute escribirlo.

Muchas gracias por leer, un gran abrazo y disfruten muchísimo del estreno el domingo 6 de diciembre del 2020.